Barra brava

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El término barra brava se emplea en América Latina para designar a aquellos grupos organizados dentro de la hinchada de un club de fútbol, caracterizados habitualmente por ser protagonistas de incidentes violentos, dentro y fuera del estadio de fútbol, y a sus miembros.

Origen y características[editar]

Originalmente las barras bravas fueron primeramente identificadas en Brasil, siendo conocidas con la palabra torcida. La primera hinchada fue la charanga del Club Flamengo creada en 1942 por Jaime Rodrigues de Carvalho, que llevó la música y los cánticos de las escuelas de samba a los estadios. En 1976 se crea una segunda torcida del Flamengo, que recibe el nombre de Raça Rubro-Negra.

Después de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de jóvenes croatas llevaron el modelo brasileño a Europa y el 28 de octubre de 1950 se crea la primera barra brava Europea, copiando a los torcedores de Brasil, la Torcida Split . Desde ahí el movimiento se esparció a todos los Balcanes y a Italia, para luego llegar al resto de Europa en años posteriores.

En 1958 el fenómeno llegó a la Argentina, donde fueron denominadas barra fuerte por el diario vespertino La Razón en octubre de 1958, a raíz del asesinato policial del joven Mario Linker durante un partido entre los clubes Vélez Sársfield y River Plate. El término barra brava apareció en la Argentina a comienzos de la década de 1960.

Durante la década de 1980 el fenómeno llegó a Chile, Paraguay y Perú, y posteriormente su uso se fue extendiendo por otros países de América Latina, como Uruguay, Costa Rica, Guatemala, México, y Colombia, donde han adquirido notoriedad progresivamente, al menos desde comienzos de la década de 1990.

En Brasil son denominadas "torcidas organizadas", mientras que el término equivalente en Europa es hooligans o ultras.

Generalmente las barras bravas utilizan banderas, lienzos y diferentes instrumentos musicales con los que acompañan sus cánticos. También se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie.

Generalmente tienen su origen en parte de la juventud urbana donde se busca la pertenencia a un grupo determinado. Si bien existe una amplia variedad, las barras tienden a presentar ciertos rasgos comunes: exaltación de la fuerza, sentido del honor asociado con la capacidad de pelear y necesidad de reafirmación. Tradicionalmente, se ha asociado a las barras bravas con la marginalidad urbana, y el consumo de alcohol y drogas; conformadas por jóvenes y adolescentes,[1] mientras que en Europa, Brasil y Argentina los integrantes suelen ser de mayor edad, pues en estos países el fenómeno está más arraigado y goza de mayor aceptación social. Muchos famosos políticos, empresarios, artistas y deportistas han sido o son miembros de barras bravas.[cita requerida]

Estudios académicos[editar]

N. Elias y E. Dunning han demostrado que los deportes, entre ellos el fútbol, el baloncesto, concentran y controlan las emociones humanas que no se demuestran en la vida pública. En vistas de ello, la violencia queda regulada por medio de ciertos controles que apuntan a la competencia agonal y a la caballería. Si bien la práctica de deportes en la modernidad es menos violenta en comparación con otras épocas, las hinchadas parecen tomar mayor protagonismo, reconfigurando el monopolio de la violencia en estos espacios.[2]

El hooliganism es una fiel expresión de cómo funcionan las sociedades industriales. Se puede entender como una negación al conformismo mediático basado en experiencias hedonistas y cortoplacistas, cuya reificación se corresponde con el deseo de consumo. El mundo del deporte permite una temporal liberación en donde el consumo de estupefacientes, la adrenalina y el alcohol van condicionando la estructura de la mentalidad y el cerebro. A diferencia de otros ciudadanos, los "barras" desarrollan una mayor dependencia a las experiencias hedonistas y nuevas. Esta tendencia, particularmente, los predispone al consumo de drogas, al desarrollo de prácticas violentas y a la impulsividad.[3]

Las teorías psicológicas apuntan al hooligan como un individuo con serios problemas de relación y sometido a una constante frustración psicológica. La violencia, como el abuso de sustancias, descomprimen y nivelan la autoestima para evitar la fragmentación de la personalidad.[4] Existen cuestiones de configuración de estatus y prestigio del hooligan respecto de sus pares que explica el proceso de retaliación propio del deporte:[5] este proceso de retaliación consiste en dirigir un acto hacia un objeto que no es el estímulo inicial de la respuesta; incluso la misma presencia coactiva del estado en los espectáculos a través de la policía despierta hechos vinculados a la agresión. La violencia, en ocasiones, se ejerce sobre quienes no están a la altura de las circunstancias.

