Barra brava

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El término barra brava se emplea en Sudamérica para designar a aquellos grupos, y a los individuos dentro de los mismos, organizados dentro de la hinchada de un club de fútbol, caracterizados habitualmente por ser protagonistas de incidentes violentos, dentro y fuera del estadio de fútbol.

Origen y características[editar]

Originalmente las barras bravas comienzan en Brasil, siendo conocidas con la palabra torcida. La primera hinchada fue la charanga de flamengo creada en 1942 por Jaime Rodriguez do Carvalho. La charanga llevó la música y los cánticos de las escuelas de samba a los estadios. En 1976 se crea una segunda Torcida del flamengo la que recibe el nombre de Raça Rubro-Negra. Después de la segunda guerra mundial un grupo de jóvenes croatas lleva el modelo brasileño a Europa y el 28 de Octubre de 1950 se crea la primera barra brava Europea, copiando a los torcedores de Brasil, la torcida split . Desde ahí el movimiento se esparce a todos los balcanes e Italia para luego llegar al resto de Europa en años posteriores. En 1958 el fenómeno llega a Argentina donde fueron denominadas barra fuerte por el diario vespertino argentino La Razón en octubre de 1958, a raíz del asesinato policial del joven Mario Linker en el partido entre los clubes Vélez Sársfield y River Plate. El término barra brava aparece en Argentina, a comienzos de la década de 1960; en la década de 1980 el fenómeno llega a Chile, Paraguay y Perú, posteriormente su uso se fue extendiendo por otros países de América Latina. En Brasil son denominadas "torcidas organizadas", mientras que el término equivalente en Europa es hooligans o ultras.

Generalmente las barras bravas utilizan banderas, lienzos y diferentes instrumentos musicales con los que acompañan sus cánticos. También se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie.

Las barras bravas se han extendido, en diversos grados, desde Brasil a diferentes países de América (Uruguay, Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, Colombia, Perú). Generalmente tienen su origen en parte de la juventud urbana donde se busca la pertenencia a un grupo determinado. Si bien existe una amplia variedad, las barras tienden a presentar ciertos rasgos comunes: exaltación de la fuerza, sentido del honor asociado con la capacidad de pelear y necesidad de reafirmación.

Tradicionalmente, se ha asociado a las barras bravas con la marginalidad urbana, y el consumo de alcohol y drogas. En una parte de América estas barras están conformadas por jóvenes entre los 14 y 25 años,[1] mientras que en Europa, Brasil y Argentina los integrantes suelen ser de mayor edad, pues en estos países el fenómeno está más arraigado gozando de mayor aceptación social. En el resto de los países de América Latina estas barras han adquirido notoriedad progresivamente, al menos desde comienzos de la década de 1990. Muchos famosos Políticos, empresarios, artistas y deportistas han sido o son miembros de barras bravas

Estudios académicos[editar]

N. Elias y E. Dunning han demostrado que los deportes, entre ellos el fútbol, el baloncesto, concentran y controlan las emociones humanas que no se demuestran en la vida pública. En vistas de ello, la violencia queda regulada por medio de ciertos controles que apuntan a la competencia agolan y a la caballería. Si bien la práctica de deportes en la modernidad es menos violenta en comparación con otras épocas, las hinchadas parecen tomar mayor protagonismo re configurando el monopolio de la violencia en estos espacios.[2]

El hooliganism es una fiel expresión de cómo funcionan las sociedades industriales. Se puede entender como una negación al conformismo mediático basado en experiencias hedonistas, corto-placistas, cuya reificación se corresponde con el deseo de consumo. El mundo del deporte permite una temporal liberación en donde el consumo de estupefacientes, la adrenalina y el alcohol van condicionando la estructura de la mentalidad y el cerebro. A diferencia de otros ciudadanos, los "barras" desarrollan una mayor dependencia a las experiencias hedonistas y nuevas. Esta tendencia (particularmente) los predispone al consumo de drogas y al desarrollo de prácticas violentas (impulsividad).[3]

Las teorías psicológicas apuntan al hooligan como un individuo con serios problemas de relación y sometido a una constante frustración psicológica. La violencia, como el abuso de sustancias, descomprimen y nivelan la autoestima para evitar la fragmentación de la personalidad.[4] Existen cuestiones de configuración de estatus y prestigio del hooligan respecto de sus pares que explica el proceso de retaliación propio del deporte.[5] El proceso de retaliación consiste en dirigir un acto hacia un objeto que no es el estímulo inicial de la respuesta. La violencia, en ocasiones, se ejerce sobre quienes no están a la altura de las circunstancias. Paradójicamente, la presencia coactiva del estado en los espectáculos despierta hechos vinculados a la agresión.

