América española

La América española designa los territorios americanos bajo soberanía de la corona española durante el proceso de colonización, abarcando principalmente desde el siglo XV hasta el XIX. Durante toda esa etapa imperial, España denominó a sus posesiones de ultramar —tanto en América como en Filipinas— con el término genérico de «las Indias», una denominación que se mantuvo como remanente de la convicción inicial de Cristóbal Colón de haber llegado a Asia al navegar hacia el oeste.[1] Una vez que estos territorios cobraron gran relevancia, especialmente tras la conquista del imperio azteca, la corona instituyó en 1524 el Consejo de Indias, órgano que ejerció un control real permanente y centralizado sobre todas las posesiones de ultramar.[2] Las regiones que contaban con poblaciones indígenas numerosas y abundantes recursos minerales —en particular metales preciosos— atrajeron un flujo significativo de colonos españoles y se transformaron en los núcleos principales del sistema colonial. Por el contrario, las zonas desprovistas de tales recursos quedaron relegadas a la periferia del interés de la corona. A medida que cada territorio se incorporaba al imperio y se evaluaba su importancia estratégica o económica, las posesiones de ultramar pasaban a estar sometidas a un grado variable de supervisión directa por parte de la monarquía: más riguroso en los centros de población y riqueza, y más flexible o indirecto en las áreas marginales.[3]
La Corona escarmentó con el gobierno de Cristóbal Colón y sus herederos en el Caribe, y desde entonces no volvió a conceder poderes absolutos a exploradores ni conquistadores. La toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492 y la expulsión de los judíos «fueron expresiones militantes de la confesionalidad del Estado en el momento mismo del inicio de la colonización americana».[4] El poder regio en materia religiosa resultó absoluto en sus posesiones de ultramar gracias a la concesión pontificia del Patronato real, de manera que «el catolicismo quedó indisolublemente ligado a la autoridad de la Corona».[5] Las relaciones entre Iglesia y Estado, forjadas durante la conquista, se mantuvieron estables hasta el ocaso de la Casa de Austria en 1700; los Borbones introdujeron entonces reformas mayores que alteraron el vínculo entre el altar y la Corona.[6]

La administración del imperio de ultramar correspondió a oficiales reales —tanto del brazo civil como del eclesiástico— cuyas competencias se superponían con frecuencia. Para gobernar las Indias, la Corona se sirvió de las élites autóctonas como intermediarias ante la numerosa población indígena. El costo del aparato colonial se mantuvo bajo: una reducida nómina de funcionarios españoles, por lo general mal remunerados.[7] La política metropolitana de comercio cerrado —restringido a un solo puerto en España y a unos pocos en las Indias— resultó en la práctica permeable: las casas mercantiles europeas aprovisionaban a los comerciantes asentados en Sevilla con paños de alta calidad y otros manufacturados que España no podía suministrar; a cambio, gran parte de la plata americana fluía hacia aquellas casas. Los propios oficiales de la Corona en las Indias propiciaron un entramado mercantil paralelo en el que, mediante la coerción sobre las poblaciones nativas, obtenían beneficios en asociación con los comerciantes.[7]
Historia
[editar]Siglo XV
[editar]Siglo XVI
[editar]La expansión de enfermedades como la viruela, endémicas en Europa pero desconocidas en el Nuevo Mundo, facilitó la conquista española al diezmar a la población indígena americana.[8] El consiguiente vacío de mano de obra para las plantaciones y las obras públicas impulsó, de manera primero informal y paulatina, la incorporación de los colonos al tráfico atlántico de esclavos.[9]
Entre los conquistadores más señeros figura Hernán Cortés.[10] Al mando de una hueste española exigua, pero asistido por intérpretes locales y, sobre todo, por millares de aliados indígenas, consumó la conquista del Imperio mexica en las campañas de 1519-1521. Ese vasto territorio —la actual Nueva España— se erigió luego en virreinato. De igual trascendencia resultó la conquista del Imperio incaico por Francisco Pizarro, germen del Virreinato del Perú.[11][12] La conquista del área maya, iniciada en 1524, tropezó, en cambio, con una tenacidad defensiva tal que la integración de aquellos reinos en la Monarquía Hispánica no se completó hasta casi dos siglos después.[13]

