Colonización europea de América

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Mapa político de América en 1794.

La colonización europea de América comenzó a finales del siglo XV después de que Cristóbal Colón, llegara en 1492 con el apoyo de la Corona de Castilla. A partir de ahí, el Imperio español, el Imperio portugués, y desde comienzos del siglo XVII el Imperio Británico (1607), Francia (1608) y los Países Bajos (1625), conquistaron y colonizaron una gran parte del territorio americano, sometiendo a sus pobladores nativos.

El Imperio español y el Imperio portugués fueron los primeros en realizar la conquista, y se asentaron principalmente en el sur de Norteamérica, Centroamérica y en el área andina de Sudamérica (imperios Azteca e Inca, respectivamente). España fue la potencia que mayor presencia colonial impuso en América. En el Caribe, dominó sobre todo Cuba, La Española, Puerto Rico, Jamaica, incluyendo a la península de Florida dentro de sus posesiones caribeñas. Desde los asentamientos antillanos, tomó posesión por la fuerza de los grandes estados existentes en América en ese momento: en América del Norte llegó a apropiarse del Imperio azteca, en el actual México, estableciéndose en sus ciudades, además de dominar a tlaxcaltecas, tarascos, mixtecas y zapotecas. A partir de ahí controló una gran parte de América Central, dominando a las poblaciones de lengua maya, a los pipiles, los niquiranos y los pueblos de habla ngäbe de Veragua (Panamá). Desde Panamá se emprendió la conquista de la zona andina de América del Sur hasta la zona central de la actual Chile. Al mismo tiempo, en busca de la Sierra de la Plata y las tierras del Rey Blanco, se fundaron ciudades en el estuario del Plata y sobre las márgenes de los ríos Paraná y Paraguay, siendo la más importante de ellas; Asunción.

Portugal se apropió de la mayor parte de la franja costera atlántica de la parte norte de América del Sur, que más tarde originaría el Estado de Brasil. Inglaterra estableció trece colonias en la franja costera atlántica norteamericana, además de en algunas islas caribeñas. Francia ocupó la actual Guayana Francesa en Sudamérica (aún bajo su dominio), Luisiana en el Golfo de México, algunas islas del Caribe, y la región canadiense de Quebec. Holanda estableció colonias en Norteamérica (Nueva Ámsterdam que luego sería Nueva York), norte de América del Sur (Guyana holandesa hoy Surinam) y algunos asentamientos en islas caribeñas (Antillas Neerlandesas y Aruba).

Este artículo es de la serie:
Historia de América.

Historia de América
América precolombina
Colonización de América
Historia de Groenlandia
Historia de Canadá
Historia de los Estados Unidos
Historia de México
Historia del Perú
Historia de Argentina
Historia de Colombia
Historia de Venezuela

Colonización española[editar]

Conjunto de los territorios americanos que en algún momento España consideró propios.

La exploración y colonización española de América fue con diferencia la más importante de entre todas las europeas. En poco más de un siglo, la Corona de Castilla exploró, conquistó y pobló enormes territorios en el norte, centro y sur del continente americano. Desde Santo Domingo y posteriormente Cuba se iniciaron grandes expediciones a tierra firme, que exploraron, cartografiaron y luego colonizaron amplios territorios. Tras la conquista de los reinos Azteca e Inca y el sometimiento de otros pueblos, los territorios españoles se organizaron en dos grandes virreinatos inicialmente; el de Nueva España, con capital en la Ciudad de México y el del Perú, gobernado desde Lima. Más tarde, con la expansión y asentamiento en el sur, se crearon los Virreinatos de Nueva Granada y de Río de la Plata. En algunos casos los pueblos aborígenes plantaron resistencia a los conquistadores, entre ellos cabe destacar a los Mapuches del centro de Chile, que fueron declarados como nación independiente después de la prolongada Guerra de Arauco que costó el mayor número de vidas españolas en el Nuevo Mundo.[1] Algunas regiones, como la Patagonia, el Gran Chaco, la Amazonía y los desiertos del norte de Mesoamérica no fueron completamente controladas por el Imperio Español.