Para explicar este fenómeno, el antropólogo argentino José Antonio Garriga-Zucal explica que la violencia adquiere una función particular: fija y mantiene los límites territoriales de los grupos humanos. Los "Barras" mantienen un fuerte lazo con su espacio físico, su club, el barrio. Por lo tanto, el problema de la violencia no viene asociado al lazo social, sino a una forma de intercambio que resignifica el mundo del fútbol. La “hombría, la masculinidad, y el aguante” son elementos culturales esenciales en la forma de vincularse con otros.[6]

Javier Bundio sugiere que las amistades y enemistades pueden explicarse por medio de la construcción del enemigo común: la idea que el amigo de mi amigo es mi enemigo crea una tensión entre los grupos imposible de sostener en el tiempo. Por el contrario, el equilibrio se adquiere cuando se invierte la fórmula, en el enemigo de mi enemigo es mi amigo. La tesis del equilibrio es por demás interesante para comprender las formas de cómo se tejen las alianzas entre las hinchadas. Bundio confirma que las hinchadas se comparan entre sí mediante el discurso. La alianza fortalece el vínculo entre los grupos, similar al intercambio de dones que implica una suspensión temporal de la hostilidad. Partiendo de la base que el conflicto es la norma impuesta, entre quienes mantienen similitud de bordes la amistad es vista como algo peyorativo pero imperiosamente necesario para evitar la derrota en inferioridad numérica. No obstante, en ciertas circunstancias, el modelo de Haider no puede explicar cómo se pasa de un estado festivo de camaradería a otro de agresión.[7]

Para Maximiliano Korstanje, la violencia no es patrimonio de las hinchadas sino que pulula por toda la sociedad. Particularmente, el deporte adquiere una naturaleza estamental de conflictividad que dadas ciertas condiciones puede despertar un hecho de violencia. Para poder regular la violencia, las hinchadas pactan espacios de hospitalidad a la cual llaman amistad. Cuando los límites identitarios del grupo-hinchada —como los de cualquier estado— se vulneran, la hostilidad regula las bases de la corporeidad. La violencia en el fútbol se corresponde con una lógica que emula un estado bélico de batalla. Por ese motivo, las medidas tendientes a eliminarlo no solo fracasan sino que apenas pueden contener los episodios de violencia temporalmente.[8]

Argentina[editar]

Los Borrachos del Tablón de River Plate.
La 12 de Boca Juniors.

En el período que va desde 1924 a 1957 se produjeron doce muertes relacionadas con el fútbol.[9] Sin embargo, a partir del final de la década de los años 50 el fenómeno sufrió importantes cambios: tras la muerte de Linker, en 1958, en el fútbol argentino se inicia una etapa de "acostumbramiento" a la violencia, comenzando el uso de la denominación "barras bravas" para referirse a los grupos organizados de hinchas violentos. Desde ese momento empieza a incrementarse el número de muertes; de acuerdo con Amílcar Romero, entre 1958 y 1985 se produjeron en Argentina 103 muertes relacionadas con violencia en el fútbol; es decir, en promedio una cada 3 meses.[10]

En este período, además, progresivamente se fueron institucionalizando los grupos de hinchas violentos, financiados por los dirigentes de los respectivos clubes. La violencia ha aumentado desde entonces, y los "barras bravas" comenzaron a ser utilizados también por los políticos y por la policía.[11]

Bolivia[editar]

En Bolivia las barras bravas iniciaron su formación y aparición en las décadas de 1980 y 1990. Entre las más reconocidas, tanto por el nivel de organización como por la cantidad de integrantes y la cantidad de hechos violentos protagonizados, destacan "Los Chiflados" de Blooming, "Los Gurkas" de Wilstermann, "Los de Siempre" de Oriente Petrolero y la "Ultrasur" de The Strongest. Otras barras —consideradas menores— que destacan son la "Vieja Escuela" de Bolívar, "La Temible" de San José y "Los Califachos" de Aurora

