Alfonso López Pumarejo

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Alfonso López Pumarejo
Alfonso López Pumarejo.jpg

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38.º Presidente de la República de Colombia[1]
7 de agosto de 1934-7 de agosto de 1938
Predecesor Enrique Olaya Herrera
Sucesor Eduardo Santos Montejo

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40º Presidente de la República de Colombia[1]
7 de agosto de 1942-7 de agosto de 1945
Predecesor Eduardo Santos Montejo
Sucesor Alberto Lleras Camargo

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Ministro del Tesoro de Colombia
28 de noviembre de 1921-4 de enero de 1922
Presidente Jorge Holguin
Predecesor Gral. Pedro Justo Berrio
Sucesor Gral. Gabino Hernandez

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Embajador De Colombia Ante La ONU
1946-1948
Presidente Mariano Ospina Pérez
Sucesor Roberto Urdaneta Arbelaez

Información personal
Nacimiento 31 de enero de 1886
Bandera de Colombia Honda, Tolima, Colombia
Fallecimiento 20 de noviembre de 1959 (73 años)
Bandera del Reino Unido Londres, Reino Unido
Nacionalidad Colombiana
Partido político PartidoLiberalColombiano.gif Partido Liberal Colombiano
Familia
Padres Pedro A. Lopez
Rosario Pumarejo Cortez
Cónyuge María Michelsen Lombana
Hijos María López Michelsen
Alfonso López Michelsen
Pedro López Michelsen
María Mercedes López Michelsen
Fernando López Michelsen
Educación
Alma máter Brighton city coa n6535.png Universidad de Brighton
Información profesional
Ocupación Político y Empresario
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Alfonso López Pumarejo (Honda, Tolima, 31 de enero de 1886 - Londres, Inglaterra, 20 de noviembre de 1959) fue un empresario y político colombiano. Presidente de Colombia en los períodos de 1934-1938 y 1942-1945 por el Partido Liberal.

Durante su segundo mandato presidencial, la división del Partido Liberal y la tenaz oposición conservadora diezmaron la capacidad de maniobra del presidente y acrecentaron el descontento general, al punto de que por dos días (julio 10 y 11 de 1944) fue apresado en Pasto por el coronel rebelde Diógenes Gil. Consiguió, gracias a Darío Echandía, Designado a la Presidencia, quien asumió el mando, y a su ministro de Gobierno Alberto Lleras Camargo, develar la conspiración y mantenerse en el poder.

Primeros años[editar]

Sus padres fueron Pedro A. López Medina y Rosario Pumarejo Cotes, de Valledupar, quienes tuvieron seis hijos, todos nacidos en Honda. Alfonso fue el tercero y el mayor de los varones. Pedro A. López fue un destacado empresario en los sectores del comercio y las finanzas, oriundo de Bogotá, donde su padre Ambrosio López se dedicaba a la sastrería y había llegado a ser líder del influyente gremio de artesanos de la ciudad en la década de 1840; Ambrosio a su vez fue hijo de Jerónimo López.

Vivió su infancia en Honda hasta 1893 cuando la familia se trasladó a Bogotá, donde ocurrió la muerte de su madre, a los 28 años. A principios de 1901, viajó a Inglaterra a continuar sus estudios en el London School of Economics and Political Science, enfocándose en los temas financieros. Posteriormente viajó a los Estados Unidos donde adelantó estudios de economía y comercio en la Packard School de Nueva York. Nunca obtuvo un título profesional, si bien su preparación en el exterior le permitió tener una visión más contemporánea del mundo, de la economía y de la política; volvió a Bogotá en 1904, empezando a colaborar en los negocios de su padre (la prestigiosa Casa López), llegando a emprender la fundación del Banco Mercantil Americano en 1918, la Casa Mercantil de Ultramar y el Diario Nacional.

Respecto a sus relaciones en la vida privada, era cercano de importantes personajes cómo Enrique Olaya Herrera, Eduardo Santos, Luis Cano Villegas, y Luis Eduardo Nieto Caballero.

Carrera política[editar]

López Pumarejo en los inicios de su carrera política.