La colonización fomentó el desarrollo de la agricultura, la minería, y el comercio, este último jurisdicción de la Casa de Contratación con sede en Sevilla. También dio lugar a la fundación de nuevas ciudades, la llegada de pobladores españoles y la introducción de esclavos procedentes del África subsahariana, especialmente en la región del Caribe. El interés de la Corona era tanto material como espiritual. La existencia de oro y plata atrajo a nuevos pobladores y fomentó muchas expediciones en distintas latitudes. Sin embargo, la Corona también impulsó la evangenlización de los indígenas con el envío de incontables misioneros de distintas órdenes religiosas a América, los cuales construyeron iglesias, escuelas, hospitales y hasta universidades. La Universidad San Marcos de Lima fue fundada en 1551 por los dominicos y es la más antigua de América. También ese año se creó la Real y Pontificia Universidad de México, la segunda más antigua del continente.

Consecuencias de la Conquista[editar]

Mapa del alemán Martin Waldseemüller de 1507, el primero en denominar «América» al continente conocido antes como Abya Yala (según los mayas), Cem Anahuac (según los aztecas) y Vinland (según los vikingos). Este mapa cartografía el Océano Pacífico y el istmo centroamericano antes del «descubrimiento» atribuido a Balboa (1513). El mapa es conocido como el «certificado de nacimiento de América» y se encuentra en la Galería de Tesoros de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

La llegada de Cristóbal Colón a América está considerada como uno de los hechos más importantes de la historia universal por las consecuencias que tuvo y debe relacionarse con el primer viaje alrededor del mundo realizado por la tripulación de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano pocos años después, que abrió paso a la conquista del mundo por parte de Europa.

La llegada de Cristóbal Colón supuso el inicio de la conquista de América, cuya primera campaña fue la de Cuba (por Velázquez), seguida por la de los Aztecas (por Hernán Cortés), la del Imperio Inca (por Francisco Pizarro), hasta su fin con los decretos de Felipe II de abolición de la conquista. A partir de aquí comenzará la llamada «colonización de América», abierta por holandeses, franceses e ingleses, que a diferencia de españoles, no procuraron evangelizar ni civilizar en el sentido positivo, construyendo infraestructuras, escuelas e iglesias, sino simplemente comerciar, creando puestos comerciales y factorías. La Monarquía hispánica por el contrario, procuró crear otras Españas al otro lado del Atlántico, en todos los sentidos, tanto jurídica, administrativa como culturalmente.

El contagio de las enfermedades que los europeos portaron involuntariamente a América (viruela o tifus) produjo un descenso en la población americana. Igualmente enfermedades de América llegaron a Europa, como la en su día temida sífilis que diezmó la población europea desde las posesiones españolas de Italia en 1494.

Con la asimilación cultural y religiosa vino la introducción del idioma español y del portugués en sus respectivas zonas de influencia. La religión católica pasó a ser oficial. Con el tiempo, se generó por primera vez en la historia una gran población mestiza, tanto genética como culturalmente, por la convivencia de pueblos originarios, africanos subsaharianos y europeos.

La principal riqueza generada por los territorios españoles y colonias portuguesas en América fue la extracción del oro y la plata. En los primeros 150 años de conquista, 17 000 toneladas de plata y unas 200 toneladas de oro arribaron a España.[2]

Otra importante consecuencia de la llegada de los europeos a América, fue la difusión mundial de los alimentos que habían sido desarrollados por las culturas americanas y que hoy se estima constituyen el 75% de los alimentos consumidos por la Humanidad, entre ellos el maíz, la batata, la calabaza, el tomate, el chocolate, el cacahuate o maní, la vainilla, los ajíes, la palta o aguacate, todos estos originarios de Mesoamérica, con justa razón nombrada por los conquistadores «el cuerno de la abundancia», y la papa (o patata como se denomina en España) originaria de los pueblos nativos de los Andes. Otros productos importantes desarrollados en América son la goma y el tabaco.[3]

Por otro lado, los españoles primero y los europeos después llevaran consigo a América animales tan útiles como los caballos, los burros, los asnos y demás ganado como las vacas castellanas, los bueyes, las ovejas y animales de granja como los cerdos, las gallinas / gallos, los conejos... Así como ciertos árboles frutales, la cebada, la avena, el centeno y el trigo de la Península Ibérica y la caña de azúcar de la islas Canarias o Madeira, que tanto éxito tuvo en el Caribe o el mismísimo café de las colonias portuguesas en África.[4]

La llegada de Colón a América causó también una gran expansión de la navegación y el comercio entre pueblos que se volvió mundial.

