Ateísmo en la Ilustración

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Portada del libro de Richard Bentley The Folly of Atheism (Boyle Lectures, 1692).

El ateísmo, tal y como lo definen Diderot y D'Alembert en su artículo de la Encyclopédie es la «opinión de aquellas personas que niegan la existencia de dios en el mundo». La simple ignorancia de dios no constituye ateísmo, así que la persona «para cargar con la horrible etiqueta de ateo, debe conocer la noción de dios y rechazarla».[1] En el periodo de la Ilustración en Occidente, el ateísmo fue posible gracias[cita requerida] a la publicaciones secretas (clandestinas) de textos de carácter ateo y a la firma con seudónimos, como es el caso de D'Holbach con El cristianismo desenmascarado, firmado con el pseudónimo par feu M. Boulanger.[cita requerida] Además de pertenecer a una lista de «libros prohibidos» (como el Index librorum prohibitorum) en un tiempo donde la separación de la Iglesia y el Estado aún no se había consolidado. El emerger del ateísmo ilustrado, no sin dificultades o persecuciones,[cita requerida] tiene como antecedente una creciente tolerancia interreligiosa en el régimen absolutista luego de la época de las guerras de religión en Occidente.[cita requerida]

Antecedentes: mayor tolerancia religiosa[editar]

Durante la reforma protestante, Europa era una sociedad persecutoria, que no toleraba minorías religiosas ni ateísmo.[2] Incluso en Francia, donde se había establecido el Edicto de Nantes en 1598 y se revocó en 1685, había muy pocos apoyos para la tolerancia religiosa al comienzo del siglo XVIII.[3]

Los estados mantenían una uniformidad religiosa por dos razones: primera porque la creencia elegida era el modo de llegar a dios y las demás eran heréticas y segunda porque la religión era imprescindible para la estabilidad social y política.[4]

El avance de la tolerancia fue resultado de movimientos políticos pragmáticos,[cita requerida] así como de la aplicación de los principios de la Ilustración. La religión era un tema central en las conversaciones del siglo XVIII, objeto de debate en los lugares de tertulia y de las sociedades de la Europa ilustrada y en el intercambio de posturas entre los diferentes filósofos de la época. Michael J. Buckley describe el aumento de la tolerancia y del ateísmo como una respuesta a la violencia religiosa en los años precedentes: la expulsión de los Hugonotes en Francia, la Inquisición en España, los juicios de brujería o las guerras civiles en Inglaterra, Escocia y Países Bajos.

Buckley argumenta que «las guerras religiosas habían desacreditado irrevocablemente la primacía confesional en la cada vez más secularizada sensibilidad de la mayor parte de la cultura europea».[5] De este punto de vista se hace eco Ole Peter Brell y Ray Porter. Marisa Linton, apunta que era una concepción extendida que la diversidad religiosa llevaría a una hipotética guerra civil[6]

De acuerdo con Justin Champion, la pregunta en Inglaterra no era determinar la verdad religiosa, si existía dios o no, sino más bien comprender como el clero se había hecho con el poder hasta ser capaz de determinar lo que se aceptaba como verdad.[7] Republicanos radicales como Henry Stubbe, Charles Blount y John Toland entendían la religión como una institución social y cultural, más que como una serie de principios transcendentales[8] e investigaron el priestcraft[9] o influencia del clero en la toma de decisiones de la sociedad civil.

La segunda mitad del Leviatán de Thomas Hobbes contiene un ejemplo de este tipo de pensamiento anticlerical. Hobbes, como Toland y otros escritores del periodo, entendían la religión en términos históricos, viendo la verdad religiosa separada de la iglesia, lo que ayudó mucho a futuras disidencias en la religión.

Marisa Linton piensa que mientras los philosophes contribuían a extender la tolerancia en Francia, los hugonotes también tuvieron su papel en este sentido: comenzaron a hacer público su culto en las regiones más remotas del país mientras continuaban con su lealtad a la corona francesa hasta y durante la guerra de los siete años, algo que pudo haber contribuido a aliviar las sospechas del monarca sobre su fe.[10] En la mitad del siglo XVIII, los intelectuales jansenistas comienzan una campaña de tolerancia religiosa para los calvinistas.[11] Linton argumenta que juntos, estas causas mejoraron la opinión pública hacia la tolerancia.[12] La tolerancia religiosa no la aceptaba todo el mundo, por ejemplo Abbé Houtteville condenaba el aumento de la tolerancia en Francia porque hacía más débil la autoridad religiosa y enponderaba a la irreligión.[13] Sin embargo, en 1787 Luis XVI, firmó un Edicto de Tolerancia dando derechos civiles al matrimonio y la propiedad privada, aunque aún estaba prohibido el derecho al culto de las minorías y no podían ser profesores ni trabajar en organismos públicos.[12] La tolerancia completa para los protestantes no se garantizó hasta la Revolución Francesa.