Tras la conquista del territorio que hoy es México, la noticia de míticas ciudades áureas —Quivira y Cíbola en Norteamérica, El Dorado en Sudamérica— alentó nuevas expediciones.[1][14] Muchas regresaron con las manos vacías; otras hallaron el objeto de su codicia, pero su valor distaba del soñado. En rigor, los dominios americanos no comenzaron a reportar a la Corona rentas sustanciales hasta la apertura de los yacimientos de Potosí y Zacatecas, ambas explotaciones inauguradas en 1546.[15] A finales del siglo XVI, la plata americana suponía ya una quinta parte del erario hispano.[11]
El descubrimiento y la explotación de las minas americanas multiplicaron por dos o incluso por tres las existencias mundiales de metales preciosos, gracias principalmente a la enorme producción de plata proveniente del continente americano.[16] Según los registros oficiales, al menos el 75 % de esa plata cruzó el Atlántico con destino a España, mientras que no más del 25 % se dirigió a través del Pacífico hacia China. Sin embargo, algunos investigadores contemporáneos sostienen que, debido al contrabando generalizado, cerca del 50 % de la plata terminó llegando efectivamente a China.[16] A lo largo del siglo XVI, se calcula que unos 240 000 europeos desembarcaron en puertos americanos.[17]
Nuevos núcleos españoles fueron fundándose en el Nuevo Mundo: Nueva Granada en la década de 1530 —erigida luego en virreinato en 1717, germen de la actual Colombia—;[18] Lima en 1535, como capital del Virreinato del Perú; Buenos Aires en 1536 —cabecera más tarde del Virreinato del Río de la Plata, creado en 1776—;[19] y Santiago en 1541.[20] Florida se colonizó en 1565.[21] Ese año, Pedro Menéndez de Avilés fundó San Agustín, arrasó acto seguido el Fort Caroline francés y degolló a los varios centenares de hugonotes que lo guarnecían, una vez rendidos. San Agustín se convirtió pronto en baluarte estratégico para la flota de Indias, cuyos galeones, cargados de oro y plata, hacían escala en ella antes de emprender la travesía hacia España.[21]

El portugués Fernando de Magallanes, al servicio de Castilla, falleció en Filipinas en 1521 durante la expedición que, capitaneada por él, completaría por vez primera la circunnavegación del globo.[22] El vasco Juan Sebastián Elcano, que asumió el mando, condujo a la nao Victoria de vuelta a Sanlúcar de Barrameda y culminó así la gesta.[23] La Corona española reclamó entonces sus derechos sobre las Molucas, lo que suscitó un conflicto con Portugal; el litigio se zanjó mediante el Tratado de Zaragoza (1525), que fijó el antimeridiano de Tordesillas y dividió la Tierra en dos hemisferios equivalentes.[24] Sucesivas expediciones marítimas fueron descubriendo después numerosos archipiélagos del Pacífico Sur —Pitcairn, las Marquesas, Tuvalu, Vanuatu, las Salomón y Nueva Guinea—, sobre los que España hizo valer su soberanía.[25]
La exploración del Pacífico tuvo su hito más señalado en la incorporación de Filipinas, archipiélago densamente poblado y de situación estratégica para el asentamiento español en Manila, erigida en emporio del comercio con China. El 27 de abril de 1565, Miguel López de Legazpi fundó el primer establecimiento español permanente en aquellas islas e inauguró la carrera del galeón de Manila.[26] Estas naves transportaban productos de toda Asia a través del Pacífico hasta Acapulco, en la costa novohispana; desde allí, las mercancías atravesaban México por tierra hasta Veracruz, donde aguardaban los galeones de la flota de Indias para su remesa final a España.[26][27] El puerto de Manila —habilitado para este tráfico en 1572— articuló durante más de dos siglos aquel intercambio.[27] Si bien España reclamó para sí numerosas islas del Pacífico, no alcanzó ni pretendió las Hawái. El dominio sobre Guam, las Marianas, las Carolinas y Palaos se consolidó más tarde, desde finales del siglo XVII, y se mantuvo bajo soberanía española hasta 1898.[25]

Siglo XVII
[editar]Siglo XVIII
[editar]En el siglo XVIII, a España le preocupaba el creciente influjo ruso y británico en la costa noroeste del Pacífico norteamericano, por lo que envió varias expediciones para explorar la región y reforzar sus derechos sobre ella.[28] España obtuvo de Francia el territorio de Luisiana en 1762, lo restituyó en 1801 y, acto seguido, París lo vendió a los Estados Unidos.
