Baltasar del Alcázar
| Baltasar del Alcázar | ||
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Retrato de Baltasar del Alcázar por Francisco Pacheco, Libro de descripción de verdaderos retratos, de ilustres y memorables varones, Madrid, Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1530 Sevilla | |
| Fallecimiento |
1606 Ronda | |
| Nacionalidad | Española | |
| Lengua materna | Español | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Soldado y poeta | |
| Movimiento | Siglo de Oro | |
| Género | Poesía | |
Baltasar del Alcázar (Sevilla, 1530-Ronda, 1606) fue un poeta español del Siglo de Oro.
Biografía
[editar]Fue el sexto hijo de Luis del Alcázar, jurado del cabildo municipal de Sevilla, y Leonor de León Garabito. Se alistó como soldado en las galeras de don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz. Durante un tiempo fue prisionero de los franceses, que lo liberaron poco después. Sirvió también en la guarnición militar del castillo de Jaén, época que recogió en diversos poemas. Siendo ya conocidos algunos de sus poemas, se casó en 1565 y fue nombrado por el duque de Alcalá, Fernando Enríquez de Ribera, alcaide del castillo y villa de Los Molares. En 1583 volvió a Sevilla para convertirse en administrador del conde de Gelves. Ya mayor se fue a vivir con una hija suya a Ronda, donde enfermó de mal de piedra y de gota, muriendo en 1606 sin haber publicado ninguna de sus poesías.
La biografía de Baltasar del Alcázar ha sido objeto de debate crítico, particularmente en lo referente a su linaje. Francisco Rodríguez Marín, su primer gran editor moderno, le atribuyó cierta hidalguía y defendió la «limpieza de sangre» de la familia basándose en los escritos de Ortiz de Zúñiga, pariente de los Alcázar.[1] No obstante, historiadores como Ruth Pike y filólogos como Américo Castro demostraron posteriormente que los padres del poeta eran de innegable ascendencia conversa y mantenían estrechos vínculos matrimoniales y mercantiles con otras importantes familias de cristianos nuevos en Sevilla.[2] Esta condición marginal condicionó su vida y, según diversos críticos, se encuentra codificada en su producción poética.[1]
Obra
[editar]A pesar de su originalidad, Baltasar del Alcázar no gozó de gran fama literaria en su tiempo, y sus poesías sobrevivieron únicamente gracias a copias manuscritas, destacando un códice hoy perdido confeccionado por el pintor Francisco Pacheco, quien también trazó el único retrato que se conserva del poeta sevillano.
A lo largo de los siglos, la fijación textual de su obra fue notablemente problemática debido a constantes errores de atribución en las colecciones manuscritas. La edición académica de sus Poesías realizada en 1910 por Rodríguez Marín se basó en gran medida en un manuscrito tardío recopilado hacia 1680 por José Maldonado Dávila (Manuscrito 10293 de la Biblioteca Nacional).[3] Investigaciones posteriores, en especial las de José Valentín Núñez Rivera, han revelado que este códice carece de fiabilidad, pues en él se adjudicaron a Alcázar al menos treinta y seis epigramas burlescos que en realidad habían sido escritos por el poeta Rodrigo Fernández de Ribera en su obra El Rosal.[4] La depuración de estas múltiples atribuciones falsas y el análisis textual riguroso de su corpus poético se consolidaron definitivamente con la edición crítica publicada por Núñez Rivera en 1996.[5]
Estilo y temática poética
[editar]La obra de Alcázar destaca por su enorme versatilidad, agrupándose habitualmente en poesía festiva (incluyendo epigramas), amatoria, religiosa y variada (epístolas, sonetos, odas mitológicas y traducciones).
Su fama descansa principalmente en su vertiente cómica, burlesca y paródica. En el ámbito amatorio, cultivó un marcado antipetrarquismo en el que los tópicos del petrarquismo y el ideal neoplatónico resultan ridiculizados. La mujer en la obra de Alcázar suele despojarse de su aura idealizada para mostrarse interesada y sin escrúpulos.
Tus cabellos, estimados
Por oro contra razón,
Es vender gato por liebre.
Ya se sabe, Inés que son
De plata sobredorados.
