Arqueología protohistórica

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Podemos entender por Arqueología protohistórica a la se hace sobre culturas ágrafas o de aquéllas donde las fuentes escritas son mínimas o inexistentes, previas a la Historia Antigua, variando en función del desarrollo cultural de cada civilización estudiada.

Aunque quizá, el término se utiliza más para finales de la Edad del Bronce e inicios de la Edad del Hierro en el ámbito mediterráneo, en algunos trabajos llegan hasta las fuentes romanas, que son las primeras noticias de muchos pueblos antiguos.[1]

Las fuentes para el estudio de la Protohistoria son casi en su totalidad arqueológicas, aunque también se poseen tradiciones orales y algunos textos de autores contemporáneos. Teniendo en cuenta los milenios que van desde la invención de la escritura (en distintos focos repartidos por todo el mundo, de los que Oriente Próximo fue el primero) hasta su difusión global, pueden utilizarse las fuentes escritas por griegos, fenicios, hebreos o egipcios para el estudio de ese período (milenios IV a. C. al I a. C.) en el Viejo Mundo, en aquellos lugares que propiamente no habían entrado en la Historia.

Algunos autores, como Vere Gordon Childe, defienden que el hierro llega por invasiones de gentes orientales que introducen la nueva tecnología y se asientan en Hills Forts. Otros defienden un difusionismo limitado, el cual no requiere de gentes foráneas pues el factor más importante es la difusión de las técnicas. Las gentes ven las ventajas del nuevo metal y por eso lo asimilan. Y con este contacto o mediante conquista entran muchos pueblos en la Historia.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Almagro Gorbea, Martín; Oswaldo Arteaga Matute; Michael Blech; Diego Ruiz Mata; Hermanfrid Schubart (2001) Protohistoria de la Península Ibérica.Madrid. Ariel. 2001.