Asesinato de Angélica Marroquín

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El asesinato de Reyna Angélica Marroquín se produjo en 1969 en el Condado de Nassau, Nueva York. El crimen no fue descubierto durante al menos 30 años después perpetrarse. Howard Elkins, un empresario local, fue identificado como el principal sospechoso, a pesar de que se suicidó antes de que él podría ser acusado o interrogado a fondo.

Contexto[editar]

En septiembre de 1999, fue comprada una casa del Condado de Nassau, Nueva York. Su nuevo dueño sacó un barril de 55 galones que había sido aparentemente abandonado en el sótano, y después de abrir el barril, descubrió restos humanos.

Investigación[editar]

Los investigadores examinaron cuidadosamente el barril, retirando con cuidado el cuerpo no identificado, que se determinó era de una mujer hispana a finales de sus veintes que estaba embarazada. El tambor también contenía gránulos de poliestireno, dos anillos (uno inscrito con las iniciales "M.H.R."), un medallón con la inscripción "A Patrice Love Uncle Phil / A Patricia con amor, tío Phil.", colorante de plástico verde y una libreta de direcciones.

La víctima fue identificada a través de su libreta de direcciones que había sido analizada mediante luz infrarroja, se hizo posible al leer el número de su tarjeta de residencia que la identificaba como Reyna Angélica Marroquín, una inmigrante de El Salvador, quien había trabajado como niñera y para un fabricante de flores sintéticas ubicada en East 34th Street en Manhattan.[1]

El barril fue identificado como el utilizado para el transporte de colorante para plástico. Se puso en contacto con el fabricante del barril, y por los números de serie impresos en él, se encontró que habían sido enviados a la empresa de flores. La empresa pertenecía a dos propietarios, uno de los cuales era Howard Elkins. Elkins fue una de las cinco personas que habían sido propietarias de la casa donde se encontró el barril, siendo por esa razón el principal sospechoso.

Los detectives encontraron al sospecho con una actitud poco cooperativa y le advirtieron que buscarían una orden para una prueba de ADN, Un día después de la visita de los detectives, Elkins se suicidó de un tiro.[2]

Los investigadores creen que Elkins fue al apartamento de Marroquín en Nueva Jersey o la atrajo a la fábrica y la mató en ese lugar para luego llevar su cuerpo a su casa, posiblemente con la intención de arrojarla posteriormente al océano desde su bote, pero después de llenar el barril con pastillas de plástico para asegurarse de que se hundiera, no pudo cargarlo y lo dejó en el sótano de la propiedad.

Todos los números de teléfono que aparecían en la libreta ya no estaban activos, menos uno. Resultó ser una amiga de la víctima. Ella informó que Elkins, jefe de la víctima, había tenido una relación extramarital con Marroquín y cuando esta le dijo la verdad a su esposa, afirmó que tenía el temor de que su jefe la matara. Su amiga fue a su apartamento, pero para entonces, la víctima no fue encontrada, y nunca más supo de ella.[3]​ Hubieron informes de que, cuando una mujer que se ajustaba a la descripción de Marroquín apareció una vez con un niño pequeño en Melrose Plastics, los empleados bromeaban con que el padre del niño era Elkins.

Después del suicidio de Elkins, a través de un prueba de ADN, se determinó que el feto dentro de la víctima era de hecho su hijo.[4]

Referencias[editar]

  1. Robert Gearty and Corky Siemazsko (30 de septiembre de 1999). «Woman In Barrel Id'd 30-year-old Murder Mystery». NY Daily News. Consultado el 3 de diciembre de 2012. 
  2. Robert McFadden (13 de septiembre de 1999). «Suicide Adds to Mystery Of Corpse Found in Barrel». New York Times. Consultado el 3 de diciembre de 2012. 
  3. Kevin Krause (30 de septiembre de 1999). «Body Is Identified, Linked To West Boca». Sun Sentinel. Consultado el 3 de diciembre de 2012. 
  4. Kevin Krause (22 de enero de 2000). «Dna Links Suicide To Killing». Sun Sentinel. Consultado el 3 de diciembre de 2012.