Chile[editar]

Los primeros grupos de hinchas organizados hicieron su aparición pública en la década de 1980. En 1988 con ocasión de un partido entre Colo-Colo y la Universidad de Chile, se registraron graves incidentes protagonizados por la Garra Blanca, grupo formado en 1986.[12] Tras uno de los enfrentamientos de Los de Abajo y la Garra Blanca —que terminó con setenta detenidos y graves destrozos en el estadio y en sus alrededores— se comenzó a discutir la necesidad de crear una Ley de Violencia en los Estadios que castigara específicamente este tipo de hechos.[13]

Colombia[editar]

En Colombia se registran amplios niveles de conflictividad entre las barras bravas, las cuales han generado numerosos actos de violencia, llegando a causar varias muertes en el país.

La mayoría de los equipos colombianos tienen su barra brava, pero este fenómeno inició en el año 1970 en la ciudad capital de Bogotá, donde se creó la barra 25 de Independiente Santa Fe.

El Barón Rojo Sur del América de Cali.  
La Guardia Albi Roja Sur de Santa Fe.  

Costa Rica[editar]

Algunas barras del fútbol costarricense, de izquierda a derecha: La Ultra Morada de Saprissa, La 12 de Liga Deportiva Alajuelense, La Garra Herediana del Club Sport Herediano, la Fuerza Azul del Club Sport Cartaginés y La Tribuna Roja de la selección de Costa Rica.

En Costa Rica es muy usual ver que los clubes que tengan su propia barra o grupo organizado de hinchas con las mismas costumbres sudamericanas, tanto en primera división como en la segunda y tercera, y en los clubes pequeños de barrio. Actualmente es muy común ver grupos organizados de hinchas en otros deportes, pero con una mezcla con un poco de folklore costarricense como lo son las cimarronas.

Las principales barras de los clubes de la primera división son: la "Ultra Morada" del Saprissa, "La 12" de Liga Deportiva Alajuelense, "La Garra Herediana" del Club Sport Herediano, y la "Fuerza Azul" del Club Sport Cartaginés.

Ecuador[editar]

La primera barra organizada surgida en Ecuador es la llamada Boca del Pozo, perteneciente al Club Sport Emelec; sus inicios datan de la década de los 80 y se mantienen vigentes en la actualidad. A partir de la creación de esta barra, han surgido otras que han alcanzado un protagonismo importante en el fútbol ecuatoriano, tanto por enfrentamientos violentos, por cánticos a sus rivales.

Las barras bravas más importantes de Ecuador son: "Sur Oscura" de Barcelona Sporting Club, ""Boca del Pozo" de Emelec", "Muerte Blanca" de Liga Deportiva Universitaria de Quito, "Marea Roja" de Club Deportivo El Nacional y "Mafia Azul Grana" de Deportivo Quito y "Crónica Roja" de Club Deportivo Cuenca

Paraguay[editar]

En Paraguay existen cuatro grandes barra bravas: "La barra Del Olimpia" y "Siempre Presente", del Club Olimpia, "La Plaza" y "Comando", de Cerro Porteño —que a su vez se divide en subgrupos como "Los killos R. l. Pettit", "Los de Atar",etc.—, "Chancholigan's", del Sportivo Luqueño, y "La Escolta", del Club Libertad. Estas cuatro barra bravas protagonizaron numerosos hechos violentos en los últimos años, dejando un saldo de numerosos muertos y centenares de heridos. También existen grupos menos poderosos, como "La garra alba", del Club Nacional, "La Raza aurinegra", del Club Guaraní, "11 + 1", del Club Rubio Ñu, "La barra del Tapiracuai", del Santaní, etc. Estos grupos no son muy numerosos, y se dividen en "Comités".

Perú[editar]

Las barras surgieron en el Perú a finales de la década de 1960, como una agrupación de simpatizantes que se organizaban para alentar a sus respectivos equipos, por medio de cánticos. Desde fines de la década de 1980, estas barras comenzaron progresivamente a transformarse, dando origen a las barras brava, con el nacimiento del "Comando Sur" de Alianza Lima en 1986 y la "Trinchera Norte" de Universitario, en 1988.

