Batalla de Arausio

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Batalla de Arausio
Guerra cimbria
Cimbrians and Teutons invasions-es.svg
Principales batallas migratorias de los cimbrios
Fecha 6 de octubre de 105 a. C.[1]
Lugar Arausio, actual Orange, Francia
Resultado Victoria germana
Beligerantes
República romana Cimbrios, teutones, ambrones y tigurinos[2]
Comandantes
Cneo Malio Máximo
Quinto Servilio Cepión
Marco Aurelio Escauro Ejecutado
Rey Boiorix (cimbrios)
Rey Teutobod (teutones)
Fuerzas en combate
Estimación moderna: 55.000 soldados con Máximo y 40.000 con Cepión[3] 300.000 guerreros según Plutarco[4]​e igual o superior número de no combatientes[5]
Estimación moderna: 120.000 guerreros y 130.000 no combatientes[3]
Bajas
Tito Livio: 80.000 legionarios y 40.000 auxiliares y no combatientes muertos[6]
Santosuosso: 20.000 legionarios muertos[7]
Evans: 60.000-80.000 muertos[8]
Telford: 80.000 soldados y 40.000 jinetes, auxiliares y seguidores de campamento (50.000 del ejército de Cepión)[9]
Desconocidas
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La batalla de Arausio tuvo lugar el 6 de octubre de 105 a. C. en algún lugar entre el poblado de Arausio, actual Orange (Francia), y el río Ródano. Roma envió a dos ejércitos para interceptar a las tribus migratorias de cimbrios y teutones, dirigidos por Boiorix y Teutobod. Uno de los ejércitos iba al mando del cónsul Cneo Malio Máximo, y el otro, del procónsul Quinto Servilio Cepión.

Sin embargo, amargas diferencias entre los comandantes impidieron una estrecha cooperación, con resultados devastadores. Las pérdidas romanas se elevaron hasta 80.000 legionarios (entre 10 y 12 legiones) y prácticamente la totalidad de tropas auxiliares y personal no combatiente (alrededor de 40.000 más). Esta derrota desbancó a la batalla de Cannas como el peor desastre militar de la historia de Roma.[10][1]​ Se considera la cifra de muertos como una probable exageración, pero sin duda fue la mayor derrota desde la mencionada Cannas.[11]

Preludio[editar]

Las migraciones de las tribus de cimbrios y teutones por territorio galo tras la batalla de Noreia alteraron el equilibrio de fuerzas en la zona, absorbiendo a tribus menores e incitando o provocando a otras tribus, como los helvecios, a un conflicto con Roma.

Una emboscada a un pequeño contingente de tropas romanas y una rebelión temporal en Tolosa hizo movilizar al Senado tropas al lugar. Los germanos, según los historiadores romanos, eran 300.000 guerreros[4]​ para un total de tres cuartos de millón de migrantes,[12]​ aunque esta cifra debe ser una exageración. Mientras el grueso de los ejércitos romanos estaba en Numidia, se reclutaron seis legiones al mando del nuevo cónsul Máximo.[13]

Tras recuperar Tolosa partiendo desde la Galia Narbonense, el procónsul Quinto Servilio Cepión adoptó una estrategia defensiva, esperando a ver si los cimbrios iban a irrumpir en territorio romano, hecho que ocurrió en octubre de 105 a. C. Por otro lado, el Senado envió al cónsul Malio Máximo con su ejército a unirse con Cepión a las orillas del Ródano, para acabar con la amenaza cimbria y teutona.

Una escaramuza y dos derrotas[editar]

Cepión era un patricio de antigua estirpe, y Malio era un "hombre nuevo" sin antepasados. Cepión debía subordinarse a Malio por ser éste el cónsul en ejercicio, pero su orgullo se lo impedía, hasta el punto de acampar en la orilla opuesta del río con tal de no estar bajo su mando.[12]

Mientras tanto, Malio envió a su caballería de unos 5.000 jinetes, bajo las órdenes del legado Marco Aurelio Escauro, a que acampara 55 km al norte, con el doble objetivo de vigilar y desanimar al enemigo, pero consiguió el efecto contrario. Los germanos rodearon el campo, penetraron en él y acabaron con la resistencia romana. Escauro fue capturado vivo y llevado ante Boiorix, rey de los cimbrios, a quien de forma arrogante le dijo que diera la vuelta si no quería ver su pueblo vencido y aniquilado por Roma. En respuesta, fue quemado vivo en una jaula de mimbre.[14]

