Banco Central de la República Argentina

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Banco Central de la República Argentina
Banco Central de la República Argentina en 2016.jpg
Sede del banco central de Argentina
Bcra logo.png
Logo
Banco central de Argentina
Sede Buenos Aires
Fundación 28 de mayo de 1935
Gobernador Federico Sturzenegger
(10 de diciembre de 2015)
Divisa Peso
ARS (ISO 4217)
Sitio web http://www.bcra.gob.ar/
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El Banco Central en la Feria del Libro de Buenos Aires.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) es el organismo rector del sistema financiero de la Argentina, encargado de la política monetaria del país. Fue creado en 1935, bajo el gobierno de Agustín Pedro Justo, mediante las leyes 12.155 a 12.160, promulgadas el 28 de mayo. Ese mismo día dejó de existir la Caja de Conversión, vigente desde 1890. El Banco Central entró en operaciones el 6 de junio de ese año como una entidad mixta, cuyo capital estaba compuesto en partes iguales por el Gobierno Nacional, y la otra mitad por los bancos nacionales y extranjeros establecidos en el país. Fue nacionalizado el 25 de marzo de 1946 por un decreto firmado por el presidente Juan Domingo Perón.

La Carta Orgánica que rige al Banco Central de la República Argentina (Ley 24.144) define en su artículo 1° al BCRA como una entidad autárquica del Estado nacional.

En el artículo 3°, enumera los objetivos de esta Institución: “El banco tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.” 

La estabilidad monetaria es el objetivo primordial del Banco Central. El foco central de esta Institución es fortalecer nuestra moneda logrando una inflación en línea con los parámetros internacionales. A su vez, la estabilidad financiera será la vía a través de la cual el Banco Central podrá aportar al último objetivo de su misión: el del desarrollo económico con equidad social.

Historia del Banco Central de la República Argentina[editar]

La economía argentina en vísperas y durante la Gran Depresión

A fines de la década de 1920 la economía argentina experimentaba una caída en la actividad económica asociada con el desplome de los precios internacionales de las exportaciones y con la reversión del ingreso de capitales.

Si bien la inestabilidad del valor de las exportaciones era un fenómeno por demás conocido, observándose variaciones por motivo de factores climáticos como también fuertes oscilaciones en los términos de intercambio, esta coyuntura se vio agravada debido a que la importante entrada de capitales que primaba con anterioridad al estallido de la Primera Guerra Mundial prácticamente se había detenido con el comienzo de la Gran Depresión.

Depresión del 30

La conjunción de estos factores afectaba sensiblemente la entrada y salida de oro del país, produciendo inevitablemente, bajo un sistema de patrón oro, cambios significativos en el volumen de los medios de pago y los préstamos bancarios de la economía.

El régimen de patrón oro, implicaba un sistema automático donde el oro o las divisas eran cambiados por moneda nacional en la Caja de Conversión a un tipo de cambio fijo. Este régimen cambiario no permitía flexibilidad en la variación del tipo de cambio, y como consecuencia, en momentos de

tensión, se recurría habitualmente a la suspensión de la convertibilidad.

El problema se daba porque el volumen del dinero circulante, los depósitos y los préstamos bancarios se regían por los vaivenes del sector externo, y así quedaban desarticulados de lo que ocurría con la economía doméstica.

Fue así que hacia fines de 1929 se juzgó necesario abandonar el régimen de patrón oro para evitar la salida de metálico del país. Sin embargo se realizaron exportaciones oro para atender servicios de la deuda pública y también para tratar de estabilizar el valor de la moneda.

Con posterioridad a los sucesos de 1929, cuando se derrumbó la bolsa de Nueva York, se profundizaría la crisis entrada la década del treinta. Para ese entonces la economía argentina ya se encontraba sacudida por los efectos de la Gran Depresión. Además de la merma en la tasa de crecimiento, sus principales secuelas fueron la caída del peso de las exportaciones en la economía y la reducción de la tasa de inversión.