Represión del ateísmo en la Ilustración[editar]

Una mayor tolerancia religiosa no implicaba ni tolerancia ni respeto hacia las posturas ateas, que en ocasiones se persiguieron y castigaron. Prueba de ello es el tiempo que pasó Denis Diderot en prisión, la publicación de libros ateos mediante seudónimos y en clandestinidad, las detenciones. Y esto pasada la primera mitad del siglo XVIII. En 1768 Diderot le escribió a Sophie Volland en correspondencia sobre tres desafortunados: un joven aprendiz que había conseguido dos ejemplares del Cristianismo desenmascarado, un buhonero y su mujer. «Arrestaron a los tres. Se burlaron de ellos, los azotaron y los marcaron, y al aprendiz lo han condenado a nueve años en las galeras, al buhonero cinco años, y a la mujer la han enviado al hospital [manicomio] para el resto de su vida».[14]

Las acusaciones de ateísmo eran comunes, pero la mayor parte de las personas sospechosas de serlo no lo eran. D'Holbach y Denis Diderot fueron dos de las escasísimas personas que se identificaron a sí mismas como ateas en Europa durante este periodo.[cita requerida] Thomas Hobbes fue visto como ateo por su interpretación materialista de la escrituras; Henry Hammond, un amigo suyo le describe en una carta como cristiano ateo.[15] David Hume fue acusado de ateo por sus escritos en la Historia natural de la religión.[16] Pierre Bayle fue también acusado de ateo por defender la posibilidad de una sociedad atea ética en su Diccionario crítico y Baruch Spinoza fue acusado por su panteísmo.

Puntos de vista ateos en la Ilustración[editar]

Spinoza[editar]

Baruch Spinoza (1632–1677), en su Tratado teológico-político de 1670 criticaba el judaísmo (su religión «de nacimiento») y las demás religiones organizadas. Su orientación filosófica suele llamarse panteísmo, término acuñado por John Toland tras la muerte de Spinoza.

A finales del siglo XVII y principios del XVIII, el nombre de Spinoza se asoció con ateísmo, librepensamiento, materialismo, deísmo y otras creencias religiosas heterodoxas. Si panteísmo constituye ateísmo o no, es un debate aún a día de hoy.[17]

Pierre Bayle[editar]

Pierre Bayle (1647–1706) fue ampliamente acusado por su adopción de la tolerancia religiosa aunque él se consideraba hugonote. En su Dictionnaire historique et critique establecía que mientras los ateos eran «excesivamente ciegos e ignorantes sobre la naturaleza de las cosas»,[18] existen muchos ateos «a los que no se puede distinguir por sus vicios»[19] y «si los ateos existen y hablan con moralidad y son bien dispuestos, entonces la conclusión es que el ateísmo no es una causa necesaria de inmoralidad, sino simplemente un incidente a la vista de todas aquellas personas inmorales en disposición o temperamento, ateas o no»[20]

En respuesta a las críticas sobre él, incluyó el ensayo Clarifications: On Atheists en la edición de 1702 del diccionario. En él, continuaba defendiendo su tesis: «Ha habido ateos y epicúreos cuyas propiedades morales han sobrepasado a las de la mayor parte de los idólatras»,[21] argumentando que la religión no solo es la base de la moralidad. Hay, escribió, «una gran probabilidad de que algunos hombres sin religión estén más motivados para llevar una vida decente y moral por su constitución, junto con el amor a la alabanza y el miedo a la deshonra, que constituyen algunos de los instintos de la conciencia».[22]

David Hume[editar]

David Hume (1711–1776) fue visto como ateo en sus días. Su actitud escéptica hacia la religión con palabras como De la superstición y la religión, Ensayos morales y políticos, De la inmoralidad del alma, Diálogos sobre la religión natural, así como sus conversaciones en el lecho de muerte con Boswell (publicadas tras su muerte), dieron a Hume la reputación de ateísta practicante. Hume fue incluso reprendido por su posición como profesor de la Universidad de Edimburgo en 1740 por sus alegatos al ateísmo.[23]

Diderot[editar]

Denis Diderot (1713–1784) fue uno de los invitados especiales del Barón D'Holbach y primer editor de la Encyclopédie. Aunque Diderot escribió abundantemente sobre ateísmo, no fue tan polémico como D'Holbach o Naigeon. En lugar de publicar sus obras ateas, tendía a hacerlas circular entre sus amigos y se las dio a Naigeon para que las publicara tras su muerte[24] Diderot se adhería a un punto de vista materialista. Disertaba sobre como solventar los problemas de como comenzó el cosmos y podía existir sin un creador y teorizaba sobre como la vida podía venir desde materia inorgánica. de acuerdo a Dupré, Diderot concluía que si uno abandona el principio no probado de que el cosmos debe tener un comienzo,[25] entonces la necesidad de encontrar una «causa eficiente» deja de ser un problema y el origen de la vida pude ser un proceso natural en la evolución interna de la materia.