Siglo XIX
[editar]España perdió la mayor parte de Hispanoamérica durante las guerras de independencia (1808-1833). El desmoronamiento definitivo de la América española se produjo en la segunda mitad de la década de 1890: las insurrecciones de Cuba (1895) y Filipinas (1896) desembocaron en la derrota española frente a Estados Unidos en 1898.
Organización y administración del imperio
[editar]El imperio indiano fue desde sus orígenes dependencia exclusiva de la Corona de Castilla, de suerte que el poder regio no tropezó allí con cortes, instituciones eclesiásticas o administrativas, ni con estamento señorial alguno preexistente.[29] La Monarquía articuló el control de sus posesiones de ultramar mediante una compleja burocracia jerarquizada y, en muchos aspectos, descentralizada. Afirmó su autoridad y soberanía sobre los territorios y vasallos que reclamaba, percibió tributos, conservó el orden público, administró justicia y diseñó políticas para el gobierno de las numerosas poblaciones autóctonas. Desde los albores de la colonización, muchas instituciones castellanas hallaron acomodo en las Indias. Las universidades españolas multiplicaron la formación de letrados —burócratas de formación jurídica— destinados a cargos administrativos tanto en la península como en ultramar.
Extinguida la Casa de Austria en 1700, la Monarquía borbónica emprendió a lo largo del siglo XVIII una profunda reforma administrativa, iniciada bajo Felipe V (r. 1700-1746) y culminada en el reinado de Carlos III (r. 1759-1788). Tal reorganización del aparato de gobierno ha sido calificada de «revolución en la administración».[30] Las reformas perseguían centralizar el poder mediante la reestructuración del entramado burocrático, revitalizar las economías metropolitana e imperial a través de nuevas políticas mercantiles y fiscales, defender los territorios y derechos de la Corona con la creación de un ejército permanente, contener el poder eclesiástico y, por último, limitar la influencia de las élites nacidas en América.[31]
Primeras instituciones de gobierno
[editar]La corona recurrió frecuentemente a eclesiásticos como consejeros clave y altos funcionarios reales en la administración de sus territorios de ultramar. El arzobispo Juan Rodríguez de Fonseca, confesor de Isabel la Católica, recibió el encargo de frenar la independencia de Cristóbal Colón. Fonseca ejerció una influencia decisiva en la configuración de la política colonial durante el reinado de los Reyes Católicos y desempeñó un papel fundamental en la creación de la Casa de Contratación en 1503, institución que permitió a la corona ejercer un control estricto sobre el comercio y la migración hacia las Indias.[32] Nicolás de Ovando organizó la expedición de Magallanes alrededor del mundo y, en 1524, se convirtió en el primer presidente del Consejo de Indias. Los eclesiásticos también actuaron como administradores directos en los territorios de ultramar durante los primeros años en el Caribe. Fray Nicolás de Ovando fue enviado precisamente para investigar la gestión de Francisco de Bobadilla, el gobernador designado para suceder a Colón.[33] En etapas posteriores, diversos eclesiásticos ocuparon cargos de alto nivel de forma interina o permanente: virreyes interinos, visitadores generales y otros puestos de máxima responsabilidad en la estructura colonial.