Para explicar este fenómeno, el antropólogo argentino Garriga-Zucal explica que la violencia adquiere una función particular. Fija y mantiene los límites territoriales de los grupos humanos. "Los Barras" mantienen un fuerte lazo con su espacio físico, su club, el barrio. Por lo tanto, el problema de la violencia no viene asociada al lazo social sino a una forma de intercambio que resignifica el mundo del fútbol. La “hombría, la masculinidad, y el aguante” son elementos culturales esenciales en la forma de vincularse con otros.[6]

J. Bundio sugiere que las amistades y enemistades pueden explicarse por medio de la construcción del enemigo común. La idea que el amigo de mi amigo es mi enemigo crea una tensión entre los grupos imposible de sostener en el tiempo. Por el contrario, el equilibrio se adquiere cuando se invierte la fórmula, en el enemigo de mi enemigo es mi amigo. La tesis del equilibrio, es por demás interesante para comprender las formas de cómo se tejen las alianzas entre las hinchadas. Bundio confirma que las hinchadas se comparan entre sí mediante el discurso. La alianza fortalece el vínculo entre los grupos, similar al intercambio de dones que implica una suspensión temporal de la hostilidad. Partiendo de la base que el conflicto es la norma impuesta, entre quienes mantienen similitud de bordes, la amistad es vista como algo peyorativo pero imperiosamente necesaria para evitar la derrota en inferioridad numérica. No obstante, en ciertas circunstancias, el modelo de Haider no puede explicar cómo se pasa de un estado festivo de camaradería a otro de agresión.[7]

Uno de los especialistas en el tema, Maximiliano E. Korstanje, afirma que la violencia no es patrimonio de las hinchadas sino que pulula por toda la sociedad. Particularmente, el deporte adquiere una naturaleza estamental de conflictividad que dadas ciertas condiciones puede despertar un hecho de violencia. Para poder regular la violencia, las hinchadas pactan espacios de hospitalidad a la cual llaman amistad. Cuando los límites identitarios del grupo-hinchada (como los de cualquier estado) se vulneran, la hostilidad regula las bases de la corporeidad. La violencia en el fútbol se corresponde con una lógica que emula un estado bélico de batalla. Por ese motivo, las medidas tendientes a eliminarlo no solo fracasan sino que apenas pueden contener los episodios de violencia temporalmente.[8]

Argentina[editar]

Los Borrachos del Tablón de River Plate
La 12 de Boca Juniors en un partido de la Copa Sudamericana frente Club Universidad Nacional de México

En el período que va desde 1924 a 1957 se produjeron 12 muertes relacionadas con el fútbol.[9] Sin embargo, a partir del final de la década de los años 50 el fenómeno cambia. Tras la muerte de Linker, en 1958, en el fútbol argentino se inicia una etapa de "acostumbramiento" a la violencia, comenzando el uso de la denominación "barras bravas" para referirse a los grupos organizados de hinchas violentos. Desde ese momento empieza a incrementarse el número de muertes; de acuerdo con Amílcar Romero, entre 1958 y 1985 se producen en Argentina 103 muertes relacionadas con violencia en el fútbol, es decir, en promedio una cada 3 meses.[10]

En este período, además, progresivamente se van institucionalizando los grupos de hinchas violentos, que son financiados por los dirigentes de los respectivos clubes. A partir de entonces momento la violencia crece; los "barras bravas" comienzan a ser utilizados también por los políticos y por la policía.[11]

Bolivia[editar]

La Radikal en la final de la copa Suamericana 2004

En Bolivia se consideran a las barras bravas a la Faccion Radikal/Radikal de Bolívar y a la Ultrasur de The Stronguest, y los Gurkas que son fanáticos del club Wilsterman en Cochabamba.

