Asia (mitología)

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En la mitología griega Asia (Ασια) era una oceánide, hija de Océano y Tetis, y la diosa marina epónima del continente de Asia. Asia se casó con el titán Japeto, hijo de Urano y de Gea, con quien engendró a Atlante, Prometeo (el que robó el fuego a los dioses para darle inteligencia a los humanos), Epimeteo y Menecio.[1]​ En el texto hesiódico la esposa de Jápeto es otra oceánide, Clímene.[2]

Según Tzetzes, Asia también es la esposa de Prometeo. Los propios licios cuentan el nombre del continente no proviene de ésta, sino de Asies, hijo de Cotis, y nieto de Manes, y que también el clan de los Asíadas de Sardes tomaron su nombre de este personaje.[3]

Asia residía en una región localizada al este del Mar Egeo, conocida como Asia Menor. Allí se encontraba la legendaria ciudad de Troya, la que fue destruida por los griegos después de la guerra más famosa de la historia, que se prolongó durante diez años y fue inmortalizada por Homero en su gran poema épico La Ilíada.

Cuenta la leyenda que la destrucción de Troya, la matanza de los defensores de Troya, la esclavitud a la que fueron sometidas sus mujeres por los vencedores griegos, y el exilio de los troyanos sobrevivientes que emigraron a diversos lugares de Europa y Asia, donde fundaron nuevas y grandes ciudades, le causó tanta tristeza a Asia que no cesaba de llorar y lamentar las desgracias de su país.

Seguramente por eso los antiguos se figuraban a Asia como una mujer muy hermosa, pero con el semblante afligido. Ella vestía ricos ropajes y sostenía en una de sus manos, un manojo de ramas de aromáticas especias. Estaba de pie sobre diamantes y otras piedras preciosas. Se cubría la cabeza con un turbante azul, adornado con plumas de pavo real. A su alrededor flameaban banderas y había espadas asiáticas o cimitarras, arcos y flechas. Asia parecía protegerse con un escudo que lucía una media luna. Y detrás de la diosa se veía un camello como listo para ser montado y emprender el viaje hacia cualquier lugar.

Seguramente los antiguos simbolizaban de esa manera la riqueza de aquella hermosa tierra asiática, al mismo tiempo que reflejaban la tristeza de la diosa madre por los infortunios de sus hijos.

En algunas medallas y monedas de la antigüedad aparecía Asia sujetando una serpiente con su mano derecha y un timón con la izquierda, mientras su pie derecho descansaba sobre la proa de una nave. En otras se mostraba el cuerpo de Héctor -el gran héroe troyano al que mató Aquiles en el combate personal más importante de la Guerra de Troya-, siendo arrastrado por el carro del héroe griego alrededor de los muros de la gran ciudad. Y en la otra cara de la moneda se miraba el semblante triste de Asia, como lamentando las desgracias de su tierra.

Referencias[editar]

Véase también[editar]