Algún día, hoy

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Rseseña[editar]

Algún día, hoy es la última novela publicada por la escritora colombiana Ángela Becerra (Grupo Planeta, 2019). La historia se basa en el personaje de Betsabé Espinal, quien en la Medellín de 1920 y cuando contaba con tan sólo veintitrés años, dirigió la primera huelga de obreras de Latinoamérica en la Fábrica de Tejidos de Bello (Colombia). La novela es un manifiesto contra la explotación, contra el desperdicio de tantas inteligencias femeninas a lo largo de la historia. Como es habitual en la escritura de Becerra, la autora utiliza elementos de Idealismo Mágico, estilo impregnado de ficción, épica y poesía para denunciar una situación cruda, real y urbana.

Fragmento[editar]

El cielo había decidido vengarse del silencio.

Un desconcierto de relámpagos desangraba la noche y caía sobre el poblado de Bello, astillándose con furia sobre los matorrales y los tejados de sus casas, como si fuera un juicio final destiempado.

En medio de tantos bramidos celestes, el grito de Celsa Julia se diluía en aquel barrizal en el que había caído por culpa de la oscuridad. El parto adelantado de ese bebé, al que había escondido bajo una ruana durante meses, era inminente.

No pudo impedirlo, a pesar de cruzar las piernas con todas sus fuerzas. Cuanto más apretaba, buscando contener el viscoso líquido que se deslizaba por sus muslos, la pequeña cabeza más pujaba por salir. Se metió la mano por entre la falda y trató de introducirla de nuevo en su vientre, pero ya era tarde; sus dedos tropezaron con la cabellera enmarañada y pegachenta de aquel bulto de carne.

Era un accidente. El fruto de una tarde torcida. La vergüenza de su estúpida ingenuidad y de las patrañas de aquel hombre que, una vez había obtenido lo que buscaba, la había amenazado con echarla a la calle si contaba algo de lo ocurrido a su mujer.

No lo quería, no podía tenerlo. No deseaba por nada del mundo que el niño repitiera su misma suerte.

Nadie la auxiliaba. En aquel camino que jamás había tomado, y menos a esas horas de la noche, solo habitaban los fantasmas —aquellos seres de los que tanto había oído hablar a su loca abuela—, y un barranquero, pájaro cínico que la miraba burlón.

Estaba en medio de su muerte y de esa nueva vida. Perdida entre el deseo de abandonarlo y huir, o el de cogerlo y sumergirse en el río para ahogarse con él en una ceremonia íntima y fugaz que a nadie interesaba.

Sentía el desgarro de sus entrañas en la lluvia helada que lloraba con ella el nacimiento de ese pobre niño. Un niño que no debía venir al mundo. Un niño que, por más que luchó por impedir que naciera, de repente acababa de caer de bruces en el barro.

Lo recogió. Entre sus manos era solo un amasijo de huesos y piel embadurnado de sangre y lodo. Con sus dientes cortó el cordón que la ataba a aquella criatura, y mientras lo hacía un relámpago iluminó el sexo del pequeño:

—¡Niñaaaaaaaa! —vociferó—. ¡Maldita sea!

El llanto de Celsa Julia Espinal creció y se unió al primer grito de su hija. En ese instante un rayo partió en dos el algarrobo milenario que las resguardaba del diluvio, y un pedazo de tronco cayó sobre ellas sepultándolas.[1]

Enlaces externos[editar]


  1. Becerra, Algún día, hoy (2019). «1». Algún día, hoy. Editorial Planeta, S. A.,. p. 11-12. ISBN 978-84-08-21181-5. Archivado desde el original el 24 de mayo de 2019.