D'Holbach[editar]

La Encyclopédie[editar]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Atheism in France, 1650–1729: The Orthodox Sources of Disbelief, Alan Charles Kors
  • The System of Nature, Baron D'Holbach
  • Denying and Disclosing God: The Ambiguous Process of Modern Atheism, Michael J. Buckley, S. J.
  • Toleration in Enlightenment Europe, edited by Ole Peter Grell and Ray Porter
  • Atheism from the Reformation to the Enlightenment, edited by Michael Hunter and David Wooton.

Referencias[editar]

  1. Claude Yvon and Jean-Henri-Samuel Formey, "Atheisme," in Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, ed. Denis Diderot and Jean le Rond D'Alembert. University of Chicago: ARTFL Encyclopédie Projet (Winter 2008 Edition), Robert Morrissey (ed), http://encyclopedie.uchicago.edu/.
  2. Ole Peter Grell and Roy Porter, "Toleration in Enlightenment and Europe," in Toleration in Enlightenment Europe, ed. Ole Peter Grell and Roy Porter (Cambridge: Cambridge University Press, 2000), 1.
  3. Marisa Linton, "Citizenship and Religious Toleration in France," in Toleration in Enlightenment Europe, ed. Ole Peter Grell and Roy Porter (Cambridge: Cambridge University Press, 2000), 157.
  4. Linton, 157–8.
  5. Michael J. Buckley, At the Origins of Modern Atheism (London: Yale University Press, 1987), 39.
  6. Linton, 158.
  7. Justin Champion, The Pillars of Priestcraft Shaken (Cambridge: Cambridge University Press, 1992), 7.
  8. Champion (1992), 134.
  9. http://www.thefreedictionary.com/priestcraft
  10. Linton, 169.
  11. Linton, 170.
  12. a b Linton, 172.
  13. Jonathan I. Israel, Locke, Spinoza and the Philosophical Debate Concerning Toleration in the Early Enlightenment (Amsterdam: Koninklijke Nederlandse Akademie van Wetenschappen, 1999), 6.
  14. Carta de Denis Diderot a Sophie Volland, 8 de octubre de 1768, en Denis Diderot Œuvres, vol 5. Correspondance (París, Laffont, 1997), p. 895. / en: Blom, Philipp: Gente peligrosa. «El cristianismo desenmascarado». Anagrama: Barcelona, 2012, pp. 139–140.
  15. Richard Tuck, "The 'Christian Atheism' of Thomas Hobbes," in Atheism from the Reformation to the Enlightenment, ed. Michael Hunter and David Wooton (Oxford: Oxford University Press, 2003), 111.
  16. http://plato.stanford.edu/entries/hume-religion/#10
  17. Baruch Spinoza, Theologico-Political Treatise, originally published anonymously in 1670; Israel, Jonathan I. Radical Enlightenment. Oxford University Press: 2001. ISBN 0-19-925456-7; Spinoza is also mentioned in Christopher Hitchens' The Portable Atheist, 2007.
  18. Pierre Bayle, An Historical and Critical Dictionary (London: Hunt and Clark, 1826), 162.
  19. Bayle (1826), 173.
  20. Bayle (1826), 173–4.
  21. Pierre Bayle, Bayle — Political Writings, ed. Sally L. Jenkinson (Cambridge: Cambridge University Press, 2000), 312.
  22. Bayle (2000), 313. "A very likely possibility that some men without religion are more motivated to lead a decent, moral life by their constitution, in conjunction with the love of praise and the fear of disgrace, than are some others by the instincts of conscience."
  23. Douglas Nobbs, 'The Political Ideas of William Cleghorn, Hume's Academic Rival', in Journal of the History of Ideas, (1965), Vol. 26, No. 4: 575–586; Boswell, J. Boswell in Extremes, 1776–1778.
  24. Kors, 47.
  25. Dupré, 50.

Enlaces externos[editar]

  • La Encyclopédie — The ARTFL Project, Universidad de Chicago (en inglés y francés).