La rosa y la espada

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La rosa y la espada
La Rose et le Glaive
Publicación
Primera edición En álbum: 1991
Editorial Les Editions Albert René
N.º de páginas 48, a color
ISBN 978-2-86497-053-8
Contenido
Tradición Franco-belga
Género Cómico
Dirección artística
Creador(es) René Goscinny
Albert Uderzo
Guionista(s) Albert Uderzo
Dibujante(s) Albert Uderzo
Serie
Colección Astérix el Galo
Número 29
Numeración 33
Volumen anterior Astérix en la India
Volumen siguiente El mal trago de Obélix
Sitio web

Astérix, la rosa y la espada es el vigésimo noveno tomo de la serie en español de historietas Astérix, creado en solitario por Albert Uderzo (guion y dibujos).

Argumento[editar]

Tras La marcha de Asuranceturix al bosque cansado de los continuos desprecios de los aldeanos a su más que dudoso arte, los pueblerinos deciden traer a un bardo extrenjero procedente de Lutecia. Asi, la aldea gala se ve sacudida por una revolución femenina con la llegada de una bardesa llamada Magistra y sus ideas sobre la emancipación femenina. Pronto, las ideas feministas extremas de Magistra acabarán calando en las mujeres de la aldea, trayendo como consecuencia un golpe de estado que derroca a Abraracurcix en beneficio de su esposa Karabella quien es nombrada nueva jefa. Esta revolución en el pueblo pronto adquiere tintes totalitarios, provocando que todos los hombres abandonen el pueblo, incluyendo a Panoramix, quién se niega a acatar una injusta condena a del consejo femenino a Astérix. Con esta complicada situación de fondo, César pone en marcha un nuevo plan para tratar de someter a la aldea: un batallón de soldados femenino que intentará conquistar la aldea, ya que, según las leyes galas, los galos no pueden pegar a las mujeres. Pronto, Asterix y Magistra comprenden que, si no trabajan juntos, la aldea, y por extensión, su modo de vida, desaparecerán para siempre.

Critica social[editar]

Este álbum hace una descarnada crítica a los movimientos feministas extremos, ridiculizando los sinsentidos de estas ideas extremas, y criticando, mediante el humor, la exclusión del otro sexo que propugna el Feminismo radical, sin quitar valor al feminismo como tal. Además hace una sátira sobre los totalitarismos y como cuando un grupo sometido alcanza poder, también somete a otros grupos.