Chile[editar]

Los primeros grupos de hinchas organizados hicieron su aparición pública en la década de 1980. En 1988 con ocasión de un partido entre Colo-Colo y la Universidad de Chile, se registraron graves incidentes protagonizados por la Garra Blanca, grupo formado en 1986.[12] Tras uno de los enfrentamientos de Los de Abajo y la Garra Blanca, que terminaron con setenta detenidos y graves destrozos en el estadio y en sus alrededores, se comenzó a discutir la necesidad de crear una ley que castigara específicamente este tipo de hechos (Ley de Violencia en los Estadios).[13]

Costa Rica[editar]

Algunas barras del fútbol costarricense, de izquierda a derecha: La Ultra Morada de Saprissa, La 12 de Liga Deportiva Alajuelense, La Garra Herediana del Club Sport Herediano, la Fuerza Azul del Club Sport Cartaginés y La Tribuna Roja de la selección de Costa Rica.

En América Central el fenómeno surgió en Costa Rica, a principios de la década de 1990 inicio la primera etapa de las barras en Costa Rica, donde se formaron grupos organizados de hinchas con el mismo folklore del fútbol sudamericano, claro ejemplo fue en 1991 donde se fundó “La Turba Manuda” de Liga Deportiva Alajuelense, en 1992 se fundó la “Barra Morada” del Saprissa, y en 1993 "La Curva Norte" del Club Sport Herediano, pero estas luego desaparecieron al dejar de tener mayor arraigo por los integrantes de estas barras, aunque por lo general era común ver a un grupo de hinchas alentando y saltando con banderas alusivas a sus respectivos clubes durante los partidos de primera división. Años después volvió la segunda etapa de las barras en Costa Rica, esto surgió por la influencia de algunos barras bravas de la Universidad Católica de Chile. Así se formó la actual barra de Saprissa más conocida como la "Ultra Morada", durante la disputa de la final de Copa Interamericana de 1994.

En Costa Rica es muy usual ver que los clubes que tengan su propia barra o grupo organizado de hinchas con las mismas costumbres sudamericanas, estas se dan en primera división, segunda división, tercera división y clubes pequeños de barrio. Actualmente es muy común ver grupos organizados de hinchas en otros deportes, pero con una mezcla con un poco de folklore costarricense como lo son las cimarronas.

Las principales barras de los clubes de la primera división son: La "Ultra Morada" del Saprissa, "La 12" de Liga Deportiva Alajuelense, "La Garra Herediana" del Club Sport Herediano, y la "Fuerza Azul" del Club Sport Cartaginés.

En Costa Rica la selección nacional cuenta con sus propias barras organizadas, como los son “La Tribuna Roja” que es la barra principal y se localiza en la tribuna sur del Estadio Nacional de Costa Rica, y también está “La Barra Tica” que se localiza en la tribuna norte del Estadio Nacional de Costa Rica, algo que cabe destacar de estas hinchadas organizadas es que una de las principales reglas para formar parte de estas barras, es alentar durante todo el partido y sin incitar a la violencia.

Aunque la primera barra organizada de la selección de Costa Rica fue “La Marea Roja” que se fundó en 1996, pero esta desapareció años después del mundial del 2002, pero normalmente en los partidos eliminatorios del 2006 y 2010 la barra de algún club fueron los encargados de alentar a la selección.

México[editar]

Mosaico de La Sangre Azul, del Cruz Azul en un duelo de la Copa Libertadores de América frente a Corinthians

