Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

La Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC) es una organización no gubernamental dedicada a promover el adelanto y la difusión de las ciencias, el encuentro de los científicos con la sociedad, la participación del país en la actividad científica y tecnológica internacional, la organización de conferencias y reuniones, el asesoramiento a organismos oficiales y privados acerca del valor de lo científico y técnico, la innovación productiva nacional y la fluida comunicación entre Asociaciones Civiles Científicas. La APPC fue creada en el año 1934, su primer presidente fue el Premio Nobel argentino Bernardo Houssay (1887-1971) y, por su misión pionera en la promoción científica nacional, representa un antecedente ineludible del CONICET. Su conducción actual es ejercida por un Colegiado Directivo en el que participan representantes de distintas sociedades científicas y cuenta con socios honorarios, titulares, adherentes, correspondientes nacionales y extranjeros, protectores e institucionales.

Antecedentes y creación[editar]

La creación de la AAPC estuvo motivada por la necesidad de reunir a investigadores de diversas disciplinas con el propósito de promover el conocimiento y la divulgación de las ciencias e incidir en las decisiones sobre políticas científicas a nivel gubernamental. Tal iniciativa se profundizó hacia agosto de 1933, cuando el entonces senador Carlos Serrey (1873-1957) afirmó que en el país no existían profesionales dedicados exclusivamente a la investigación científica ni a la difusión o enseñanza de sus resultados y hallazgos. Bernardo Houssay, que hacía tiempo se dedicaba a la indagación en fisiología así como reivindicaba la importancia de las prácticas científicas en el país, consideró injusta la declaración. Los dichos de Serrey también despertaron la indignación de Carlos Alberto Silva, periodista de la revista El Hogar, quien inició la publicación de una serie de entrevistas a científicos locales con el propósito de dar a conocer su labor. Con el fin de crear una Asociación que vinculase a los científicos y promoviese la actividad de investigación, Silva organizó una reunión hacia diciembre de 1933, que contó con la presencia de Houssay y de otros destacados científicos. En este encuentro se decidió fundar la AAPC.  

Al breve tiempo y en una segunda reunión se confirmó el nombre de Bernardo Houssay como presidente del Primer Colegiado Directivo. Los otros integrantes del Colegiado, miembros fundadores de la AAPC, eran científicos especializados en distintas disciplinas como la biología (Juan Bacigalupo), la ingeniería (Enrique Butty, Lorenzo R. Parodi), la química (Horacio Damianovich, Venancio Deulofeu, Enrique V. Zappi), la medicina (Pedro I. Elizalde), la microbiología (Alfredo Sordelli), la matemática (Juan C. Vignaux) y la física (Adolfo T. Williams). Este Colegiado también fue integrado por el periodista Carlos A. Silva.

A través de la gestión de sus fundadores, la AAPC consiguió fondos oficiales y donaciones para la expansión de la investigación científica. En noviembre de 1934 el entonces Presidente de la Nación, Agustín P. Justo, solicitó al Congreso Nacional recursos económicos para contribuir con la obra de la AAPC. A través del Decreto Reglamentario de la Ley 12.338 (en mayo de 1937), se puso en marcha la iniciativa. Mediante el mismo se acordó un fondo permanente para costear becas internas y externas, así como para acordar subsidios destinados a gastos de investigaciones originales.[1]

En sus inicios la AAPC funcionó en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (calle Perú 222) y más tarde se trasladó a la Avenida Roque Sáenz Peña 555, en un local facilitado por la familia del fisiólogo Eduardo Braun Menéndez (1903-1959), quien se había unido a la Asociación tiempo después de su fundación.

La AAPC se inscribe en una tradición asociativa difundida en el mundo desde el siglo XIX. En este sentido, es importante aclarar que la creación de la Asociación Británica para el Progreso de las Ciencias había tenido lugar en 1831,[2]​ la Asociación Estadounidense data de 1848[3]​y la Asociación Española fue fundada en 1908.[4]​ Quince años después de la fundación de la AAPC, en 1948, se crearon en Latinoamérica la Asociación Brasileña[5]​ y la Asociación Uruguaya.[6]

Primera Etapa de la AAPC: desde su fundación hasta la creación del CONICET[editar]

La primera etapa de la AAPC puede delimitarse entre el año de su fundación (1934) y 1958, fecha de creación del CONICET, en tanto este organismo asumió numerosas funciones hasta entonces desarrolladas por la asociación.

