Antonio Nariño

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Antonio Nariño
Antonio Nariño x Jose Maria Espinosa.jpg

44x40px
Presidente de Cundinamarca
30 de septiembre de 1813-29 de agosto de 1815
Predecesor Jorge Tadeo Lozano
Sucesor Manuel Benito de Castro

Teniente General Del Estado de Cundinamarca
Sucesor Camilo Torres

Secretario del Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
Sucesor Camilo Torres, como Presidente del Congreso

Vicepresidente de la Gran Colombia
Sucesor José María del Castillo y Rada

Coat of arms of Colombia.svg
Tercer Presidente Titular de la República de Colombia
20 de septiembre de 1811-31 de agosto de 1813
Predecesor Jorge Tadeo Lozano
Sucesor Manuel Benito de Castro

Información personal
Nacimiento 9 de abril de 1765
Santafé, Nueva Granada
Fallecimiento 13 de diciembre de 1823 Ver y modificar los datos en Wikidata (58 años)
Villa de Leyva, Colombia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Colombiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge
Información profesional
Ocupación Político y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata
Tratamiento Su Excelencia, don
Firma Antonio Nariño signature.svg
[editar datos en Wikidata]

Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal (Santa Fé de Bogotá, 9 de abril de 1765 - Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823) fue un político y militar neogranadino de destacada actuación en los albores de la independencia del Virreinato de la Nueva Granada. Junto a Pedro Fermín de Vargas, Francisco de Miranda, José Cortés de Madariaga y Eugenio Espejo se le considera precursor de la emancipación de las colonias americanas del Imperio Español.

Desde su juventud, Nariño se encaminó a actividades políticas que supo combinar con especulaciones financieras y comerciales que lo llevaron a acumular una fortuna. También fue alcalde de segundo voto elegido por el cabildo de Santafé en 1789, tesorero interino de diezmos del arzobispado, designado en julio del mismo año.[1]

A fines de 1793 o comienzos de 1794 Nariño tradujó el texto aprobado por la Asamblea Nacional de Francia a comienzos de la revolución (4 de agosto de 1789) consagratorio de derechos del hombre y del ciudadano,[2] lo cual le valió ser hecho prisionero.

Entre el momento de su captura en su casa de habitación en Santafé, en agosto de 1794 y su liberación en Cartagena en junio de 1810, un lapso de casi dieciséis años, Nariño estuvo preso salvo el intervalo que pasó oculto en Europa y América entre el momento de su fuga en Cádiz (17 de marzo de 1796) y su entrega voluntaria en Santa Fe (19 de julio de 1797).[3]

Tras su liberación en Cartagena, Nariño regresó a Santa Fe a tiempo para colaborar en la organización del primer congreso neogranadino del cual es designado secretario al inicio de sesiones en diciembre de 1810.[4]

Nariño no fue militar de carrera pues sus primeros pasos en esa dirección se iniciaron en 1813 cuando era presidente de Cundinamarca y se ofreció para comandar las fuerzas unidas del Estado que el gobernaba con aquellas de las Provincias Unidas de Nueva Granada, aportadas desde Tunja por su rival político Camilo Torres Tenorio, con el fin de marchar al sur para recuperar a Popayán y evitar que tropas realistas avanzaran hacia el interior de la república en un empeño de invasión ordenado desde la presidencia de Quito.[5]

El éxito inicial de la campaña, que Nariño condujo victoriosamente hasta las puertas de la ciudad de Pasto, terminó en fracaso al verse Nariño precisado a entregarse al jefe militar de Pasto en mayo de 1814. Los siguientes seis años los pasó de nuevo en prisión.[6]

Nariño regresó a América por el Caribe y Venezuela. El 20 de febrero de 1821 se reportó a "El Libertador" Simón Bolívar desde Angostura y este lo invitó a que se le reuniera en los llanos del Apure. Allí, Bolívar pidió a Nariño proceder a instalar el congreso de Villa del Rosario y lo escogió como vicepresidente de Colombia.[7]

Biografía[editar]

Del matrimonio contraído en Santafé, el 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez con la criolla Catalina Álvarez del Casal (nacida en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero.[8] Perteneció a influyentes familias virreinales de inmediato origen español.[9] Por un tiempo fue becario real en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé.

