Amor fati

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Amor fati es una frase latina que se traduce como «amor del destino» o «el amor al destino». Se utiliza para describir la actitud de quien ve todo cuanto le sucede en la vida, incluido el sufrimiento y la pérdida, como necesario. Es decir, la persona siente que todo lo que ocurre forma parte del proceso que da lugar a que el destino se realice, y así debe ser considerado como bueno. El destino aquí no debe ser entendido como inevitable, sino como algo que el propio sujeto construye, dentro de los límites impuestos por el azar (nuestra sociedad, cultura, familia, etc.). El azar pues, juega un papel importante, frente al que es posible tomar dos actitudes: negarlo y vivir como si la existencia se tratara de una carga; o aceptarlo y considerar que la vida es un juego: a veces se gana, otras se pierde. Esto es, si se acepta el triunfo, también se debe aceptar la derrota, pues uno no existiría sin el otro.

Es una noción casi idéntica al concepto judío de Gam Zu Letovah ("esto también es para mejor").

La frase se utiliza en varias ocasiones en los escritos de Nietzsche y es representativa de su perspectiva general de la vida:

Quiero aprender cada día a considerar como bello lo que de necesario tienen las cosas; así seré de los que las embellecen. Amor fati: sea este en adelante mi amor. No quiero hacer la guerra a la fealdad. No quiero acusar, ni siquiera a los acusadores. ¡Que mi única negación sea apartar la mirada! ¡Y en todo y en lo más grande, yo solo quiero llegar a ser algún día un afirmador!

Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati [amor al destino]: el no-querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No solo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo ―todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario― sino amarlo.

Para entender estas declaraciones puede ser útil tener en cuenta otros conceptos de Nietzsche. Por una parte, se trata de la aceptación de lo que es natural e inevitable, como algo necesario de lo que nos nutrimos y en cuyo entorno evolucionamos. Amor fati: amor a lo que nos toca en destino o en suerte. Por otra parte, se trata del concepto de tiempo. Nietzsche hace referencia a la forma de vida griega antigua (en su libro "El origen de la tragedia") y muestra que se consideraba prioritario vivir el presente con entrega. Solemos ver el tiempo como una línea recta por la que nos desplazamos; no obstante, este es considerado por Nietzsche como circular, concepto que describe con el término eterno retorno y que resulta similar al concepto budista de tiempo como espiral ascendente. Nietzsche asocia el concepto de superhombre (Übermensch) al de amor fati: el superhombre es el único capaz de salir del círculo cerrado del eterno retorno, en el que no tendría cabida el concepto de evolución. Nietzsche era profesor y pensaba que el alumno aprende por repetición mientras no comprende; cuando comprende pasa al nivel siguiente... del mismo modo, el hombre aprende por la repetición en el círculo del eterno retorno y, cuando comprende, se transforma en el superhombre.

Cabe una aclaración: evolución significa etimológicamente "movimiento", sin indicación de si se trata de "avance" o "retroceso". Tendemos a asociar evolución a un "movimiento de avance", pero Nietzsche era filólogo y, por tanto, consciente de que la "evolución" puede ser un movimiento en ambos sentidos. La retrogradación y la "voluntad de muerte", que asigna a las especies así como a las sociedades avanzadas resulta, entonces, una etapa de un movimiento ondulatorio que coincide con las etapas de nacimiento-crecimiento hasta el apogeo-declinación y muerte, momento en que el agotamiento y el cansancio generan deseo de descanso y la voluntad de muerte, así una etapa da paso a la siguiente por medio de la fusión de una energía que merma hacia la extinción y una que crece hasta tomar el primer lugar.

La evolución, en el sentido de Nietzsche, consiste en el equilibrio de fuerzas que se rompe por una expresión de la voluntad. Para que esto sea factible, resulta necesario tener la energía suficiente. Nietzsche considera al hombre actual atrapado en el Eterno Retorno a causa de su falta de fuerza; falta de fuerza que, por otra parte, define al hombre mismo y de la que, por lo tanto, no puede huir por completo. Es necesario un cambio en el hombre ("el hombre es algo que debe ser superado" decía), quizás una mutación o simplemente su extinción ante la aparición de un nuevo hombre, el superhombre: el nuevo eslabón en la evolución que ha de producir un hombre capaz de salir del círculo en que está preso el hombre actual.

Nietzsche describe a este superhombre en términos similares a: - un hombre que busca el abismo. - un hombre que sube solitario la helada ladera de la montaña. - un hombre solitario, sobre la montaña, que ve venir la tormenta y espera el rayo. - un hombre que tiene vocación por el abismo de lo desconocido. - un hombre que tienta al destino, a la vida, para que esta le muestre las variantes del azar.

Así, el concepto de Amor fati incluye las aristas de:

1.- Amor al destino. 2.- Amor al presente. 3.- Voluntad de azar. 4.- Evolución hacia el superhombre.

En el caso del libro de Pierre Bourdieu "La dominación masculina", el amor fati se usó en referencia a la situación en que, el hombre y a mujer, determinados por estructuras de dominación masculina (que rigen el orden social del mundo a partir de prácticas y rituales), establecen relaciones amorosas desde las posibilidades de interacción que el mundo social ofrece para ellos. Es decir, se ama desde la única manera que se conoce el amor y desde los roles impuestos genéricamente, porque no se dispone de otros instrumentos o del conocimiento para construir relaciones amorosas fuera de estos esquemas de pensamiento que legitiman la dominación.

Véase también[editar]

Referencias[editar]