Asianismo

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El asianismo es, en el ámbito de la elocuencia grecorromana, una corriente retórica opuesta al aticismo; surgió en el s. III a. C. y fue difundida en ese siglo por Hegesias de Magnesia. Se caracteriza por sus rebuscados efectos retóricos y el gusto por la ornamentación ampulosa del discurso, los ritmos muy marcados y la sintaxis compleja.

Su nombre se debe a que se inició y estuvo de moda en la oratoria griega del Asia Menor que se desarrolló en el período posterior a Demóstenes (fallecido en el año 322 a. C.).[1] Adquirió cada vez mayor predicamento a medida que el aticismo se fue volviendo cada vez más arcaico y frío.

En el lenguaje muestra una excesiva afectación, acumula las figuras retóricas y exhibe cierta falta de purismo, dominando el artificio, la oscuridad y el amanerado barroquismo, siempre en busca de asombrar con lo inusitado y lo patético. Fundado en las teorías de los gramáticos defensores de la anomalía, el estilo asianista, asiánico o asiático era desequilibrado, concentrando unas veces demasiado la expresión (laconismo) y las más de las veces dilatándola mediante la expolición (expolitio) o amplificación (amplificatio), utilizando efectos rítmicos y fonéticos. Procuraba lo nuevo, lo sentencioso, lo raro.

Estrabón (XIX, 648) afirma que Hegesias fundó el estilo retórico pomposo y amanerado conocido como asianismo y le achaca haber corrompido el estilo oratorio. Lo mismo dicen autores como Cicerón (Orator, 12, 225), Dionisio de Halicarnaso (Comp., 4) y el anónimo autor (Pseudo Longino) del De sublimitate o "Sobre lo sublime". En el siglo siguiente al de Hegesias prevaleció sin embargo el gusto por el estilo rebuscado y poético y la expresión ampulosa, y penetró en Roma como más moderno, innovador, antitradicional. Hacia el año 94 florecieron otros oradores asiánicos, los hermanos Menecles y Jerocles o Hierocles de Alabanda (Caria), que Cicerón dijo haber escuchado en su diálogo Bruto o De los oradores.

Cicerón y sus contemporáneos lo denominaron "estilo asiánico" porque Hegesias y los demás representantes de esta tendencia provenían de Asia Menor, y su máximo representante romano fue el orador Quinto Hortensio. Retóricos asianistas fueron asimismo Esquilo de Cnido y Esquines de Mileto. En época de Nerón, Petronio Árbitro pone en boca de un narrador no fiable, Encolpio, una denuncia de este estilo en su Satyricon, llamándolo "flatulento, grandilocuente, inflado".

Cicerón distingue en su Bruto dos corrientes principales de estilo asiánico:

  • El "estilo sentencioso" de un asianismo conciso, que busca concentrar el significado y abunda en antítesis, paradojas, oposición de términos, conceptismo. Es el de Hegesias y los hermanos Menecles e Hierocles de Alabanda, y reaparece en Roma con Lucio Anneo Séneca.
  • El "estilo hinchado", ampuloso y poético, puro asianismo, que usa palabras poco comunes, extrema el énfasis y el pathos, y es reconocido por el uso del período oratorio amplio y exuberante, rico en subordinación, de sintaxis compleja, abundante en adjetivos y figuras retóricas gorgianas, que busca impresionar las emociones del auditor, practicado por Esquilo de Cnido y Esquines de Mileto.[2]

Referencias[editar]

  1. Patricia Calvelo, "Asianismo", en Diccionario de Teoría y Crítica de las Literaturas Clásicas, 17 de septiembre de 2012: http://dityclas.blogspot.com.es/2012/09/asianismo.html
  2. "Asianismo", en Enciclonet http://www.enciclonet.com/articulo/asianismo/

Bibliografía[editar]

  • U. V. Wilamowitz-Moellendorf, "Asianismus und Attizismus", en Hermes, XXXV, (1900), 1-52 = Kleine Schriften, III, Berlin, 1969, 223-273.