Pascual Cervera y Topete

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Pascual Cervera y Topete
Almirante cervera.jpg
Almirante Pascual Cervera y Topete
Almirante
Apodo 56
Lealtad Bandera de España
Servicio/rama Armada Española
Condecoraciones Cruz del Mérito Naval con distintivo rojo.png Cruz del Mérito naval con distintivo rojo
Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.png Cruz del Mérito naval con distintivo blanco
Spanish Grand Cross of Naval Merit Ribbon.png Gran Cruz del Mérito naval
Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.svg Caballero con cruz y placa de San Hermenegildo
Cruz de la Marina de la Diadema Real
ESP Isabella Catholic Order COM.svgComendador de Isabel la Católica
Campaña de Joló
Campaña de Cuba,
Campaña de la Carraca
Campaña de África
Benemérito de la Patria
Legion Honneur Chevalier ribbon.svg Legión de Honor francesa
Mandos Escuadra de Cuba
Participó en asalto a la Cotta (Filipinas)
Batalla de Santiago de Cuba (Guerra hispano-estadounidense)

Acusaciones Destrucción de la escuadra en las aguas de Santiago de Cuba[1]
Nacimiento 18 de febrero de 1839
Medina Sidonia
Fallecimiento 3 de abril de 1909
Puerto Real

Pascual Cervera y Topete (Medina Sidonia, 18 de febrero de 1839Puerto Real, 3 de abril de 1909) fue un destacado Almirante de la Armada Española.

Biografía[editar]

Ingresó en el colegio naval a los 13 años el 30 de junio de 1852[2] y fue ascendido a Guardiamarina en 1855,[2] prestando servicio durante la campaña de África en la fragata de hélice Princesa de Asturias, y del Vasco Núñez.[2]

Cuando cumplió 21 años recibió el despacho de Alférez de Navío. Fue enviado posteriormente Filipinas, bajo las órdenes de Casto Méndez Núñez. Luchó contra los rebeldes malayos y en los asaltos a los fuertes de la Cotta y de Pagalugan, donde fue ascendido a de teniente de navío en atención por méritos de guerra. Continuó en Filipinas realizando trabajos de hidrografía y levantando cartas de los centenares de islas del archipiélago, regresando a la península en 1865.

Entre 1865 y 1868, se le encargó la formación de guardiamarínas a bordo del navío de línea Francisco de Asís.[2]

Asciende a Capitán de fragata y toma parte en la guerra carlista y en la defensa del Arsenal de la Carraca durante la proclamación del Cantón de Cádiz.[3] Tas la Revolución Cantonal, fue enviado de nuevo a Filipinas, al mando de la corbeta de hélice Santa Lucía, donde tuvo que intervenir en acciones de guerra, especialmente en Mindanao. En 1876 fue nombrado Gobernador del archipiélago de Joló. De vuelta a la península, y tras ocupar diversos cargos en el ministerio de marina, recibió el mando del buque escuela de guardiamarinas, la corbeta Ferrolana a mediados de 1879. A finales de 1880 fue designado comandante militar de marina de Cartagena.

Presidió la Comisión Constructora del acorazado Pelayo, del que en 1888, y con José Ferrándiz y Niño como segundo al mando, fue el primer comandante como parte de su primera dotación.,[4] recibiendo durante su estancia en Francia la Legión de honor.[3] En 1891 fue nombrado director técnico y administrativo de los astilleros del Nervión, contratados para llevar a cabo la finalización de la construcción de los tres cruceros acorazados de la clase Infanta María Teresa.

Entre el 14 de diciembre de 1892 y el 23 de marzo de 1893 ejerció como ministro de marina. Durante la legislatura 1893-1894, fue elegido senador por Cádiz y durante la legislatura 1898-1899 por Albacete.[1]

Contaba con una larga experiencia en cargos militares navales y, al estallar la Guerra hispano-estadounidense en 1898, logró burlar el bloqueo al que estaban sometidas las Antillas españolas por tres poderosas formaciones navales norteamericanas.

El 3 de julio de 1898, en aguas de Santiago de Cuba, presentó batalla a la flota del almirante Sampson, superior en número y calidad de equipos, la escuadra española fue vencida tras un desigual combate. Cervera y sus superiores mantenían posturas enfrentadas sobre la forma en que se debía actuar. Cervera acató siempre las órdenes recibidas, pero lo hizo a regañadientes, en el último momento y mostrando su disconformidad. La decisión de Cervera de salir de Santiago a pleno día y pegado a la costa solo se explica desde el punto de vista humanitario, para tratar de minimizar el número de víctimas en la batalla, lo cual confirma que Cervera daba por perdida la batalla antes de iniciarla.

Esta forma de pensar coincide con su decisión inicial de evitar enfrentarse a la escuadra estadounidense y esperar resguardado en el puerto, lo que resultó indudablemente erróneo y contraproducente, pues de todos modos tuvo que acabar enfrentándose a la flota estadounidense, pero en una situación infinitamente más desventajosa que en una batalla en mar abierto, pues sus buques tuvieron que salir del puerto y presentar batalla de uno en uno. El puerto de Santiago era aparentemente un buen refugio, pues ofrecía protección a la flota frente a un ataque de fuerzas navales pero, por esas mismas características, resultó una ratonera para la flota española al salir de puerto a presentar batalla.

Aunque hay que reconocer que las fuerzas navales españolas eran notablemente inferiores a las estadounidenses, Cervera fue incapaz de idear una estrategia militar coherente y estructurada. El Capitán de Navío Fernando Villaamil había propuesto realizar acciones ofensivas para hacer replegarse al enemigo y conseguir un mayor equilibrio de fuerzas, y el también Capitán de Navío Joaquín Bustamante había propuesto una salida nocturna escalonada. Ninguna de las dos propuestas fue atendida por Cervera, que optó por la inacción. Además, Cervera pudo haber tomado otras decisiones erróneas: la distancia entre unos barcos y otros al salir fue excesiva, y resulta bastante discutible que el orden que eligió de salida de los barcos fuera adecuado.

Cervera fue hecho prisionero en la batalla. Otra suerte corrió el Capitán de Navío Fernando Villaamil, auténtico héroe y mártir de la batalla, que resultó muerto en combate a bordo del Furor. El Capitán de Navío Joaquín Bustamante no participó en la batalla, pues había desembarcado al mando de las columnas de desembarco, resultó herido en la Batalla de las Colinas de San Juan, cerca de Santiago de Cuba y falleció pocos días después.

Tras la guerra de Cuba, Cervera tuvo que soportar la incoacción de un procedimiento contra él, debiendo solicitarse un suplicatorio por su condición de senador,[1] y sus oficiales supervivientes. El cual dio como resultado el sobreseimiento de la causa.

En la legislatura 1903-1904, fue designado senador vitalicio.[1] Falleció el 3 de abril de 1909,[1] después de ocupar varios cargos importantes, y sus restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando. Fue inhumado en el Panteón de Marinos Ilustres le 19 de junio de 1916. Tras su muerte, un buque de la Armada Española portó el nombre de Almirante Cervera.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
José López Domínguez
Ministro de Marina
14 de diciembre de 1892 - 23 de marzo de 1893
Sucesor:
Manuel Pasquín de Juan