El fenómeno de las Barra Bravas en México comenzó en la década de los 90 producto de la diáspora de la misma a otros países de América Latina con la barra UltraTuza de Pachuca. Sin embargo, la presencia de estos grupos es discutida debido a que razgos de este concepto habían estado informalmente presentes en las hinchadas de Cruz Azul en los años 80 y de otras como del Deportivo Toluca, América, Club Universidad Nacional, Atlante y Atlas de Guadalajara en los 90s. La inclusión de los clubes Mexicanos a la Copa Libertadores de América a finales de los 90s estableció en números importantes la presencia y consolidación de los Barra Brava mexicanos hasta el punto de mezclarse con el previo concepto de la Porra y rápidamente formar parte del folclor del fútbol mexicano. Sin embargo, desde su establecimiento se han presentado diversos problemas relacionando a los Barra Brava con enfrentamientos de masa y violencia, especialmente durante el final de los 90s y 2000, aunque este ha sido estrictamente castigado por diversos clubes en los últimos años, en los cuales se han presentado varias medidas de seguridad, así como varias detenciones y hasta vetos con el afán de garantizar la seguridad a todos los espectadores y limpiar la imagen de las mismas. Hoy en día a pesar de ser visto y aceptado como un fenómeno cotidiano del fútbol mexicano, como en el resto de la región, existen oposiciones por algunos grupos de aficionados ajenos a las barras así como directivos a este concepto, impulsados principalmente por la violencia que genera. A pesar de que la presencia está en la mayoría de los clubes profesionales del país, estos grupos son generalmente mejor vistos en Monterrey, de donde provienen las más numerosas y por tanto tienen un arraigo cultural-contemporáneo mayor. Hoy en día, las barras más conocidas y con mayor arraigo en el país son La Addición del Monterrey, Los Libres y Lokos o Los Incomparables de Tigres, La Barra 51 también conocidos popularmente como La Fiel de Atlas, La Legión 1906 y La Irreverente del Guadalajara, La Rebel del Club Universidad Nacional, La Perra Brava y La Banda del Rojo del Deportivo Toluca, La Resistencia Albiazul del Querétaro, La Sangre Azul de Cruz Azul y La Monumental y el Ritual del Kaoz del América. En México, el control de los barra brava ha sido facilitado debido al poderío económico y político de varios de los dueños sobre los grupos de animación, que en ocasiones, algunos de sus miembros forman parte de pandillas y delincuentes comunes y requieren del apoyo de los clubes para realizar viajes. El fenómeno de los barra brava, por tanto, sufre de una aceptación y agrupación más relacionada con sus contrapartes Colombianas, Chilenas o Peruanas, que de igual manera empezaron a desarrollarse en los años 80 y 90. Caso contrario es lo que sucede en Argentina, donde además de tener una presencia más añeja y sólida, varios Barra Brava han sido vinculados con crímenes lucrativos al grado de ser consideradas organizaciones mafiosas.

Paraguay[editar]

En Paraguay las 10 barrabravas conocidas son: La Barra de la O del Club Olimpia, La Plaza del Club Cerro Porteño, Los Chancholigan's del Club Sportivo Luqueño, La Garra Alba del Club Nacional, Raza Aurinegra del Club Guaraní, La Escolta del Club Libertad, Zona Azul del Club Sol de América y Garra Diabla del Club Atlético 3 de Febrero. En ese país hubo conflictos de barra bravas de diversos equipos, provocando las muertes de hinchas que se producen desde el 2008 hasta la actualidad.

Uruguay[editar]

Se registran amplios niveles de conflictividad entre ellas y han generado numerosos actos de violencia, llegando a causar diez muertes en total. las 2 Barras brava mas conocidas de Uruguay son "La Banda del Parque" barra brava del Club Nacional de Football y la otra barra brava es "La Barra Amsterdam" Barra Brava del Club Atletico Peñarol. [14]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. BBC (2005). «De los Hooligans a las Barras Bravas». 
  2. Elias, N. and Dunning, E. Sport and Leisure in the civilizing process. Buenos Aires FCE
  3. King. A. 1999 "Footbal hooliganism and the practical paradigm". Sociology of Sports Journal. Vol 16, pp. 269-273
  4. Kerr, J. (1994) Understanding soccer hooliganism. Buckingham, Open University Press.
  5. Landau, S (1984) "Trends in violence and aggresion: a cross-cultural análisis". Int. Journal of Comparative Sociology, Vol 24-133-148
  6. Garriga-Zucal. 2007 Haciendo Amigos a la piñas. Violencia y Redes sociales en una hinchada. Buenos Aires, Prometeo
  7. Bundio, J. (2011). “El Enemigo de mi enemigo es mi amigo, explorando los conflictos y las alianzas entre las hinchadas". III Reunión Latinoamericana de Análisis de redes sociales, BUE
  8. KORSTANJE, Maximiliano E. “Bajo trinchera, el rol de la hospitalidad en los espectáculos futbolísticos en Argentina”. OBETS. Revista de Ciencias Sociales. Vol. 7, N. 2 (2012). ISSN 1989-1385, pp. 215-239
  9. Producidas por barras bravas, las fuerzas de seguridad o accidentes.
  10. Romero, Amilcar (1986), p. 7.
  11. Zin, Hernán (entrevista, 2012: http://www.20minutos.es/entrevistas/hernan-zin/389/)
  12. «Violencia en el fútbol: Corre sangre por el pasto» (HTML). enlacanchachile.blogspot.com. 2003. Archivado desde el original el 19 de enero de 2008. 
  13. Por Por Ana Rodríguez Silva y Andrea Sánchez Riadi. «Violencia en los estadios: ¿De quién es la pelota?» (HTML). Archivado desde el original el 0 de agosto de 2004. 
  14. Incidentes en el fútbol uruguayo larepublica.com.uy

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]