Antártida

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Antártida

Gentilicio: Antártico/a


Antarctica (orthographic projection).svg
Superficie Total: 14 000 000 km²[1]
Área libre de hielo durante el verano: 280 000 km²
Costa 17 968 km [1] km²
Población Temporalmente 1000-5000 hab.
Densidad 0,0003571 hab/km² de media todo el año y 0,000142 en los meses fríos hab./km²
Países Islas entre la convergencia antártica y el paralelo 60° Sur (de situación antártica discutida)
Sin reclamo con reserva
Reclamos territoriales
Instalaciones científicas
Zona horaria Todas
Internet TLD .aq
Organizaciones regionales Tratado Antártico
Emblema adoptado en 2002 para representar al Tratado Antártico.
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La Antártida[2] (del adjetivo latino antarcticus, y este a su vez del griego ανταρκτικός antarktikós, ‘opuesto al Ártico’; con la terminación -da, surgida en analogía con topónimos como Nueva Zelanda y Atlántida),[2] también denominada Antártica en Chile[2] o continente antártico, es el continente más austral de la Tierra. Contiene el Polo Sur geográfico y está situada en el continente antártico del hemisferio sur, casi enteramente al sur del círculo polar antártico, y está rodeada por el océano Antártico. Con 14 000 000 km², es el quinto continente más grande después de Asia, África, América del Norte y Sudamérica.[1] En comparación con Australia, la Antártida es casi dos veces su tamaño. Alrededor del 98% de la Antártida está cubierta de hielo, que tiene un promedio de 1,9 km de espesor,[3] que se extiende a todos los puertos, excepto a los más septentrionales de la península Antártica. La definición tradicional coincide con la definición política, en la cual la Antártida comprende los territorios al sur del paralelo 60° S, los que están bajo el Tratado Antártico. Atendiendo más a la geografía física, el límite estaría en la Convergencia Antártica, incluyendo entonces también a las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur, la isla Bouvet, el archipiélago de Kerguelen y las islas Heard y McDonald. Tiene una forma casi circular de 4500 km de diámetro de la que sobresale una angosta península en forma de ese, proyectada hacia el extremo austral de Sudamérica.

La Antártida, de promedio, es el continente más frío, seco y ventoso, y tiene la altitud media más alta de todos los continentes.[4] La Antártida es un desierto, con precipitaciones anuales de sólo 200 mm en la zona costera y mucho menos tierra adentro.[5] La temperatura en la Antártida ha alcanzado los -89,2 ° C, aunque la media del tercer trimestre (la parte más fría del año) es de -63 ° C. A partir de 2016, hay alrededor de 135 residentes permanentes, pero en las estaciones de investigación dispersas en todo el continente residen entre 1.000 y 5.000 personas durante todo el año. Los organismos nativos de la Antártida incluyen muchos tipos de algas, bacterias, hongos, plantas, protistas, y ciertos animales, tales como ácaros, nematodos, pingüinos, pinnípedos y tardígrados. La vegetación, que se produce, es la tundra.

A pesar de los mitos y las especulaciones sobre Terra Australis (“la Tierra Desconocida del Sur") que se remonta a la antigüedad, la Antártida fue la última región de la Tierra en ser descubierta y/o colonizada por los humanos, siendo avistada por primera vez en 1820 por el explorador ruso Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijaíl Lázarev en el Vostok y Mirny, que descubrieron la barrera de hielo Fimbul. El continente, sin embargo, permaneció abandonado casi todo el siglo XIX debido a su ambiente hostil, a la poca accesibilidad de los recursos fácilmente, y al aislamiento. En 1895, el primer desembarco confirmado fue dirigido por un grupo noruego.

La Antártida es de facto un condominio, que se rige por el Tratado Antártico que tiene estatus de consultoría. Doce países firmaron el Tratado Antártico en 1959 y treinta y ocho lo han firmado desde entonces. El tratado prohíbe las actividades militares y la extracción de minerales, prohíbe las explosiones nucleares y la eliminación de residuos nucleares, apoya la investigación científica, y protege la ecozona en el continente. Se encuentran en curso experimentos conducidos por más de 4 000 científicos de varias naciones.

Etimología[editar]

Ártico proviene del vocablo griego αρκτικως arktikōs, ‘de la osa’, en referencia a la constelación boreal llamada Osa Menor, en la que se encuentra la estrella polar, que señala al Polo Norte, mientras que ανταρκτικως antarktikos significa ‘opuesto a la osa’; es decir, se alude al Polo Sur, que se encuentra ubicado en este continente.

Historia de la exploración[editar]

Mapamundi antiguo –de origen grecorromano– según Claudio Ptolomeo, notar como en la Antigüedad se suponía que las tierras del Polo Sur eran continuación del África (entonces llamada Libia por los grecolatinos).
Mapamundi de Abraham Ortelius (1570). En el sur la Terra Australis Incognita.
Mapa-esbozo de la Antártida realizado en 1912, las líneas negras zigzageantes aunque con tendencias convergentes trazadas en los océanos indican las rutas de las principales expediciones marinas hasta ese año en busca de la Antártida.

La Antártida no tiene población indígena y no hay evidencias de que fuera descubierta por los seres humanos hasta el siglo XIX. Sin embargo, la creencia en Terra Australis Ignota -un vasto continente en el extremo sur del globo para "equilibrar" las tierras septentrionales de Europa, Asia y el África del Norte- había existido desde los tiempos de Claudio Ptolomeo (siglo I d.C.), quien sugirió la idea de la simetría para equilibrar todas las masas terrestres conocidas en el mundo. Incluso a finales del siglo XVII, después de que los exploradores descubrieran Sudamérica y Australia no eran partidarios de la legendaria "Antártida", los geógrafos creían que el continente era mucho más grande que su tamaño real.

La historia del origen del nombre “Antártida" parte de un inmenso error, por no haberle otorgado el nombre de Terra Australis -nombre que fue entregado a Australia en vez de designarle otro- y fue debido a la creencia de que no era posible encontrar una masa terrestre importante más al sur de Australia. El explorador Matthew Flinders, en particular, se ha acreditado con la popularización de la transferencia del nombre Terra Australis a Australia. Justificó la titulación en su libro Voy. Terra Austral (1814) escribiendo en la introducción:

No hay ninguna probabilidad de que algún otro cuerpo separado de la Tierra, de extensión casi igual, se encuentre en una latitud más meridional; el nombre Terra Australis seguirá siendo descriptivo de la importancia geográfica de este país y de su situación en el mundo: tiene antigüedad para recomendarlo; y sin tener ninguna referencia a ninguna de las dos naciones demandantes, parece ser menos molesto que cualquier otro que pudiera haber sido seleccionado.[6]

Los mapas europeos continuaron mostrando esta tierra hipotética hasta que los barcos del Capitán James Cook, HMS Resolucion y HMS Adventure, cruzaron el círculo polar antártico el 17 de enero de 1773, en diciembre de 1773 y de nuevo en enero de 1774.[7] Cook se acercó a unos 120 kilómetros de la costa antártica, antes de retirarse de la capa de hielo en enero de 1773.[8] La primera observación confirmada de la Antártida se puede reducir a las tripulaciones de los barcos capitaneados por tres individuos. Según varias organizaciones (la Fundación Nacional para la Ciencia,[9] la NASA,[10] la Universidad de California en San Diego[11] y otras fuentes),[12] [13] los buques capitaneados por tres hombres, avistaron la Antártida o su plataforma de hielo en 1820: Fabian Gottlieb von Bellingshausen (un capitán de la Armada Imperial Rusa), Edward Bransfield (un capitán de la Marina Real británica), y Nathaniel Palmer (un cazador de focas). La expedición conducida por von Bellingshausen y Lazarev en los barcos Vostok y Mirny alcanzó un punto dentro de 32 kilómetros de la Tierra de la Reina Maud y registró la visión de un estante de hielo en 69°21′28″S 2°14′50″O / -69.35778, -2.24722,[14] , que se conoció como la plataforma de la barrera de hielo Fimbul. Esto sucedió tres días antes de que Bransfield avistara la tierra, y diez meses antes de que Palmer lo hiciera en noviembre de 1820. El primer desembarco documentado en la Antártida fue por el capitán estadounidense de un barco cazador de focas John Davis, al parecer en la Bahía de Hughes, cerca del Cabo Charles, en la Antártida Occidental el 7 de febrero de 1821, aunque algunos historiadores discuten esta afirmación.[15] [16] El primer aterrizaje registrado y confirmado fue en el Cabo Adair en 1895.[17]

El 22 de enero de 1840, dos días después del descubrimiento de la costa oeste de las Islas Balleny, algunos miembros de la tripulación de la expedición (1837-40) de Jules Dumont D'Urville desembarcaron en la isleta más alta[18] de un grupo de islas rocosas, a unos 4 kilómetros del Cabo Géodésie en la costa de Tierra Adelia, donde tomaron muestras de minerales, algas y animales.[19]

En diciembre de 1839, como parte de la Expedición exploratoria de los Estado Unidos (a veces llamada "Ex. Ex.” o "Expedición Wilkes") de 1838-42 conducida por la Marina de los Estados Unidos, partió de Sídney, Australia en el Océano Antártico, y comunicó el descubrimiento “del mismo continente antártico al oeste de las Islas Balleny" el 25 de enero de 1840. Aquella parte de la Antártida fue más tarde llamada “Tierra de Wilkes”, nombre que conserva a día de hoy.