Desde su infancia Nariño se aficionó a la lectura, inicialmente bajo la orientación de sus padres con el propósito de suplir la educación que no podía recibir en el colegio debido a sus problemas de salud.[10]

Su biblioteca, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener de más de dos mil volúmenes. Fascinado por el movimiento europeo de la «Ilustración» se convirtió en propagador de esas ideas, fundando una tertulia en su casa que se llamó «El arcano sublime de la Filantropía».[11]

Se casó en 1784 con Magdalena Ortega de Nariño, hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar y de Petrona de Mesa y Moreno. El matrimonio tuvo seis hijos:[7] Gregorio, nacido en 1786, Francisco, en 1787, Antonio, en 1791, Vicente, en 1793, Mercedes, en 1798, e Isabel, en 1801.

Trayectoria político-militar[editar]

A sus 16 años de edad, Nariño como abanderado de un batallón de milicias creado para contener a los comuneros de 1781, presenció el tormento y ejecución de José Antonio Galán.[12]

Alcalde de segundo voto en 1789, tesorero de diezmos del arzobispado, regidor y alcalde mayor provincial, entre 1791 y 1793; su carrera pública lo llevó a convertirse en productor de quina, café y té.[7]

Precursor de la emancipación[editar]

La traducción y publicación clandestina (al parecer el 15 de diciembre de 1793) de la «Declaración de los Derechos del Hombre»,[13] incendiario documento originado en Francia y cuya circulación había sido prohibida en las colonias españolas por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, lo llevó a prisión en Santafé (29 de agosto de 1794) y posteriormente al exilio como reo de alta traición (30 de octubre de 1795).[14]

En Cádiz, donde hacía escala de su viaje con rumbo al exilio africano, se dio a la fuga y permanece por corto tiempo en Europa, antes de regresar en secreto a Santafé, en abril de 1797; una vez allí, y después del acoso de sus familiares por algunos meses, convino en entregarse voluntariamente (en julio del mismo año) al virrey Pedro Mendinueta, confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofreció proporcionar. Esta información hacía relación a la conspiración que él, con varios socorranos y antiguos miembros de la insurrección comunera, ocultos en la Provincia de Casanare, habían supuestamente coordinado, y cuyo objetivo era derrocar el régimen virreinal.[15]

Esto lo lograrían apoyando y facilitando la invasión de un ejército británico, que entraría por el río Orinoco, se asentaría en Trinidad en la Provincia de Casanare y desde allí atacaría a Santafé, teniendo en cuenta que las tropas virreinales se ubicaban protegiendo las fronteras en Darién, Caribe y Riohacha, y no había fuerzas significativas que protegieran el flanco oriental de los Llanos.[16]

En contra de lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años, hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones, y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santafé (en mayo de 1803). Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno. Remitido a Cartagena, salió libre en agosto de 1810 luego del levantamiento de Cartagena.[17]

La Patria Boba[editar]

Antonio Nariño y Francisco Antonio Zea en la imprenta.

En diciembre de 1810, (cuando ya se había dado el grito de independencia), Nariño regresó a Santafé a tiempo para participar en la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada, que se instaló el día 22 del mismo mes y del cual fue designado secretario.[4] En tal condición contribuyó a contener las aspiraciones separatistas de Cartagena.

El 17 de abril de 1811, Nariño presentó al Tribunal del Gobierno de Santafé, la siguiente nota que contenía la traducción de los Derechos del Hombre que él publicó años atrás:

"Para que el público juzgue los 17 artículos de 'Los derechos del hombre' que me han causado los 16 años de prisiones y de trabajos que se refieren en el antecedente escrito, los inserto aquí al pie de la letra, sin necesidad de advertir que se hicieron por la Francia libre y Católica porque la época de su publicación lo está manifestando. Ellos no tenían ninguna nota que hiciese la aplicación a nuestro sistema de aquel tiempo; pero los tiranos aborrecen la luz y al que tiene los ojos sanos".[18]

El 30 de agosto de 1811, a los diecisiete años del día de su captura por la traducción e impresión de la Declaración de los Derechos del Hombre Nariño se recibió de corregidor de la ciudad.

