Apiterapia

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La apiterapia es el uso terapéutico principalmente del veneno de las abejas por su contenido en apitoxinas (veneno de abeja). Otras sustancias elaboradas por las abejas pueden tener usos relacionados con el mantenimiento de la salud como complementos dietéticos –como la jalea real–, o antisépticos, –como el propóleo–, pero no se consideran apiterapia. Aunque se ha dicho que la apiterapia podría usarse para tratar una gran variedad de padecimientos y enfermedades, entre ellas las enfermedades autoinmunes y la esclerosis múltiple,[1][2]​ su eficacia no es avalada por estudios clínicos rigurosos.[2][3]

Etimología[editar]

«Api» viene del nombre latino de la abeja: Apis[4]​ y «terapia» viene de la palabra griega therapeuein que significa «método para tratar a seres humanos o animales contra diferentes enfermedades».

Historia[editar]

El origen exacto de la apiterapia es difícil de determinar y puede ser rastreado hasta el antiguo Egipto, Grecia y China. La miel y otros productos de abejas se han utilizado desde hace miles de años y sus propiedades curativas se han incluido en varios textos religiosos como los Vedas, la Biblia y el Corán. Estos se han atribuido sobre todo a los beneficios nutricionales del consumo de los productos de las abejas y no al uso del veneno.

Existen referencias sobre la apiterapia desde el papiro de Ebers 1700 a. C. en la Torá Pentateuco, en la Biblia, y en los escritos de Aristóteles, Plinio, Discórides, Galeno, Hipócrates, Varrón, Avicena, etc.

Existen relatos como la cura de gota de Carlomagno (748-814) o el dolor articular de Iván el Terrible (1530-1548) con picaduras de abeja.

Un estudio más actual sobre la apiterapia, específicamente del veneno, se inició mediante los esfuerzos del físico australiano Philip Terc, publicados en 1888: Informe sobre una conexión peculiar entre los piquetes de abeja y el reumatismo (Report about a Peculiar Connection Between the Bee stings and Rheumatism). Su más reciente popularidad se debe a Charles Mraz, apicultor de Vermont, Estados Unidos (véase también Bodog Beck, M.D.).

En el siglo XX cabe destacar a Filip Terc, reconocido como el padre de la apiterapia, y el doctor Bodog F. Beck quien ya usó la palabra apiterapia para referirse a este tratamiento natural. Posteriormente, Charles Mraz (1905-1999) quien promovió la fundación de la American Apitherapy Society.

Aplicación[editar]

Aunque la apiterapia incluye el uso y el consumo de productos de abejas, el término se asocia sólo con la terapia del veneno y no con el consumo de la miel o de otros productos de las abejas. La terapia del veneno de las abejas se utiliza como tratamiento para disolver los tejidos con cicatrices (queloides).[5]

El componente activo más abundante del veneno es la melitina (50 por ciento del peso seco del veneno de abejas), la cual tiene acción antiinflamatoria. Sin embargo, el veneno de abeja es una mezcla compleja de varios péptidos y proteínas, algunos de los cuales tienen efectos neurotóxicos e inmunológicos.[cita requerida]

No existe una práctica estandarizada para la administración del veneno de abeja. Algunos sustentan que la localización de la picada es importante, ya que para ellos el aguijón actúa como un tipo de acupuntura en combinación con los efectos del veneno; otros señalan que la localización no es importante. El número de picadas también varía ampliamente, desde unas cuantas hasta cientos y pueden ser administradas por abejas vivas o por inyecciones. Recientemente se ha logrado la extracción del veneno de abejas en el laboratorio, lo que vuelve más segura la aplicación mediante el control de la dosificación, del sitio de aplicación y con un menor riesgo de infecciones.[cita requerida]

Efectos secundarios[editar]

Este tratamiento puede causar dolor e inclusive puede terminar en la muerte si la persona es alérgica al veneno de abejas, lo cual puede producir un choque anafiláctico: es por este motivo que en los centros de apiterapia se realizan pruebas de sensibilidad para minimizar este riesgo.

Investigación[editar]

Referencias[editar]

  1. Steven Novella. «Bee Venom Therapy – Grassroots Medicine». www.sciencebasedmedicine.org. 
  2. a b Cassileth, B. R. (2011). «The Complete Guide to Complementary Therapies in Cancer Care: Essential Information for Patients, Survivors and Health Professionals». World Scientific. pp. 221-. ISBN 978-981-4335-66-9. 
  3. Apitherapy. «American Cancer Society Complete Guide to Complementary and Alternative Cancer Therapies». American Cancer Society (Ades TB). 2009. pp. 704-708. ISBN 9780944235713. 
  4. Apis
  5. Laura Ruíz. «Tratamiento con apiterapia para curar cicatrices queloides». Archivado desde el original el 21 de junio de 2015. 

Bibliografía[editar]

  • Este artículo se creó a partir de la traducción de en:apitherapy
  • Asís, M. Apiterapia 101 para todos. American Apitherapy Society. 2007. ISBN 978-1-890829-43-8. y [1]
  • Moreno, M., Giralt, E. (2015). «Three valuable peptides from bee and wasp venoms for therapeutic and biotechnological use: melittin, apamin and mastoparan.» Toxins (Basel) 7 1126–1150. 10.3390/toxins7041126 (www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4417959)