Como ha quedado registrado en el Anuario de 1958, durante sus primeros 24 años la AAPC otorgó 48 becas externas (40 becas con fondos de la Ley 12.338, 6 becas “Laboratorios Millet y Roux”, 1 beca “Laboratorios Millet” y 1 beca “Meck Química Argentina”). En este período la AAPC concedió también 118 becas internas (24 becas “AAPC”, 18 becas “Lutz Ferrando y Cía”, 16 becas “Laboratorios Millet”, 13 becas “Fundación Sauberan”, 12 becas “Productos Químicos Ciba”, 10 becas “José J. Puente”, 8 becas especiales para Ciencias Naturales, 7 becas “E. R. Squibb and Sons Argentina”, 3 becas “Dr. Daniel Goytía”, 3 becas con fondos de la Ley 12.338, 2 becas internas especiales, 1 beca Badaracco y Bardin” y 1 beca “Ortopedia Beltrán”). En general, estas becas fomentaban proyectos en diversas áreas de la medicina, la química, la bioquímica, la ingeniería e ingeniería agrónoma, las ciencias exactas, la veterinaria y, en menor medida, las ciencias económicas y sociales. Los exitosos resultados de los trabajos financiados por la AAPC fueron consecuentes de la rigurosa selección de los candidatos a través de concursos. Estos concursos consideraban instancias como la capacidad y labor demostrada de los aspirantes, su dedicación exclusiva e intensa, la competencia del director y los medios de trabajos,[7]​ criterios que muestran claras continuidades en las convocatorias que actualmente propone el CONICET para la asignación de becas o el ingreso a la Carrera de Investigador Científico.

Asimismo, durante estos años, la APPC otorgó 119 subsidios para efectuar trabajos de investigación que implicaron un aporte cercano a los 250.000 pesos.[8]​ Para sustentar las becas y los subsidios, la APPC contaba no sólo con el apoyo económico del Gobierno de la Nación, sino también con el de sus asociados, colaboradores e instituciones privadas que advirtieron la importancia de fomentar e impulsar el desarrollo de los estudios científicos en el país. Acorde a sus propósitos, la AAPC apoyó el desarrollo de institutos (dentro y fuera de las universidades) y la creación de organismos de investigación.

Bajo el proyecto de incentivar el contacto entre especialistas de distintos espacios, la APPC y la Sociedad Científica Argentina organizaron la Sesiones Científicas Argentinas. Los encuentros, de carácter general, trataron problemáticas amplias, proyectaron films científicos y efectuaron exposiciones de instalaciones nacionales empleadas en la investigación científica. Las primeras Sesiones tuvieron lugar en Buenos Aires en 1950. Las segundas ocurrieron en Córdoba, hacia 1951. Para estas últimas, se contó con reuniones conjuntas de representantes de la Asociación Física Argentina, la Unión Matemática Argentina, la Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Biología. Las terceras Sesiones Científicas Argentina, en tanto, tuvieron lugar nuevamente en Buenos Aires en el año 1956.

La revista Ciencia e Investigación[editar]

Ideada por Eduardo Braun Menéndez y patrocinada por la AAPC, en 1945 se publicó el primer número de la célebre revista Ciencia e Investigación (CEI). Su comité de redacción estaba presidido por Braun Menéndez -quien había manifestado tempranas preocupaciones acerca de la importancia de la difusión científica nacional-, e integrado por representantes de la química (Venancio Deulofeu), la geología (Horacio Harrington), la medicina (John Lewis) y la ingeniería (Enrique Galloni, Lorenzo Parodi). Si bien Houssay no figuraba entre los redactores de la revista, escribió el primer editorial y numerosos artículos, en tanto que su obra y su perspectiva fueron frecuentemente referidas en las páginas de CEI.

Durante sus primeras décadas, la revista mantuvo una frecuencia mensual bastante rigurosa y una extensión por ejemplar que se prolongaba entre las 44 y 48 páginas. A lo largo de la década de 1970, los números fueron mayormente bimensuales. En las décadas siguientes la frecuencia fue menos regular, pero lo cierto es que CEI nunca se dejó de publicar. Entre sus secciones estables figuraban el “Editorial” que, escrito con un léxico llano y conciso, se proponía explicar -por ejemplo- qué era un instituto de investigación y cuál era su importancia social, o en qué consistía el pensamiento científico. Asimismo, refería cuestiones como la relación entre la ciencia y el patriotismo, el rol del Estado en el desarrollo científico, el vínculo entre la investigación y el progreso industrial, pero también reflexionaba sobre la Universidad, su función cívica, sus reformas, autonomía y estatutos.

