Antonio de la Concepción

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Antonio de la Concepción
Información personal
Nacimiento 1549
Santarém, Portugal
Fallecimiento 20 de mayo de 1589
Marrakech
Nacionalidad Portugal
Información profesional
Título Religioso y Redentor General de la Orden de la Santísima Trinidad

Antonio da Conceiçâo (Santarém, 1549 - Marrakech, 1589) fue religioso de la Orden de la Santísima Trinidad, en la que ocupó el oficio de Redentor General de la Provincia de Portugal. Murió mártir de la caridad y la redención en las mazmorras de Marrakech junto a su compañero Ignacio Tavares.

Notas biográficas[editar]

Antonio de la Concepción nació en Santarém el año 1549. De sus primeros años y procedencia solo tenemos datos imprecisos, sus padres se llamaban Sebastián y María, ingresó como novicio trinitario en el convento de Santarém en 1565, donde profesó el 31 de diciembre de 1567. Seguramente realizó sus estudios de filosofía y teología en el mismo convento de Santarém, a la sombra del eximio Redentor Roque del Espíritu Santo. No contamos con más datos de su vida o formación hasta que aparece en la primera lista de redentores con motivo del desastre de Alcazarquivir.

Redentor de Cautivos[editar]

La principal actividad conocida de fr. Antonio de la Concepción fue la redención de cautivos, siempre a la sombra del Redentor Principal, que fue fr. Ignacio Tavares. Como consecuencia de la derrota y muerte del rey Sebastián I en la Batalla de Alcazarquivir el 4 de agosto de 1578, el provincial de Portugal, fr. Bautista de Jesús, envió a Ceuta a los religiosos Roque del Espíritu Santo, Ignacio Tavares, Diego Ledo y Francisco da Costa para rescatar el cuerpo del rey Sebastián. Unos días después envió a Ceuta un buen número de religiosos redentores para que se ocuparan del rescate de los soldados portugueses, dispersándose por las principales ciudades y pueblos del norte de África. Estos son sus nombres: Roque del Espíritu Santo, Jorge de Barros, Ignacio Tavares, Francisco da Costa, Sebastián Tavares, Luis da Guerra, Francisco do Trocifal, Agustín, Antonio de Alvito, Manuel de Evora, Mechor, Antonio del Espíritu Sancto, Damián, Diego Ledo, José de la Madre de Dios, Diego da Cutilada, Salvador de Santa María y nuestro Antonio de la Concepción. Se trata, seguramente, de la redención de cautivos más planificada y en la que intervino el mayor número de redentores de toda la historia de la Orden Trinitaria.[1]

Distribuidos dichos religiosos por toda el África, como semillas sembradas para germinar y dar fruto de caridad aceptables a Dios, comenzaron a consolar a los cautivos, oír sus confesiones, administrar los sacramentos a los vivos y sepultar a los muertos, preparar las medicinas necesarias para la salude de los heridos y enfermos, y rescatar de inmediato a algunos, comenzando por aquellos que a causa de la enfermedad o de su débil edad no podían soportar el duro yugo de la esclavitud, para que no apostatasen de la fe católica; después a los más ilustres y nobles por su nacimiento para que los moros no los vendiesen por mayor precio si conocían su nobleza. Por cuyas razones nuestros religiosos, con ánimo alegre y pronto, empeñaron sus personas por una gran suma de dinero para redimirlos; y tanto los moros como los judíos los tomaron fácilmente como rehenes, favoreciéndoles el Señor, como lo hizo en otro tiempo con lo hebreos para que recibiesen de los egipcios en préstamo los vasos de oro y plata, cuando había decretado liberarlos de su esclavitud. Así, pues, cada uno de nuestros hermanos se esforzaba por despojar al África de cautivos, que, una vez redimidos bajo fianza, enviaban por grupos a las próximas plazas cristianas para desde allí ser conducidos a Portugal[2]

Fr. Antonio de la Concepción y fr. José de la Madre de Dios se unieron a Ignacio Tavares en Marrakech. En 1579 redimían alló a 232 cautivos, que fueron conducidos por José de la Madre de Dios a Mazagán, plaza portuguesa africana bien fortificada, y desde allí a Lisboa. Mientras, Ignacio y Antonio quedaban en la ciudad para cuidar a los enfermos y atender sacramentalmente a los cautivos. Fueron encarcelados en varias ocasiones por su celo ministerial.[3]

En 1582, aconsejados por Pedro Venegas de Córdoba, embajador de Felipe II de España ante el Jerife de Marrakech, realizaron una nueva redención de 200 cautivos, que fueron acompañados a España por el mismo embajador. Los redentores fueron denunciados ante el rey de Marruecos por no pagar el impuesto de la quinta parte del rescate. Los religiosos se negaron a pagar este impuesto al considerarlo abusivo, y por tanto fueron encarcelados hasta que desde España el embajador Venegas de Córdoba hizo de fiador.[4]

En 1587 fue encarcelado fr. Antonio de la Concepción acusado de apología del cristianismo y de procurar la abjuración del islam de algunos soldados portugueses que habían dejado el cristianismo. En la mazmorra enfermó, fue el mismo Ignacio Tavares quien le llevó el viático, con gran sencillez se despidió de sus compañeros de cautiverio y murió el 20 de mayo de 1589. Fue sepultado en el cementerio de los cristianos, a las afueras de la ciudad. Murió con fama de santidad, pronto se ordenó que se tomaran datos de su vida y de su muerte para abrir el proceso de su canonización, sin embargo todo se paralizó y no se logró la declaración de sus virtudes. La decadencia de la Orden en Portugal hizo el resto.

Anexo:Redentores de la Orden Trinitaria

Obras[editar]

  • Relaçao da vida e morte de sete moços que Molei Amate, rei de Marrocos, matou porque erao christiâos..., a 4 de julho de 1585. Ms 64. Publicada por Domingo Mauricio Gomes dos Santos, bajo el título A relaçao da vida e morte dos sete mártires de Marrocos, de Fr. Antonio da Conceiçao, Coimbra, Associaçao Portuguesa para o progresso das Ciencias, 1957, 65p. -Separata do Tomo VIII das publicaçoes do XXIII Congresso Luso-Espanhol (Coimbra, 1-5 Junho de 1956).

Fuentes bibliográficas[editar]

  • Jerónimo de San José, Historia Chronológica da esclarecida Ordem da Santissima Trindade e Redempçâo de Captivos da provincia de Portugal, Lisboa 1789.
  • Bonifacio Porres, Libertad a los cautivos, Córdoba 1997. ISBN 84-605-6208-5
  • José Hernández, Espigando en el patrimonio trinitario, Roma 2000. ISBN 88-900340-2-5

Notas y referencias[editar]

  1. Jerónimo de San José, Historia chron., I, 541
  2. Jerónimo de San José, op.c. I 545-546
  3. Bernardinus A S. Antonio, Epitome generalium redemtionum captivorum quae afratribus Ordinis SS. Trinitatis sunt factae. Lisboa 1624. 117v-118
  4. Cf. Bernardinus, Epitome, 118v-119r.