Los colonos ingleses en América terminaron organizando a partir de 1776 un nuevo tipo de sociedad a partir de conceptos novedosos como independencia, constitución, federalismo y dieron origen a los Estados Unidos que, en el siglo XX, reemplazaría a Gran Bretaña como potencia mundial dominante.

No todo fue horror: sobre las ruinas del mundo precolombino los españoles y los portugueses levantaron una construcción histórica grandiosa que, en sus grandes trazos, todavía está en pie. Unieron a muchos pueblos que hablaban lenguas diferentes, adoraban dioses distintos, guerreaban entre ellos o se desconocían. Los unieron a través de leyes e instituciones jurídicas y políticas pero, sobre todo, por la lengua, la cultura y la religión. Sí las pérdidas fueron enormes, las ganancias han sido inmensas.
Para juzgar con equidad la obra de los españoles en México hay que subrayar que sin ellos ―quiero decir: sin la religión católica y la cultura que implantaron en nuestro país― no seríamos lo que somos. Seríamos, probablemente, un conjunto de pueblos divididos por creencias, lenguas y culturas distintas.[5]

Octavio Paz, 1995

Colonización portuguesa[editar]

Mapa de Brasil, colonia portuguesa en América. 1519.

El auge de la colonización portuguesa en América comenzó motivada por razones económicas y estratégicas. Por un lado las económicas a causa de la merma en las ganancias en el comercio con el Oriente y las posibilidades mercantiles del árbol de Brasil, de cuya corteza se producía un tinte rojo usado para teñir textiles. Por el otro estratégicas, por el temor a una invasión española o francesa a su territorio.

En 1530, la corona portuguesa expulsó a los franceses que rondaban las costas de Brasil, ya que eran tierras que pertenecían a Portugal desde 1500.

En 1533, el rey de Portugal, dividió el territorio de Brasil en 15 franjas o capitanías, de 150 millas de ancho cada una, lo que influyó en el carácter privado de la colonización portuguesa. Estas capitanías fueron repartidas u otorgadas a nobles portugueses de forma vitalicia y hereditaria a fin de obtener el mayor rendimiento con el mínimo de costos para la metrópoli. Los nobles que recibieron las mismas se comprometieron a evangelizar a los aborígenes, reclutar colonos, y a desarrollar económicamente la capitanía.

Durante 19 años la administración de las capitanías estuvo a cargo de los nobles, pero, en 1549, el rey nombró un gobernador general o "Capitán mayor" representante del rey que administraría toda la colonia. El propósito de este gobierno era que el rey de Portugal gobernara a Brasil con el asesoramiento del Consejo Ultramarino, además de unificar el gobierno colonial. Sin embargo, aunque se pretendió quitar poderes a los capitanes generales, realmente continuaron dominando la colonia. Ellos, perdieron solamente facultades políticas pero mantuvieron sus privilegios económicos y continuaron con la esclavitud indígena. Aun así, los indígenas no fueron suficientes para la mano de obra por lo que recurrieron al uso de esclavos africanos a partir de 1530.

Colonización francesa[editar]

Mapa de Nueva Francia comienzos de la colonización, una de las actividades principales realizada por los terratenientes o capitanes generales en Brasil, fue las cacerías indígenas con el fin de esclavizarlos. Estos organizaron compañías militares o banderas que se organizaron para realizar expediciones al interior del territorio y de la selva amazónica, en busca de humanos para esclavizarlos. Dibujado por Samuel de Champiñon en 1532.

Los procesos de colonización francesa se iniciaron a principios del siglo XVII, siendo la primera colonia viable la de Quebec en 1608, fundada por Samuel de Champlain. Durante el siglo anterior, los franceses habían intentado infructuosamente posesionarse en territorio norteamericano y, a pesar de las dificultades, durante el siglo XVI los barcos pesqueros franceses visitaban con regularidad la costa atlántica del norte del continente. Esto venía motivado principalmente por la demanda de pieles en los mercados europeos y, por ello, los comerciantes franceses iniciaron un lucrativo negocio con los aborígenes.