Mientras tanto, unos representantes del Senado habían llegado para intentar unir los dos ejércitos, pero cuando parecía que Cepión iba a ceder, este cruzó el río y acampó a 35 km de Malio, dejando a los germanos entre los dos ejércitos romanos.[15]​ Boiorix, al verse rodeado de dos ejércitos, se replanteó la situación y comenzó unas negociaciones con Malio. Cepión, temeroso de que Malio obtuviera el éxito en las negociaciones y regresara a Roma como un héroe, lanzó un ataque unilateral contra el campamento cimbrio el 6 de octubre. Sin embargo, la naturaleza precipitada del asalto unido a la tenaz resistencia cimbria causó la aniquilación del ejército de Cepión. Además, los cimbrios también arrasaron el campamento del procónsul, que había quedado prácticamente desprotegido.[16]

Los cimbrios, ante la perspectiva de una victoria fácil, se abalanzaron contra las legiones del cónsul Malio, moralmente hundidas tras presenciar la masacre de Cepión y sus hombres. Malio desplegó sus legiones frente al campamento apoyando su flanco izquierdo en el río, pero no pudo proteger su lado derecho al no tener caballería que maniobrara en esa área para evitar un flanqueo, por lo que su ejército fue desbordado por la derecha, llevado contra el río y masacrado, produciéndose una gran mortandad entre los legionarios al no poder huir a nado por el río (el peso de las armaduras los arrastraba hasta el fondo).[17]

Tito Livio estima en 80.000 soldados y 40.000 tropas auxiliares y personal no combatiente los muertos, cifra apoyada por Theodor Mommsen.[18][10]​ Tanto el cónsul Malio como el procónsul Cepión sobrevivieron. Ambos fueron juzgados en Roma bajo los cargos de "pérdida del ejército", siendo deshonrados y desposeídos de todos sus honores. Cepión además fue condenado al exilio.

Consecuencias[editar]

Roma era un pueblo guerrero, acostumbrado a los reveses. Sin embargo, la reciente cadena de desastres militares (a las catástrofes de Noreia y Arausio se sumaban derrotas menores contra tribus galas) causaron una gran alarma social en Roma. La derrota los dejó apenas sin ejército y con un temible enemigo al otro lado de los Alpes. Además, era opinión generalizada que la culpa del fracaso militar la tenía Cepión, y no las carencias del ejército romano. El descontento popular con las clases predominantes creció.

Mientras tanto, los cimbrios iniciaron una guerra contra una tribu arverna, y tras ganarla, inexplicablemente se dirigieron a los Pirineos, adentrándose en Hispania, en vez de entrar en Italia.[19]

Esto dio tiempo a los romanos a reorganizar el ejército y a encontrar un héroe que los salvara de los bárbaros, ambos retos superados por un mismo hombre, Cayo Mario.

Referencias[editar]

  1. a b Telford, 2014: 51
  2. Paulo Orosio (2010). Seven Books of History Against the Pagans. Liverpool University Press, pp. 237. ISBN 9781846312397. Véase Libro V.16.1.
  3. a b Holm, 2015
  4. a b Rivet, 1988: 52; Plutarco. Vida de Mario. 11.2.
  5. Evans, 2013: 128
  6. Livio. Periocas, 67.105.2
  7. Santosuosso, 2008: 12
  8. Evans, 2013: 136
  9. Telford, 2014: 50-51
  10. a b Gabriel, 2002: 266
  11. Cary, 1975: 218
  12. a b Telford, 2014: 48
  13. Telford, 2014: 47
  14. Telford, 2014: 48-49
  15. Telford, 2014: 49
  16. Telford, 2014: 49-50
  17. Telford, 2014: 50
  18. Mommsen, 1867: 184
  19. Telford, 2014: 52

Fuentes clásicas[editar]

Bibliografía moderna[editar]

  • Cary, Max & H. H. Scullard (1975). History of Rome: Down to the Age of Constantine. Springer. ISBN 9781349024155.
  • Evans, Richard (2013). Fields of Death: Retracing Ancient Battlefields. Pen and Sword. ISBN 9781473829893.
  • Gabriel, Richard A. (2002). The Great Armies of Antiquity. Westport: Greenwood Publishing Group. ISBN 978-0-27597-809-9.
  • Holm, Lasse (2015). Romeren. Tomo I. Lindhardt og Ringhof. ISBN 9788711442098.
  • Mommsen, Theodor (1867). History of Rome. Tomo III. Londres: Richard Bentley. Traducción alemán-inglés por William P. Dickson.
  • Rivet, Albert Lionel Frederick (1988). Gallia Narbonensis: with a chapter on Alpes Maritimae: southern France in Roman times. Londres: Batsford. ISBN 978-0-71345-860-2.
  • Santosuosso, Antonio (2008). Storming The Heavens: Soldiers, Emperors, And Civilians In The Roman Empire. Boulder; Oxford: Westview Press. ISBN 978-0-78674-354-4.
  • Telford, Lynda (2014). Sulla: A Dictator Reconsidered. Pen and Sword. ISBN 9781783030484.