El explorador James Clark Ross pasó a través de lo que ahora se conoce como el mar de Ross y descubrió la isla de Ross (le pusieron su nombre tras su paso) en 1841. Navegó a lo largo de una enorme pared de hielo que más adelante fue nombrada la barrera de hielo de Ross. El monte Erebus y el monte Terror reciben el nombre de dos barcos de su expedición: HMS Erebus y Terror.[20] Mercator Cooper desembarcó en la Antártida Oriental el 26 de enero de 1853.[21]

En 1900, el Reino Unido volvió a enviar una expedición a la Antártida, bajo el mando del capitán Robert Falcon Scott. La expedición fue popularmente conocida por el nombre de su navío, el Discovery. La expedición exploró el mar de Ross y la tierra de Eduardo VII, y alcanzó el punto más meridional que ningún hombre había alcanzado hasta la fecha, cuando el 31 de diciembre de 1902 Scott, Ernest Shackleton y el doctor Edward Adrian Wilson alcanzaron la latitud 82º17'.

En 1902, el sueco Otto Nordenskjöld, el noruego Carl Anton Larsen y el argentino José María Sobral quedan atrapados en el continente, separados cada uno con su grupo expedicionario, cuando el buque Antartic de la Expedición Antártica Sueca queda encallado. Tras sobrevivir al invierno antártico y posteriormente reagruparse, son rescatados en 1903 por la corbeta argentina Uruguay al mando del capitán argentino Julián Irízar.

Durante la Expedición Nimrod dirigida por Ernest Shackleton en 1907, el equipo encabezado por Edgeworth David se convirtió en el primero en subir el monte Erebus y llegar al Polo Sur Magnético. Douglas Mawson, que asumió el mando del equipo en su peligroso regreso del Polo Magnético, dirigiendo varias expediciones más hasta su retirada en 1931.[22] Además, el propio Shackleton y otros tres miembros de su expedición fueron pioneros entre diciembre de 1908 y febrero de 1909: fueron los primeros seres humanos en atravesar la barrera de hielo de Ross, la primera en atravesar las montañas Transantárticas (a través del glaciar Beardmore) y la primera en pisar la meseta Antártica. La expedición Amundsen del buque Fram se convirtió en la primera en llegar al Polo Sur geográfico el 14 de diciembre de 1911, utilizando una ruta desde la bahía de las Ballenas y el glaciar Axel Heiberg.[23] Un mes más tarde, la expedición de Scott estaba predestinada en alcanzar el polo.

Richard Evelyn Byrd dirigió varios viajes en avión a la Antártida en las décadas de 1930 y 1940. Se le atribuye la implementación del transporte terrestre mecanizado en el continente y la realización de extensas investigaciones geológicas y biológicas.[24] Las primeras mujeres que pusieron pie en la Antártida lo hicieron en la década de 1930 con Caroline Mikkelsen aterrizando en una isla de la Antártida en 1935,[25] e Ingrid Christensen pisando el continente en 1937.[26] [27] [28]

No fue hasta el 31 de octubre de 1956 cuando alguien pisó de nuevo el Polo Sur; ese día un grupo de la Marina de los Estados Unidos liderado por George J. Dufek aterrizó un avión con éxito.[29] Las primeras mujeres que pisaron el Polo Sur fueron Pam Young, Jean Pearson, Lois Jones, Eileen McSaveney, Kay Lindsay y Terry Tickhill en 1969.[30]

La primera persona en navegar sola en la Antártida fue el neozelandés David Henry Lewis, en 1972, en el barco de vela Ice Bird de 10 metros.

Geografía[editar]

Hielo austral.
La Antártida vista desde el espacio.
Mapa de la Antártida y continentes cercanos.
Temperatura de la superficie antártica en invierno y en verano.
Precipitaciones anuales en mm. Las áreas púrpura y violeta indican nulas o muy escasas precipitaciones; es decir, un desierto nival en el centro del continente.

Situada asimétricamente alrededor del Polo Sur y en su mayor parte al sur del círculo polar antártico, la Antártida es el continente más austral y está rodeada por el océano Antártico; y a su vez rodeada por el océano Pacífico, el océano Atlántico y el océano Índico, o por las aguas meridionales del océano global. Hay un número de ríos y lagos en la Antártida, el río más largo es el Onyx; el lago más grande, es el Lago Vostok, uno de los lagos subglaciales más grandes del mundo. La Antártida cubre más de 14 000 000 km²,[1] lo que la convierte en el cuarto continente más grande, 1,3 veces más grande que Europa. La línea costera continental, que posee 17 968 km de longitud, se caracteriza principalmente por las formaciones de hielo, como muestra la siguiente tabla:

Tipos de litorales alrededor de la Antártida[31]
Tipo Frecuencia
Plataforma de hielo (frente de hielo flotante) 44%
Paredes de hielo (apoyado en el suelo) 38%
Corriente de hielo/glaciar de salida (frente de hielo o pared de hielo) 13%
Roca 5%
Total 100%

La Antártida se divide en dos, por las montañas Transantárticas, cerca de la garganta entre el mar de Ross y el mar de Weddell. La parte oeste del mar de Weddell y al este del mar de Ross se llama Antártida Occidental y el resto Antártida Oriental, porque corresponden aproximadamente al Hemisferio occidental y al Hemisferio oriental con respecto al meridiano de Greenwich.

Alrededor del 98% de la Antártida está cubierta por el indlandsis antártico, una capa de hielo con un promedio de 1,6 km de espesor. El continente tiene alrededor del 90% del hielo del mundo (aproximadamente el 70% del agua dulce del mundo). Si todo este hielo se derritiera, el nivel del mar subiría unos 60 m.[32] En la parte interior del continente, las precipitaciones son muy bajas, de unos 20 mm por año; en algunas áreas del “hielo azul” las precipitaciones son menores que la pérdida de masa por sublimación y por lo tanto el balance de masa local es negativo. En los valles secos, el mismo efecto ocurre sobre una base de roca, llevando a un paisaje desértico.

La Antártida Menor está cubierta por el Manto de Hielo de la Antártida Occidental. El manto ha sido una reciente preocupación debido a la posibilidad real, aunque pequeña, de colapso. Si el manto se rompiera, los niveles de los océanos se elevarían varios metros en un período geológicamente corto, quizá en cuestión de siglos. Varias corrientes de hielo antártico, que representan alrededor del 10% de la capa de hielo, fluyen a una de las muchas Barreras de hielo de la Antártida.

La Antártida Mayor se encuentra en el océano Índico al lado de las montañas Transantárticas y comprende la Tierra de Coats, la Tierra de la Reina Maud, la Tierra de Enderby, la Tierra de Mac. Robertson, la Tierra de Wilkes y la Tierra de Victoria. Todo, menos una pequeña porción de esta región, se encuentra dentro del hemisferio oriental. La Antártida Oriental o Antártida Mayor está cubierta en gran parte por el casquete glaciar de la Antártida Mayor.

El macizo Vinson, a 4 897 msnm, es el pico más alto de la Antártida.[1] Se encuentra en los montes Ellsworth. La Antártida contiene muchas otras montañas, tanto en el continente principal como en las islas circundantes. El monte Erebus en la isla de Ross es el volcán activo más austral del mundo. Otro conocido volcán se encuentra en la isla Decepción, que es famosa por una erupción gigante en 1970. Son frecuentes las erupciones menores y el flujo de lava se ha observado en los últimos años. Otros volcanes latentes pueden ser potencialmente activos.[33] En 2004, un volcán subacuático potencialmente activo fue encontrado en la península Antártica por investigadores estadounidenses y canadienses.[34]

La Antártida es el hábitat de más de 70 lagos, que se encuentran en la base de la capa de hielo continental. El lago Vostok, descubierto por debajo de la Base Vostok de Rusia en 1996, es el más grande de estos lagos subglaciales. Una vez se creyó que el lago había sido sellado aproximadamente entre unos quinientos mil y un millón de años, pero una estudio reciente sugiere que, de vez en cuando, hay grandes corrientes de agua de un lago a otro.[35]

Hay algunas evidencias, en forma de testigos de hielo perforados a unos 400 msnm, que las aguas del lago Vostok pueden contener vida microbiana. La superficie congelada del lago comparte similitudes con el satélite de Júpiter, Europa. Si la vida se descubre en el lago Vostok, reforzaría el argumento de la posibilidad de vida en el satélite Europa.[36] [37] El 7 de febrero de 2008, un equipo de la NASA se embarcó en una misión al Lago Untersee, en busca de extremófilos en sus aguas altamente alcalinas. Si se encuentran, estas criaturas resistentes podrían reforzar el argumento de la vida extraterrestre en ambientes extremadamente fríos, ricos en metano.[38]

Geología[editar]

Relieve de la Antártida en falso color (la mayor intensidad del rojo indica la mayor altitud).
El monte Erebus, el más famoso volcán activo de la Antártida, se encuentra en la isla Ross del sector reclamado por Nueva Zelanda.