A la par con su ascenso como empresario, López Pumarejo empezó a destacarse como dirigente del Partido Liberal, el mismo partido al que su abuelo Ambrosio había ayudado a ganar su primera elección presidencial en 1849. Se desempeñó primero como diputado a la Asamblea del Tolima, su tierra natal, en 1915 y luego como representante a la Cámara (1925-1930). Se destacó así mismo como columnista político del "Diario Nacional" y "La República", desde donde empezó a llamar la atención de los círculos de poder, así como entre la gente del común, siendo reconocido como un líder comprometido con la causa de su partido, que estaba próximo a ajustar medio siglo en la oposición de la política. Por esta época conoció y trenzó amistad con el joven líder conservador Laureano Gómez, quien también era reconocido como aguerrido columnista, además de ser una de las futuras promesas parlamentarias de su partido. Durante el gobierno del Presidente conservador Marco Fidel Suárez, Gómez se encontraba en un sector contrario a éste dentro del mismo partido y encontró en López el apoyo ideal para buscar la forma de sacarlo del poder; fue así como en 1921, Gómez denunció en el Congreso que el Presidente había vendido sus sueldos y lo acusó de indignidad, mientras López mostraba las pruebas en los medios; en noviembre del mismo año lograron su cometido con la renuncia de Suárez a la Presidencia. Su alianza con Gómez no duraría mucho, pues años después al convertirse cada uno en el jefe máximo de su Partido, serían acérrimos contradictores. En 1922, ejerció por algunos meses el Ministerio del Tesoro en el gobierno de Pedro Nel Ospina. Había organizado un ciclo de conferencias en el Teatro Municipal de Bogotá, dentro del cual criticó al gobierno por abusar del crédito externo y lograr lo que denominó una "prosperidad a debe". Ese mismo año fue elegido director del Partido Liberal Colombiano en asocio de los generales Antonio Samper Uribe y Leandro Cuberos Niño. Los generales Samper y Cuberos eran dos veteranos militares, fieles durante toda su vida pública al Partido Liberal y a sus líderes, los fallecidos generales Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera; por esta razón habían sido escogidos como directores del partido, pero fueron opacados rápidamente por López, quien era mucho más hábil como político. Causó un gran revuelo cuando en la convención liberal de ese año propuso que "El liberalismo se debe preparar para retomar las riendas del poder", en un momento en que no parecía haber forma de derrotar a un Partido Conservador que gobernaba desde 1886.Para las elecciones de 1930 el conservatismo no logró reunirse en torno a una candidatura, y sus electores se debatían entre el general Alfredo Vázquez Cobo y el poeta y ex ministro Guillermo Valencia. Este hecho fue visto por López como la oportunidad de recuperar la presidencia para el liberalismo. A sabiendas de que su candidatura podría provocar la unión conservadora (debido a su franca beligerancia contra el régimen), López propició y coordinó la candidatura del embajador de Colombia en Estados Unidos, Enrique Olaya Herrera, un destacado liberal que en varias ocasiones había servido como ministro de los gobiernos conservadores y no generaba mucha suspicacia entre los dirigentes de ese partido. Efectivamente en las elecciones ganó el partido liberal, gracias a la división de Vázquez y Valencia y al manejo estratégico que López le dio a esta oportunidad con la candidatura de Olaya.Durante el gobierno de Olaya, López tuvo una participación destacada como diplomático, claro que sin ningún cargo determinado, sino como delegado del Presidente para varios asuntos trascendentales, como la negociación final de la paz con Perú, pactada en la ciudad de Río de Janeiro en 1933, tras la guerra de 1932. Durante estos años López se mantuvo como máximo líder del Partido Liberal, y pocos dudaban de su candidatura presidencial para el siguiente periodo.

Primer mandato presidencial[editar]

Para las elecciones de 1934, no hubo en el Partido Liberal nadie capaz de enfrentar a López Pumarejo por la candidatura presidencial, mientras que el Partido Conservador, previendo la abrumadora mayoría que obtendría el candidato liberal, decidió abstenerse. Enfrentando solo al líder indígena Eutiquio Timoté, candidato del Partido Comunista de Colombia, López fue elegido por casi un millón de votos; la mayor votación registrada hasta entonces en la historia del país y que solo sería batida quince años después por su antiguo amigo, Laureano Gómez.

Durante su gobierno concibió y llevó a término un conjunto de reformas en los ámbitos constitucional, agrario, tributario, judicial, universitario, laboral y de política internacional. Su gobierno recibió el nombre de Revolución en Marcha, concepto esgrimido por él mismo como "el deber del hombre de Estado de efectuar por medios pacíficos y constitucionales todo lo que haría una revolución".

