Alonso del Castillo (escritor morisco)

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Alonso del Castillo (Granada, c. mediados del XVI - 1610) fue un médico y traductor morisco.

Biografía[editar]

Su padre fue obligado a convertirse al Cristianismo en 1500, así que se educó en esta confesión; estudió medicina en la Universidad de Granada, donde aprendió español, latín y griego. Del dialecto arábigo-granadino que hablaba dejó escrita una colección de refranes. Estudió y dominó el árabe clásico y trabajó como médico y como trujamán o traductor oficial del árabe del Reino de España, al servicio de Felipe II.

En 1564 el Concejo granadino le encargó copiar las inscripciones árabes de los palacios de la Alhambra y traducirlas; gracias a él se conservan algunas que han desaparecido en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid; hizo algunas supresiones para evitar que algunas inscripciones fueran destruidas por su contenido religioso. También tradujo privadamente documentos legales en árabe y colaboró con la Inquisición como traductor. Requirieron sus servicios en la sublevación y reducción de la rebelión de los moriscos del Reino de Granada (1568-1572) o de las Alpujarras; los documentos en que tomó parte los imprimió Pascual Gayangos. En 1573 Felipe II lo llamó a Madrid para catalogar los manuscritos árabes de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial, y en esta tarea estuvo hasta 1587, con esporádicos viajes a Granada y a otras partes de Andalucía en búsqueda de nuevos manuscritos árabes; también tradujo la correspondencia diplomática de Felipe II al sultán de Marruecos.

A su regreso a Granada aparecieron los famosos Libros Plúmbeos del Sacromonte. El 18 de marzo de 1588 al derribarse la Torre Turpiana, alminar de la Mezquita Mayor de Granada, apareció una caja de plomo embetunada, con varias reliquias y un pergamino, escrito en árabe, con una profecía de San Juan sobre el fin del mundo, que San Cecilio, arzobispo de Granada, había hecho esconder para que no lo profanasen los musulmanes. El texto se dio para su traducción a Miguel de Luna, amigo y compañero de Alonso de Castillo, otra copia se envió a Arias Montano y otra al propio Castillo. En 1595 aparecieron en la colina de Valparaíso, hoy Sacromonte, una serie de láminas de plomo que contenían diecinueve tratados religiosos en árabe de una caligrafía insólita, los conocidos como Libros Plúmbeos. Fueron muchos los encargados de traducirlos, entre ellos Alonso del Castillo, que atestiguó su antigüedad lingüística y caligráfica, si bien era una falsificación de los moriscos para salvar parte de su herencia cultural en el reino cristiano. Se trata de un intento de sincretismo religioso cristiano-islámico, o más bien de «cristianismo islamizado»; los Libros Plúmbeos fueron condenados por la Iglesia el 28 de septiembre de 1682 y se sospecha hoy que Alonso del Castillo y su amigo Miguel de Luna, traductores de los mismos, fueron también quienes los escribieron, ya que Luna quiso ser enterrado en tierra virgen según la costumbre musulmana, aunque Castillo murió recibiendo los sacramentos y fue enterrado en la parroquia de San Miguel de Granada.

Según Julio Caro Baroja, Alonso del Castillo y Miguel de Luna "puede que hubieran llegado en última instancia a una especie de sincretismo islámico-cristiano, que no sería raro en el siglo XVI", como lo demuestra un librito publicado en Sevilla en 1603, "firmado por un clérigo que se llamaba Luis de la Cueva, el cual en forma de diálogos procuraba dar idea de las antigüedades de Granada", y en el que pretendía demostrar que los plomos del Sacromonte eran auténticos y habrían sido redactados por dos misioneros cristianos de habla árabe que en los primeros tiempos del cristianismo habrían convertido a los primeros habitantes de Granada, también de habla árabe, que vivieron mezclados con otros pueblos de habla española (castellana). Caro Baroja, como conclusión, se pregunta, "¿no hay derecho a pensar que, tras este asunto de las escrituras arábigo-cristianas primitivas, se esconde un intento de reivindicación de la raza morisca, como raza tan antigua cual la castellana en España, y, además, de antecedentes cristianos remotos? Yo no sé exactamente quién era Luis de la Cueva. Pero no me chocaría nada que se tratara de un individuo de linaje morisco y fe cristiana verdadera, movido por un deseo justo de tranquilidad para los de su raza".[1]

Referencias[editar]

  1. Caro Baroja, Julio (2000). Los moriscos del Reino de Granada. pp. 208-209. 

Bibliografía[editar]

  • Darío Cabanelas: El morisco granadino Alonso del Castillo, Granada, Patronato de la Alhambra, 1965.
  • Caro Baroja, Julio (2000) [1976]. Los moriscos del Reino de Granada. Ensayo de historia social (5ª edición). Madrid: Itsmo. ISBN 84-7090-076-5. 

Enlaces externos[editar]