A principios del siglo XVII, Francia fundó puestos comerciales en Nueva Escocia, Annapolis y Quebec (primera colonia francesa, fundada como parte de una factoría peletera) en la actual Canadá y no dudó en apoyar a sus aliados comerciales, los hurones, en sus guerras con otros pueblos indígenas del este de Norteamérica. Otra colonia francesa fue fundada en Montreal, desde donde comenzó la exploración de la zona de los Grandes Lagos y del río Misisipi.

A diferencia de los primeros colonos ingleses, que se quedaron en las costas y utilizaron intermediarios para comerciar con los indígenas, los franceses se adentraron en los bosques con la intención de ampliar las fronteras comerciales y religiosas con los nativos. Por ello, para la primera mitad del siglo XVIII había establecimientos franceses en Detroit, Niágara, Illinois y Nueva Orleans. Estos puestos le proporcionaron a Francia el control de un territorio que se extendía desde Canadá hasta Luisiana.

El gobierno francés también fomento el establecimiento de colonias en el Caribe: en el transcurso del siglo XVII, conquistó las islas de Saint Christopher, Saint Croix, San Bartolomé, Grenada, San Martín, Tortuga, Marie Galánte y la parte oeste de La Española que se llamó Saint Domingue (Haití).

La importancia de las colonias francesas fue básicamente económica y militar. Se encontraban cerca de las principales rutas de navegación españolas, lo que permitía interceptar sus barcos y establecer comercio. Las islas francesas tenían una economía basada en la producción y exportación de azúcar, algodón, cacao y tabaco. Por otro lado la mano de obra esclava también generaba grandes ganancias. Eventualmente las colonias francesas tuvieron mayor población esclava negra que población libre blanca, uno de los factores que favorecieron su prosperidad económica.

El régimen colonial francés[editar]

Originalmente la instituciones administrativas del régimen colonial francés se asemejaron a las del inglés, ya que los contratos comerciales de colonización otorgaban gran libertad a los corredores de los bosques, como llamaban a los cazadores de pieles preciosas. Con el tiempo esto cambió, y se nombraron gobernadores que disfrutaron de prerrogativas similares a las capitanías generales del Brasil o los adelantados y primeros gobernadores de las colonias españolas. Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XVII se impuso un régimen centralizado; más acorde con las ideas de Luis XIV, rey absolutista francés: Canadá fue convertida en provincia francesa, bajo el mando de un gobernador general supeditado al monarca, y el territorio fue dividido en señoríos que se otorgaron a nobles de la corte. Estos señoríos se subdividían en parroquias bajo la autoridad del cura o párroco y del jefe militar. Numerosos intendentes o funcionarios con poderes militares, fiscales y judiciales mantenían el rígido centralismo de la metrópoli francesa. Ese mismo régimen se impuso en las otras colonias francesas a partir de esta época.

Colonización británica[editar]

Mayflower, el barco que llevó a una colonia de puritanos ingleses a América del Norte.

Después de la llegada del explorador Juan Cabot (John Cabot) a la península de Labrador, en 1497, la corona inglesa llevó otra expedición encabezada por Sir Walter Raleigh, quien intentó establecer colonias en la llanura oriental en América del norte y fundó fugazmente Virginia, en 1585, en homenaje a la reina Isabel. Aunque la primera colonia o población viable inglesa en América fue la fundación en Virginia de Jamestown, el 14 de mayo de 1607, en ese día, el capitán Edward Maria Wingfield, elegido presidente del Consejo de Gobierno el día anterior, escogió una sección de la isla Jamestown en el río James, unas 40 millas (67 kilómetros) tierra adentro de la costa del Océano Atlántico (fuera de vista de los españoles), como un buen lugar para un asentamiento fortificado.

Las Trece Colonias, un puñado de pueblos fundados por oleadas de inmigrantes ingleses entre los siglos XVII y XVIII, no poseían los rasgos del rígido sistema feudal europeo. Las colonias del noreste, estaban formadas inicialmente por puritanos que fundaron Massachusetts. En las colonias del sureste (Virginia, Carolina y Georgia), donde la población estaba compuesta por grandes y pequeños propietarios y esclavos, se había organizado un sistema de esclavitud, según el que unos 500.000 esclavos negros explotaban plantaciones de tabaco, algodón y azúcar.