Historia geológica y paleontología[editar]

Hace más de 170 millones de años, la Antártida formaba parte del supercontinente Gondwana. Con el tiempo, Gondwana se rompió gradualmente y la Antártida se formó, como la conocemos hoy en día, hace unos 25 millones de años. La Antártida no siempre fue fría, seca y con capas de hielo. En varios puntos de su larga historia, estaba más al norte, experimentaba un clima tropical o templado, estaba cubierto de bosques y habitada por varias formas antiguas de vida.[39]

El supercontinente Pangea incluyendo la placa antártica (en color rojoanaranjado) antes de que esta se escindiera debido a la deriva continental o tectónica.

Era Paleozoica (540–250 Ma)[editar]

Durante el período Cámbrico, Gondwana tenía un clima templado. La Antártida Occidental estaba parcialmente en el hemisferio norte, y durante este período se depositaron grandes cantidades de arenisca, caliza y lutita. La Antártida Oriental estaba en el ecuador, donde los invertebrados del suelo marino y los trilobites florecieron en los mares tropicales. Al comienzo del período Devónico (416 Ma), Gondwana estaba en latitudes más meridionales y el clima era más frío, sin embargo, se tiene conocimiento de fósiles de plantas terrestres desde ese momento. La arena y el limo se depositaron en lo que ahora son los montes Ellsworth, en las montañas Horlick y las montañas Pensacola. La glaciación comenzó al final del período Devónico (360 Ma), ya que Gondwana se centró en el Polo Sur y el clima se enfrió, aunque la flora permaneció. Durante el período Pérmico, la tierra fue dominada por plantas de semilla como Glossopteris, un pteridófito que creció en pantanos. Con el tiempo estos pantanos se convirtieron en depósitos de carbón en las montañas Transantárticas. Hacia el final del período Pérmico, el calentamiento continuo llevó a un clima seco, caliente sobre gran parte de Gondwana.[40]

Era Mesozoica (250—66 Ma)[editar]

Como resultado del calentamiento continuo, las capas de hielo polar se derritieron y gran parte de Gondwana se convirtió en un desierto. En el este de la Antártida, los helechos de semilla o pteridospermas se hicieron abundantes, y en ese momento se acumularon grandes cantidades de arenisca y pizarra. Los sinapsidos o terópsidos, comúnmente conocidos como "reptiles mamiferoides", eran comunes en la Antártida durante el Triásico Inferior e incluían formas como listrosaurios. La península Antártica comenzó a formarse durante el período Jurásico (206-146 Ma), y las islas se levantaron gradualmente fuera del océano. Los árboles Ginkgo, las coníferas, los bennettitales, las colas de caballo, los helechos y las cícadas fueron abundantes durante ese período. En la Antártida Occidental, los bosques de coníferas dominaron todo el período Cretáceo (146-66 Ma), aunque una especie de fagales se hicieron más prominente hacia el final de este período. Los amonites eran comunes en los mares alrededor de la Antártida, y los dinosaurios también estaban presentes, aunque sólo tres tipos de dinosaurios antárticos (Cryolophosaurus y Glacialisaurus, de la Formación Hanson,[41] y Antarctopelta) se han descrito hasta la fecha.[42] Fue durante esta era que Gondwana comenzó a romperse.

Sin embargo, hay alguna evidencia de glaciación marina antártica durante el período Cretáceo.[43]

Separación de Gondwana (160–23 Ma)[editar]

El enfriamiento de la Antártida sucedió paso a paso, ya que la propagación continental cambió las corrientes oceánicas, igualando la temperatura de las corrientes ecuatoriales longitudinales con las corrientes latitudinales, que preservaron y acentuaron las diferencias de temperatura en latitud.

África se separó de la Antártida en el Jurásico, alrededor de 160 Ma, seguido por el subcontinente indio en el Cretácico inferior (aproximadamente 125 Ma). Al final del Cretácico, alrededor de 66 Ma, la Antártida (entonces conectada a Australia) aún tenía un clima y flora subtropicales, con una fauna marsupial.[44] En la época del Eoceno, alrededor de 40 Ma Australia-Nueva Guinea se separaron de la Antártida, de modo que las corrientes latitudinales pudieron aislar la Antártida de Australia y el primer hielo empezó a aparecer. Durante la extinción Eoceno-Oligoceno hace unos 34 Ma, se ha encontrado que los niveles de CO2 son de aproximadamente 760 ppm,[45] habiendo disminuido desde niveles de miles de ppm en épocas anteriores.

Alrededor de 23 Ma, el pasaje de Drake se abrió entre la Antártida y América del Sur, dando lugar a la corriente Circumpolar Antártica que aisló completamente el continente. Los modelos de los cambios sugieren que la disminución de los niveles de CO2 se hicieron más importantes.[46] El hielo comenzó a extenderse, reemplazando los bosques que cubrían el continente.

Período Neógeno (23–0.05 Ma)[editar]

Desde hace aproximadamente 15 Ma, el continente ha sido cubierto principalmente de hielo.[47]

El bioma de la formación del desierto Meyer[editar]

Las hojas fósiles Nothofagus, en la formación del desierto Meyer, se observaron intermitentemente durante los períodos cálidos, lo que permitió que los Nothofagus se aferrasen a la cordillera Dominio hasta la época del Plioceno (hace unos 3-4 Ma).[48] Después de eso, la edad de hielo del Pleistoceno cubrió todo el continente y destruyó toda la vida vegetal.[49]

En la actualidad[editar]

El estudio geológico de la Antártida ha sido muy difícil por todo el continente, debido a la gruesa capa de hielo que lo cubre permanentemente.[50] Sin embargo, nuevas técnicas como la detección remota, el radar de sondeo terrestre y las imágenes de satélite han comenzado a revelar las estructuras bajo el hielo.

Clima[editar]

Temperatura[editar]

Supuesto aspecto de la Antártida sin la calota glacial. Este mapa no considera las áreas que se inundarían casi inmediatamente si la calota se derritiese y con ello se elevara el nivel del mar, tampoco considera las áreas que por isostasia —tras decenas de miles de años— se elevarían ya que actualmente se encuentran hundidas por el enorme peso de los hielos.
AntarcticaTemps 1957-2006a.jpg
Colores correspondientes a las temperaturas del mapa del calentamiento global en el periodo 1957-2006.
Mapa de velocidades de derretimiento del hielo ca el año 2014. Los diferentes tonos de rojo (los tonos más oscuros indican mayor lentitud) indican de las diferentes velocidades de flujo actual de las corrientes de los hielos antárticos.
Mapa topográfico de la Antártida después de quitar el hielo, actualizarse el equilibrio y el nivel del mar. Por tanto este mapa muestra como podría ser la Antártida hace 35 Ma, cuando la tierra era lo suficientemente cálida como para que se formara permafrost en Antártida.

Sobre casi toda la superficie del continente impera el clima polar, donde la temperatura promedio del mes más cálido no supera los 0 °C. El clima llamado de tundra, donde el promedio del mes más cálido supera los 0 °C, se presenta solo en las zonas costeras más septentrionales, como en la península Antártica, islas adyacentes e islas subantárticas. La temperatura media de esta región es de –17 °Celsius, y las temperaturas más bajas que se han registrado se han ubicado en la estación antártica rusa de Vostok, el 21 de julio de 1983, cuando el termómetro marcó –89,3 °C, y luego en 2013 en la base japonesa Domo Fuji (abreviado: Domo F) a 3786 msnm bajó hasta los –91,2 °C,[51] y poco después el 31 de julio de 2013 en un punto a poca distancia del Domo Argos en dirección al Domo Fuji se registró el récord histórico de menor temperatura de la Tierra con –93,0 °C,[52] es decir: las temperaturas más bajas de la Antártida y de toda la superficie del planeta Tierra parecen ubicarse en el Domo Argos o en sus proximidades, es decir el Polo de frío del planeta Tierra se ubica precisamente en las regiones centrales de la Antártida. Estas bajas temperaturas se deben, no solo a su ubicación en la zona polar, sino a su gran altura media y la poca radiación solar que recibe. Además, entre el 80 % y el 90 % de la radiación que recibe es reflejada por el hielo merced a su albedo, evitando el calentamiento de la superficie. Es precisamente el albedo antártico el que le da gran importancia al clima de este continente ya que, al reflejar el color blanco de los extensos hielos el calor solar y devolverlo parcialmente hacia el espacio, se dice apropiadamente que la Antártida es «la refrigeradora de la Tierra».

