Americanismo (herejía)

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Isaac Hecker, fundador de los padres paulistas.

Americanismo, también denominada herejía de las obras, es el nombre con el que la Iglesia Católica designa como herejía un movimiento religioso que se había desarrollado entre los católicos de los Estados Unidos desde finales del siglo XIX con el nombre de activismo, consistente esencialmente en una preferencia por la acción antes que por la oración.

Contenido[editar]

Reverdeció en 1897 como consecuencia de la lectura de la versión francesa de biografía de Isaac Thomas Hecker, fundador en 1858 en Roma y en Nueva York de los Padres paulistas, una sociedad de vida apostólica de misioneros.[1] En el prólogo de este libro presentaba como modelo a imitar el sistema americano de catolicismo, entendido como intento de conjunción entre católicos franceses y norteamericanos para una apertura a la modernidad democrática de inspiración revolucionaria.

Los americanistas planteaban la marginación de los dogmas incomprensibles, la crítica del autoritarismo del magisterio, la preferencia de la acción sobre la contemplación, el rechazo a los votos religiosos. Para el historiador español Ricardo de la Cierva, el americanismo

"...consistió en un brote más que una tendencia organizada, representó una anticipación del modernismo y de rebeldías posteriores que lamentamos hoy; y coincidió con el vigoroso y prepotente despertar de los Estados Unidos como poder mundial consciente. Este primer brote fue descuajado por la vigilancia de Roma y la fidelidad de la iglesia norteamericana, que siguió demostrando en la práctica la plena compatibilidad de catolicismo y democracia..."

Las puertas del infierno. La historia de la Iglesia jamás contada.

Condena[editar]

Fue definida por León XIII el 22 de enero de 1899 en la carta (Testem benevolentiae) al Arzobispo de Baltimore, James Gibbons.[2]

En 1898 León XIII, se lamentó de un Estados Unidos donde Iglesia y Estado están divorciados, y escribió sobre la preferencia de una relación más estrecha entre la Iglesia Católica y el Estado, en la misma línea europea de entonces. Pío XII la redefinió como herejía de la acción.

Hizo hincapié en que los católicos deben obedecer al Magisterio de la Iglesia, que, según la doctrina católica, es infalible en cuestiones de fe y de moral. En general, considera la asistencia de los niños a las escuelas públicas como algo que debe evitarse a ser posible.

Seguidores[editar]

Una parte de la jerarquía católica estadounidense continuó demostrando posiciones próximas al americanismo, como el Arzobispo de Nueva York, cardenal Francis J. Spellman, que publicó en 1945 su obra Acción ahora mismo.[3]

Referencias[editar]

  1. Hace referencia a la biografía escrita por W. Elliott. Ricardo de la Cierva, página 212.
  2. CONCERNING NEW OPINIONS, VIRTUE, NATURE AND GRACE, WITH REGARD TO AMERICANISM Testem Benevolentiae Nostrae, Encyclical of Pope Leo XIII promulgated on January 22, 1899.
  3. «Homilía». Consultado el 2009. 

Notas[editar]