Amaterasu

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La diosa solar Amaterasu.

Amaterasu Ō-Mikami o Amaterasu Okami (天照?) es la diosa del Sol en el sintoísmo y antepasada de la familia imperial de Japón según los preceptos de dicha religión. También conocida como ōhiru-menomuchi-no-kami (大日孁貴神?), su nombre significa ‘diosa gloriosa que brilla en el cielo’. Es una de las deidades sintoístas (megami) más importantes.

Culto al sol[editar]

Amaterasu es considerada una diosa de carácter amable y compasiva con quienes la adoran. Esta actitud maternal viene además porque, según los preceptos del shintoismo, es ancestro de todos los emperadores de Japón, por lo que podría decirse que es la madre del imperio y deidad suprema en el país.

Se cree que su espejo sagrado Yata no Kagami se guarda en en santuario Naiku, en Ise, como uno de los tesoros imperiales.

Y quizá hayas visto a las miko en los santuarios shintoistas, como las del vídeo de un poco más arriba. Son sacerdotisas que sirven en los templos y, aunque dichos santuarios pueden estar consagrados a otras divinidades. En Shirukuni, las miko son servidoras de Amaterasu; y las kuro-miko, son las sacerdotisas oscuras, sirven a Izanami, la diosa de la muerte.

El mito de la cueva de Amaterasu[editar]

Aquella no fue la única vez que Amaterasu se enfadó con sus hermanos, la anécdota más famosa tuvo su origen en una disputa con Susanowo. Él no estaba conforme con el reparto que Izanagi hizo cuando los tres hermanos nacieron, mientras que Amaterasu y Tsukuyomi reinaban en el cielo; Susanowo fue nombrado dios de los mares y las tormentas. Así que, furioso, se dedicó a destrozar los templos de Amaterasu y a llenarnos de excrementos; para colmó, mató al caballo celestial y lo arrojó contra las doncellas de Amaterasu, que estaba tejiendo. Los telares se rompieron y las astillas se clavaron en los torsos de las doncellas acabando con sus vidas. Imagina la reacción de Amaterasu ante tal espectáculo. Otra quizá le habría dado un escarmiento a su hermano; pero ella se ofendió tanto, que prefirió encerrarse en Ama-no-Iwato (la cueva celestial). Ante la ausencia de Amaterasu, el mundo se llenó de sombras y de espíritus malignos. El resto de dioses debía hacer algo para solucionarlo.

Fueron a la entrada de la cueva, que permanecía cerrada, y rogaron a Amaterasu que saliera, pero ella se negó. Entonces, el dios de la inteligencia, Omoikane, tuvo una idea. Colocó un espejo en la entrada de la cueva y propuso montar una fiesta. La música y los cánticos comenzaron a sonar y la diosa de la danza y la fertilidad bailó sobre un barril. Al girar, la túnica se levantaba mostrando sus pechos y los dioses se reían con gran estruendo.

Mitología de Amaterasu[editar]

Según se cuenta en el Kojiki, la Megami (Kami en femenino) nació del ojo izquierdo de Izanagi cuando se purificaba tras su intento fallido de rescatar a Izanami, y de similar manera nacieron sus hermanos Susanoo y Tsukuyomi. El Kojiki la describe como la Megami de la que emana toda la luz, y en numerosas ocasiones se hace alusión a ella como la Megami del sol por la calidez y la compasión por aquellos que la adoran.

La mayor parte de los mitos giran en torno a un incidente en el que la Megami se quedó encerrada en una cueva por culpa de las acciones de su hermano Susanō. Sumido en un fuerte estado de embriaguez, este arrasó los campos de arroz de Amaterasu, llenó todos sus canales de irrigación, y arrojó excrementos en su palacio y templos (en otra versión estas acciones se debieron a la furia del dios tras perder una competición destinada a subsanar su descontento con el reparto que su padre había hecho de cielo, noche y océanos entre los tres hermanos). La megami le rogó a su hermano que se detuviera, pero este la ignoró y llegó incluso a arrojar el cadáver del caballo "celestial" a sus doncellas, que se encontraban tejiendo. Las mujeres murieron a causa de las astillas de madera que, al romperse el telar, atravesaron sus cuerpos (la mayoría de las versiones dicen que son sus órganos reproductivos los que fueron alcanzados por la madera).

Furiosa, tras ver el cadáver del caballo, Amaterasu se encerró en la Cueva Celestial y la selló con una roca. Como resultado, el mundo quedó sumido en tinieblas, y comenzó a marchitarse y llenarse de malos espíritus. Los Kami-gami (plural de Kami) se reunieron frente a la entrada buscando una manera de hacerla salir. El dios de la inteligencia, Omoikane, ideó la manera de hacerla salir, se sentaron todos en torno a la cueva y colocaron un espejo dirigido a la entrada. Ama no Uzume, la voluptuosa Megami de la danza, dio la vuelta a una bañera y se puso a bailar sobre ella, marcando el ritmo con sus pasos. Durante su danza, se levantaba la falda y mostraba los pechos. El resto de Kami-gami hacía mucho ruido gritando, riéndose y animando. Amaterasu decidió echar un vistazo a ver qué era lo que pasaba, y le preguntó al que estaba más cerca de la entrada. Este le contestó que había una nueva Megami. Cuando Amaterasu preguntó quien era, este señaló al espejo, y ésta, que nunca había visto su reflejo, se quedó absorta en la imagen. Estaba tan sorprendida que exclamó Omo-shiroi, que significa tanto blanca tez como fascinante. Mientras estaba distraída, los otros Kami-gami cerraron la cueva tras ella, convenciéndola para regresar al Plano Celestial.

Amaterasu saliendo de la cueva.

Amaterasu fue enviada de joven a conquistar las Altas Llanuras del Cielo, pero pronto tuvo que esconderse, ofendida ante el comportamiento de su hermano. Cuando dejó de esconderse, envió a su nieto Ninigi-no-mikoto a pacificar Japón y fue su bisnieto Jinmu quién se convirtió en el primer emperador. Esta hipotética fundación de la dinastía imperial japonesa fomentó la idea nacionalista e imperialista surgida durante la Restauración Meiji de 1868.

Amaterasu carece de iconografía. Pese a ello, se le relaciona con el "Divino Espejo" al que se refiere la leyenda de la cueva. De hecho, cuando mandó a su nieto a pacificar Japón, le dio una espada, Kusanagi, recibida como presente de su hermano Susanoo para volver al cielo, un espejo (este), y las joyas de la Familia Imperial, consistentes en la espada, Kusanagi-no-tsurugi (草薙劍), la joya o collar de joyas Yasakani no magatama (八尺瓊曲玉) y el espejo Yata no kagami (八咫鏡).

Caballos dedicados al Sol en el gran santuario de Ise[editar]

En Japón, la diosa Amaterasu es adorada como la deidad madre de la casa imperial y como la deidad suprema de la nación japonesa. El gran santuario de Ise se ha creado para Amaterasu. Si se aprecia el interior del gran santuario de Ise, cerca de la entrada se encuentran los caballos dedicados a la diosa Amaterasu. Estos caballos no son ordinarios, sino que son los caballos que la casa imperial japonesa dedicó a la diosa del Sol. Los caballos son vestidos y llevados a un lugar santo del santuario de tres veces al mes e inclinan la cabeza hacia Amaterasu.

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