Una investigación de un equipo de la Universidad de Washington dirigido por Eric Steig, integrado también por Michael Mann, el célebre creador del estudio conocido como el «palo de hockey», largamente desacreditado ya por su metodología lindante con el fraude científico, (según lo demostró el Informe Wegman al congreso estadounidense en 2006), publicado por la revista Nature en enero de 2009, intentó probar que toda la Antártida habría experimentado un aumento de temperaturas de 0,5 °C en el periodo 1957-2006. Finalmente se comprobó que el estudio de Stieg et al. adolecía del mismo tipo de análisis estadístico defectuoso que el «palo de hockey» de Mann, Hughes & Bradley 1998. Hasta se demostró que la estación automática Harry, así como otras más cuyos datos eran vitales para el estudio, estaba enterrada tres metros en la nieve y el hielo enviando señales de temperatura de 0 °C cuando la temperatura ambiente exterior era inferior a los –50 °C. El asunto está profundamente discutido y explicado en el sitio web de Steve McIntyre,[53] precisamente uno de los científicos que desenmascaró los errores del «palo de hockey» de Michael Mann.

Por sí sola el área de la península antártica habría tenido entre aproximadamente los 1950 y el 2009 un incremento de temperaturas promedio ubicado en los 3 °C, lo cual explica la presencia de lluvias y el fuerte deshielo actual de tal zona. La causa parece radicar en una alteración del patrón de vientos que traen ahora vientos más cálidos desde el oeste y noroeste, como lo informa R. Bintanja en Antarctic Science.[54] En realidad, la península antártica representa el 2 % del continente antártico, y el calentamiento observado no alcanza a compensar el fuerte y sostenido enfriamiento que viene presentando la Antártida desde hace varias décadas, como está registrado en la información de las bases Scott, Amundsen, Vostok y otras.

Cubierta de hielos[editar]

Topografía y batimetría subglacial de la Antártida.

En la Antártida se encuentra la mayor parte de la actual criósfera terrestre. Menos del 3 % del continente antártico se halla libre de hielos durante la época más cálida del verano austral (en enero) y, de tan exigua parte, el 90 % corresponde a las áreas más septentrionales de la península Antártica.
Sin embargo, debido al calentamiento global, la Antártida pierde unos 152 km³ de hielo/año, lo que supone un aumento del nivel del mar de unos 0,4 mm. Posiblemente, los datos de meteorología y de climatología de Antártida,[55] no den los promedios de temperaturas necesarios para fundir hielo continental (el único que puede hacer ascender muy notoriamente el nivel del mar), debido al calentamiento global en el verano meridional de 2002 se fragmentó y derritió la Barrera de Hielos Larsen B que poseía un área de 3240 km² y una antigüedad de aproximadamente 10 000 años.

Partes descubiertas de hielo y cubiertas con musgos en las proximidades de la estación científica argentina Base Primavera.

Aunque algunas zonas –como la occidental– están experimentando una pérdida de hielo, los últimos estudios[56] muestran un crecimiento del hielo marino antártico muy superior a dicha pérdida; una tendencia, además, en oposición a la que se venía dando desde la última glaciación.[57] Según Curt Davis, la Antártida es «el único gran cuerpo de hielo terrestre que está ganando masa en lugar de perderla».[58] Sin embargo mapas satelitales de la NASA indican que el calentamiento global en el período 1998—2008 ha acelerado un 75 % el deshielo del continente antártico; tal deshielo se presenta más patentemente en las zonas de latitudes y altitudes más bajas, las cuales se encuentran en la Antártida Occidental. Estos datos aparentemente contradictorios tienen una explicación: 1) los cambios observados en el hielo marino no necesariamente son los mismos que suceden con los glaciares terrestres y, 2) las zonas costeras están sufriendo una acelerada fusión de los hielos,[59] mientras que, contrariamente, las áreas centrales del continente antártico parecen estar teniendo un incremento en los mismos. Esto último se explicaría, paradójicamente, por el aumento global promedio de las temperaturas: al haber unos pocos grados más de temperatura es posible que el centro del continente antártico esté recibiendo flujos mayores de humedad atmosférica que rápidamente precipitan en forma de nieve y luego se transforman en capas estratificadas de hielo nuevo.
De lo que en el año 2014 no caben ya dudas es que en la Antártida Occidental se está verificando un acentuado derretimiento de glaciares debido al calentamiento global, esto en lo que va del presente siglo podría provocar una elevación importante de las aguas oceánicas de todo el planeta Tierra, sin embargo tal delicuescencia o derretimiento de los hielos pueden tener muy importantes efectos catastróficos, algunos "tan solo" por efecto mariposa: la disminución del albedo y la evaporación del agua acentuarían el calentamiento global, también cambiaría de un modo muy importante el clima de todo el planeta y se notaría un cambio drástico en la ecología de los océanos de la Tierra al disminuir la salinidad de los mismos y al aumentar la temperatura media de los mismos (por ejemplo: el aumento de la temperatura media de los océanos terráqueos provocaría importantes cambios en la climatología global del planeta).[60] [61] Por otra parte el derretimiento de los hielos en la Antártida (especialmente en la Antártida Occidental) ha provocado recientemente (notoriamente desde 2009) cambios en el campo gravitacional del planeta.[62] [63]

El movimiento del hielo en la Antártida. (en inglés)

La Antártida tiene entre muchas características muy especiales debidas al clima gélido: las «flores de hielo». Estas se forman sobre capas de hielo marino, a partir de vapores de agua que se escapan de las fisuras y huecos en la capa de hielo superficial. Al entrar en contacto con el aire frío estos vapores se congelan, y la sal en la superficie comienza a cristalizar, sirviendo de núcleo para que comience a formarse la flor.[64]

Meteoros y precipitaciones[editar]

Ya al sur de los 55°S se pueden producir arcos circunhorizontales o arcoíris de fuego que se producen cuando el Sol está en el cénit o a más de 58° sexagesimales de elevación respecto al horizonte y su luz blanca atraviesa las cristalinas y muy elevadas nubes de hielo llamadas cirros.

Otra singularidad antártica es que se trata del continente más seco del mundo.[65] Aproximadamente el 90 % de su territorio se trata de un desierto nival, esto es, un área fría con escasa presencia de vida y una aparentemente paradójica gran sequedad del aire; sequedad que llega a superar la de los desiertos cálidos. Que la atmósfera tenga casi nula humedad en casi toda la Antártida y que en las áreas del Polo Sur geográfico casi nunca se registren precipitaciones (ni siquiera en forma de nieve) tiene una explicación evidente: debido a las bajísimas temperaturas constantes del interior antártico el agua se encuentra naturalmente en estado sólido, faltando por ello brumas, neblinas, nubes, lluvias o nieves. La Antártida presenta hoy una media aproximada de 166 mm de precipitación líquida al año.[65]

La Antártida es, en la mayor parte de su extensión, en cuanto a su humedad atmosférica –paradójicamente– el lugar más seco de la Tierra (excepto las zonas costeras e insulares de la Antártida), ya que al estar las temperaturas casi siempre bajo 0 °Celsius el agua se encuentra cristalizada y el aire, que es extremadamente frío, apenas retiene humedad.

Punta Renier.

Un fenómeno térmico característico de la Antártida es el llamado Kernlose winter; es decir, las temperaturas medias durante el invierno tienen variaciones muy pequeñas, en las zonas cercanas a las costas son frecuentes las nevascas, en la península antártica las nevadas y, actualmente (claramente observable 2008 y presente en el 2015), también las celliscas y lluvias (en muchos casos aguanieves) durante el breve verano, los fuertes vientos son frecuentes ya que sobre el centro de la Antártida se ubica permanentemente un área de alta presión (anticiclón) que hace fluir (acorde con las fuerzas de Coriolis) corrientes eólicas a gran velocidad desde el sur hacia el norte y noreste, estos vientos alcanzan velocidades de 200 km/h provocando en el interior del continente temporales llamados «sordos» ya que carecen de truenos y relámpagos.
En la Antártida también se han registrado los vientos más intensos de la superficie terrestre: 327 km/h, en julio de 1972, en la estación científica francesa Dumont d’Urville.

Las diferencias térmicas y los vientos en la Antártida pueden hacer que las precipitaciones nivales «blandas» se congelen y literalmente rueden, enroscándose, sobre las superficies sólidas ya antes congeladas produciendo el fenómeno llamado rollos de nieve.

La meteorología en la Antártida se ve completada con la presencia de curiosos fenómenos ópticos en la atmósfera: espejismos (debidos a reflejos del hielo y a la refracción por diferencia de las temperaturas en las capas de aire), antelias: halos iridiscentes en torno a la luz de los astros (en especial en torno a la luz solar) debidos a cristales de hielo flotando en la atmósfera, parhelios; auroras polares debidas al viento solar interactuando con la magnetósfera y la atmósfera (las auroras polares son más intensas durante cada máximum solar, es decir durante cada ciclo en que se intensifican las manchas solares, esto casi siempre cada 11 años.