En vista del fracaso en las tentativas para armar un gobierno general, Cundinamarca se propuso establecer el suyo particular. A partir del 27 de febrero de 1811 se reunió un Colegio Constituyente presidido por Jorge Tadeo Lozano, quien fue también designado primer presidente del nuevo Estado de Cundinamarca, con propósito de redactar una Constitución que en 30 de marzo logró aprobación a partir del proyecto del mismo Lozano y Luis Eduardo de Azuola con algunos apartes del propuesto por José María del Castillo y Rada, sobre dos bases fundamentales: profesión solemne de la fe católica y reconocimiento de Fernando VII por «rey de los cundinamarqueses» con sujeción a la misma Constitución. De espíritu federal pero sin abandonar la idea de un gobierno centralista para el antiguo virreinato, el código previó la eventual agregación de otras provincias que, en tal caso, se sujetarían a la misma carta fundamental. Antonio Nariño, centralista declarado, pasó a hacer oposición al nuevo gobierno desde su periódico «La Bagatela» cuyo primer número circuló el 14 de julio de 1811.

El 19 de septiembre, sus críticas provocaron la dimisión del primer presidente del Estado de Cundinamarca Jorge Tadeo Lozano (electo en abril del mismo año) y Nariño fue proclamados en su lugar,[19] y en permanente antagonismo con Camilo Torres, presidente del Congreso de las Provincias Unidas.

El gobierno provisional había invitado a las provincias que integraban el antiguo virreinato de la Nueva Granada a enviar representantes a la capital con el fin de conformar un gobierno general que reemplazaría a la junta suprema de Santafé.

Las provincias no vieron con buenos ojos el espíritu de preponderancia que desde un comienzo acusó la antigua capital virreinal --cuya junta, para general insatisfacción, se autodesignó «suprema». Desde un comienzo las opiniones se dividieron entre quienes desde Santafé proponían un modelo centralista de gobierno y los que desde las provincias, con la de Cartagena a la cabeza, propugnaban por uno federalista.[20] El congreso se instaló con asistencia de representantes de las provincias de Santafé, Nóvita, Pamplona, El Socorro, Mariquita, y Neiva. Las demás provincias (Cartagena, Santa Marta, Medellín, Popayán, Pasto, entre ellas) se abstuvieron de concurrir para manifestar su aversión a las orientaciones de Santafé, a cuya junta acusaban de constituir un gobierno opuesto a los intereses de las provincias.[21]

La instalación corrió por cuenta del vicepresidente de la junta suprema de Santafé, el alcalde ordinario José Miguel Pey, quien tomó a los representantes juramento de defender la religión católica, sostener los derechos de Fernando VII contra el usurpador Napoleón Bonaparte y no reconocer autoridad distinta a las de las juntas provinciales y el congreso que se estaba instalando con expresa exclusión del Consejo de Regencia de España. Al cabo de un par de meses y sin haber decidido nada sustancial, el congreso se disolvió.[22]

Campaña de Nariño en el sur[editar]

Antonio Nariño. Acuarela de Ricardo Acevedo Bernal (Jockey Club, Bogotá).

Tras participar en lo que se ha llamado la primera guerra civil de la Nueva Granada, que lo opuso a otras figuras de la Independencia como Francisco de Paula Santander, Antonio Baraya o Atanasio Girardot,[23] Nariño propuso a los federalistas que se unieran para así evitar la reconquista española. Mientras tanto, tropas realistas dirigidas desde la presidencia de Quito invadieron el sur de la república y, tomada Popayán, amenazaban con avanzar hacia la capital. La emergencia hizo que Nariño y Camilo Torres Tenorio concordaran en la necesidad de emprender una campaña militar conjunta que enfrentara a los invasores. Nariño se ofreció a comandar los ejércitos combinados de Cundinamarca y las Provincias Unidas pero antes de partir pidió y obtuvo que Cundinamarca declarara su independencia absoluta respecto de España y de cualquier gobierno que no fuera el propio (16 de julio de 1813).[24]