Después del triunfo de Inglaterra sobre Francia en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) en la que Inglaterra recibió gran ayuda de las colonias económica y militarmente, colaboración a pesar de la cual se crearon nuevos impuestos sobre el azúcar y subieron los ya existentes (sobre todo en el papel timbrado que en aquella época que era muy utilizado en la administración y en los actos notariales).

Al estallar la guerra colonial, los colonos tomaron consenso de su poder, el que usaron para oponerse al alza de impuestos decretada desde Inglaterra. La reyerta degeneró en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1776-1783).

Al principio los ejércitos ingleses parecían superiores pero, en 1779 se produjo una escalada en el conflicto: Francia y España decidieron entrar directamente en la guerra, convirtiéndose así la guerra de independencia en un conflicto internacional.

Más tarde Holanda también se une a la coalición formada por España y Francia, con ambiciones de ganar posiciones por el dominio de los mares. En 1783, Gran Bretaña reconocía la independencia.

Colonización holandesa[editar]

Nuevos Países Bajos, mapa de 1685.
Plano de Nueva Ámsterdam que se convertiría en la actual Nueva York.

Desde mediados del siglo XVI, comerciantes holandeses incursionaron en las colonias españolas de las Antillas, siendo el primer asentamiento la ciudad de Nueva Ámsterdam (actual Nueva York), fundada en 1625, estableciéndose posteriormente en las Antillas Menores (Curazao) y en zonas de Brasil de donde fueron expulsados en 1654. Aunque permanecieron en Surinam y parte de las Guyanas, donde desarrollaron durante los siglos XVII y XVIII una economía de plantación para abastecer de productos tropicales a Holanda. El desarrollo del sistema de plantación en estas colonias fue tan grande, que condujo a una de las mayores concentraciones de esclavos en el siglo XVII y a una feroz lucha de los esclavos por su libertad.

En América del Norte comenzaron su entrada para el 1609, cuando un navegante inglés al servicio de una colonia en las Guayanas.

En cuanto al régimen administrativo implantado por los holandeses durante la época colonial se puede mencionar que en sus orígenes fue similar al inglés y al portugués dado el carácter de factorías o establecimientos comerciales que tuvieron sus efímeras colonias. Sin embargo, la colonia que durante varios años lograron establecer en Brasil fue gobernada por un miembro de la familia real. En las islas que conservó se estableció años después, un gobierno más subordinado a la Corona holandesa.

Al fin, las colonias holandesas en América fueron efímeras, ya que sus intentos fueron frustrados por ingleses y portugueses, de ahí que sólo permanecieran con algunas posesiones del Caribe, aunque existe hasta nuestros días el Principado de Laitec en el archipiélago chileno de Chiloé y cuya Princesa Regente es Elisa Amelia I. Holanda fundó pequeñas colonias estratégicas para su comercio pero no fueron duraderas.

En su intento por apoderarse de Brasil logró establecerse en Recife y otros puntos de la costa norte; sin embargo los portugueses mantuvieron su límite. En Norteamérica, la compañía Holandesa de las Indias Occidentales fundó Nueva Ámsterdam, hoy Nueva York.

Otras colonizaciones[editar]

Colonización alemana[editar]

La única colonización bajo iniciativa gubernamental que llevaron a cabo los alemanes en América fue un fallido intento de establecer una colonia en la actual Venezuela entre 1528 y 1556. La iniciativa correspondió a la importante familia banquera de los Welser, quienes recibieron las tierras de manos del emperador Carlos V, a su vez rey de España bajo el nombre de Carlos I. El dominio militar de los pueblos indígenas fue obra de Ambrosius Ehringer, conocido como Ambrosio Alfinger por los españoles, quien esperaba encontrar en el territorio la mítica El Dorado. Con el fin de explotar las minas de oro que se esperaba albergaba la zona, llegó a Venezuela un número apreciable de mineros alemanes, a los que se unieron unos 4000 esclavos africanos encargados de cultivar caña de azúcar. Tras varias desavenencias con los españoles los Welser hubieron de ceder finalmente sus derechos y el territorio se integró en el Nuevo Reino de Granada.