Iluminación de la Tierra por el Sol en el solsticio de diciembre (verano polar austral). En este período, puede verse que, independientemente de la rotación de la Tierra, en la Antártida es siempre de día.

Días y noches[editar]

En pleno verano austral (enero), los días en la Antártida tienen luz casi las 24 horas del día, a medianoche el Sol «baja» hasta la línea del horizonte para luego volver a «subir» en un movimiento sinusoidal aparente (solo existe desde la perspectiva), en el breve verano antártico las horas en que el sol está más próximo al horizonte son llamadas noches blancas, mientras que durante el extenso invierno los días permanecen en una prolongada penumbra. Al sur del círculo polar antártico hay al menos un día en que no se pone completamente el sol (solsticio de verano) y al menos una noche en que no sale completamente el sol (solsticio de invierno). En el Polo Sur geográfico el día dura seis meses y la noche los otros seis meses. Esto se debe a que el eje de rotación de la Tierra está inclinado con respecto al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

El agujero de la capa de ozono[editar]

Foto satelital del mayor agujero de ozono hasta ahora registrado debido a los gases CFC; esto ocurrió en septiembre de 2006.

En el presente la mayor parte de la atmósfera que cubre a la Antártida y zonas adyacentes presenta unos niveles de ozono significativamente por debajo de la media, lo cual posibilita que se incremente la radiación UV. El área con déficit de ozono es llamada agujero de ozono y su aumento se debe principalmente a la emisión de gases clorofluorocarbonos por las actividades industriales presentes en el mundo y en particular en las zonas con más actividad industrial en donde no se tomen medidas para evitar la liberación de estos gases principalmente en EE. UU., Rusia, Japón, China, Brasil y Europa (ver Protocolo de Montreal y Protocolo de Kioto sobre el cambio climático).

Recursos mineros[editar]

La presencia de muchos recursos mineros ha sido revelada por estudios geológicos detallados. Se han verificado la existencia de yacimientos de carbón. Los montes Transantárticos contienen parte de lo que puede ser el manto carbonífero más grande del mundo y existen grandes reservas de hierro en los montes Príncipe Carlos, cerca de la costa de la Antártida Oriental; Un líquido de color rojo se derrama en las Cascadas de Sangre del glaciar Taylor, durante mucho tiempo se creyó que el color se debía a la presencia de algas rojas aunque luego se ha descubierto que se debe a la presencia de altas dosis de óxido de hierro. También se ha descubierto antimonio, cromo, oro, molibdeno, uranio, petróleo —este en las zonas litorales de la Antártida Occidental— y diamantes [66] ; pero hasta el momento ha sido antieconómico explotarlos como también potencialmente dañino para el frágil medioambiente. Las condiciones climáticas, la gruesa capa de hielo, y las restricciones del Tratado Antártico mantienen muy limitadas las prospecciones. En 1990 se acordó prohibir la explotación minera por 50 años.[67]

Vida en la Antártida[editar]

La NASA halla vida a 190 metros de profundidad en la Antártida.
Mapa que muestra, acorde a los fósiles actualmente encontrados, cómo fluyeron las especies animales en el supercontinente de Gondwana.

Los primeros registros actualmente conocidos (agosto de 2014, manteniendo dataciones de 2008) de plantas en el continente antártico datan de hace unos 400 millones de años (período Devónico). Después, durante el Paleozoico, proliferaron bosques de helechos arborescentes llamados glossopteridales. El Mesozoico se caracterizó por la presencia de helechos Dicroidium, mientras que en el Cretácico aparecieron plantas con flores (Angiospermas).

Hace unos 100 millones de años, durante el Cretácico, el territorio de la Antártida se separó por primera vez de la Patagonia al formarse una cuenca marina llamada Cuenca Rocas Verdes, tal cuenca se cerró hace unos 85 millones de años volviendo a reunirse entonces la Antártida con la Patagonia, esto explica la existencia de alguna diferenciación de especies de flora y fauna durante ese periodo.

Durante el Cenozoico y hace unos 60 millones de años —cuando aún el actual continente antártico estaba unido a Gondwana— abundaron bosques de gigantescos árboles (principalmente fagáceas, caducifolias), helechos arborescentes y quizás cicadáceas entre los cuales proliferaba una fauna de monotremas, marsupiales, y reptiles primitivos de la familia de la tuátara (Sphenodontidaes). El paisaje habría sido muy semejante al actual del sur de la Tierra del Fuego, Tasmania y Nueva Zelanda.

Al desaparecer el gran istmo que unía a la Antártida con América hace unos 58 millones de años ya se habían establecido grupos de mamíferos placentarios herbívoros dotados de pezuñas cuyos restos de hace más de 55 millones de años han sido descubiertos en las inmediaciones de la base argentina Marambio por científicos argentinos del CONICET; esto significa que tras la extinción global masiva ocurrida hace 65 millones de años, la cual hizo desaparecer a los dinosaurios en el planeta, hubo un desplazamiento por el antiguo megacontinente de Gondwana de mamíferos placentarios correspondientes al ya extinto orden de los Litopterna (de gran difusión en Sudamérica durante el Cenozoico) y más precisamente de la familia Sparnotheriodontidae.[39]

Hasta hace unos 55 millones de años la mayor parte de la Antártida se ubicaba (por la deriva continental) en latitudes menos elevadas (en este caso, más al norte) y por tanto más cálidas. Esto, unido a una inclinación menor que la actual del eje de la Tierra, facilitó que este extenso territorio se encontrara cubierto por densas forestas. Según los investigadores, hace unos 52 millones de años la Antártida estaba cubierta por densas forestas cálidas que incluían palmeras y especies afines a los baobabs.[68] [69]

Hace unos 37 millones de años que la Antártida comenzó a quedar gradualmente cubierta por hielos y sus costas estuvieron pobladas por pingüinos gigantes de 2 m de altura y 155 kg de peso de la extinta especie Palaeeudyptes klekowskii.[70]

Hace 23 millones de años se originó la actual corriente marina Circumpolar Antártica la cual, junto a la deriva tectónica hacia el polo sur del continente, facilitó aún más el enfriamiento de estos territorios. Sin embargo hasta hace solo 3,5 millones de años crecían aún algunos bosques a casi 500 km del Polo Sur. Recientes investigaciones sugieren que los fríos actuales bosques antiboreales del sur de Argentina y Chile, con presencia de coníferas, fagáceas, caducifolias etc. tienen su origen en las antiguas florestas de la Antártida antes de que ésta se congelara. Es de notar que según algunos autores tales formaciones arbóreas no serían exclusivamente bosques (es decir foresta con el predominio de una sola especie) sino selvas frías (forestas con imbrincación de varias especies arbóreas y presencia de importante sotobosque).[71]

Montañas Transantárticas.

En el año 2016 se ha encontrado vida subglacial (artrópodos, peces etc.) bajo algunos de los gigantescos glaciares antárticos.[72]

Biodiversidad[editar]

Fungi/hongos[editar]

Un Lichen squamulose sobre basalto en Ulupo, Kailua, en O'ahu, Hawai'i. Se conocen unas 400 especies de líquenes en la Antártida.

Aparte de la flora vegetal, que prospera principalmente en las islas y en las costas de la dicha península, también se pueden encontrar en la misma zona antártica especies del filo hongo (Cephalosporium balanoides, Acrostalagnus etc.). Hasta hace pocas décadas el reino de los fungi u hongos era incluido sin dudarlo entre los vegetales aunque ya en el s. XXI los fungi u hongos están taxonomizados aparte de los vegetales (la división clásica ontológica de los seres existentes en el mundo era hasta hace menos de un siglo la de: "reino mineral", "reino vegetal" y "reino animal"); en la Antártida todos los hongos no parásitos sobreviven haciendo simbiosis con vegetales especialmente con las vegetales algas constituyendo líquenes. Hasta el presente (julio de 2014) se han catalogado alrededor de 400 especies de líquenes en la Antártida.