En este contexto, la salida de Gran Bretaña del patrón oro motivó que hacia fines de 1931 se aplicara en la Argentina un sistema de control de cambios que Raúl Prebisch, años más tarde, identificaría como absolutamente necesario para llevar adelante una “política monetaria nacional”.

Por su parte, en lo que refiere al sistema bancario, la legislación tempranamente autorizó al Banco de la Nación Argentina (BNA) a realizar redescuentos al resto de los bancos de la plaza (Ley 9.479 de 1914) y a su vez a la Caja de Conversión a redescontar documentos al BNA (Ley 9.577). Recién en 1931 el BNA tuvo que recurrir a la Caja de Conversión, dado que con anterioridad asistía a los demás bancos del sistema con sus propios recursos. De este modo, en momentos en que existían problemas de liquidez en el mercado, el BNA funcionó como un “prestamista de última instancia” dada la ausencia de un banco central en el país.

A partir de ese momento, se ampliaron las fuentes de creación de dinero imperantes en Argentina. Por un lado el sector externo, siendo que las entradas de oro a la Caja de Conversión determinaban el aumento de la oferta monetaria, y las salidas de oro una contracción de la misma.

Por otra parte, cuando el BNA en 1931 acude a la Caja de Conversión para conseguir recursos en línea con la antigua ley de redescuento de 1914, se incorpora otra fuente de creación de dinero, dado que los préstamos al sistema financiero redundarían en una expansión de la base monetaria. La tercera fuente de creación de dinero fue incorporada en 1932 con la colocación del Empréstito Patriótico, que permitió a la Caja de Conversión efectuar préstamos al Gobierno.

Proyectos de creación de un banco central en la Argentina

La ausencia de una autoridad monetaria que cumpliera el rol de prestamista de última instancia fue destacada como la causa de niveles de encaje relativamente altos en los establecimientos bancarios argentinos a principios del siglo XX.

Si bien existieron varios intentos de impulsar la creación de un banco central en la Argentina, algunos proyectos no lograron avanzar en el Congreso. La interrupción de la conversión en 1929 determinó que la Oficina de Investigaciones Económicas, organizada dentro del BNA y formalizada en 1928 incorporándose Raúl Prebisch como su director, argumentara sobre la necesidad de estudiar la creación de un banco central.

En la década de 1930 se elaborarían tres proyectos. El primero en 1931 surgió del seno de la “Comisión Uriburu”, presidida por el Ministro de Hacienda Enrique Uriburu y en el que Prebisch participó activamente.

Hacia 1933, el nuevo Ministro de Hacienda, Alberto Hueyo, convoca a sir Otto Niemeyer, del Banco de Inglaterra, quien elabora un nuevo proyecto de creación de un banco central y otro de Ley de Bancos.

Sin embargo, en 1934 Federico Pinedo, ahora a cargo del Ministerio, solicita a Prebisch revisar el proyecto. De este modo se introdujeron importantes cambios a fin de dotar a la autoridad monetaria de elementos para la adopción de políticas anticíclicas, incorporar la necesidad del saneamiento bancario que se materializaría a fines de diciembre de 1935 con la creación del Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, y organizar la Inspección de Bancos bajo la dependencia del Banco Central.

La creación del BCRA

El Banco Central de la República Argentina comenzó a funcionar el 31 de mayo de 1935 en medio de una reforma monetaria y financiera que permitió reunir distintas funciones en un único organismo rector del sistema financiero.

En el diseño del BCRA fue vital la labor de Raúl Prebisch, quien buscó hacer posible la moderación de las fluctuaciones económicas en el contexto de la crisis del ´30 que azotó a la economía y al comercio mundial.

El primer presidente del BCRA fue Ernesto Bosch y Raúl Prebisch el primer gerente general. Desde sus inicios el Banco Central fue instrumentado para llevar adelante operaciones de redescuento hacia los bancos comerciales, vigilar el cumplimiento de la Ley de Bancos, ser el agente financiero del gobierno y regular la cantidad de dinero y crédito de la economía.

La ley de creación del BCRA establecía que sería una institución mixta, donde el capital era aportado, mitad por el Gobierno Nacional, y la otra mitad por bancos nacionales y extranjeros establecidos en el país.