Colonización italiana[editar]

El Duque Fernando I de Toscana hizo el único tentativo italiano de crear colonias en América. Para este objetivo el Gran Duque organizó en 1608 una expedición hacia el norte de Brasil, bajo el mando del capitán inglés Thornton.

Nei primi anni del Seicento Ferdinando I di Toscana valuta la possibilità di una colonia brasiliana. (En los primeros años del siglo XVII Fernando I de Toscana considera la posibilidad de hacer una colonia en Brasil.)[6]

Desafortunadamente Thornton, a su regreso del viaje preparativo en 1609 (había estado en el Amazonas), encontró muerto Fernando I y todo proyecto quedó anulado por el sucesor Cosimo II.

Sucesivamente, a partir de las primeras décadas del siglo XIX, hubo colonias de italianos en muchas naciones latinoamericanos, aunque nunca fueron controladas directamente por autoridades italianas como posesiones coloniales. La primera colonia de este tipo fue intentada por el italo-venezolano Luigi Castelli, que en 1841 quiso crear una colonia de toscanos en Venezuela para favorecer la agricultura local.[7]

Colonización danesa[editar]

Posesiones danesas y noruegas alrededor de 1800

Después de la unión de Dinamarca y Noruega en 1536, la primera conservó las reclamaciones de la segunda sobre Groenlandia, que había poseído colonias en la isla hasta que éstas fueron destruidas a comienzos del siglo XV por un empeoramiento del clima (el comienzo de la "Pequeña Edad de Hielo"). En 1721 se volvieron a fundar colonias en la costa suroeste de Groenlandia y en la actualidad la isla continúa bajo soberanía danesa, aunque provista de autogobierno. Durante el restablecimiento del control danés se envió un gran número de misioneros que convirtieron la población autóctona inuit al Cristianismo.

Más al sur, en las Islas Vírgenes, la Compañía Danesa de las Indias Occidentales ocupó Saint Thomas en 1671, a la que se unieron Saint John en 1718 y Saint Croix en 1733, ésta última adquirida a la Corona Francesa. Al contrario que en Groenlandia, la pesca tuvo un papel secundario en las Islas Vírgenes Danesas, donde la mayor parte de la economía giró en torno al cultivo y venta de caña de azúcar, en cuya producción se empleaban grandes cantidades de esclavos africanos. Éstos compusieron pronto la mayor parte de la población, al mismo tiempo que los colonos holandeses y británicos dejaron en minoría a los daneses como principal nacionalidad europea de las islas. Las islas también sirvieron durante este tiempo como refugio para piratas.

Tras la abolición del comercio de esclavos en 1803 y su posesión en 1848, las islas cayeron en una crisis económica cada vez mayor y perdieron buena parte de su población. Tras varias décadas de negociaciones, Dinamarca vendió finalmente las tres islas a Estados Unidos en 1917.

Colonización sueca[editar]

Gustavia, llamada así en honor del rey Gustavo III de Suecia.

Siguiendo el ejemplo de otras potencias europeas, Suecia fundó una serie de pequeñas colonias en América del Norte y el Caribe a partir del siglo XVI. Los colonos procedieron fundamentalmente de las regiones de Savo y Kainuu, en Finlandia (parte de Suecia hasta 1809), por lo que la lengua común de las colonias fue el finés y no el sueco. Entre 1638 y 1655 los suecos establecieron las colonias de Nueva Suecia en el actual Delaware y Nuevo Estocolmo (hoy Bridgeport) y Swedesboro en lo que hoy es Nueva Jersey. Estas efímeras colonias fueron conquistadas finalmente por los holandeses, que las unieron al territorio de los Nuevos Países Bajos.

En el Caribe, Suecia controló también de forma efímera las islas de Saint-Barthélemy (1785-1878) y Guadalupe (1813-1814), que fueron cedidas finalmente a Francia, a quien pertenecen actualmente.

Colonización rusa[editar]

Capilla reconstruida de Fort Ross, en California, la colonia más meridional de los rusos en América del Norte.

La colonización rusa de América se desarrolló principalmente en el sur de Alaska (descubierta en 1732 por Ivan Fedorov)[8] , donde a finales del siglo XVIII se establecieron factorías peleteras. No obstante, los dominios rusos en América se extendieron también al resto de Alaska y sobre las islas Aleutianas y la costa noroeste de América, llegando por el sur hasta el norte de California, donde despertaron los recelos de los españoles. Éstos ocuparon como consecuencia la costa oeste hasta Vancúver, limitando por tanto la influencia rusa a Alaska.