En septiembre de 1813 delegó la presidencia en su tío Manuel de Bernardo Álvarez del Casal para salir a la cabeza de las fuerzas combinadas de Cundinamarca y las Provincias Unidas a tratar de contener el avance de fuerzas españolas dirigidas desde Quito en una campaña militar en el sur. La campaña, inicialmente exitosa, hizo que el general Juan de Sámano retrocediera y pudieron llegar así entonces a Popayán, donde Nariño y sus hombres tuvieron que parar a descansar y a replantear su estrategia.[25]

Al salir hacia la Batalla de los ejidos de Pasto el ejército iba mermado y el recorrido estuvo acompañado por constantes ataques de guerrillas y por territorios selváticos que dificultaban el paso a los soldados patriotas. Cuando llegaron a Pasto fueron recibidos por el ejército realista y lucharon todo el día. Nariño había dejado unos 500 hombres en la retaguardia como posibles refuerzos; en Pasto el ejército se divide en tres para contrarrestar el ataque enemigo y casi con la victoria segura Nariño y dos de las partes del ejército se atrincheran para descansar. En esto los emisarios de la tercera parte no encontraron restos de sus compañeros y pensando que habían sido acabados dieron la noticia que todos habían perecido. Seguidamente toda la retaguardia y los soldados que habían llegado de pasto se retiraron.[25]

Al anochecer Nariño piensa en volver a su base y recoger a los soldados que estaban allí para acabar con los Realistas de una vez, pero cuando llegaron a buscarlos como refuerzos no encontraron a nadie y el ejército que acompañaba a Nariño lo abandona y decide volver a Popayán.[25]

Nariño optó por quedarse solo luego de despachar de regreso a Popayán (capital provincial que había retomado para los patriotas desde el 2 de enero) en procura de refuerzos a los oficiales de su entorno inmediato, entre quienes se contaba su propio hijo homónimo Antonio Nariño y Ortega. Cansado de deambular por los montes circundantes por unos días, el día 14 de mayo un hambriento y fatigado Nariño se entrega a merced de su oponente realista de las jornadas precedentes, Mariscal Melchor Aymerich. Enemigo noble, Aymerich recibió a Nariño por prisionero pero dispuso que se le diera tratamiento correspondiente a sus muy elevados empleo y rango; y, para abundar en deferencias, denegó la solicitud del prisionero sobre ser enviado a Quito en la certeza de que el presidente Toribio Montes no le guardaría las mismas consideraciones y le haría fusilar sin vacilación. Se limitó a autorizarle que se dirigiera a él por escrito mientras que por su parte al día siguiente Aymerich ofició al general patriota José Ramón de Leyva en Popayán para notificarle la prisión del presidente de Cundinamarca.

Meses más tarde, en 4 de julio, desde su prisión en Pasto el presidente Nariño envía al gobierno de Cundinamarca su propuesta para un armisticio con Quito. El presidente encargado Manuel de Bernardo Álvarez pasó la propuesta al congreso para su consideración y este respondió favorablemente a la iniciativa que, sin embargo, no encontró acogida entre los realistas.[26]

El día 15 de julio de 1815, Nariño fue remitido desde Pasto con destino a Quito por orden del presidente Montes. Al parecer hubo algunos intentos inútiles de patriotas granadinos para liberarlo a la fuerza en el trayecto. Llegado a su destino, fue despachado a Lima para ser embarcado con destino a Cádiz, adonde llegó a principios de marzo de 1816 para ser recluido en la cárcel pública donde permaneció los siguientes cuatro años; fue liberado el 23 de marzo de 1820.[27]

Explotación minera en Pacho[editar]

Antes de la marcha al sur, Nariño autorizó a Jacobo Wiesner para que acometiera una exploración minera en la región de Pacho (Cundinamarca), en busca de plomo, mineral cuya necesidad urgía para la época. En 1814 no solamente fue hallado el tan anhelado plomo, sino "una gran mina de hierro, y aparente para acero" según consta en documentos públicos.

Luego de esto Nariño en persona visitó la región y examinó las minas de cobre encontrándolo comercialmente explotable. Con el mineral extraído por Nariño de la mina "Algodonales" se fundé más tarde, las campanas de las iglesias de Pacho y Vergara y algunas piezas del conocido reloj de la casa consistorial de Pacho.