El cuatrienio de 1934 a 1938 fue una controversia de principio a fin. Cada una de las reformas propuestas por el presidente suscitó la reacción alarmada de un sector acomodado de la población que veía vulnerados sus privilegios. Es así como la oposición al gobierno se concentró, además del Partido Conservador, en la Iglesia, los industriales y los terratenientes.

Reforma constitucional[editar]

En 1936 reformó parcialmente la Constitución de 1886, dando paso a una nueva concepción del Estado, para lo cual contó con el liderazgo de su ministro de Gobierno Darío Echandía, quien como vocero del gobierno fue el gran protagonista en el Congreso de la República . Echandía fue más tarde también Presidente de la República. En la reforma del 36 se cambió la concepción del Estado gendarme, propia de la Constitución de 1886, por la del Estado como entidad capaz de obligar al ciudadano al cumplimiento de sus deberes sociales. La reforma del 36 tuvo influencias de la Constitución de la Segunda República Española de 1931 y, para algunos, formuló los primeros enunciados de lo que después se conoció como Estado social de derecho.

Aplicó en economía la teoría intervencionista del New Deal, promovida por Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos y por John Maynard Keynes desde la academia; estableciendo con eso constitucional el intervencionismo de Estado; ahora éste intervendría en la economía del país, con la intención no solo de racionalizarla, sino de dar al trabajador una protección, introduciendo un equilibrio entre las relaciones obrero-patronales; precisamente la reforma reconoció legalmente el derecho a la huelga y el gobierno promovió activamente la formación de sindicatos.

La reforma constitucional estableció la definición de la propiedad por su función social. Entre los efectos más notorios de esta nueva norma, se encuentra el derecho del Estado para realizar expropiaciones de terrenos, bajo el principio de la utilidad pública, especialmente en los extensos territorios ociosos de los terratenientes.

A pesar de las intenciones de López por modificar la estructura de la propiedad colombiana cedió ante las presiones de los grupos terratenientes, de los cuales hacia parte.

Reforma agraria[editar]

Basándose en la norma constitucional de la función social de la propiedad, explicada anteriormente, el presidente López promovió una reforma agraria, la primera llevada a cabo en el país, que incluyó normas sobre la explotación de la tierra, los derechos de los arrendatarios y colonos sobre las tierras de los patronos y las condiciones laborales óptimas para los jornaleros. Según palabras de Gerardo Molina este debió ser "el comienzo de la revolución agro-industrial, la que tenía en su favor muchos elementos para realizarse si el liberalismo se hubiera decidido"; pero nuevamente, López contó con el rechazo de las clases adineradas del país, en este caso no de los industriales, sino de los terratenientes.

Reforma educativa[editar]

Durante el gobierno de López Pumarejo se compraron los terrenos y se empezó a construir la Ciudad Universitaria de Bogotá, para albergar en un solo ambiente a todas las facultades y escuelas que formaban la Universidad Nacional de Colombia y que estaban distribuidas por toda la ciudad. Así mismo promovió la integración de facultades e institutos, la dotación de recursos financieros suficientes, la democratización de sus autoridades (el rector era elegido por un consejo superior, en el que tenían participación profesores y estudiantes), el establecimiento de las libertades académicas, la autonomía relativa, la participación de profesores y estudiantes en el manejo del claustro, la presencia de la mujer, la apertura de nuevas y más diversas carreras, el estímulo a la investigación, los servicios sociales y la función de extensión académica. Estas reformas permitieron llevar a la Universidad a la vanguardia educativa de la época, bajo las políticas del primer Secretario General que López Pumarejo designó para el plantel, el intelectual payanés Manuel Antonio Arboleda, prematuramente fallecido en la tragedia de Fúquene. En reconocimiento, el Estadio Alfonso López Pumarejo y uno de los auditorios más importantes de la Universidad llevan el nombre del ex presidente. El Ministro de Educación que implementó la reforma educativa de 1935 fue el escritor Jorge Zalamea

Las características de la reforma universitaria se extendieron al resto del sistema educativo, golpeando duramente a la Iglesia, debido a la laicización y liberación de la educación básica y media (secundaria), ya que se reducían las horas semanales de educación religiosa, para dar paso a las primeras clases de educación sexual en el país, así como se daba en las cátedras de filosofía, la importancia antes no concedida a las teorías liberales y naturalistas, propugnadas por autores antes prohibidos por el clero (Soren Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, etc).