La corona estableció un control estricto sobre el comercio y la emigración hacia las Indias mediante la creación, en 1503, de la Casa de Contratación en Sevilla. Esta institución registraba los barcos y sus cargamentos, y sometía a los emigrantes a un riguroso proceso de selección para impedir la salida de personas que no fueran de linaje cristiano viejo, al tiempo que promovía la migración de familias y mujeres.[34] Además, la Casa de Contratación asumió la organización fiscal del comercio, así como su regulación y control judicial en todo lo relacionado con las Indias.[35]
La política de reafirmar la autoridad real frente a la autonomía de Cristóbal Colón condujo a la supresión de sus privilegios en las Indias y al establecimiento de un gobierno territorial directamente dependiente de la corona. Estas gobernaciones —también denominadas provincias— constituyeron la base fundamental de la administración territorial en las Indias[36] y surgieron progresivamente conforme los territorios se conquistaban y colonizaban.[37] Para llevar a cabo una expedición (entrada), que comprendía la exploración, la conquista y el asentamiento inicial de un territorio, el rey —como propietario de las Indias— firmaba una capitulación: un contrato detallado que especificaba las condiciones de la empresa en esa zona concreta. Los líderes individuales de estas expediciones, conocidos como adelantados, asumían los gastos de la empresa y, a cambio, recibían como recompensa el derecho a gobernar los territorios conquistados.[38] Además, se les entregaban instrucciones precisas sobre el trato que debían recibir los indígenas.[39]
Una vez concluida la fase de conquistas, resultó imprescindible administrar territorios extensos y muy diversos mediante una burocracia sólida y centralizada. Dado que las instituciones castellanas tradicionales resultaban insuficientes para atender los asuntos del Nuevo Mundo, la corona procedió a crear nuevas estructuras administrativas específicas.[40] La entidad política básica fue la gobernación, también conocida como provincia. Los gobernadores ejercían funciones judiciales ordinarias de primera instancia y poseían prerrogativas de gobierno que les permitían legislar mediante ordenanzas.[41] A estas competencias políticas del gobernador se les podía sumar, según las necesidades militares del territorio, las funciones castrenses con el rango de capitán general.[42] El cargo de capitán general convertía al titular en el jefe militar supremo de toda la jurisdicción; le correspondía reclutar y abastecer tropas, fortificar el territorio, garantizar el aprovisionamiento y supervisar la construcción naval.[43]

Las provincias del imperio español contaban con una hacienda real que administraban un conjunto de oficiales reales. Estos oficiales podían ocupar hasta cuatro cargos: el tesorero custodiaba el dinero en efectivo y realizaba los pagos; el contador registraba los ingresos y egresos, mantenía los libros de cuentas e interpretaba las instrucciones reales; el factor vigilaba las armas y suministros pertenecientes al rey y disponía de los tributos recaudados en la provincia; y el veedor se encargaba de los contactos con los habitantes indígenas de la provincia y recolectaba la parte correspondiente al rey de cualquier botín de guerra. El rey nombraba directamente a estos oficiales de la hacienda, que gozaban de una amplia independencia respecto a la autoridad del gobernador. Generalmente recibían su salario de los ingresos generados por la propia provincia y tenían prohibido dedicarse a actividades personales que produjeran beneficios económicos.[44]
Las poblaciones indígenas del Caribe se convirtieron en una prioridad para la corona, que actuaba simultáneamente como soberana del imperio y patrona de la Iglesia católica. Los conquistadores españoles que recibían encomiendas —concesiones de mano de obra indígena— explotaron de forma despiadada a estos grupos. En los primeros años, varios frailes se alzaron con vigor en defensa de los indígenas, recién convertidos al cristianismo. Destacaron especialmente los dominicos en Santo Domingo, como fray Antonio de Montesinos y fray Bartolomé de las Casas, quienes denunciaron con firmeza los maltratos y presionaron a la corona para que interviniera en protección de los nativos. En respuesta, la corona promulgó las Leyes de Burgos de 1513 y el Requerimiento, medidas destinadas a limitar el poder de los conquistadores y a ofrecer a los indígenas la posibilidad de aceptar pacíficamente la autoridad española y la fe cristiana. Ninguna de las dos disposiciones logró su objetivo de manera efectiva. Bartolomé de las Casas fue nombrado oficialmente Protector de los Indios y dedicó el resto de su vida a defender con pasión los derechos de los indígenas. Como resultado directo de su incansable labor, la corona aprobó las Leyes Nuevas de 1542, que restringieron considerablemente el poder de los encomenderos.