La Gran Colombia[editar]

Luego de disfrutar por un corto lapso de su libertad en Europa, Nariño reapareció en Angostura a mediados de febrero de 1821. El Libertador lo acogió con amabilidad y lo designó vicepresidente interino de la recién formada unión colombiana con el preciso y urgente encargo de acudir a instalar el Congreso Constituyente en Villa del Rosario de Cúcuta, lo que verificó en 6 de mayo de ese año.[28] Diversas circunstancias llevaron a Nariño a renunciar a su alta investidura apenas dos meses más tarde (5 de julio) para proseguir a Santafé.[29]

Entre tanto, el mismo congreso lo eligió en ausencia al término se sus deliberaciones (el 9 de octubre de 1821) como senador para sus próximas sesiones que se iniciarían en Santafé a partir del primer día de 1823; pero su curul fue impugnada por un par de políticos por considerarlo indigno de ella. El congreso de Cúcuta acordó mantener la elección, pendiente de la defensa que tendría que hacer el impugnado al iniciar las sesiones en la capital.

Apenas el 8 de abril de 1823 se instaló finalmente el congreso. Nariño optó por abstenerse de concurrir a sesiones hasta poder iniciar su defensa, lo que ocurrió en mayo 14 cuando compareció ante el pleno del congreso para defenderse públicamente de las acusaciones de que había sido objeto.[30] Mediante una documentada exposición de argumentos contestó las tres acusaciones en su contra, las cuales fueron:

  1. Haber quedado deudor fallido de las sumas que resultaron a su cargo en 1794 mientras se desempeñaba como tesorero de diezmos del arzobispado en Santafé
  2. Haberse entregado voluntaria y cobardemente al enemigo a las puertas de Pasto en inexplicable corolario de la exitosa campaña militar que había conducido desde Santafé
  3. Haber permanecido por su gusto ausente del país hasta pocos meses antes de su elección como senador en Cúcuta.

El día 20 del mismo mes Nariño resultó absuelto.[10] Desde ese día asistió a las sesiones del congreso hasta que solicitó licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias en 6 de agosto.

Trayectoria periodística[editar]

Acuarela de Ricardo Acevedo Bernal.

Aviso del terremoto fue una publicación efímera pero pionera en el periodismo neogranadino. Su primer número apareció a continuación del terremoto del Virreinato de Nueva Granada de 1785 con noticias de lo acaecido en la capital en los días precedentes. Al cabo de otro par de entregas (25 de julio y 18 de agosto) que presumiblemente agotaron el tema que le dio origen fue seguida por la «Gazeta de Santafé», cuyo primer número salió el 31 de agosto y parece haber sido seguido por siquiera otros dos números al final de cada uno de los meses subsiguientes.

De allí en adelante la publicación de impresos se suspendió por varios años en Santafé, hasta que a fines de 1790 se produce la llegada del periodista cubano Manuel del Socorro Rodríguez traído por el Virrey José de Ezpeleta para dirigir la Real Biblioteca instituida desde 1777. Editado por ese mismo funcionario, el miércoles 9 de febrero de 1791 empieza a circular el semanario «Papel periódico de Santa Fe», impreso con licencia del superior gobierno en la Imprenta Real. A partir del segundo número aparecerá los viernes y para su número cuatro ya contaba con una lista de 150 suscriptores encabezados por el virrey y la virreina. Desde un principio Nariño se convirtió en colaborador asiduo del nuevo periódico, y el mismo biógrafo recién citado lo supone promotor y principal aportante para la subvención de los costos de impresión no cubiertos por las suscripciones basado en la circunstancia de que cuando la vieja imprenta de los jesuitas pronto se dañó irreparablemente fue Nariño quien importó desde España, en 1792, los nuevos equipos y elementos requeridos para que el periódico pudiera seguir apareciendo. En cualquier caso, el primer artículo identificable como de Nariño que allí aparece publicado es el breve ensayo «Los frutos del árbol noble» inserto en el tercer número del periódico, correspondiente a 25 de febrero de 1791. Frecuentes colaboradores del mismo periódico fueron Pedro Fermín de Vargas y Francisco Antonio Zea.