Relaciones exteriores[editar]

Durante este mandato hubo dos asuntos de gran interés para el gobierno nacional en materia de política exterior, de una parte las negociaciones del tratado de paz con Perú y de otra, las relaciones con Estados Unidos.

En cuanto a las relaciones con Perú, el gobierno logró, luego de casi dos años de mantener charlas y hacer un debate en el Congreso, la aprobación del tratado firmado en Río de Janeiro, al que el conservatismo había puesto multitud de trabas.

En cuanto a Estados Unidos, el presidente López fortaleció la relación con este país, a través del presidente Franklin Delano Roosevelt, con quien tranzó una amistad personal, y con quien coincidiría en los aspectos generales del New Deal. Uno de los retos más grandes para López en este aspecto fue dar a entender a la opinión nacional el cambio en la política exterior estadounidense, caracterizada antes por la intervención militar y económica directa en los países de América Latina, frente a la política de Roosevelt, que se dirigía por la consigna del "Buen Vecino".

Segundo mandato presidencial[editar]

Tras finalizar su mandato en 1938, viajó al exterior y regresó a Colombia a principios de 1942 con la intención de volver a gobernar. El sector moderado del liberalismo, encabezado por el presidente saliente, Eduardo Santos, no respaldó a López, postulando al destacado exministro Carlos Lozano en la convención liberal, pese a lo cual López ganó la candidatura oficial del partido. El Partido Conservador, encabezado por Laureano Gómez, se consideró incapaz de ganar postulando un candidato propio, por lo que se ofreció el respaldo al candidato que la disidencia liberal propusiera; el nombre presentado fue el del exministro Carlos Arango Vélez. En una elección mucho más reñida que la de ocho años atrás, López venció a Arango y obtuvo un segundo cuatrienio al frente del gobierno nacional.

Durante su segundo mandato, que inició el 7 de agosto de 1942, López no consiguió reunir la fuerza suficiente para sacar adelante nuevas reformas y, por el contrario, se enfrentó a un panorama de muy dura oposición. La situación de crisis generalizada por la Segunda Guerra Mundial creó en el país un ambiente muy distinto al de su primera administración; en esta oportunidad la imposibilidad de fomentar la industria media y ligera frenó duramente la economía.

En el campo internacional, cabe destacar el paso de la neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial en el gobierno de Santos a la declaración de guerra a las potencias del Eje que realizó Colombia apenas llegado López al poder, a la vez que Colombia se convertía en uno de los fundadores de la ONU.

Caso Mamatoco[editar]

Francisco A. Pérez "Mamatoco", exboxeador que además había sido entrenador deportivo al servicio de la Policía Nacional de Colombia y quien publicaba en Bogotá el semanario "La Voz del Pueblo".[2] fue asesinado el 15 de julio de 1943 en el parque José Santos Chocano del barrio la Magdalena, en Teusaquillo, había recibido 19 puñaladas por la espalda.[3]

En 1941, Pérez se había visto involucrado junto con el general Eduardo Bonitto en un supuesto intento de golpe de Estado contra el entonces presidente Eduardo Santos. El boxeador fue encarcelado por varios meses,[3] siendo tildado de fascista porque afirmaba: “Yo soy un predestinado, que quiere redimir al pueblo de la coyunda de los oligarcas del dinero” y “Yo propongo luchar por el pueblo y para el pueblo”.[4]

En un informe anterior a la muerte de Pérez, el director del FBI John Edgar Hoover anunció al gobierno de Colombia sobre un posible golpe de Estado contra Alfonso López. Sus informes referían la preparación de un golpe “inminente” al “estilo argentino”, bajo la organización del Partido Conservador y el apoyo de la Alemania nazi.[5] El comunicado contenía nombres de militares, sacerdotes, y resaltaba las “actividades peligrosas” de Pérez. Sin embargo, la única actividad sospechosa de Pérez, era su labor periodística en el semanario donde escribía contra la policía como institución por “la escasez e inservibilidad del vestuario, la pésima alimentación, las demoras en los pagos, los bajos sueldos, el no reconocimiento de las primas, la falta de atención médica, los despidos injustos, el trato abusivo y discriminatorio con los oficiales y agentes” entre otros motivos, lo que le granjeó enemistades dentro de la policía, a la vez consechó cierta simpatía entre algunos funcionarios.[3]

