Alfredo Ottaviani

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Alfredo Ottaviani
AlfredoOttaviani.jpg

Arzobispo titular de Berrea

Otros títulos Pro-Prefecto de Congregación para la Doctrina de la Fe
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 18 de marzo de 1916
Ordenación episcopal 19 de abril de 1962
por Juan XXIII
Proclamación cardenalicia 12 de enero de 1953
por Pío XII
Título cardenalicio Cardenal presbítero de Santa Maria in Domnica
Información personal
Nombre Alfredo Ottaviani Catalini
Nacimiento 29 de octubre de 1890
Roma, ItaliaFlag of Italy.svg Italia
Fallecimiento 3 de agosto de 1979 (88 años)
Bandera de Ciudad del Vaticano Ciudad del Vaticano
Padres Enrico Ottaviani
Palmira Catalini
Alma máter Pontificio Ateneo de San Apolinar
Coat of arms of Alfredo Ottaviani.svg
Semper idem
(Siempre igual)

Alfredo Ottaviani (Roma, 29 de octubre de 1890 - Ciudad del Vaticano, 3 de agosto de 1979) fue un cardenal italiano y Prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Sirvió como secretario de la Sagrada Congregación del Santo Oficio de la Romana y Universal Inquisición en la Curia Romana desde 1959 a 1966 en que ese dicasterio fue reorganizado como la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la cual él era Pro-Prefecto hasta 1968.

Ottaviani fue una figura prominente en la iglesia de su tiempo y fue la principal voz conservadora en el Concilio Vaticano II.

Primeros años de vida[editar]

Ottaviani nació en Roma; su padre era panadero. Estudió con los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Transtíber. Ingresó en el Seminario Romano (junto a la Basílica de Letrán) y posteriormente en el Pontificio Ateneo de San Apolinar recibió sus doctorados en filosofía, teología y en derecho canónico.

Vida religiosa[editar]

El 18 de marzo de 1916, fue ordenado al sacerdocio. El 12 de enero de 1953, era designado Pro-Secretario del Santo Oficio y creado Cardenal Diácono de Santa María in Domenica por Pío XII.

El 7 de noviembre de 1959, fue nombrado por Juan XXIII como principal guardián de la ortodoxia doctrinal como Secretario del Santo Oficio. El 5 de abril de 1962, el cardenal Ottaviani fue designado arzobispo titular de Berrea, siendo consagrado por el mismo Juan XXIII el 19 de abril. Renunció al título archiepiscopal en 1963.

Participación en el Concilio Vaticano II[editar]

Era el líder de los conservadores de la Curia Romana durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) y trabajó junto a, entre otros, el arzobispo Marcel Lefebvre C.S.Sp. Durante las últimas sesiones preparatorias del Concilio, el cardenal Ottaviani tuvo fuertes discusiones con el cardenal Augustin Bea sobre el tema de la libertad religiosa. Ottaviani se oponía a conceder la misma igualdad de condiciones a la religión católica frente a otras religiones, permitiendo una tolerancia religiosa (como mal menor) en un Estado Confesional católico. Su confrontación llegó a ser tan intensa que el cardenal Ernesto Ruffini tuvo que intervenir, observando su decepción en una “discusión tan seria”. Ottaviani también intervino durante los discusiones sobre la liturgia y sobre las fuentes de la Revelación Divina, que se entienden como Biblia y Tradición en Teología Católica. Según relata el padre Ralph Wiltgen S.D.V.[1]

Ottaviani era uno de los electores que participaron en el Cónclave de 1963, donde fue elegido Papa el cardenal Montini (había participado anteriormente en el Cónclave de 1958, que eligió Papa al cardenal Angelo Roncalli). Él era el Cardenal Protodiácono durante el cónclave, y como tal, tuvo el honor de anunciar la elección de Montini y de coronarlo el 30 de junio con la tiara.

Al cambiar del nombre del Santo Oficio a la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1965, Ottaviani fue nombrado Pro-Prefecto de la congregación; el papa llevó a cabo el título de “Prefecto” hasta 1968. Pablo VI lo elevó hasta Cardenal presbítero (con el mismo título) el 26 de junio de 1967, y el 6 de enero de 1968 renunció como Pro-Prefecto de Congregación para la Doctrina de la Fe.

En septiembre de 1969, junto con el cardenal Antonio Bacci, escribió una carta a Pablo VI, apoyando un estudio de un grupo de teólogos bajo dirección del arzobispo Lefebvre donde discernían los inconvenientes del nuevo Ordo Missæ. Esta carta, conocida como la Intervención de Ottaviani, es de uso frecuente por los católicos tradicionalistas como pilar donde mostrar las supuestas debilidades del actual rito romano ordinario de la Misa.

Aunque el cardenal Ottaviani había presentado al Papa sus reservas con respecto al nuevo Ordo Missæ, él celebraba la Misa con el nuevo rito y así lo hizo hasta su muerte.[2]

En cuanto al análisis negativo del cardenal Ottaviani sobre la nueva Misa, tan frecuentemente citado, hay que tener en cuenta que su crítica fue realizada antes de la versión final corregida del nuevo rito de la Misa.[3]​ El Papa Pablo VI dedicó dos audiencias generales al nuevo Ordo Missæ. Después de las mismas, el cardenal Ottaviani escribió:

“Me he alegrado profundamente al leer los discursos del Santo Padre sobre las cuestiones del nuevo Ordo Missae y sobre todo sus precisiones doctrinales contenidas en los discursos para las audiencias públicas del 19 y el 26 de noviembre. Creo que, después de esto, ya nadie puede escandalizarse sinceramente. En lo demás, hará falta una obra prudente e inteligente de catequesis, para solucionar algunas perplejidades legítimas que puede suscitar el texto”.[4]