A comienzos de 1794, Nariño al fin pudo hacer realidad una idea que rondaba su mente de tiempo atrás pero cuya puesta en ejecución había tenido que diferir a causa de sus múltiples ocupaciones y responsabilidades. En un salón de su casa en la plazuela de San Francisco, especialmente acondicionado y decorado para el efecto, estableció sede para las tertulias habituales de un grupo de intelectuales y personalidades de la sociedad santafereña que se congregarían allí ostensiblemente con el propósito de ilustrarse mutuamente con el producto de sus lecturas y el recuento de diversas experiencias y viajes a ultramar. A usanza de una época en que se carecía de medios de comunicación social, estas reuniones constituían lo que por entonces se conocía como un casino literario al que el propio Nariño asignó el apelativo de «Arcano de la Filantropía» y cuya plana de fundadores incluía, además del anfitrión, a sus amigos José María Lozano, heredero del marqués de San Jorge y hermano mayor de Jorge Tadeo, José Antonio y Juan Esteban Ricaurte, Luis y José Luis de Azuola, Francisco Antonio Zea, Joaquín Camacho, Francisco Tovar y el doctor Iriarte.

Por los mismos días de fines de 1793 o principios de 1794 Nariño procedió a imprimir su propia versión al castellano del texto francés relativo a los derechos humanos, al que se hizo alusión arriba, en temeraria o imprudente acción que habría de ser causa de interminables problemas.

Años más tarde, el domingo 14 de julio de 1811, casual o intencionalmente en coincidencia con el aniversario de la toma de la Bastilla (1789, París), Antonio Nariño inició en Santa Fe la publicación de un semanario al que llamó «La Bagatela». Era un periódico de crítica política que se proponía divulgar y hacer más efectiva su tarea de oposición a las ideas federalistas del incipiente gobierno al propio tiempo que propender por la declaración de la independencia absoluta de la Nueva Granada y la instauración de una república democrática. El nuevo periódico salió de la misma Imprenta Real, ahora regentada por Bruno Espinosa de los Monteros, que más de dos décadas atrás había impreso el «Aviso del Terremoto» y la «Gazeta de Santa Fe». La pluma de Nariño se demostró tan demoledora que a poco andar (el 19 de septiembre del mismo año) originó una conmoción popular que derribó el gobierno de Jorge Tadeo Lozano, primer presidente de Cundinamarca, para instalar al periodista en el poder. Nariño ejerció dicha presidencia por espacio de dos años, hasta cuando en septiembre de 1813 salió a la cabeza de la expedición militar al sur que pretendía detener el avance de tropas realistas enviadas desde Quito.

Las ocurrencias y vicisitudes de los años siguientes silenciaron a Nariño. En abril de 1820, recién salido de su última prisión (Cádiz, 1816-1820) y desde un pasajero refugio en la inmediata Isla de León, denunció los excesos de Pablo Morillo en el proceso de pacificación de Costa Firme y Nueva Granada entre 1815 y 1820. Bajo el seudónimo de Enrique Somoyar, Nariño escribió sus célebres cartas «Cartas de un americano a un amigo suyo», presuntamente suscritas por su antiguo benefactor en Cartagena (para entonces difunto). Por los mismos días, Nariño redactó una «Representación al rey de varios individuos americanos de Costa Firme y Suramérica residentes en Cádiz» suscrita por Juan Miguel de Quiroga con otros veintiocho patriotas, comunicación seguida por otra originada en la Sociedad Patriótica de Isla de León que presidía el mismo Nariño.

Algunos años después, de regreso en Santa Fe, y cuando ya se acercaba al final de su vida, en respuesta a múltiples y reiterados ataques de que venía siendo objeto, agudizados tras la aparición del periódico gobiernista «El Patriota» el 26 de enero de 1823, Nariño publicó, el 5 de marzo, la primera entrega de un periódico llamado «Toros de Fucha» mediante el cual criticaba el gobierno centralista del Vicepresidente Santander, en oposición a su otra lucha de 1812 en favor de esta forma de gobierno.[31] Esta publicación causó estragos a la imagen del gobierno del vicepresidente Francisco de Paula Santander. Una aparente queja allí contenida sobre mordazas a la libre expresión llevó al Santander a pedirle explicaciones, de manera más bien conminatoria, según lo narró la segunda entrega del papel, el 7 de abril.

