Aliteración

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Aliteración es la reiteración o repetición de sonidos (fonema) semejantes en un texto o fragmento literario,[1][2]​ como por ejemplo en el verso de Rubén Darío “con el ala aleve del leve abanico”.[3]​ Esta figura retórica o de dicción busca el efecto sonoro y la expresividad, producidos por la repetición consecutiva de un mismo fonema, o de fonemas similares, vocálicos o consonánticos, en una oración o en un verso, como observa el DRAE en una segunda acepción del término.

La aliteración no está sometida a normas métricas, de ahí que algunos teóricos de la lengua castellana no la consideren 'elemento rítmico en la versificación', sino simple recurso estilístico.[4]​ En las lenguas tonales funciona como repetición de un sonido al menos dos veces en un verso de arte menor, o al menos tres veces en un verso de arte mayor.[5]

Ejemplos[editar]

  • "Un no sé qué que queda balbuciendo" (Cántico espiritual de San Juan de la Cruz)
  • "A las aladas almas de las rosas..." (Miguel Hernández)
  • "Mi mamá me mima" (popular)
  • "Tres tristes tigres comen trigo de un trigal" (trabalenguas popular)
  • "Verme morir entre memorias..." (Garcilaso de la Vega).[6]
  • "Sola en la soledad del solitario Sur del Oceáno" (El Fugitivo - Poema IX, Canto General de Pablo Neruda)
  • "Cultivarán las flores, de todos los colores, la lívida lavanda, la caléndula y el lívido alelí" ("Aria Agraria" del grupo argentino Les Luthiers)

Las kenningar[editar]

La aliteración constituye el recurso fundamental (el único que puede acuñar verso) en la poesía escáldica,[4]​ donde el verso debe tener al menos tres palabras que empiecen por el mismo sonido. Si bien se acepta que la aliteración es un "embellecimiento" en la prosa y la poesía, el verso aliterativo fue un principio de estructura formal en la antigua poesía germánica, como comenta Jorge Luis Borges glosando las kenningar: "En las historias de la literatura se lee que el verso germánico medieval constaba de dos hemistiquios: en el primero dos palabras aliteraban, es decir, empezaban con el mismo sonido; en el último, una palabra aliteraba con las dos anteriores. Esa estructura rigurosa no siempre corresponde a la realidad. Líneas como Ofer brade brimu Brytene sohtan (sobre el ancho mar buscaron a los Britanos), de la Oda de Brunanburh, donde el grupo consonántico br ocurre tres veces, son relativamente raras."[7]​ Ecos de este recurso han permanecido en la persistencia de la aliteración en la poesía moderna alemana; como puede verse en los textos de numerosos lieder -canciones alemanas-; como en el texto de Der Nussbaum, de Mosen: Es grünet ein Nussbaum vor dem Haus, luftig duftig breitet erblätrig die Äste aus.

Una precisión con respecto a la aliteración en la poesía germánica antigua: en realidad, la aliteración propiamente dicha se refiere a la grafía; como ejemplo, adviértase que "casa" y "cesta" forman aliteración y no sólo mediante las letras "s" y "a", sino también mediante la letra "c" aunque ésta no represente el mismo sonido en una palabra y en la otra. Cuando se trata de los fonemas, lo correcto en el caso de la poesía germánica antigua y en los de las composiciones en que se haga uso del mismo procedimiento es hablar de "rima inicial"; como ejemplo, vemos que, con la pronunciación y la ortografía normativas del castellano actual, "barro" y "vena" no presentan aliteración, pero sí ocurre que la "b" de barro y la "v" de "vena" suenan igual. "Casa" y "cesta" forman aliteración, pero no presentan rima inicial. "Barro" y "vena" sí presentan rima inicial, que es lo que interesa en general, más que la aliteración en sí, en, por ejemplo, la poesía germánica antigua, dirigida sobre todo a auditorios poco o nada letrados, y que básicamente no se leía, sino que se cantaba y se declamaba acompañada por algún instrumento musical. Nótese también que se consideraba que la thorn (sorda) y la eth (sonora) formaban aliteración, y que en un mismo poema anglosajón podía aparecer la misma palabra con alternancia de ambas letras, incluso en el mismo pasaje.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Domínguez Caparrós, José (Alianza). Diccionario de métrica española. Madrid. p. 35. ISBN 8420636762. 
  2. . «Figuras retóricas: aliteración». Consultado el 17 de marzo de 2016. 
  3. a b Caparrós, 1999, p. 35.
  4. Marchese, Angelo (1982). Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria. Joaquín Forradellas. Barcelona: Ariel. pp. 21-22. 
  5. . «Figuras literarias». educa.jcyl.es. Consultado el 17 de marzo de 2016. 
  6. Borges, Jorge Luis (1980). «Las kenningar». Nueva antología personal. Barcelona: Bruguera.