No obstante, la población de la zona nunca superó los 40 000 habitantes bajo gobierno ruso, siendo la gran mayoría de éstos indígenas de la etnia aleutiana; algunos de éstos, entre los que cabe destacar a Pedro el Aleutiano, se convirtieron al Cristianismo tras la llegada de misioneros desde Rusia. Finalmente, la poca rentabilidad de la colonia (en la que entonces se explotaban exclusivamente pieles animales) y las malas comunicaciones con el resto de Rusia determinaron su venta a Estados Unidos por $7 200 000 el 9 de abril de 1867. Con el dinero obtenido el zar esperaba reparar los daños causados por la Guerra de Crimea. De haber esperado un poco más, quizá sus súbditos hubiesen encontrado los valiosos yacimentos de oro y petróleo entre otros que aguardaban en el subsuelo de la colonia, y que fueron descubiertos por los estadounidenses a partir de 1890.

Masacre y enfermedades[editar]

Respecto a la manera en que los reinos europeos mencionados lograron la conquista de América, hay principalmente dos grupos:

En las zonas colonizadas por los españoles y portugueses se produciría una gran catástrofe demográfica de los indígenas de las zonas en las que se asentaron. La mayor parte de los indígenas murieron por el efecto de varias enfermedades (sobre todo la viruela y en menor medida el sarampión y las paperas, entre otras) contra las cuales no estaban protegidos. Asimismo los escasos conquistadores emprendieron guerras aliados con los pueblos originarios, que llamaron guerras "justas" bajo su ideario medieval, para sometimiento de otros pueblos, donde se produjeron gran cantidad de muertos tanto allí como después en las condiciones de trabajo y vida impuestas y de las guerras de conquista sobre las culturas Azteca, Inca, Muisca o Chibcha y los pueblos Mapuche, Ranquel y Het, Wichí, Pazioca (Diaguita), Guaraní, Charrúa, de los Abipones, Chiriguanos, Toba, Arawak, etc.

Otra vez en las zonas colonizadas por ingleses y franceses se afirman las enfermedades que inicialmente también exterminaron a la mayor parte de los pueblos originarios. Pero esta vez en cambio, más tarde tras su independencia,las excolonias británicas y francesas utilizaron la guerra y las deportaciones masivas en los numerosos tratados con las poblaciones indígenas locales y que sistemáticamente fueron aislados por los gobiernos norteamericanos en las llamadas reservas indias para que no entorpecieran el desarrollo del país.

En el año 2006 un investigador estadounidense estima que en los primeros 130 años de la colonización europea murió el 90-95% de la población total originaria de América.[9] Y justifica que esa fue la razón por la cual las potencias europeas debieron secuestrar millones de hombres y mujeres en África, para llevarlas como esclavos a América y reemplazar la mano de obra fallecida indígena. A pesar de esto "Los científicos descubrieron que, a pesar del hecho de que la colonización ocurrió hace siglos, los sudamericanos todavía conservan la herencia genética de las poblaciones nativas locales."

Referencias[editar]

  1. Encina, Francisco, y Leopoldo Castedo, tomo I, pp. 36
  2. «Una visión crítica de la conquista», artículo de Bernardo Veksler en el sitio web Argenpress, 2006.
  3. Thomas Mann: 1491. Madrid: Taurus, 2006.
  4. National Geographic Magazine, febrero de (1992)
  5. Octavio Paz: Vislumbres de la India (pág. 116). Barcelona: Seix Barral, 1995.
  6. "Los italianos en Brasil", de Matteo Sanfilippo (en italiano)
  7. Marisa Vannini. Italia y los Italianos en la historia y en la cultura de Venezuela. Oficina Central de Información (Ministerio del Interior). Caracas, 1966
  8. Black, Lydia T.; en "Russians in Alaska: 1732-1867" (p. 26, Ed. University Alaska Press, año 2004, Fairbanks, Alaska, Estados Unidos) ISBN 1-889963-05-4
  9. Mann, Charles (2006), 1491: Una nueva historia de las Américas antes de Colón, Madrid: Taurus

Véase también[editar]