A partir de 1522, en el recién conquistado México, las unidades administrativas del imperio español contaban con una hacienda real dirigida por un conjunto de oficiales reales. Además de la tesorería principal en cada nivel de gobierno, existían subtesorerías en puertos importantes y distritos mineros clave. Los oficiales de la hacienda real solían ocupar entre dos y cuatro cargos principales: el tesorero, el funcionario de mayor rango, custodiaba el dinero disponible y realizaba los pagos; el contador registraba los ingresos y egresos, mantenía los libros de cuentas e interpretaba las instrucciones reales; el factor vigilaba las armas y suministros propiedad del rey y gestionaba los tributos recaudados en la provincia; y el veedor se encargaba de las relaciones con los habitantes indígenas del territorio y recolectaba la porción correspondiente al rey de cualquier botín de guerra. El cargo de veedor desapareció rápidamente en la mayoría de las jurisdicciones, al quedar absorbido por las funciones del factor. En muchos casos, según las particularidades de cada territorio, se eliminó por completo la posición combinada de factor/veedor.[45][46][47]
El rey nombraba directamente a los oficiales de la hacienda real, quienes gozaban de una considerable independencia respecto a la autoridad del virrey, del presidente de la audiencia o del gobernador. En caso de fallecimiento, ausencia no autorizada, jubilación o destitución del gobernador, estos oficiales de la tesorería asumían de forma conjunta el gobierno interino de la provincia hasta que el rey designara y el nuevo titular pudiera asumir sus funciones. Se suponía que los oficiales de hacienda recibían su salario directamente de los ingresos generados por la provincia, y en principio tenían prohibido dedicarse a cualquier actividad que les reportara beneficios económicos personales.[45][46]
Referencias
[editar]- ↑ a b Elliott, John H. (1 de julio de 2019). «La América española». Letras Libres. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ Mazón, Tomás (4 de agosto de 2024). «500 años del Consejo de Indias». Fundación Disenso. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ Johnson, Lyman L.; Migden Socolow, Susan (2002). «Colonial Centers, Colonial Peripheries, and the Economic Agency of the Spanish State». En Christine Daniels; Michael V. Kennedy, eds. Colonial Centers, Colonial Peripheries, and the Economic Agency of the Spanish State. Negotiated Empires: Centers and Peripheries in the Americas, 1500–1820 (en inglés). Nueva York: Routledge. pp. 59-78.
- ↑ Gibson, 1966, p. 69.
- ↑ Mecham, 1966, p. 36.
- ↑ Ribot, Luis (2023). «¿Hispánica, católica o de España? Precisiones sobre la monarquía de los Austrias» (PDF). Boletín de la Real Academia de la Historia 220. Consultado el 13 de febrero de 2026.
