Monitores Manco Cápac y Atahualpa

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Los monitores Manco Cápac y Atahualpa fueron dos monitores o buques de guerra de la clase Canonicus, adquiridos por el Gobierno del Perú a los Estados Unidos de América en 1868. La prensa estadounidense les puso el sobrenombre de Ataúdes de hierro cuando partieron del puerto de Nueva Orleans hacia el Perú en 1869.

Historia[editar]

Compra de navíos a Estados Unidos[editar]

En la litografía el monitor blindado "Manco Cápac" ex USS "Oneota" gemelo del BAP "Atahualpa" ex USS "Catawba", ambos monitores fluviales.
En la litografía el monitor blindado de río "Atahualpa" ex USS "Catawba".

Cuando a inicios de enero de 1869, partieron del puerto de Nueva Orleans los monitores fluviales ex USS “Oneota” rebautizado “Manco Cápac” y ex USS “Catawba” rebautizado “Atahualpa” por el gobierno peruano, con rumbo al Callao, la prensa estadounidense escribió: “Ahí van los peruanos, en sus ataúdes de hierro”. Y tenía razón: su cubierta se encontraba a apenas doce pulgadas del nivel del agua.

Como dice Juan del Campo:

Aún no queda muy claro por qué en 1868 el Gobierno del Perú insistió en adquirir dos viejos monitores de la guerra civil estadounidense y quién fue la persona que apuró dicha transacción…

.

Se ha aventurado la teoría que el coronel José Balta, desconfiando de una Marina de Guerra partidaria del sistema de gobierno civil y receloso de ella, teniendo la necesidad de equipar con más unidades de guerra a esta institución, les compró dos “chatarras”, fluviales, para que sean usadas en el mar; es decir…., no servirían en términos prácticos para nada, y así, podría mantenerse en el poder….

Contactos previos[editar]

El Gobierno peruano años antes, en 1862 y ante la perspectiva de guerra con España, e informados de la batalla de Hampton Roads entre los blindados CSS “Virginia” y USS “Monitor”, instruyó a su ministro en Washington, Federico Barreda, para que iniciara contactos con el ingeniero sueco John Ericsson, para mostrarle el interés del Gobierno peruano de comprar dos naves de su diseño. El 29 de mayo de ese año contesta Ericsson desde Nueva York:

“En aceptación a su solicitud, debo manifestarle que estoy dispuesto a construir para su gobierno dos blindados de hierro a vapor con torres giratorias del sistema del Monitor. Estas naves serán similares a las seis naves de esta clase que actualmente estoy construyendo para el gobierno de los Estados Unidos. Las dimensiones principales son las siguientes: largo en la plataforma, 200 pies, grosor, 45 pies. Acuerdo completar los blindados, listos para servicio en todos los aspectos, con excepción de los cañones, municiones, carbón y depósitos, por la suma de 400 mil dólares cada uno. Asimismo acuerdo tener los barcos listos en este puerto en seis meses contados a partir de la recepción de la orden de vuestro gobierno”.

Ingeniero John Ericsson, 29 de mayo de 1862#GGC11C

El gobierno de Abraham Lincoln, en guerra con los Estados Confederados del Sur, prohibió la venta de armas a terceros países, por lo que se frustró la transacción con Ericsson. En junio y julio de 1866, otra vez pretendió adquirir algunos monitores a Estados Unidos, para usarlos en la guerra con España. Pero, en 1868, la guerra con España había terminado hacía varios años atrás y no había razón para adquirir tales naves.

Para Juan del Campo: “El Perú había sido siempre muy cuidadoso en la selección de sus naves de guerra, la mayoría de las cuales eran nuevas y modernamente tecnificadas, construidas expresamente para su marina…”. Agrega que “obviamente una razón pudo haber sido el hecho de que los estadounidenses tenían una excelente reputación como fabricantes de buques de guerra y que ningún país del mundo, con la excepción de Gran Bretaña o Francia, podía igualar su experiencia”. Pero, ¿monitores fluviales?... para usarlos ¡en el mar!. y sigue “al parecer nadie habría tomado en cuenta el hecho de que durante la guerra civil estadounidense dos monitores zozobraron cuando intentaron ejecutar pases a través de océanos abiertos”. Sabiendo de la calidad profesional de los marinos peruanos de aquella época, como Grau, Ferreyros, Del Portal, García y García, Montero, Carrillo y otros más…., francamente queda la duda. Hubo, creo, la intención de comprar dichas naves inservibles. ¿La razón?...., no suena tan descabellada la teoría de que el coronel Balta, pudo ordenar la compra de naves inservibles para contentar a la marina y asegurar su poder, debilitándola. Lo que lamentaríamos años después.

Participación en la Guerra Civil[editar]

Como se vio en los títulos anteriores, los monitores, invención del sueco John Ericsson, son estadounidenses, el primero el USS “Monitor” fue construido para contrarrestar al blindado confederado CSS “Virginia” (ex CSS “Merrimack”). El USS “Monitor” fue el primero en usar la torre blindada con cañones. Los posteriores monitores de Ericsson emplearon una torre inventada por Ericsson, que era lo único que sobresalía del agua y por tanto, visible y eran de hierro; la cubierta era plana y se elevaba a escasos centímetros del agua, provistos de tubos de ventilación y una chimenea de vapor.