El periódico El Siglo afirmó que habían matado a Pérez para silenciar que estaba destapando los escandalos del régimen y de la familia presidencial. De aquí surgió el interés de este periódico, dirigido por Laureano Gómez, en afirmar que tal ejecución era un crimen de Estado. Y por eso Gómez dispusó que diariamente apareciera en su periódico la pregunta ¿Quién mató a Mamatoco?.[3] [5]

La justicia concluyó que los autores materiales del crimen fueron el subteniente de la policía Santiago Silva y los agentes Rubén Bohórquez y Oliverio Ayala, y que el autor intelectual fue el mayor de la policía Luis Carlos Hernández Soler. Según el juez, el móvil fue el temor de que Pérez revelara las irregularidades cometidas por Hernández a sus subalternos.[6] Los autores materiales fueron condenados y pero lograron fugarse de prisión en 1948 durante El Bogotazo.[6]

Hipótesis que exculpan al gobierno López[3] [2]
  • Altos oficiales ordenaron el crimen en represalia por las denuncias de irregularidades institucionales que Pérez hacía en su semanario.
  • Pérez conoció los hechos que rodearon la comisión de un crimen cometido por agentes de policía, habría pretendido extorsionarlos, por la cual le dieron muerte.
  • Pérez simpatizaba con los nazis asentados en Colombia para un posible golpe de Estado, y por ello el FBI lo mandó a asesinar.

Aunque las razones reales de la muerte Mamatoco fueron esclarecidas oficialmente, varias hipótesis culpaban del crimen al gobierno López. Sectores de la oposición pretendieron que Pérez estaba investigando la muerte de un carabinero en el Parque Nacional, ocurrida cuando el oficial sorprendió a Pedro López, uno de los hijos del presidente, con una mujer dentro de un automóvil, por lo que habría sido asesinado para evitar que lo divulgara.[6] También se especuló que Mamatoco planeaba denunciar anomalías internas del gobierno.[3] Por su parte, Laureano Gómez afirmó que Pérez sabía de la relación de uno de los hijos del presidente con la esposa de un embajador y habría pretendido chantajear al gobierno para no revelar dicha información, por lo cual el propio presidente habría ordenado su su asesinato.[2]

Inicialmente el reconocido juez, Enrique Vargas, fue asignado al caso, pero después fue reemplazado por un nuevo investigador, comisionado por el gobierno.[7]

El 31 de enero de1944, Vargas había aceptado el nuevo testimonio de alguien que presenció el crimen de mamatoco y pidió la detención de varios altos oficiales de la policía, y algunos funcionarios del Ministerio de Gobierno. Entonces el gobierno, rescindió el pedido del juez y lo reemplazó en el caso, argumentando que el nuevo testimonio era fabricado.[8]

El Siglo acusó al ministro Alberto Lleras de haber trasladado el expediente del asesinato de Mamatoco a un juez amigo suyo, lo cual llevó al acusado a demandar por calumnia a Gómez. En consecuencia, Gómez fue detenido por varias horas, el 9 de febrero de 1944, lo que ocasionó desórdenes en Bogotá por parte de los seguidores del conservastismo.[5] Cuando Gómez se presentó ante el juez rechazó hacer declaraciones argumentando que, si el juez estaba siendo manipulado por elgobierno, no podía esperar un juicio justo, y que si el juez era independiente, cualquier declaración suya iba a resultar en el reemplazo del mismo.[8]

El asesinato de Pérez, conmocionó al país y fue una de las causas de la renuncia de Alfonso López a la presidencia en 1945.[3]

Escándalos de la familia López[editar]

Las dificultades para el presidente López, estaban constituidas en buena parte por situaciones de origen familiar, pues su esposa, María Michelsen se hallaba enferma de cáncer, lo cual ocasionó varios viajes del mandatario al exterior en procura de atención médica; mientras su hijo mayor Alfonso López Michelsen protagonizó algunos escándalos ligados a sus negocios particulares, para el logro de los cuales había aprovechado, según Laureano Gómez y algunos miembros de la oposición, su condición de “Hijo del Ejecutivo”.[2]