A partir del año 2000, los enfrentamientos entre las barras bravas han comenzado a tornarse más violentos, llegando incluso al uso de armas de fuego y muertes. Inicialmente el fenómeno apareció en Lima, la capital del país, pero con los años se expandió a otras ciudades, como Arequipa y Cusco.

El ´´Comando Sur´´ de Alianza Lima  
La ´´Trinchera Norte´´ de Universitario  
El Extremo Celeste de Sporting Cristal.  

Uruguay[editar]

La Barra Amsterdam de Peñarol.

Se registran amplios niveles de conflictividad entre ellas y han generado numerosos actos de violencia, llegando a causar diez muertes en total. Las dos barras bravas más conocidas de Uruguay son "La Banda del Parque", del Club Nacional de Football, y "La Barra Amsterdam", del Club Atlético Peñarol.[14]

Venezuela[editar]

Barra Avalancha Sur del Deportivo Tachira FC

Se considera a la Avalancha Sur del Deportivo Táchira como una de las mayores barras del país. Una de las principales características de la Avalancha Sur es que ha sido protagonista de diversos actos de violencia, como el del Estadio La Carolina de la ciudad de Barinas, en el que dejó como resultado el deterioro de más de 600 sillas,[15] o el que tuvo lugar en el Estadio José Antonio Páez, donde se enfrentaron a un grupo de hinchas del Portuguesa Fútbol Club y Zamora, provocando dos muertes.[15] Sin embargo, el mayor hecho de violencia hasta el momento ocurrió el 17 de diciembre de 2000, luego de que el exfutbolista del Caracas Fútbol Club, Alexander Rondón, golpeara a un aficionado tachirense, lo que provocó que los integrantes de la barra ingresaran al terreno de juego y protagonizaran disturbios que finalizaron con la quema del autobús de los caraqueños.[16]

México[editar]

Mosaico de La Sangre Azul, del Cruz Azul.

La cultura de apoyo se encuentra vigente en el país norteamericano desde la existencia del fútbol americano colegial en los 50, donde se recurrieron a las celebres "porras", un ejemplo claro es el llamado Clásico universitario, rivalidad entre las dos máximas casas de estudio, el Instituto Politécnico Nacional (I.P.N) y la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M), en ese acontecimiento, se reunían los estudiantes y apasionados al deporte, que vestían los colores de su institución, entonando el "Huellum", vistiendo guinda y blanco los del "Poli", entonando el "Goya", vistiendo azul marino y dorado los de la "Universidad", sumado a la porra, composición rítmica a veces poética, dedicada a mostrar respaldo a los conjuntos amados, así como para apaciguar el apoyo del contrario o "rival".[17] Tal concepto fue conocido como "porra". En el ámbito futbolístico, estaba presentes el típico "Chiquitibum" y la "Ola", característico de los mexicanos como uso deportivo. Años posteriores, sería reemplazado por lambadas y cánticos sudamericanos de origen para dar pie a las barras bravas.[18]

El fenómeno de las Barra Bravas en México comenzó en la década de los 90, producto del contacto de equipos mexicanos con los de otros países de América Latina, particularmente con la barra UltraTuza de Pachuca. Sin embargo, la presencia de estos grupos es discutida, debido a que razgos de este concepto habían estado informalmente presentes en las hinchadas de Cruz Azul en los años 80 y de otras como del Deportivo Toluca, América, Club Universidad Nacional, Atlante y Atlas de Guadalajara en los 90s. La inclusión de los clubes mexicanos a la Copa Libertadores de América a finales de los años 1990 estableció la presencia y consolidación de las barras bravas mexicanas hasta el punto de mezclarse con el previo concepto de la Porra, y rápidamente formar parte del folclor del fútbol mexicano.

