Astronomía maya

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Jaina/Desire Charnay.

La astronomía maya forma parte de una tradición más amplia. Entre los pueblos mesoamericanos, la observación de los astros era de vital importancia para el desarrollo de la vida material y espiritual compartida por las demás sociedades de Mesoamérica, aunque posee ciertas características que la hacen única. Una de ellas, la más representativa, es el empleo del calendario de Cuenta Larga, por el que los mayas del período clásico pudieron hacer estimaciones de más largo plazo.[1]

Los Mayas, hicieron cálculos exactos, de los períodos sinódicos de Mercurio, Venus, Marte Júpiter y Saturno. Calcularon con exactitud, los períodos de la Luna y El Sol y de estrellas como las Pléyades, a las que llamaban Tzab-ek (estrella cascabel) y marcaba los inicios de festividades rituales. El Tzol'kin de 260 días es uno de los calendarios más enigmáticos en cuanto su origen, algunos postulan que se basa en una aproximación a la gestación humana.[2] y otros autores lo relacionan con ciclos de astros visibles desde la tierra. También hay una hipótesis formulada por el geógrafo Vincent Malmstrom en la que su origen estuvo determinado por los ciclos del Sol por el cenit de la región sur del Estado Mexicano de Chiapas (Izapa) y de la nación de Guatemala a unos 15º norte, en donde los mismos días que ocurren (29 de abril el primero y 13 de agosto el segundo) tienen un intervalo de 260 días entre uno y otro.

La Vía Láctea era parte central de su Cosmología y la llamaban Wakah Chan, y la relacionaban con Xibalbá, incluso los Kiche' de Guatemala aún la llaman Xibalbá be o camino a el inframundo. Tenían un Zodiaco, basado en la Eclíptica, que es el paso del Sol a través de las constelaciones fijas. Este se encuentra en la Estela 10 de Tikal y la 1 de Xultún, ambos yacimientos la zona de Petén,en Guatemala y también en el Códice Grolier

Los conocimientos astronómicos mayas eran propios de la clase sacerdotal pero el pueblo todo los respetaba y conducía su vida de acuerdo a sus predicciones. Mucho del mismo conocimiento perduró aún después de la conquista, practicándose en la clandesdinidad y posteriormente, mezclándose con los rituales de la vida diaria del pueblo maya, muchos de las cuales siguen vigentes en la actualidad[3]

Los sacerdotes conocían los movimientos de los cuerpos celestes y eran capaces de aproximarse a la predicción de los eclipses y el curso del planeta Venus visto desde la tierra. Esto les daba un especial poder sobre el pueblo que los consideraba así íntimamente ligados a las deidades[4] .

Muchas de las deidades recibian distintos nombres y propiedades, por ejemplo a Venus la llamaban los mayas Ah-Chicum-Ek', la gran estrella de la mañana, y Xux ek, la estrella avispa[5] . Estrella se dice en maya "ek" y es también el apellido de muchas personas de la región maya.

De los Códices mayas conocidos el de Dresde es esencialmente un tratado de astronomía.

En conclusión, los mayas fueron reconocidos por sus escritos, la arquitectura y sus obras de arte, sus cálculos matemáticos, llenos de simbolismos y representaciones fantásticas sobre el pasado, presente y el futuro de su sociedad.[6]

Calendarios[editar]

Los calendarios mayas (Tzolkin y Haab) fueron unos de los mayores logros culturales de esta civilización y muchos de los acontecimientos estelares se encontraban registrados. Los calendarios mayas poseen la característica de ser cíclicos, es decir, una vez terminado comienza de nuevo el conteo, al terminar este se inicia otro y así sucesivamente.[7]

Calendario Días
Tzolkin 260
Haab 365
Baktun 144.000

Cosmos maya[editar]

Los mayas concebían el cosmos como una estructura dividida en tres niveles y cada uno de ellos se dividía en cuatro esquinas. En la parte superior se encontraba la bóveda celeste, sostenida por los Bacabs, donde tenían lugar los principales fenómenos astronómicos, en particular el recorrido diurno del sol. En el nivel intermedio se asentaba el mundo de los hombres, en el que se desarrollaban todos los aspectos de su vida cotidiana; en este sentido, la tierra era concebida como una gran superficie cuadrada, cuyas esquinas se orientaban en la dirección de los puntos cardinales, donde se situaban los pauahtunes. El nivel inferior, situado bajo el agua, era ocupado por el inframundo, o Xibalbá. En este tenebroso lugar se libraba una despiadada lucha del sol, después de su recorrido diurno por la bóveda celeste, con los seres y deidades infernales, a las que vencía reiniciando así su travesía por el nivel superior del universo.

Cuenta Larga[editar]

La Cuenta Larga es un sistema calendárico de cómputo del tiempo que tiene bases históricas, astronómicas, cosmológicas, mitológicas y astrológicas. En este sistema, el comienzo de la era actual, el 13 de agosto del año 3114 a.C., está ligado posiblemente al mitológico nacimiento de Venus. En algunas versiones sostenían que el mismo finalizaba una era, el 21 de diciembre del 2012, corresponde a la fecha del solsticio del invierno del Hemisferio Norte. Otros autores como Erick Velázquez (epigrafistas) han señalado que ésto es relativo a ciertos grupos mayas, ya que en inscripciones encontradas en Palenque, las cuentas mencionan a períodos superiores en tiempo al mismo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Pohl, M., et al., 2002, « Olmec Origins of Mesoamerican Writing», Science.
  2. León-Portilla, Miguel (septiembre de 1990). Tiempo y realidad en el pensamiento maya. Universidad de Oklahoma. ISBN 9780806123080. 
  3. Casares Contreras, Orlando. Astronomía en el Área Maya. 2004. Universidad Autónoma de Yucatán.
  4. Galindo Trejo, Jesús. Arqueoastronomía en la América Antigua. 1994. CONACYT - SIRIUS
  5. Sprajc, Ivan. La Estrella de Quetzalcoalt. 1997. Editorial Diana.
  6. La Astronomía maya, Alexandra Rodríguez Romero
  7. Tzolkin Haab : Hebra entretejida de espacio y tiempo.

Enlaces externos[editar]