Aproximadamente se han contado 1150 especies de hongos en la Antártida, algunas de estas especies de hongos y líquenes son criptoendolíticas (existen escondidas dentro de rocas) debido a su evolución en condiciones extremas y han contribuido significativamente a la formación de las impresionantes formaciones rocosas de los valles secos cercanas a la base de McMurdo y crestas de las montañas circundantes. La morfología aparentemente simple, las estructuras escasamente diferenciadas, los sistemas metabólicos y enzimas aún activos a temperaturas muy bajas, y la reducción de los ciclos de vida mostrado por dichos hongos los hacen especialmente adecuados para entornos hostiles, como los valles secos donde se encuentra la base McMurdo. En particular, sus sus membranas celulares externas o «paredes» y la fuerte melanización los hacen resistentes a la luz UV.[73] [74] Estas características se observan en diferentes hongos antárticos y puede demostrarse mediante estudios moleculares que pertenecen a diferentes órdenes taxonómicos. También se pueden observar esto en las algas y las cianobacterias antárticas, lo que sugiere que estas son adaptaciones a las condiciones que prevalecen en la Antártida. Esto ha llevado a la especulación de que, si la vida alguna vez ocurrió en Marte, podría haber parecido similar a los hongos de la Antártida como el Cryomyces minteri.[75] Algunos de estos hongos son también aparentemente endémicos de la Antártida. Los hongos antárticos endémicos también incluyen algunas especies de hongos que crecen en estiércol ya que habitan o viven en el estiércol de animales pluricelulares ya que en las defecaciones de los mismos por presión evolutiva tales hongos o fungi han tenido que evolucionar en respuesta al doble desafío de frío extremo, mientras que crecen en el estiércol, por la necesidad de sobrevivir al paso por el intestino de los animales de sangre caliente.[76]

Flora[editar]

El clima actual de la Antártida inhibe a la variación de formas vegetales. Una combinación de temperaturas de congelación, tierra de pobre calidad (escasas en materia orgánica, falta de humedad y la falta de crecimiento al ser pobre la insolación o luz solar que reciben las plantas). Como resultado de lo antedicho, la diversidad de vida de las plantas es muy baja y limitada en la distribución dentro del continente llamado Antártida.
Existen siete centenares de especies de algas, la mayoría de los cuales son parte del fitoplancton (es decir algas marinas u oceánicas). Las multicolores algas de nieve y las diatomeas son especialmente abundantes en las regiones costeras durante el verano; muchas veces áreas nivales costeras o influidas por el océano se encuentran coloreadas de rojo, verde o amarillo por otra alga, la: Chlamydomonas nivalis llamada «alga de la nieve». Por otra parte corresponde hacer mención de las «algas terrestres» siendo la más notoria la Prasiola crispa que se encuentra frecuentemente sobre las rocas.[77] Recientemente se han descubierto viviendo atrapados en las profundidades de los glaciares antiguos ecosistemas compuestos por varios tipos de bacterias (consideradas las bacterias formas muy elementales de flora) . Una comunidad autótrofa está compuesta en su mayoría de los protistas.[cita requerida]

La flora del continente se compone en gran parte de las briofitas. Hay alrededor de 100 especies de musgos y 25 especies de hepáticas del tipo Marchantiophyta ), pero solo existen conocidas en el 2014 dos especies de plantas con flores (fanerógamas), las cuales se encuentran en la península antártica: Deschampsia antarctica (pasto antártico) y Colobanthus quitensis (clavel antártico).[73] [77] En la actualidad, debido a las condiciones extremas del clima, en la Antártida existe poca vegetación, y de formas muy simples, como algas, musgos (como el Saniania uncinata), y líquenes (como el Xantonia elegans), sin embargo la zona costera septentrional de la península antártica y las Antillas del Sur poseen dos plantas autóctonas vasculares y fanerógamas: el clavel antártico y el pasto antártico, ambas plantas crecen formando tundras y (en las zonas más septentrionales de las islas) pequeños colchones de tussoks; la Deschampsia antarctica se destaca por su resistencia a las radiaciones ultravioletas y, por los compuestos que sintetiza se estudia su uso terapéutico para distintos tipos de cáncer de piel. El crecimiento de las plantas con flores al aire libre se limita a un par de semanas en el verano.

Fauna[editar]

Ejemplar de pingüino papúa antártico.

La fauna es muy escasa en el continente, pero en el océano que lo rodea, cuyas aguas están a una temperatura apenas por encima del punto de congelación del agua marina (es decir sobre los -1.8 °C), abunda en el estío la fauna marina, pues este ecosistema es muy propicio para la productividad biológica gracias a la mayor cantidad de horas de luz fruto de los largos "días" del verano polar. Durante todo el año existen en los mares antárticos especies psicrófilas muy adaptadas a las aguas heladas que suelen no congelarse a los 0 °C sino a los -2 °C por el grado de salinidad del agua, ejemplos de la fauna marina son la medusa antártica (Diplulmaris antarctica) y al parecer medusas gigantes emparentadas con las árticas medusas melena de león[78] y las anémonas de mar de la especie Edwardsiella andrillae.[79] , también, en los mares antárticos existen arañas de mar gigantes (en realidad se trata de picnogónidos filogenéticamente emparentados con las arañas comunes), el gigantismo de ciertas especies pelásgicas parece deberse a que las aguas muy frías poseén porcentualmente más oxígeno que las templadas y cálidas. Entre otras especies conspicuas se encuentra el leopardo marino, las focas de Weddell y diversas especies de pingüinos son ejemplos de la fauna en la Antártida. Sin embargo uno de los primeros eslabones de la cadena trófica y biocenosis en las aguas antárticas son los marinos anfipodos.
Llaman especialmente la atención peces adaptados a vivir bajo el 0 °C (es decir bajo el punto normal de congelación del agua y los humores con agua) como los pertenecientes a la familia de los Nototheniidae y de esta particularmente las especies bacalao antártico, y los Trematomus bernacchii y Trematomus hansoni cuya sangre y demás humores poseen glicoproteínas anticongelantes. También poseen estas cualidades los peces zoárcidos que viven a más de 550 metros de profundidad en zonas abisales del mar de Bellingshausen entre los que se destaca el anguiliforme Gosztonyia antarctica.

Las aguas casi heladas que rodean a la Antártida son el hábitat del mayor de los animales conocidos de todas las épocas: la ballena azul, y también del mayor de los invertebrados conocido: el calamar colosal. Este calamar puede llegar a pesar unos 500 kg y tener (con los tentáculos) una longitud de más de 15 metros. Se suele llamar también calamar gigante o kraken.

El aumento de solo 1 °C debido al calentamiento global en las aguas del océano Glacial Antártico amenaza con provocar un importante y brusco cambio del ecosistema, especialmente en las aguas de las Antillas del Sur y en las aguas oceánicas que rodean el norte de la península antártica con la irrupción de especies depredadoras que hasta hace poco se mantenían alejadas por el frío. Ya se observa a inicios del siglo XXI dicha irrupción de cangrejos y más esporádicamente tiburones.

En la península Antártica, y también en las islas subantárticas, se encuentran las skúas o escúas, aves rapaces pertenecientes a dos especies distintas: el escúa pardo y el escúa antártico, ambos son depredadores de peces y de otras aves como los petreles. Entre los cetáceos abundan las orcas, las ballenas francas australes, ballenas minkes, cachalotes, y la ballena azul. Entre las aves podemos encontrar especies como el cormorán antártico, petreles como el petrel gigante y el blanco, albatros, la gaviota dominicana y la gaviota antártica, el gaviotín antártico, y la paloma antártica.

Cría de foca de Weddell.

Las demás especies solo ocupan la zona costera que se descubre de hielo en verano, a veces en forma de grandes colonias de varios miles de ejemplares, pero cuando empieza el invierno migran debido al casquete de hielo que se forma al congelarse el mar adyacente al continente. Algunas de estas especies son: pinnípedos como el lobo marino antártico, el leopardo marino, la foca de Weddell, la foca cangrejera, y la foca de Ross; aves voladoras, y aves no voladoras como los pingüinos de barbijo, el de vincha o papúa y antártico, y el de ojo blanco o de Adelia.

El único representante de la fauna que pasa el invierno antártico sobre el hielo es el mayor de los pingüinos, el pingüino emperador, cuyos machos permanecen incubando los huevos puestos por las hembras, que vuelven al océano.

En las zonas continentales septentrionales de la Antártida el principal depredador es Raghidia gerlachei un ácaro que se alimenta de pequeños insectos colémbolos como el Cryptopygus antarcticus y Friesea grisea o moscas no voladoras como la Paruchlis steineniis o la Bélgica antarctica, mientras que el insecto más difundido es un pequeño mosquito no volador de solo 0,5 mm de longitud. En la región de la península antártica también se encuentra a Alaskozetes antarcticus una especie de ácaro.

En el desierto nival de la zona polar interior el único animal autóctono conocido es un diminuto ácaro llamado Nanorchestes antarcticus.

Kril[editar]

Entre las especies que viven en el océano Antártico, destaca el kril, un pequeño crustáceo de 4 cm de longitud que es la base de la cadena ecológica antártica y la fuente alimenticia original de casi todas las demás especies (lobos marinos, focas, ballenas, aves, pingüinos, etc.).

Uno de los programas de investigación que se realizan es la evaluación de la abundancia del kril y su fauna asociada en los alrededores de las Islas Shetland del Sur, en el marco de un Programa Internacional para evaluar la abundancia del kril en el océano Antártico.

Otros organismos[editar]

Flujo rojo en las Cascadas de Sangre del glaciar Taylor, en realidad el color rojo se debe a las importantes concentraciones de hierro que pueden pigmentar a las bacterias de las aguas.