Otras secciones de CEI eran: “Artículos Originales” e “Investigaciones Recientes” que versaban mayormente en áreas de la química, la medicina, la astronomía, la biología y la historia de las ciencias. Luego presentaba: “Organización de la Enseñanza y de la Investigación” y “El mundo científico”, que trataban novedades de interés para el público académico acerca de cursos universitarios, becas, designaciones docentes, métodos de enseñanza, coloquios nacionales e internacionales, asociaciones científicas y notas necrológicas de profesores e investigadores.

Las secciones subsiguientes, “El cielo del mes” y “Los Premios Nobel”, probablemente resultaran de mayor interés para un auditorio general a causa de sus tópicos y extensiones. En el primer caso, se trataba de una descripción astronómica que indicaba horarios y desplazamientos solares y lunares -teniendo como referencia la ubicación de la ciudad de Buenos Aires- así como comentaba posiciones, movimientos y brillos planetarios a lo largo del mes. “Los Premios Nobel”, en tanto, narraba concisas biografías ilustradas con retratos de los científicos que obtuvieron tales reconocimientos, así como explicaciones didácticas sobre las obras por las que habían alcanzado el Nobel. Finalmente, la última sección, “Noticias sobre las actividades de AAPC”, informaba sobre subsidios, actividades de becarios, reuniones y sesiones de la Asociación.

Segunda Etapa de la AAPC: desde la creación del CONICET hasta la actualidad[editar]

Además de formular declaraciones sobre becas, dedicaciones exclusivas o posiciones de investigación, a lo largo de su primera etapa la AAPC se manifestó con cierta recurrencia sobre la importancia de crear un Consejo Nacional de Investigaciones en el país.[9]​ En efecto, el compromiso y la labor insoslayable de Houssay en la fundación Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), hacia febrero de 1958, lo hizo merecedor de la presidencia del flamante Consejo. Entonces, y después de 25 años de actuación interrumpida en la AAPC, Houssay fue designado como miembro honorario y, en 1961, como presidente honorario de la Asociación.[cita requerida] Otros reconocidos miembros de la AAPC como Venancio Deulofeu, Eduardo Braun Menéndez, Luis Federico Leloir y Lorenzo Parodi también formaron parte del Primer Directorio de CONICET.[10]​ Asimismo, distintas funciones iniciadas por la AAPC, como la otorgación de becas y subsidios en pos del desarrollo científico en las distintas áreas del saber, fueron pronto asumidas por el CONICET con mayores medios y recursos.

En su disertación “Pasado y futuro de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias” (1964), Houssay indicó que el surgimiento del CONICET implicó la asignación de nuevas funciones para la AAPC, así como la reafirmación de otras, entre ellas: apoyar la promoción de la ciencia en todo el país, ser defensora y custodia de la libertad académica y de la investigación, mantener la búsqueda desinteresada del conocimiento sin despreciar sus aplicaciones en beneficio del hombre y del nación, asumir el papel de coordinar las Sociedades Científicas y procurar confederarlas. A lo largo de su existencia, la AAPC ha tenido trece presidentes. En orden cronológico han sido: Bernardo Houssay, Venancio Deulofeu, Luis F. Leloir, Andrés Stoppani, Alejandro Paladini, Alberto Carlos Taquini, Alberto C. Taquini (h), Héctor Torres, Eduardo H. Charreau, Alberto Baldi, nuevamente Alberto C. Taquini (h), Nidia Basso, Miguel Ángel Blesa y Ester Susana Hernández (actual Presidenta).[11]

Colabora en la conducción actual, un Colegiado Directivo en el que participan representantes de otras sociedades científicas. Integran también la AAPC, sus socios honorarios, titulares, adherentes, correspondientes nacionales y extranjeros, protectores e institucionales.

En la actualidad, la AAPC continúa con la edición de la revista Ciencia e Investigación (que cuenta con 68 volúmenes) a través de números monográficos sobre temáticas de intereses vigentes, bajo el formato de publicación electrónica y con una frecuencia de cuatro o cinco números anuales. Asimismo, desde el año 2013, la AAPC publica la revista Ciencia e Investigación Reseñas que se ocupa de difundir autobiografías de figuras representativas de la ciencia y la tecnología nacional cuyos aportes, tal vez poco conocidos fuera de su ámbito de especialización, resultan de verdadera importancia para la ciencia global y para la sociedad argentina. Desde el año 2014, la AAPC también se dedica a la edición de libros electrónicos de difusión libre, cuyos propósitos apuntan a vincular las ciencias sociales y humanidades con las ciencias fácticas y formales.