- ↑ a b Patch, Robert W. (1994). «IMPERIAL POLITICS AND LOCAL ECONOMY IN COLONIAL CENTRAL AMERICA 1670–1770». Past and Present (en inglés) 143 (1): 77-107. ISSN 0031-2746. doi:10.1093/past/143.1.77. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ «La pandemia que mató a miles hace 500 años en México (y cómo ayudó a la conquista española)». BBC News Mundo. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Bergasa Perdomo, Oscar (2018). Luxán Meléndez, Santiago de, ed. La esclavitud en los imperios coloniales americanos: tráfico y mercados. Biblioteca - Estudos & Colóquios. Publicações do CIDEHUS. ISBN 979-10-365-3113-2. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ «Conquista de México 1519-1521: caída del imperio Azteca en 3 años». Red Historia. 12 de enero de 2026. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b «Conquest in the Americas». Microsoft Encarta (en inglés). Archivado desde el original el 28 de octubre de 2009. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ «Francisco Pizarro: El Conquistador del Imperio Inca». Podcast de Historia. 22 de junio de 2024. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ «La conquista de los mayas: 200 años de resistencia en la selva». UNAM Global. 31 de julio de 2025. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Verdejo, Luisa Martín-Merás (1 de enero de 2023). «AMÉRICA EN LOS SUEÑOS DE LOS DESCUBRIDORES ESPAÑOLES». Boletín de la Sociedad Geográfica Española. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Universal, Historia (26 de marzo de 2015). «La minería de la plata en América Colonial». Historia Universal. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b Mann, Charles C. (2012). 1493: Uncovering the new world Columbus created (1st Vintage Books ed edición). Vintage Books. pp. 33-34. ISBN 978-0-307-27824-1. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ Axtell, James (Septiembre-octubre de 1991). «The Columbian Mosaic in Colonial America». Humanities. pp. 12-18. Archivado desde el original el 17 de mayo de 2008. Consultado el 12 de febrero de 2026.
- ↑ «La creación del virreinato de Nueva Granada». La América Española Colonial. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile. 1996. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Pigna, Felipe (11 de noviembre de 2017). «El virreinato del Río de la Plata». El Historiador. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Carrasco, Antonio M. (12 de febrero de 2024). «Pedro de Valdivia, el conquistador extremeño que fundó Santiago de Chile». El Debate. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b Redacción (28 de agosto de 2020). «La fundación de la ciudad más antigua de los actuales EE.UU.». El Reto Histórico. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ «27 de abril de 1521: Fallece el navegante y explorador marino Fernando de Magallanes». IMER. 27 de abril de 2021. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Gómez, Javier (5 de septiembre de 2022). «500 años del regreso de Juan Sebastián Elcano». Desperta Ferro Ediciones. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ «Los Tratados de Tordesillas (1494) y de Zaragoza (1529)». La Historia en mapas. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b «Expediciones Españolas en el Pacífico Sur del Siglo XVI al XVIII» (PDF). p. 3. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b Lin, Jiabing (1 de enero de 2025). La ruta del Galeón de Manila: Historia comercial entre el imperio español, Filipinas y China. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ a b Cartwright, Mark (11 de noviembre de 2021). «Galeón de Manila». World History Encyclopedia. Consultado el 17 de febrero de 2026.
- ↑ Cook, Warren L. (1973). Flood Tide of Empire: Spain and the Pacific Northwest, 1543–1819 (en inglés). New Haven: Yale University Press.
- ↑ Parry, J. H. (1953). The Sale of Public Office in the Spanish Indies Under the Habsburgs. Ibero-Americana 37 (en inglés). University of California Press. p. 4.
- ↑ Brading, 1971, pp. 33-94.
- ↑ Kuethe, Allan J. (1996). «The Bourbon Reforms». The Bourbon Reforms. Encyclopedia of Latin American History and Culture (en inglés) 1. pp. 399-401.
- ↑ Nader, Helen (1992). «Antonio de Fonseca». En Silvio A. Bedini, ed. Antonio de Fonseca. The Christopher Columbus Encyclopedia (en inglés). pp. 282-283.
- ↑ Cook, Noble David (1996). «Nicolás de Ovando». Nicolás de Ovando. Encyclopedia of Latin American History and Culture (en inglés) 4. p. 254.
- ↑ Delamarre-Sallard, Catherine (2008). Manuel de civilisation espagnole et latino-américaine. Editions Bréal. p. 130. ISBN 978-2-7495-0335-6. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Sanz Ayán, Carmen (1993). Sevilla y el comercio de Indias. Ediciones Akal. p. 23. ISBN 978-84-460-0214-7. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Andreo García, Juan (2007). «Su Majestad quiere gobernar: la Administración española en Indias durante los siglos XVI y XVII». En Juan Bautista Vilar; Antonio Peñafiel Ramón; Antonio Irigoyen López, eds. Su Majestad quiere gobernar: la Administración española en Indias durante los siglos XVI y XVII. Historia y sociabilidad: homenaje a la profesora María del Carmen Melendreras Gimeno. Murcia: EDITUM. p. 279. ISBN 978-84-8371-654-0. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Góngora, 1998, p. 99.