Entre las bacterias llaman la atención las extremófilas del género Deinococcus capaces de resistir altos niveles de radiación solar y cósmica.
El 6 de febrero de 2013, científicos informaron que se hallaron bacterias viviendo en el agua fría y oscura en las aguas de un lago subglacial a un kilómetro de profundidad bajo el hielo antártico.[80]

Turismo[editar]

El hielo azul cubriendo el lago Fryxell, en los montes Transantárticos, procede de los glaciares de agua de deshielo del glaciar Canadá y otros glaciares más pequeños.

La Antártida, el último continente de la Tierra en ser descubierto y el más riguroso y exótico, recibe turismo desde los años 1950, aunque el turismo regular se viene desarrollando desde la segunda mitad de la década de 1960 cuando la empresa estatal naviera ELMA inauguró los cruceros turísticos a la Antártida Argentina; en la actualidad son bastante frecuentes los cruceros que hacen como última escala preantártica en Ushuaia, en las Malvinas y en Punta Arenas (todos lugares del Cono Sur más extremo), estos cruceros son casi siempre, hasta el presente, de cabotaje, visitando por mar las costas y bases de la península antártica y la gran multitud de archipiélagos anexos (por ejemplo las Antillas del Sur).

Investigación[editar]

Kril antártico.

A raíz del Tratado Antártico prácticamente (al menos formalmente) todas las actividades humanas (exceptuando un limitado turismo y una limitada pesca) se reducen a la investigación científica, centrada principalmente en la meteorología y climatología, aunque el abanico de ciencias se ha ampliado: el ecosistema antártico es importante para estudiar los organismos extremófilos incluso con proyecciones a la exobiología, existen en diversas zonas del continente antártico lagos subglaciales, esto es cuencas de agua líquida cubiertas perennemente por capas de hielo de al menos 5 m de espesor, el agua de tales lagos subglaciales se suele mantener líquida por el calentamiento derivado de fenómenos volcánicos, uno de los aspectos más interesantes de estas cuencas es la existencia de vida psicrófila (‘amante del frío’). Uno de los tipos de vida extremófila que pudiera tener semejanzas con las posibles formas de vida extraterrestre en astros donde las temperaturas dominantes son inferiores al punto de congelación del agua. Investigaciones publicadas en la revista Science en noviembre de 2009 afirmaban la existencia de más de 10 000 formas de virus en el lago limnopolar.[81]

La atmósfera de las áreas centrales de la Antártida es la más translúcida de la Tierra por lo que allí se encuentran instalados observatorios astronómicos. El indlandsis o calota de hielo abarca la mayor parte de la criosfera terrestre y sus hielos en las capas profundas tienen antigüedades de millares de años, por lo que en ellos se pueden hacer registros paleoclimáticos (principalmente observando las burbujas de aire atrapadas en el hielo antiguo). En ciertas zonas el hielo antártico adquiere características tan cristalinas y diáfanas que en la base del Polo Sur se ha establecido un profundo observatorio astrofísico subglaciar para detectar neutrinos (el Antartic Impulse Trasient Antenna/Antena Antártica de Impulso Transitivo o ANITA y el IceCube). También resulta capital el estudio de la actividad magnética al encontrarse en la Antártida el Polo Sur Magnético e influir este en la formación de auroras polares o en las modificaciones de la ionosfera. Por otra parte la atmósfera en la Antártida al ser la más seca del planeta Tierra es también la más diáfana motivo por lo que se ha instalado un gran observatorio con telescopio óptico en la base Amundsen-Scott. Dicho telescopio explora y cartografía la bóveda celeste del hemisferio sur.

Meteoritos[editar]

Meteorito encontrado en la Antártida denominado ALH84001, procede del planeta Marte

Los meteoritos hallados en la Antártida son un importante material de estudio ya que están formado a comienzos del sistema solar; la mayoría de los científicos considera que tales meteoritos proceden de asteroides, aunque algunos tienen su origen en grandes planetas como Marte. El primer meteorito fue encontrado en 1912, y recibió el nombre de meteorito Tierra Adelia. Los hielos suelen conservar casi intactos pequeños y medianos meteoritos como el famoso ALH84001 que procede de Marte. Bajo la capa de hielo se considera que existen grandes cráteres de impacto como el posiblemente gigantesco Cráter de la Tierra de Wilkes.

En 1969, una expedición japonesa descubrió nueve meteoritos. La mayoría de estos meteoritos han caído sobre la capa de hielo en el último millón de años. El movimiento de la capa de hielo tiende a concentrar los meteoritos en sitios donde el deslizamiento del hielo se ve bloqueado por accidentes del relieve como los son las cadenas montañosas; con la erosión del viento tales meteoritos van siendo expuestos a la superficie tras haber estado siglos bajo la nieve acumulada. En comparación con los meteoritos recogidos en las regiones más templadas de la Tierra, los meteoritos antárticos están muy bien conservados.[82] Aunque no está aún cerciorado que sea un cráter de impacto meteorítico, en la Antártida Occidental bajo la calota glacial o indlandsis se encuentra el mayor cráter del planeta Tierra conocido sobre el nivel del mar.[83]

Bases antárticas[editar]

Mapa de la Antártida, mostrando los sectores reclamados por Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido (Hacer clic para ampliar).

La mayoría de los países miembros del Tratado Antártico mantienen estaciones de investigación científica en la Antártida. Algunas de ellas operan durante todo el año, mientras otras son de carácter temporario y operan solo en verano. Existe una notable concentración de las bases en la mitad norte de la zona de la península Antártica. La más antigua en operación continua es la estación argentina Orcadas (desde el 22 de febrero de 1904 (113 años). La Base McMurdo de Estados Unidos (ubicada al sur de Nueva Zelanda), que disponía hasta hace unos años de una microcentral atómica, es la mayor de todas. La estación estadounidense Amundsen-Scott está situada casi en el Polo Sur geográfico (89°59'51"S - 139°16'22"E), mientras que la rusa Vostok (78°28'00"S - 106°48'00"E) y la francoitaliana Concordia (75°06'06"S, 123°23'43"E) son las más cercanas al polo geomagnético sur.

Durante el invierno austral de 2014, 40 bases de 20 naciones operaron en la Antártida y otros 10 países se sumaron en el verano antártico. Estas bases abiertas todo el año pertenecen a:

Otros países operan estaciones científicas solamente en verano austral, como:

Entre las bases de verano operadas por países que también mantienen bases en invierno, se encuentran:

Población[editar]

Alumnos y docentes de la escuela de la base Esperanza (Argentina) en 2011.
Base científica San Clemente de Ohrid, isla Livingston.
Pingüinos en Hannah Point.

Es un continente deshabitado, excepto por equipos de científicos y militares de distintos países que reivindican sectores de las tierras antárticas, alegando derechos de cercanía geográfica, de descubrimiento o de ocupación continuada.

El primer nacimiento dentro del continente antártico, en la zona más propiamente conocida como Antártida, fue el del argentino Emilio Marcos Palma el 7 de enero de 1978 en el Fortín Sargento Cabral, base antártica Esperanza. Por lo tanto, es el primer humano nacido en un continente del cual existen registros documentados, estando así registrado en el Libro Guinness de Récords.

En 1977, Argentina establece algunas familias civiles en su Base Esperanza como acto de afirmación de sus reclamaciones sobre la región. El conjunto habitacional denominado "Fortín Sargento Cabral" ha estado habitado por una población de entre ocho y diez familias desde entonces. Desde el primer nacimiento y hasta 1983 se produjeron aquí ocho nacimientos:

  • Emilio Marcos Palma (7 de enero de 1978)
  • Marisa de las Nieves Delgado (27 de mayo de 1978)
  • Rubén Eduardo de Carli (21 de septiembre de 1979)
  • Francisco Javier Sosa (11 de octubre de 1979)
  • Silvina Analía Arnouil (14 de enero de 1980)
  • José Manuel Valladares Solís (24 de enero de 1980)
  • Lucas Daniel Posse (4 de febrero de 1980)
  • María Sol Cosenza (3 de mayo de 1983)[84]

Estas ocho personas poseen la nacionalidad argentina por ser hijos de padres argentinos y haber nacido en una base con bandera argentina. Sin embargo, podrían adquirir la nacionalidad de alguno de los países firmantes del Tratado Antártico que contemplen en sus legislaciones el principio de ius soli.

Para atender la población en edad escolar la base Esperanza cuenta con una escuela, atendida por un matrimonio de maestros. La escuela fue establecida en 1978, y transferida en 1997 al Ministerio de Educación de la Provincia de Tierra del Fuego; se denomina actualmente «Escuela n.º 38 “Presidente Julio A. Roca”».

El primer nacimiento registrado en la región polar sur, dentro de la zona de convergencia antártica, fue el de la noruega Solveig Gunbjörg Jacobsen, nacida el 8 de octubre de 1913 en Grytviken, islas Georgias del Sur, territorio reivindicado por argentinos y británicos. Era hija de Fridthjof Jacobsen, el director auxiliar de la estación ballenera de Grytviken, y de Klara Olette Jacobsen. Fue registrada por el magistrado británico residente de Georgias del Sur.