En esta última publicación acuñó la afortunada expresión de Patria Boba, para referirse a los años iniciales de nuestra nacionalidad (1810-1816) al presentar su posición en torno a las tesis encontradas de federalismo y centralismo.

Últimos años[editar]

Vivienda donde habitó Antonio Nariño los últimos meses de su vida, convertida en un museo.

En agosto de 1823 Nariño cayó enfermo y se vio en la necesidad de solicitar una licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias del congreso el 6 de agosto. Eligió la población de Villa de Leyva donde mejoró su salud durante algunos meses, sin embargo a principios de diciembre fue víctima de la tuberculosis y la bronconeumonía que lo llevaron a la muerte el 13 de diciembre de 1823 a la de edad de 58 años.[32] [33]

Sus restos se encuentran en la iglesia del parque principal de Villa de Leyva.

Homenajes[editar]

Homenaje a Antonio Nariño en Billetes de Colombia.

El Departamento de Nariño fue creado por ministerio de la Ley Primera el 6 de agosto de 1904 en homenaje al precursor de la independencia. Su territorio es una de las regiones segregadas del antiguo Departamento del cauca, con Pasto como su capital. Dicha ley fue sancionada por el presidente José Manuel Marroquín en el último día de su gobierno.[34]

Otro homenaje sobresaliente es la Casa de Nariño, también llamada Palacio de Nariño, donde esta la residencia oficial del Presidente de Colombia y es la sede de gobierno del país. Se encuentra ubicada en el centro histórico de Bogotá. El edificio fue inaugurado el 20 de julio de 1908 y construido en los predios de la casa natal de Antonio Nariño.[35] El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Gastón Lelarge y Julián Lombana. En 1979 fue reinaugurado después de anexarle nuevas construcciones.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Antonio Nariño Álvarez». Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario de la Independencia. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  2. «Nariño, 'Precursor de la Independencia', inculcó a los criollos la necesidad de emanciparse». El Tiempo (Colombia). 19 de julio de 2009. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  3. «Nariño pierde toda esperanza y se entrega á los españoles». Banco de la República. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  4. a b Suárez Fernández, Luis (1992). Historia general de España y América. Ediciones Rialp. p. 198. ISBN 9788432121104. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  5. «Credencial Historia: Panorama militar de la Guerra de independencia». El Tiempo (Colombia). 9 de abril de 2010. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  6. Santos Molano, Enrique (9 de abril de 2015). «Antonio Nariño 250». El Tiempo (Colombia). Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  7. a b c Serpa Flores, Fernando (19 de diciembre de 1993). «Nariño, caballero de infortunios». El Tiempo (Colombia). Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  8. Ruiz Martínez, Eduardo. «Antonio Nariño en familia: buen esposo, buen padre, buen amigo». Banco de la República. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  9. Rueda Enciso, José. «Alvarez del Casal, Manuel de Bernardo». Banco de la República. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  10. a b Calderón Acero, Camilo (14 de agosto de 2015). «Nariño, `El revolucionario integral'». El Tiempo (Colombia). Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  11. Páez Jaramillo, Camilo Andres. «Nariño: Lector y Patriota». Biblioteca Nacional de Colombia. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  12. Murcia Castillo, Luis Antonio. «Don Antonio Nariño y Álvarez, el Quijote Neogranadino de la Independencia Colombiana». Academia de Historia de Cundinamarca. Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  13. «Derechos del Hombre y del Ciudadano (Traducción) Por: Antonio Nariño». usergioarboleda.edu.co. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015. Consultado el 10 de enero de 2014. 
  14. Segura Álvarez, Camilo (21 de febrero de 2013). «Nariño, reconstruir la historia». El Espectador (Colombia). Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  15. Acosta de Samper, Soledad (1910). «Nariño se presenta al Virrey Mendinueta». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  16. "Los Comuneros Olvidados: La insurrección en 1781 en Los Llanos del Casanare", Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, Vol. XXXIII de 1996. Editado en 1997. Consultado en agosto de 2010 en [1]
  17. «El colombiano de todos los tiempos». Semana (Colombia). 23 de agosto de 2013. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  18. La traducción de los Derechos del Hombre y la Defensa de Nariño: las palabras derechos y libertades circulan como “noticia histórica”
  19. Rueda Enciso, José Eduardo. «Lozano, Jorge Tadeo». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  20. Llano Isaza, Rodrigo (Marzo de 2002). «Hechos y gentes de la primera República colombiana. 1810-1816». Universidad de Los Andes. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  21. Cordoba Giraldo, Stella María. «Toirres, Camilo». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  22. «Julio - diciembre de 2010». Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario de la Independencia. 5 de agosto de 2009. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  23. Samper Pizano, Daniel (10 de enero de 2012). «Un triste aniversario: 200 años de la primera guerra colombiana». Revistacredencial.com. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2015. Consultado el 4 de febrero de 2012. 
  24. «Aniversario de cundinamarca». El Tiempo (Colombia). 18 de julio de 1996. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  25. a b c Acosta de Samper, Soledad (1910). «Acciones de Palacé, Calibío, Juanambú, Cebollas y Ejido de Pasto-1814». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  26. Ruiz Martínez, Eduardo (1929). «Antonio Nariño, primer Presidente con sentido de integración nacional». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  27. Acosta de Samper, Soledad (1910). «Nariño recobra su libertad y regresa á su patria 1820». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  28. Bushnell, David (1993). «Nariño y la Gran Colombia: amarguras finales del Precursor». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  29. Acosta de Samper, Soledad (1910). «La Vicepresidencia de don Antonio Nariño 1821». Banco de la República. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  30. Antonio Nariño (mayo de 1823). «Discurso ante el Senado». Consultado el 8 de mayo de 2011. 
  31. «Nariño vuelve á Bogotá y defiende ante el Senado su conducta de los ataques de sus enemigos». Biblioteca Luis Ángel Arango. Consultado el 8 de mayo de 2011. 
  32. Parra, Silvia (2011). Para saber más. Alfaguara. ISBN 9789587582833. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  33. «Enfermedad y muerte de Nariño 1823». Biblioteca Luis Ángel Arango. Consultado el 8 de mayo de 2.011. 
  34. «Historia del Departamento». Gobernación de Nariño. 10 de enero de 2016. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  35. «Bicentenario en Bogotá 1810-2010» (PDF). Alcaldía Mayor de Bogotá. pp. 95-97. Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 30 de enero de 2011. 