- ↑ Lagos Carmona, 1985, p. 119.
- ↑ Lagos Carmona, 1985, p. 122.
- ↑ Historia general de España, 1992, p. 601.
- ↑ Góngora, 1998, p. 97.
- ↑ Muro Romero, Fernando (1975). Las presidencias-gobernaciones en Indias (siglo XVI). CSIC. p. 177. ISBN 978-84-00-04233-2. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Malberti de López, Susana (2006). «Las instituciones políticas en la región de Cuyo». En Instituto de Historia Regional y Argentina "Héctor Domingo Arias", ed. Las instituciones políticas en la región de Cuyo. Desde San Juan hacia la historia de la región. effha. p. 141. ISBN 978-950-605-481-6. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ Bushnell, Amy (1981). The King's Coffer: Proprietors of the Spanish Florida Treasury 1565–1702 (en inglés). Gainesville, Florida: University Presses of Florida. pp. 1-2. ISBN 0-8130-0690-2. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
- ↑ a b Bushnell, 1981, pp. 1-2.
- ↑ a b Chipman, 2005.
- ↑ Parry, John Horace (1990). The Spanish Seaborne Empire (en inglés) (First paperback edición). Berkeley, California: University of California Press. pp. 202-203. ISBN 978-0-520-07140-7. Consultado el 22 de diciembre de 2025.
Bibliografía
[editar]- Altman, Ida; Cline, Sarah; Javier Pescador, Juan (2003). The Early History of Greater Mexico. Upper Saddle River, NJ: Pearson. pp. 321-322.
- Bedini, Silvio, ed. (1992). The Christopher Columbus Encyclopedia. Simon & Schuster. ISBN 978-0131426702. (requiere registro).
- Bennassar, Bartolomé (2001). La América española y la América portuguesa: siglos XVI–XVIII. Akal. ISBN 978-8476002032.
- Brading, D.A. (1971). Miners and Merchants in Bourbon Mexico, 1763–1810. New York: Cambridge University. ISBN 978-0521102070. (requiere registro).
- Brading, D.A. (1993). The First America: Spanish Monarchy, Creole Patriots, and the Liberal State, 1492–1866. Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 978-0521447966.
- Burbank, Jane; Cooper, Frederick (2010). Empires in World History: Power and the Politics of Difference. Princeton University Press. pp. 120-121. ISBN 978-0691127088.
- Chipman, Donald E. (2005). Moctezuma's Children: Aztec Royalty under Spanish Rule, 1520–1700 (Individual e-book (no page numbers) edición). Austin: University of Texas Press. ISBN 978-0292782648. Consultado el 22 de octubre de 2013.
- Encyclopedia of Latin American History and Culture. New York: Charles Scribner's Sons. 1996. 5 volumes
- Gibson, Charles (1964). The Aztecs Under Spanish Rule. Stanford: Stanford University Press. (requiere registro).
- Gibson, Charles (1966). Spain in America. New York: Harper and Row. (requiere registro).
- Góngora, Mario (1998). Estudios sobre la historia colonial de hispanoamérica. Editorial Universitaria. ISBN 978-9561113817.
- Historia general de España y América 10. Ediciones Rialp. 1992. ISBN 978-8432121029.
- Lagos Carmona, Guillermo (1985). Los títulos históricos. Editorial Andrés Bello. OCLC 320082537.
- Lockhart, James; Schwartz, Stuart B. (1983). Early Latin America. New York: Cambridge University Press. ISBN 978-0521233446.
- Mecham, J. Lloyd (1966). Church and State in Latin America: A History of Politico-Ecclesiastical Relations (revised edición). Chapel Hill: University of North Carolina Press.
Enlaces externos
[editar]- Esta obra contiene una traducción parcial derivada de «Spanish America» de Wikipedia en inglés, concretamente de esta versión del 2 de febrero de 2026, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.