El 9 de abril de 1984, el entonces Gobierno Militar chileno creó la villa Las Estrellas, sobre la Isla Rey Jorge, en las Shetland del Sur. Se encuentra a un costado del Centro Meteorológico Presidente Frei, y a tres kilómetros de la Base Teniente Marsh. Al conjunto anterior actualmente se denomina Base Presidente Eduardo Frei Montalva y adyacente a él está también la Base Escudero. Inicialmente con solo seis familias, en unos meses ya había doblado a 12 familias. También en este caso se registraron nacimientos de niños en el territorio antártico, que hasta 1985 sumaban tres:

  • Juan Pablo Camacho Martino (21 de noviembre de 1984)
  • Gisella Ester Cortés Rojas (2 de diciembre de 1984)
  • Ignacio Alfonso Miranda Lagunas (23 de enero de 1985)

Hoy existen en el continente cerca de 100 estaciones científicas de alrededor de 26 países, donde permanecen aproximadamente 1.000 personas durante el invierno, efectuando labores de investigación científica. En el verano, la población humana se multiplica y llega probablemente hasta las 10 000 personas, que efectúan labores científicas y de mantenimiento en las estaciones mencionadas.

Un fenómeno reciente en la Antártida, en el aspecto humano, es el gran flujo de turistas que visitan este continente a bordo de buques de pasajeros, en números que se incrementan año tras año.

Tratado Antártico[editar]

Un avión C-141 Starlifter sobrevolando la Antártida.

Fue firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington y entró en vigencia el 23 de junio de 1961. Establece el marco legal para la gestión de la Antártida, y su ejecución se administra a través de reuniones consultivas (bianuales hasta 1991, anuales desde entonces). El Tratado dispone que:

  • El área antártica solo debe usarse con fines pacíficos. Se prohíben las actividades militares, tales como las pruebas de armamento, pero se permite el uso de personal y equipo militar en apoyo de actividades científicas u otros propósitos pacíficos;
  • Continuará la libertad de investigación científica y la cooperación establecida en el Año Geofísico Internacional de 1957;
  • Se intercambiará de la forma más amplia posible información y personal para fomentar la cooperación y eficiencia entre los Estados firmantes y en cooperación con las Naciones Unidas y otros organismos internacionales;
  • No se disputan ni se afirman reclamaciones territoriales previas a la firma del Tratado, ni se admiten nuevas reclamaciones mientras el Tratado esté en vigencia;
  • Se prohíben las explosiones nucleares y el depósito de residuos radiactivos;
  • Se incluyen bajo la jurisdicción del Tratado todas las tierras y las barreras de hielo al sur de los 60°00' de latitud Sur, pero no el alta mar al sur de ese paralelo;
  • Los observadores de los Estados miembros tendrán libre acceso a cualquier área, incluyendo el derecho de observación aérea, y podrán inspeccionar todas las estaciones, instalaciones y equipo;
  • Se deberá notificar por anticipado toda actividad, así como la introducción de personal militar;
  • Los observadores, científicos de intercambio y personal de apoyo de estos quedan bajo la jurisdicción del Estado del cual son ciudadanos;
  • Se realizarán reuniones consultivas frecuentes entre los estados miembros, pero para enmendar el Tratado se requiere unanimidad;
  • Los Estados miembros desalentarán las actividades de cualquier país en la Antártida que sean contrarias a los objetivos del Tratado;
  • El Tratado quedará abierto a la adhesión de cualquier Estado que sea miembro de las Naciones Unidas, o de cualquier otro Estado que pueda ser invitado a adherirse al Tratado con el consentimiento de todas las Partes Contratantes;
  • Las disputas serán resueltas amistosamente por las partes involucradas y, en última instancia, por la Corte Internacional de Justicia.
El nunatak (pico solitario) Atanasoff.

Existen además unas 170 recomendaciones adoptadas en las reuniones consultivas y ratificadas por los estados miembros, incluyendo las Medidas Acordadas para la Conservación de la Fauna y la Flora Antártica (1964), la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (1972), la Convención sobre la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (1980), un acuerdo sobre recursos minerales que fue firmado en 1988 y luego rechazado, y el Protocolo sobre Protección Ambiental, firmado el 4 de octubre de 1991 y en vigencia desde el 14 de enero de 1998. Este Protocolo procura proteger el medioambiente antártico mediante cinco anexos específicos sobre contaminación marina, fauna y flora, evaluaciones de impacto ambiental, gestión de residuos, y áreas protegidas; también prohíbe todas las actividades relacionadas con recursos minerales excepto la investigación científica.

El Tratado Antártico considera dos clases de miembros: los consultivos o plenos (con voz, voto y veto en la toma de todas las decisiones vinculadas al espacio austral) y los miembros no consultivos, o adherentes, que cuentan solo con derecho a voz.

Son miembros consultivos Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, India, Italia, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Países Bajos, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Ucrania y Uruguay.

Son miembros no consultivos Austria, Bielorrusia, Canadá, República Checa, Colombia, República Popular Democrática de Corea, Cuba, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, Grecia, Guatemala, Hungría, Mónaco, Papúa Nueva Guinea, Portugal, Rumania, Suiza, Turquía y Venezuela. [85]

La Secretaría del Tratado Antártico tiene sede en Buenos Aires, Argentina. El secretario en mayo de 2005 era el alemán Dr. Manfred Reinke.

Reclamaciones territoriales[editar]

Mapa de Europa superpuesto sobre un mapa de la Antártida (comparativo).

Siete de los estados miembros consultivos del Tratado Antártico mantienen reclamaciones sobre sectores del territorio antártico. Como consecuencia de la firma del tratado, existe un virtual «congelamiento» de los litigios antárticos a causa de la prohibición de actividades militares no vinculadas con la investigación científica, lo que eliminó el peligro de incidentes y guerras, junto con el espíritu de cooperación y entendimiento. Mientras esté en vigencia el tratado, las reclamaciones de soberanía territorial sobre la Antártida que fueron hechas valer antes de la firma del mismo mantendrán su vigencia, pero no pueden ser ampliadas ni se permiten nuevas reclamaciones de soberanía. El tratado las menciona pero no las reconoce ni las rechaza, conservándose los derechos de todas las partes.

En general, ni las reclamaciones territoriales, ni los derechos a hacerlas, son reconocidas por otros países ni por las Naciones Unidas y casi todas se apoyan en la teoría de los sectores polares. Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Noruega, y Francia se reconocen mutuamente sus reclamaciones antárticas. Argentina y Chile también se reconocen mutuamente derechos antárticos, sin establecer el límite común y denominan al conjunto de sus territorios antárticos como Antártida Sudamericana.

Los siete países que mantienen reclamaciones de soberanía son:

Antarctica, Argentina territorial claim.svg Antarctica, Australia territorial claim.svg Antarctica, Chile territorial claim.svg Antarctica, France territorial claim.svg Antarctica, New Zealand territorial claim.svg Antarctica, Norway territorial claim.svg Antarctica, United Kingdom territorial claim.svg
Argentina Australia Chile Francia Nueva Zelanda Noruega Reino Unido

Interesados en participar en un futuro reparto territorial de la Antártida[editar]

Dos firmantes originales del tratado habían previamente rechazado las reclamaciones territoriales de otros países, reservado su derecho a realizarlas en cualquier momento si otros países hicieran valer las suyas:[86] [87]

  • EE. UU. Por las expediciones del almirante Richard Evelyn Byrd hubo especulaciones de que los Estados Unidos reclamarían el sector de la Tierra de Marie Byrd y tácitamente le fue reservado por el Reino Unido y otros países reclamantes, pero no se llevó a cabo por aplicación de la doctrina establecida en 1924 por el entonces Secretario de Estado Charles Evans Hughes.[88]
  • Unión Soviética (sus derechos y obligaciones bajo el tratado fueron asumidos por Rusia). País que hizo una declaración de soberanía sobre parte de la Antártida antes de adherirse al Tratado Antártico.

Algunos países hicieron reserva de derechos al adherir al Tratado Antártico sin especificar qué tipo de derecho:

  • Brasil reservó «direito de proteger seus interesses diretos e substanciais na Antártida».[89]
  • Perú hizo una «reserva de sus derechos de territorio amparándose en el principio de defrontación e influencia antártica en su clima, ecología y biología marina, aduciendo, además continuidad geológica y vínculos históricos».[90]
  • Uruguay reservó «los derechos que le correspondan en la Antártida de acuerdo con el Derecho Internacional».[91]

Metallica en la Antártida[editar]

El 8 de diciembre de 2013, la banda Metallica realizó un concierto para «concienciar sobre la importancia de la Antártida para el planeta», en la Base Antártica Carlini. Fue para aproximadamente un centenar de asistentes; también fueron convocados asistentes de bases cercanas como: Uruguay, Chile, Polonia, Corea del Sur, Rusia, Brasil y Alemania. El recital fue sin usar amplificadores y se utilizó un riguroso protocolo sobre impacto ambiental.[92] [93] [94]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Notas[editar]


Enlaces externos[editar]