Antinomismo

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Johannes Agricola, impulsor de los antinomianos.

El antinomismo (del griego άντί, "contra", y νόμος, "ley") es, propiamente, un movimiento cristiano del siglo XVI considerado herético que defendía que la fe lo llenaba todo y era lo único necesario, y que como la ley de Moisés era inútil para la salvación, es indiferente que un creyente "persevere en pecado para que la gracia abunde" (en contradicción con Romanos 6:1-2).

Esta doctrina fue propagada por su fundador Johannes Agricola, quien comenzó a desarrollar sus doctrinas en el año 1537, hallándose en Wittenberg como profesor, por lo cual a sus partidarios se les conoce también con el nombre de los reformadores de Wittenberg. Aquí fue donde tuvo controversias con Lutero y Melanchton, huyendo luego a Berlín donde escribió una retractación.

Doctrina[editar]

El antinomismo como doctrina sin movimiento afín apareció en los siglos I y II, y después esporádicamente. Generalmente se asocia al gnosticismo y, al parecer, está presente también en el neognosticismo de Nueva Era.

Se apela a Romanos 7:6, pero sin tener en cuenta Romanos 3:8, 1Corintios 6:9-19,10:23-24 y Galatas 5:1-13.

Se refiere entonces a la práctica (no bíblica según los demás cristianos) de vivir sin la debida consideración de la rectitud de Dios, emplear la gracia de Dios como si fuera una licencia para pecar y confiar en la gracia para ser limpio del pecado sin condiciones. En otras palabras, ya que la gracia es infinita y somos salvos por gracia, entonces para el antinomismo podemos pecar cuanto queramos y aún ser salvos. Para los opositores al antinomismo, esta idea es errónea porque, aunque los cristianos no están bajo la Ley (Romanos 6:14), son llamados a cumplir la ley del amor (Romanos 13:8,10; Galatas 5:14,6:2). El cristiano debe amar a Dios con todo su corazón, alma, fuerza y mente, y a su prójimo como a sí mismo (Lucas 10:27). Precisamente en estos pasajes neotestamentarios radica el fundamento contrario al de los antinomistas.

Pablo parece referirse precisamente a la interperetación del antinomismo en Romanos 6:1-2:

"Qué, pues, diremos? "¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? "De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, cómo viviremos aún en él?".

Lo que significa, para el creyente cristiano, no usar la gracia de Dios como una excusa para pecar, sino para ser controlados por el amor de Dios y de esta forma traer el fruto del Espíritu Santo Galatas 5:22-25.[1]

En la actualidad[editar]

El término es totalmente aplicable de manera genérica a todas aquellas tendencias dentro del Cristianismo que consideran de manera muy particular la relación equitativa entre las prácticas pecaminosas con la sobreabundancia de la Gracia, como algo siempre favorable a la segunda por aquella premisa paulina de "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (cf. Romanos 5:20).

Ejemplos claros de dichas tendencias van más allá del ámbito de las Iglesias Cristianas y encuentran raíces muy profundas entre los fariseos del Judaísmo de la época herodiana y, ya dentro del propio cristianismo y en el Gnosticismo.

No es descabellado afirmar que existen tendencias afines al antinomismo dentro de cada una de las diversas confesiones que componen el complejo entramado de las Iglesias que conforman el Mundo Cristiano en los tiempos modernos y en la propia era contempóranea, aunque resulte totalmente comprensible que ninguna denominación cristiana sea capaz de reconocer sus prácticas o las de sus propios miembros como afines de dicho movimiento.

Referencias[editar]

  1. Pequeño diccionario de teología, Sígueme, Salamanca 1992, 28.

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