Pues ¿querrás que se celebre
Por verdad lo que no es?(Poesías XXII, 50) Texto de celda
Un ciclo fundamental de su poesía festiva son los poemas dedicados a Inés, caracterizados por la métrica tradicional de la redondilla y un tono conversacional que se aleja del rígido machismo de la época para buscar complicidad. En estas composiciones, Alcázar explora la estrecha vinculación entre la comida, el erotismo y el ambiente relajado de la taberna. En su famoso poema Tres cosas (comúnmente citado como Inés, jamón y berenjenas con queso), la figura femenina se equipara cómicamente a los manjares. De acuerdo con Eloy R. González, la elección de estos alimentos encierra además un subtexto cultural transgresor: el jamón representa la ruptura del tabú judío frente a la Ley Vieja, mientras que la berenjena (de honda tradición andalusí y semítica, además de ser considerada un afrodisíaco asociado a la mandrágora) subraya una amalgama de gustos que disuelve las diferencias entre conversos, árabes y cristianos en el microcosmos epicúreo de la taberna.[6]
Por otro lado, su poesía religiosa ha sido tradicionalmente interpretada como obra de devoción popular inspirada por la Contrarreforma católica o bien bajo moldes de la reforma erasmiana.[7] Sin embargo, estudios modernos sugieren que el discurso religioso sirvió a Alcázar como medio de expresión autobiográfica e instrumento para lidiar con el estigma de su ascendencia conversa. Siguiendo las premisas de teóricos de la autobiografía como Georges Gusdorf y Karl Weintraub sobre la lírica confesional,[8] y apoyándose en la idea de Américo Castro de que los conversos buscaron liberarse imaginariamente de su soledad mediante la literatura,[9] se evidencia que Alcázar llegó a secularizar lo divino —como ocurre en su Epístola divina. A modo de enfados, hecha en nombre de cierta dama—, utilizando el género a lo divino para canalizar sutilmente sus propias tensiones existenciales e identitarias.[1]
Obras destacadas
[editar]- A un giboso de delante
- A una mujer escuálida
- Constanza
- Dios nos guarde
- Doña Valentina
- El estudiante
- Hiere la hermosa Elvira...
- Entraron en una danza... (El baile)
- Job
- La capa
- La nariz de Clara
- Los ojos de Ana
- Salir por pies
- Preso de amores
- Su modo de vivir en la vejez
- Una cena jocosa
- Yo acuerdo revelaros un secreto
- A Cristo
- Al amor
- Cercada está mi alma de contrarios
- Di, rapaz mentiroso
Otros
[editar]- Tres cosas (conocido por su primer verso: Tres cosas me tienen preso...)
- Cena jocosa
- Diálogo entre dos perrillos
- Diálogo entre un galán y el eco
- Consejos a una viuda
Referencias
[editar]- 1 2 3 Panford, Jr., Moses E. (2003). «Baltasar del Alcázar: la poesía autobiográfica como evasión de la ascendencia conversa». Hispanófila (139): 17-30.
- ↑ Pike, Ruth (1967). «The Converso Family of Baltasar del Alcázar». Kentucky Romance Quarterly 14 (1): 349-365.
- ↑ Alcázar, Baltasar del (1910). Francisco Rodríguez Marín, ed. Poesías. Madrid: Real Academia Española.
- ↑ Núñez Rivera, J. Valentín (1992). «Rodrigo Fernández de Ribera y Baltasar del Alcázar». Criticón (55): 53-89.
- ↑ Núñez Rivera, J. V. (1996). La poesía de Baltasar del Alcázar: análisis textual y edición crítica (Tesis). Universidad de Santiago de Compostela.
- ↑ González, Eloy R. Los poemas a Inés de Baltasar del Alcázar. pp. 83-92.
- ↑ De Castro, Adolfo (1855). «Poetas líricos de los siglos XVI y XVII y curiosidades bibliográficas». Biblioteca de Autores Españoles I (Manuel Rivadeneyra). p. 136.
- ↑ Weintraub, Karl (1978). The Value of the Individual: Self and Circumstance in Autobiography. Chicago: University of Chicago Press. pp. 18-21.
- ↑ Castro, Américo (1929). Teresa la Santa y otros ensayos. Madrid. p. 17.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre Baltasar del Alcázar.
Wikisource contiene obras originales de o sobre Baltasar del Alcázar.- Poesía de Baltasar del Alcázar, con grabaciones descargables (mp3).
- Audio de Una cena jocosa, recitado por Adolfo Marsillach — palabravirtual.com.