Esto cambiaría recién en 1946, cuando el gobierno militar resultante del golpe de Estado del año '43, de tinte nacionalista, dispuso la nacionalización del BCRA el 25 de marzo de ese año, pasando a ser completamente del Estado, y asumiendo un rol más amplio en la búsqueda del pleno empleo y el desarrollo económico.

La nacionalización[editar]

El 24 de febrero de 1946, durante el gobierno de facto del general Edelmiro Farrell, se realizaron las elecciones en que se eligió presidente a Juan Domingo Perón. Perón no asumiría el poder hasta el 4 de junio. Sin embargo, el 25 de marzo de 1946, Farrell sanciona el Decreto-Ley 12.962, por el cual se nacionalizó el Banco Central y todo el sistema bancario argentino. Esta Ley transformó fundamentalmente la organización y la política bancaria del país.

Los planes económicos del gobierno que asumió en 1946 necesitaban contar con las herramientas que permitieran poner en manos del Estado los elementos idóneos para poder cumplirlos.

Necesitaba que los industriales tuvieran fondos a su disposición para facilitar el desarrollo de las actividades económicas de interés nacional. Para satisfacer las necesidades del comercio externo e interno era necesario organizar un mecanismo de crédito que permitiera al gobierno contar con medios de financiación que no estuvieran supeditados a intereses de bancos particulares ni a empresas extranjeras.

Debía poner al Banco de la Nación Argentina en condiciones de hacer operaciones de gran volumen, de operaciones que, con los recursos limitados que tenía y sin el apoyo de todo el régimen bancario, no podía hacer. Esta reforma tenía ese propósito: contar con un sistema bancario que se adaptara y respondiera a las necesidades y exigencias de la economía mundial de la posguerra.

Debía concretar medidas de gobierno tendientes a reactivar la economía, industrializar el país, aprovechar las grandes riquezas nacionales y lograr la absorción por capitales argentinos de las empresas de servicios públicos que se encontraban en poder de capitales extranjeros.

Las facultades que necesitaba el gobierno, le fueron concedidas por esta nueva Ley, al Banco Central. Por ella se dispuso la nacionalización de los depósitos bancarios que en lo sucesivo, fueron recibidos por el Banco Central, por cuenta de la Nación. Los bancos no podían disponer libremente de los depósitos que recibían y para ello, necesitaban la autorización del Banco Central.

Éste dirigía los depósitos sin depender de la voluntad de los bancos. Se dio a los depósitos bancarios la garantía total de la Nación, medida que produjo la transferencia de todos los depósitos en sus distintos tipos al Banco Central, por cuenta del cual se recibirían en el futuro los fondos.

“…La economía nunca es libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan las grandes corporaciones en perjuicio de éste”. (Juan D. Perón)

Se consiguió así una herramienta de indudable valor para manejar el crédito adecuada a la política seguida por el Gobierno, coordinar los esfuerzos de la política económica, hacia un plan de fomento y desarrollo. La nacionalización del Banco Central puso en manos del Gobierno nacional, y por lo tanto, bajo su completa responsabilidad la emisión de la moneda, la regulación del crédito y la fijación de la política de cambios, para lograr un mayor desarrollo económico, manteniendo la ocupación industrial.

La República argentina, adhirió así a la tendencia moderna, según la cual la actividad bancaria ejerce una influencia determinante sobre el desarrollo económico del país, y en consecuencia debe estar totalmente en manos del Estado.

Por Decreto Nro. 8503 de 1946, se declaró como «patrimonio nacional» el capital del Banco.

Para complementar las funciones del Banco Central, se crearon los siguientes organismos:

  • Por Ley 15.350, del año 1946, se creó el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio.(IAPI)
  • Instituto mixto de Inversiones Mobiliarias, que organizó diversas disposiciones para reglamentar el mercado bursátil.
  • Consejo Económico y Social que fue absorbiendo parte de las funciones que tenía el Banco Central nacionalizado.
  • Se incorporó la ya existente Caja Nacional de Ahorro Postal, como dependencia del Banco.