En la misma carta, el cardenal Ottaviani se quejaba de que su opinión reflejada en el Breve examen crítico hubiera sido publicada:

“Por mi parte, sólo siento que se haya abusado de mi nombre en un sentido que yo no deseaba, por la publicación de una carta que yo había dirigido al Santo Padre, sin autorizar a nadie a publicarla”.[5]

El cardenal Ottaviani aceptó el magisterio del Concilio Vaticano II, y se esforzó desde la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en corregir los errores y abusos que se dieron en la Iglesia durante la etapa postconciliar. Con respecto a esta labor de custodia de la doctrina, cabe resaltar el documento titulado Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales sobre los abusos en la interpretación de los Decretos del Concilio Vaticano II, de 24 de julio de 1966. En ese documento, Ottaviani afirmaba lo siguiente:

“Una vez que el Concilio Vaticano II, recientemente concluido, ha promulgado documentos muy valiosos, tanto en los aspectos doctrinales como en los disciplinares, para promover de manera más eficaz la vida de la Iglesia, el pueblo de Dios tiene la grave obligación de esforzarse para llevar a la práctica todo lo que, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ha sido solemnemente propuesto o decidido en aquella amplísima asamblea de Obispos presidida por el Sumo Pontífice.

A la jerarquía, sin embargo, corresponde el derecho y el deber de vigilar, de dirigir y promover el movimiento de renovación iniciado por el Concilio, de manera que los documentos y decretos del mismo Concilio sean rectamente interpretados y se lleven a la práctica según la importancia de cada uno de ellos y manteniendo su intención. Esta doctrina debe ser defendida por los Obispos, que bajo Pedro, como cabeza, tienen la misión de enseñar de manera autorizada. De hecho, muchos pastores ya han comenzado a explicar loablemente la enseñanza del Concilio.

Sin embargo, hay que lamentar que de diversas partes han llegado noticias desagradables acerca de abusos cometidos en la interpretación de la doctrina del Concilio, así como de opiniones extrañas y atrevidas, que aparecen aquí y allá, y que perturban no poco el espíritu de muchos fieles. Hay que alabar los esfuerzos y las iniciativas para investigar más profundamente la verdad, distinguiendo adecuadamente entre lo que debe ser creído y lo que es opinable; sin embargo, a partir de documentos examinados por esta Sagrada Congregación, consta que en no pocas sentencias parece que se han traspasado los límites de una simple opinión o hipótesis y en cierto modo ha quedado afectado el dogma y los fundamentos de la fe”.[6]

En declaraciones al periódico italiano Corriere della Sera el 28 de octubre de 1965, en la víspera de su 75 cumpleaños, Ottaviani hizo la siguiente reflexión acerca de algunos de los posibles cambios que podían experimentar las leyes de la Iglesia:

"Yo soy un soldado que vigila la reserva de oro. ¿Usted cree que cumpliría con mi deber discutiendo, abandonando mi puesto, haciendo la vista gorda? Hijo mío, ¡75 años son 75 años! Yo los viví defendiendo ciertos principios y ciertas leyes. Si usted le dice al viejo soldado que las leyes van a cambiar, es obvio que como viejo soldado él hará todo lo posible para evitar que cambien.


Pero si, no obstante, ellas cambian, Dios ciertamente le dará a él la fuerza para situarse en la defensa del nuevo tesoro en el que cree. Una vez que las nuevas leyes se convierten en el tesoro de la Iglesia, un enriquecimiento de la reserva de oro, entonces sólo un principio cuenta: servir a la Iglesia. Y este servicio significa ser fiel a sus leyes. […]".[7]

Fue "canonizado" por Gregorio XVII, entonces líder de La Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz, más conocida como Iglesia Cristiana Palmariana.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. El Rin desemboca en el Tíber. Historia del Concilio Vaticano II ISBN 978-84-923838-9-4
  2. Mons. Fernando Arêas Rifan. Tradición y Magisterio vivo de la Iglesia. Fundación Gratis Date, p. 38. La obra puede descargarse en formato PDF aquí: http://www.gratisdate.org/archivos/pdf/54.pdf
  3. Mons. Fernando Arêas Rifan. Tradición y Magisterio vivo de la Iglesia. Fundación Gratis Date, p. 38. La obra puede descargarse en formato PDF aquí: http://www.gratisdate.org/archivos/pdf/54.pdf
  4. Carta del Cardenal Ottaviani a Dom Marie-Gérard Lafond, O.S.B., del 17-II-1970. Citado en: Mons. Fernando Arêas Rifan. Tradición y Magisterio vivo de la Iglesia. Fundación Gratis Date, p. 38. La obra puede descargarse en formato PDF aquí: http://www.gratisdate.org/archivos/pdf/54.pdf
  5. Carta del Cardenal Ottaviani a Dom Marie-Gérard Lafond, O.S.B., del 17-II-1970. Citado en: Mons. Fernando Arêas Rifan. Tradición y Magisterio vivo de la Iglesia. Fundación Gratis Date, p. 38. La obra puede descargarse en formato PDF aquí: http://www.gratisdate.org/archivos/pdf/54.pdf
  6. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales sobre los abusos en la interpretación de los Decretos del Concilio Vaticano II. Puede consultarse aquí: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19660724_epistula_sp.html
  7. Alfredo Ottaviani, entrevista concedida al diario Corriere della Sera, 28 de octubre de 1965, citado por Henri Fesquet, Le Journal du Concile, Foulcalier: Robert Morel, 1966, p. 1019.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Nicola Canali
Berretta cardinalizia.png
Cardenal protodiácono

3 de agosto de 1961-26 de junio de 1967
Sucesor:
Arcadio María Larraona Saralegui