En total Ericson y sus ingenieros, durante toda la guerra, desarrollaron seis modelos de monitores para río y para defensa de costa. Fueron Passaic, Canonicus, Milwaukee, Casco, Miantonomoh, y Kalamazoo. De la clase Canonicus, se construyeron, en diferentes astilleros, nueve buques: Canonicus, Saugus, Tecumesh, Mannhatan, Mahopac, Wyandotte, Ajax, Catawba y Oneota. El modelo Canonicus tuvo mejoras con respecto al anterior Passaic, entre ellos, mayor blindaje, baterías uniformes y el reforzamiento de la armadura de la base de la torre. Desplazaban 2,100 toneladas, motor de 350 caballos de fuerza y una velocidad teórica de 8 nudos, que jamás alcanzaron. Su blindaje variaba de 3 pulgadas a 5 pulgadas en las partes vitales de la nave. Estaban armados con dos cañones Dahlgren de 15 pulgadas, montados sobre una torre blindada de 10 pulgadas de coraza. Embarcaban a 100 tripulantes.

Cinco de los nueve Canonicus, entraron en combate durante la guerra civil estadounidense; los otros cuatro nunca fueron comisionados.

El “Catawba” y el “Oneota”, fueron construidos por la empresa Alex Swift & Co and Niles Works en Cincinnati, Ohio, en septiembre de 1862 para la Marina de los Estados Unidos. El “Catawba” fue lanzado al agua el 13 de abril de 1864 y el “Oneota” el 21 de mayo del mismo año. Ambos fueron completados el 10 de junio de 1865, pero fueron destinados a la reserva sin brindar ningún servicio, fueron dados de baja. El gobierno estadounidense los revendió a Alex Swift & Co and Niles Works, empresa que los ofreció a los gobiernos interesados; Perú los aceptó y los compró el 2 de abril de 1868.

Parece ser que hubo no sólo mala fe en comprar esta “chatarra”, sino que además ambas naves inservibles, costaron más de un millón de dólares, no sólo por los monitores, sino que hubo que comprar dos transportes, el “Marañón” y el “Pachitea”, para traerlos al Perú a remolque. El negocio del Perú fue desafortunado, además, porque años después Chile con US$ 800,000 compró los dos acorazadosAlmirante Cochrane” y “Almirante Blanco Encalada” muy superiores a las “latas que compró Perú

Se les puso el nombre del primer y último inca del Tawantinsuyu, al ex USS “Oneota” se le puso “BAP Manco Cápac” y al ex USS “Catawba”, “BAP Atahualpa”. Meses después, llegaron a Nueva Orleans, tripulaciones peruanas al mando de los comandantes Camilo N. Carrillo y Juan Guillermo More Ruiz. Las naves partieron remolcadas por los transportes “Marañón” y “Pachitea”. El viaje de retorno al Perú duró ¡15 meses! Y nunca navegaron con sus propios motores. La travesía de los comandantes y de sus tripulaciones a bordo de estos “ataúdes de hierro”, fueron los más peligrosos de toda su carrera naval. A propósito Juan del Campo, nos dice que “no ha existido jamás un viaje tan arriesgado en la historia naval”.

Las naves llegaron al Perú en junio de 1870 y fueron destinados a la flota peruana en el Pacífico y como dice del Campo, “fue un tremendo error”, porque se deterioraron en pocos años y cuando se declaró la Guerra del Pacífico, eran inservibles: el “Atahualpa” no se podía mover y el “Manco Cápac”, alcanzaba la limitadísima velocidad de 3.5 nudos.

A pesar de sus pocas condiciones marineras, eran temibles sus bocas de fuego de 453 libras. El “Atahualpa” después de haberse detenido a pocos kilómetros del Callao frente a la isla San Lorenzo, al colapsar sus motores en mayo de 1879, fue inmovilizado en el puerto limeño hasta enero de 1881. El 27 de febrero de 1880, Arica fue atacada por buques de guerra chilenos: el infamado “Huáscar” y la corbetaMagallanes”. El “Manco Cápac” conjuntamente con la lancha torpedera “Alianza”, salieron del muelle para presentar combate al “Huáscar”. Ambos blindados se trabaron en feroz duelo artillero a distancias tan cortas como 200 metros. Un proyectil del “Manco Cápac” dio a “boca de jarro” en la torre del “Huáscar”, causó una terrible explosión y mató a su comandante capitán de fragata Manuel Thomson Porto Mariño y a varios tripulantes.

Bombardeo de Arica[editar]

El 6 de junio de 1880 el ejército chileno, bombardeó Arica. El “Manco Cápac” respondió los fuegos y uno de sus proyectiles, impactó en el blindado “Almirante Cochrane” provocándole severos daños y algunas bajas. Otra granada del monitor peruano dio de lleno en la “Covadonga” que le produjo averías en su línea de flotación, obligándola a retirarse del combate. Al día siguiente 7, luego de la Batalla de Arica, la infantería chilena tomó Arica y el comandante de la nave peruana capitán de navío José Sánchez Lagomarsino, para evitar que cayera en manos de chilenos hundió el “Manco Cápac”, cuyo casco aún permanece en el fondo del puerto.

Unos meses después, en enero de 1881, los peruanos también hundieron el “Atahualpa” conjuntamente con el resto de la flota, luego de las Batallas de San Juan y Miraflores, el 16 de enero de 1881, desapareciendo la Escuadra Peruana, hasta casi finales del siglo XIX. Juan del Campo, nos dice que el historiador Andrew Toppan, asegura que ese mismo año el “Atahualpa” fue reflotado por los chilenos, usándolo como pontón, para finalmente ser dado de baja y desarmado en 1910.