Atentado de la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953

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Atentado en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953
Atentado terrorista 15ABR1953-Plaza de Mayo-LN16ABR53.jpg
Daños en el subterráneo luego del atentado.
Lugar Bandera de Argentina Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina
Blanco(s) Trabajadores peronistas
Fecha 15 de abril de 1953
Tipo de ataque Explosión en manifestación popular
Arma(s) Bombas
Muertos 6
Heridos Más de 90
Perpetrador(es) Comando civil antiperonista
Motivación antiperonismo
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El atentado en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953 fue un ataque terrorista que consistió en la detonación de dos bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo (frente a la Casa de Gobierno). Como resultado murieron seis personas y más de 90 quedaron heridas, entre ellos 19 mutilados.[1]​ Luego de la masacre algunos grupos peronistas quemaron locales identificados con la oposición antiperonista.

Atentado[editar]

La explosión tuvo lugar en la céntrica Plaza de Mayo de Buenos Aires y la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Domingo Perón se dirigía a los presentes desde la Casa Rosada.

Los terroristas también habían colocado bombas sobre la azotea del edificio del Banco de la Nación, con la intención de que la mampostería se desplomara sobre la multitud apiñada en sus cercanías. Afortunadamente, estas bombas —que hubieran causado un número mucho mayor de víctimas— no estallaron. Días después los terroristas responsables de los atentados de la Plaza de Mayo, jóvenes profesionales y universitarios pertenecientes a familias de clase media alta, fueron detenidos y procesados por la Justicia ante los jueces competentes, con todas las garantías de la Constitución y de la ley.[2]

El grupo terrorista estuvo conformado por Roque Carranza, Carlos Alberto González Dogliotti, y los hermanos Alberto y Ernesto Lanusse, apoyados por el capitán Eduardo Thölke, que les proveyó los explosivos. El ataque terrorista provocó la reacción violenta de varios manifestantes que incendiaron locales de los grupos que asociaban con los terroristas. El jefe del operativo terrorista, Arturo Mathov, tuvo cierta notoriedad pública al llegar a ser diputado nacional por el radicalismo. Con respecto a las bombas, el historiador Félix Luna, citado por Galasso, sostiene que se trataba de un grupo de jóvenes, activistas habituales de la FUBA, que se habían adiestrado en el manejo de armas y explosivos, y ya habían intentado matar a Perón en uno de sus viajes. Casi todos pertenecían a familias tradicionales de buena posición económica.[3]

Roque Carranza (1919-1986) ―quien más adelante fue ministro del presidente Raúl Alfonsín― y Carlos Alberto González Dogliotti fueron detenidos como autores materiales del atentado. Según Félix Luna, ambos confesaron su autoría en el hecho bajo torturas.[4]​ Con posterioridad, González Dogliotti reconoció haber puesto las bombas, pero sostuvo que las mismas sólo eran bombas de estruendo y que los muertos y mutilados fueron consecuencia de la estampida de la multitud a causa del terror provocado por la explosión. Por su parte, Carranza negó luego haber colocado las bombas, aunque reconoció haber conocido el lugar donde las mismas se armaban, en tanto que los testimonios de sus conocidos son coincidentes en sostener que «la actividad de Carranza durante los nueve años de gobierno peronista fue un incesante trajinar por los laboratorios caseros, donde se fabricaban explosivos».[5]

Las víctimas[editar]

Como resultado murieron seis personas (Santa Festigiata D’ Amico, Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché, Salvador Manes y José Ignacio Couta) y más de 90 quedaron heridas, entre ellos 19 mutilados.[1]

Hechos posteriores[editar]

Tras el Golpe de Estado de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón fueron amnistiados por la dictadura llamada Revolución Libertadora.[6]

En 1987, un año después de la muerte de Carranza, se nombró en su honor una estación de subte de la ciudad de Buenos Aires.

En 2008, el diputado peronista Carlos Kunkel implicó también en el atentado al abogado y periodista Mariano Grondona, quien habría reconocido su participación directa públicamente, en su programa de televisión Hora Clave.[7]​ Grondona también se había reivindicado como parte de los terroristas, al mismo tiempo que reconoció haber formado parte de los Comandos Revolucionarios Civiles.[8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Elsa Portugheis (coord.) (2010). «Atentado del 15 de abril de 1953». Bombardeo del 16 de junio de 1955. Buenos Aires: Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Argentina. pp. 70-71. 
  2. Cafiero, Antonio (3 de junio de 2003). «La tarde del 15 de abril de 1953». La Nación. Consultado el 1 de marzo de 2015. «Con el tiempo, todos los terroristas responsables de los atentados de la Plaza de Mayo, jóvenes profesionales y universitarios pertenecientes a familias de clase media alta, fueron detenidos y procesados por la Justicia ante los jueces competentes, con todas las garantías de la Constitución y de la ley. Nadie sufrió agravio o condena otra que la dispuesta por la Justicia... los atentados terroristas de aquella infausta tarde marcaron el comienzo de una etapa de violencia, dolor y muerte que habría de extenderse durante treinta años de historia argentina... Aquellos vientos sembrados en la tarde del 15 de abril trajeron estas tempestades posteriores. Debo decirlo: fueron los peronistas los que pagaron el tributo más alto a esta ordalía. Porque la violencia tuvo dos caras. La del peronismo, durante la época de la proscripción y del exilio (1955-1973), se caracterizó por una suerte de jactancias verbales y el ataque a bienes físicos simbólicos, por cierto muy valiosos y respetables. En cambio, la del antiperonismo se caracterizó por el terrorismo brutal y el desprecio al valor de la vida humana. Los peronistas fueron insolentes. Pero el antiperonismo rezumaba odio. Los peronistas alardeaban: los antiperonistas fusilaban. Hubo que esperar veinte años para alcanzar la reconciliación de peronistas y antiperonistas que nos legaron Perón y Balbín.» 
  3. Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955, pag 312
  4. Luna, Félix. Perón y su tiempo. ISBN 9789500741903.
  5. Hugo Gambini (7 de julio de 2003). «La justicia de Perón ¡10 puntos!». La Nación. 
  6. Brión, Daniel (2008).«A propósito de la memoria por el “Nunca Más”: Estación de subte, línea D, Ministro Carranza». En: Pensamiento Nacional, 2008.
  7. «Mariano Grondona podría ser juzgado por crímenes de lesa humanidad». En: DERF Agencia Federal de Noticias, 26 de febrero de 2008. Consultado el 19 de marzo de 2012.
  8. Micaela Baldoni; Gabriel Vommaro (agosto de 2011). «Bernardo y Mariano: las transformaciones del periodismo político en Argentina, de los años ochenta a los años noventa». XIII Jornadas Interescuelas Departamentos de Historia. Consultado el 24 de enero de 2013. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]