Desde su establecimiento se han presentado diversos problemas relacionando a los Barra Brava con enfrentamientos de masa y violencia, especialmente durante el final de los 90s y 2000, aunque este ha sido estrictamente castigado en los últimos años por diversos clubes, que han presentado varias medidas de seguridad, así como varias detenciones y hasta vetos con el afán de garantizar la seguridad a todos los espectadores y limpiar la imagen de las mismas. A pesar de ser visto y aceptado como un fenómeno cotidiano del fútbol mexicano —como en el resto de la región— existen oposiciones por algunos grupos de aficionados ajenos a las barras así como directivos a este concepto, impulsados principalmente por la violencia que genera. A pesar de que la presencia está en la mayoría de los clubes profesionales del país, estos grupos son generalmente mejor vistos en Monterrey, de donde provienen las más numerosas y por tanto tienen un arraigo cultural-contemporáneo mayor. Hoy en día, las barras más conocidas y con mayor arraigo en el país son La Addición del Monterrey, Los Libres y Lokos o Los Incomparables de Tigres, "La Komun" y "La Tribu" de Santos Laguna, La Barra 51 también conocidos popularmente como La Fiel de Atlas, La Legión 1906 y La Irreverente del Guadalajara, La Rebel del Club Universidad Nacional, La Perra Brava y La Banda del Rojo del Deportivo Toluca, La Resistencia Albiazul del Querétaro, La Sangre Azul de Cruz Azul y La Monumental y el Ritual del Kaoz del América.

En México, el control de los barra brava ha sido facilitado debido al poderío económico y político de varios de los dueños sobre los grupos de animación, que en ocasiones, algunos de sus miembros forman parte de pandillas y delincuentes comunes y requieren del apoyo de los clubes para realizar viajes. El fenómeno de los barra brava, por tanto, sufre de una aceptación y agrupación más relacionada con sus contrapartes colombianas, chilenas o peruanas, que de igual manera empezaron a desarrollarse en los años 80 y 90. Caso contrario es lo que sucede en la Argentina, donde además de tener una presencia más añeja y sólida, varios barra brava han sido vinculados con crímenes lucrativos, al grado de ser consideradas organizaciones mafiosas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. BBC (2005). «De los Hooligans a las Barras Bravas». 
  2. Elias, N. and Dunning, E. Sport and Leisure in the civilizing process. Buenos Aires FCE
  3. King. A. 1999 "Footbal hooliganism and the practical paradigm". Sociology of Sports Journal. Vol 16, pp. 269-273
  4. Kerr, J. (1994) Understanding soccer hooliganism. Buckingham, Open University Press.
  5. Landau, S (1984) "Trends in violence and aggresion: a cross-cultural análisis". Int. Journal of Comparative Sociology, Vol 24-133-148
  6. Garriga-Zucal. 2007 Haciendo Amigos a la piñas. Violencia y Redes sociales en una hinchada. Buenos Aires, Prometeo
  7. Bundio, J. (2011). “El Enemigo de mi enemigo es mi amigo, explorando los conflictos y las alianzas entre las hinchadas". III Reunión Latinoamericana de Análisis de redes sociales, BUE
  8. Korstanje, Maximiliano E. “Bajo trinchera, el rol de la hospitalidad en los espectáculos futbolísticos en Argentina”. OBETS. Revista de Ciencias Sociales. Vol. 7, N. 2 (2012). ISSN 1989-1385, pp. 215-239
  9. Producidas por barras bravas, las fuerzas de seguridad o accidentes.
  10. Romero, Amilcar (1986), p. 7.
  11. Zin, Hernán (entrevista, 2012: http://www.20minutos.es/entrevistas/hernan-zin/389/)
  12. «Violencia en el fútbol: Corre sangre por el pasto» (HTML). enlacanchachile.blogspot.com. 2003. Archivado desde el original el 19 de enero de 2008. 
  13. Por Por Ana Rodríguez Silva y Andrea Sánchez Riadi. «Violencia en los estadios: ¿De quién es la pelota?» (HTML). Archivado desde el original el 0 de agosto de 2004. 
  14. Incidentes en el fútbol uruguayo larepublica.com.uy
  15. a b Luis Edgatdo Aguilar (2009). balonazos.com, ed. «Los sucesos violentos del José Antonio Páez». Consultado el 17 de octubre de 2009. 
  16. laredavilena.com, ed. (2008). «Por la décima». Consultado el 17 de octubre de 2009. 
  17. Orgulloguinda.org («Historia del Clásico Politécnico-Universidad»)
  18. Periodico Zócalo-Saltillo en Línea («VIDEO: En México 1986 nacieron la ‘ola’ y la ‘Chiquitibum’ "Barras bravas" aparecieron en estadios de Pachuca, Tampico, Tigres y Monterrey, siendo iniciadores de este movimiento en territorio mexicano»)

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]