El Banco Central después de 1955[editar]

El 16 de septiembre de 1955 un golpe militar que derrocó el gobierno de Juan D. Perón, instaurando un gobierno de facto autodenominado Revolución Libertadora.

La dictadura militar de Pedro Eugenio Aramburu modificó, entre otras, la carta orgánica del Banco Central, mediante el DECRETO LEY 13126/1957[1]

Los objetivos de esta reforma eran liberalizar el sistema financiero, eliminar la nacionalización de los depósitos y la asignación por el Banco Central del crédito. Al Banco se le otorga un mayor grado de autonomía pero se prescribe que en el ejercicio de sus funciones se debía seguir las “directivas fundamentales del gobierno nacional en materia de política económica”. Asimismo se limita el monto que el Banco puede prestarle al gobierno pero no se abandona del todo el rol de la autoridad monetaria en el direccionamiento del crédito productivo, a través del control de la tasa de interés y el otorgamiento de redescuentos que permitían bajar sustancialmente el costo financiero los proyectos de inversión.[2]

Esta nueva carta orgánica permaneció vigente hasta la reforma del año 1992 por la ley Nº 20.539,[3] donde las modificaciones se hicieron para acompasar la misión y funciones del Banco Central a los lineamientos de la política económica y en particular a la convertibilidad del peso con el dólar estadounidense.

Sede[editar]

El edificio de San Martín 275, cuando aún era Banco Hipotecario.

El Banco Central está conformado por varios edificios que nuclean la manzana delimitada por las calles Tte. Gral Juan D. Perón, Reconquista, San Martín y Sarmiento, en la city financiera del céntrico barrio de San Nicolás, ciudad de Buenos Aires.

En el momento de su fundación, el banco ocupó el edificio de la calle San Martín nº 275, hasta entonces sede de la Caja de Conversión desde 1907. Había sido proyectado por los arquitectos Henry Hunt y Hans Schroeder, y construido entre los años 1872 y 1876 para alojar al Banco Hipotecario de la Provincia de Buenos Aires. Ante la necesidad de ampliar las incipientes instalaciones, el contrafrente de la antigua casa bancaria fue reformado, y en el centro de la manzana se construyó en 1937 un edificio que se denominó Central, con acceso por el edificio del ex Banco Hipotecario, que se terminó en 1940.

Edificio de Reconquista 266. A la izquierda, parte del Anexo Reconquista 250.

También en 1940 se iniciaron las obras del tercer edificio del BCRA, con entrada por la calle Reconquista nº 266, y conectado mediante el edificio Central al de la calle San Martín. Su fachada es casi idéntica al viejo edificio de San Martín 275, unificando construcciones separadas por casi 50 años de antigüedad.

En 1942 el Banco Central adquirió el edificio de la calle San Martín nº 216, también proyectado por Hunt y Schroeder, como tercera sede de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Había sido construido entre 1860 y 1862, y allí funciona actualmente el Museo Numismático Dr. José Evaristo Uriburu (h).

En 1946 el banco anexó el edificio contiguo a su sede, en la calle San Martín nº 235. Era propiedad de la compañía de seguros La Inmobiliaria, había sido proyectado por el arquitecto Gino Aloisi en estilo neorrenacentista italiano, e inaugurado en 1920. El Banco Central lo modificó en 1960.

Con el propósito de agregar más espacio para las instalaciones del banco junto a la Sede Central, se llamó a un concurso de proyectos en 1999 para un nuevo anexo. Los ganadores fueron los arquitectos Di Tata y Romero, y el edificio se inauguró en 2001. Se trata de un cuerpo vidriado que aloja a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias, que al mismo tiempo proveyó un acceso directo al edificio Central, en el centro de la manzana.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «DECRETO LEY 13126/1957». Consultado el 8 de septiembre de 2015. 
  2. «Historia del BCRA». Consultado el 8 de septiembre de 2015. 
  3. «Ley Nº 20.539». Consultado el 8 de septiembre de 2015. 
  4. http://www.bcra.gov.ar/

Enlaces externos[editar]