Fuentes bibliográficas[editar]

  • Posada, Eduardo, Pedro María Ibáñez. El Precursor. Documentos sobre la vida pública y privada del general Antonio Nariño. Bogotá: Imprenta Nacional, 1903.
  • Acosta de Samper, Soledad. Biografía del general Antonio Nariño. Pasto: Imprenta del Departamento de Nariño, 1910.
  • Henao, Jesús María + Gerardo Arrubla. Historia de Colombia para la enseñanza secundaria. Bogotá: Librería Colombiana. Camacho Roldán & Cía., 1929.
  • Rivas, Raimundo. El Andante Caballero Don Antonio Nariño. Bogotá: Imprenta de la Luz, 1936.
  • Vergara y Vergara, José María. Vida y Escritos del General Antonio Nariño. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional, 1946.
  • Vejarano, Jorge Ricardo. Nariño. Su vida, sus infortunios, su talla histórica. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1978.
  • Santos Molano, Enrique. Antonio Nariño. Filósofo Revolucionario. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, S. A., 1999.
  • Michelena, Carmen L., Luces revolucionarias:De la rebelión de Madrid (1795) a la rebelión de La Guaira (1797), Caracas: CELARG, 2010

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Jorge Tadeo Lozano
Presidente de Cundinamarca
19 de septiembre de 1811 al 21 de septiembre de 1813
Sucesor:
Manuel de Bernardo Álvarez


Predecesor:
Juan Germán Roscio
Vicepresidente de la Gran Colombia
4 de abril al 5 de julio de 1821
Sucesor:
José María del Castillo y Rada