Cada dos años, el Colegiado Directivo entrega el Premio Dr. Eduardo Braun Menéndez destinado a promover la divulgación de diversas áreas del conocimiento. Además, desde el año 2015, la APPC fomenta el Encuentro Permanente de Asociaciones Científicas (EPAC), del que ha asumido su representación formal y su coordinación. Los objetivos del EPAC son: brindar asesoramiento a los organismos estatales de Ciencia y Técnica así como a las actividades productivas y a la sociedad en general, dar a conocer la labor de la Asociaciones Civiles que agrupan a los científicos y tecnólogos del país, y promover acciones interdisciplinarias. En la actualidad, EPAC cuenta con la participación de más de 30 asociaciones civiles de diversas disciplinas (matemáticas, meteorología, farmacología, antropología, clínica, física, paleontología, ecología, neurociencias, química ambiental, entre otras).

La AAPC ha desarrollado ininterrumpidamente su labor desde su creación hasta el presente. Muchas de sus funciones originales son actualmente efectuadas por organismos oficiales específicos (el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva -MINCyT-, la Agencia Nacional de Promoción de la Ciencia y la Tecnología -ANPCyT- y el CONICET). Por lo tanto hoy en día la AAPC ha asumido el papel de una Asociación Civil (de las comúnmente conocidas como ONG), y destaca la mirada no gubernamental sobre las acciones de promoción de la ciencia y la tecnología.

Estas acciones involucran: el impulso del adelanto científico para mejorar aspectos vinculados a la salud, el bienestar, la ecología, la producción energética, agrícola e industrial, la cultura, la educación y su relación con la independencia nacional; el encuentro de los científicos con la sociedad; la participación del país en la actividad científica y tecnológica internacional; la organización de conferencias y reuniones; el asesoramiento a organismos oficiales o privados acerca del valor de lo científico y técnico; la innovación productiva del país y la fluida comunicación entre Asociaciones Civiles Científicas.

Hoy en día, la AAPC funciona en el Edificio de Academias Nacionales, sito en Av. Alvear 1711, 4º, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tanto la información histórica como actual de la AAPC puede consultarse en su página web: http://aargentinapciencias.org/

Referencias[editar]

  1. «Institucional – AAPC». aargentinapciencias.org. Consultado el 16 de abril de 2018. 
  2. «Our history». British Science Association (en inglés). Consultado el 16 de abril de 2018. 
  3. «AAAS - The World's Largest General Scientific Society». www.aaas.org (en inglés). Consultado el 16 de abril de 2018. 
  4. Ausejo, Elena (2008). «“La Asociación Española para el Progreso de las Ciencias en el Centenario de su creación”». Revista Complutense de Educación 19(2). 
  5. «SBPC – Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência». www.sbpcnet.org.br (en portugués de Brasil). Consultado el 16 de abril de 2018. 
  6. «Asoc. Urug. para el Progreso de la Ciencia». galileo.fcien.edu.uy. Consultado el 16 de abril de 2018. 
  7. Houssay, Bernardo (1964). «Pasado y futuro de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias». Ciencia e Investigación, Tomo 20, Nº 2, p. 82-86. 
  8. AAPC (1958). «Anuario, 1958.». AAPC. 
  9. Houssay, Bernardo (1964). «Pasado y futuro de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias». Ciencia e Investigación, Tomo 20, Nº 2, p. 82-86. 
  10. «“Creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas"». Ciencia e Investigación, Tomo 14, Nº 2, p. 87. 1958. 
  11. «Institucional – AAPC». aargentinapciencias.org. Consultado el 16 de abril de 2018. 

Bibliografía[editar]

  • AAPC (1934). Estatutos de la AAPC. Buenos Aires.
  • AAPC (1958). Anuario. Memoria y Balance 24º ejercicio. Buenos Aires.
  • Cereijido, M. (2001). La nuca de Houssay. La ciencia argentina entre Billiken y el exilio. 4ª edición. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Houssay, B. (1964). “Pasado y futuro de la AAPC y su papel en el adelanto de la Argentina”, Ciencia e Investigación, 20, nº 2: 82-86.
  • Peña, I.; Etcheverry, G. J. (Eds.), Eduardo Braun Menéndez. Ciencia y conciencia. Una vida inspiradora. 1ª edición.  Buenos Aires: Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Enlaces externos[editar]