Excepto por su participación como concejal de Engativá, en 1938, López Michelsen se mantuvo alejado de la política mientras su padre fue presidente.[9] Sin embargo, en 1942, cuando los bienes de los alemanes estaban incautados en el marco de la Segunda Guerra Mundial, López Michelsen compró la Trilladora Tolima a un ciudadano alemán. El hijo del presidente logró que el ministro de Hacienda, expidiera en 15 días una resolución por medio de la cual el gobierno autorizaba la venta de la empresa al Banco Comercial Antioqueño.[2]

En septiembre de 1943, el representante Silvio Villegas acusó a López Michelsen de favorecerse con la transacción de las acciones de la sociedad neerlandesa Handel, mayor accionista de la cervecería Bavaria de Colombia, las cuales habían sido congeladas a raíz de la ocupación nazi de los Países Bajos. Las acusaciones fueron desvirtuadas por el entonces ministro Carlos Lleras Restrepo en el Senado.[10]

Desde 1938, López Michelsen representaba a los accionistas de Bavaria y por ello asumió la responsabilidad de vender las acciones congeladas. El asunto empezó cuando Enrique Caballero Escovar, y su socio, Luis Buendía le llevaron la propuesta a López Pumarejo para la compra de acciones de la Handel. López Michelsen fue invitado a la reunión que Escovar y Buendía sostenía con su padre. La idea era que una vez adquiridas quedarían con el control de Bavaria y luego podrían venderlas a un buen precio en el mercado. [10]

El impacto del escándalo fue determinante en la renuncia de López Pumarejo a su condición de primer mandatario.[11] [4]

Otro motivo de escandalo fue la casa de veraneo de la familia López conocida como “Las Monjas”, donde el Ministro de Guerra invirtió fondos públicos para construir alojamientos a los miembros de la guardia presidencial.[5]

Primeros intentos de renuncia[editar]

Darío Echandía en su calidad de Primer Designado presidencial, asumió transitoriamente el poder. El presidente López tuvo que pedir licencia para acompañar María Michelsen, su esposa, a someterce a un tratamiento contra el cancer en Estados Unidos. Por ello Echandía, primer designado, asumió la presidencia entre el 17 de noviembre de 1943 y el 16 de mayo de 1944.[12] Antes de partir, López declaró la guerra a las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, y los ciudadanos alemanes fueron concentrados en un hotel de Fusagasuga durante el resto de la guerra.[5]

López empezó a ofrecer su renuncia para “dar solución a la grave crisis política” y “como contribución a la paz pública”, pero en marzo de 1944 la Dirección Nacional Liberal solicitó que reasumiera el poder. Entoces el presidente solicitó una prórroga de su licencia, y presentó oficialmente su renuncia argumentando que no era necesaria su presencia en el gobierno. Sin embargo, la solicitud fue rechazada por el Senado, por lo que López reasumió la presidencia el 16 de mayo de 1944.[5] [13]

Fallido golpe de Estado[editar]

Arthur Bliss Lane, embajador estadounidense en Colombia entre el 30 de abril de 1942 y el 18 de octubre de 1944.

En 1942, el embajador estadounidense en Colombia, Arthur Bliss Lane constató que el presidente López no era popular entre los militares. Según el agregado militar de la embajada, había varias razones: sus planes de reorganización del Ejército, su intención de disminuir el número de efectivos para financiar una de la Policía nacionalizada y liberal, las antipatías que su ministro y primo, Alberto López, se había granjeado durante su primer mandato.[5] Para El Siglo, las políticas del gobierno sólo perseguían la debilidad del Ejército.[5]

El 10 de julio de 1944, el presidente López se encontraba en Pasto (Nariño), siendo despertado en la mañana por un Teniente Coronel que le comunicó su detención. Poco después, le presentó un papel en donde López leería su “renuncia voluntaria” y el encargo del mando al Coronel Diógenes Gil. El Presidente se negó a firmarla alegando su calidad de prisionero y negando su supuesta intención de renunciar. Entonces, López fue llevado a una hacienda donde se le mantuvo incomunicado.[5]

Ante estas circunstancias, Darío Echandía tomó el control del ejecutivo en su calidad de Primer Designado presidencial, y decretó el estado de sitio, suspendiendo de paso la publicación de El Siglo e imponiendo la censura, implantó la ley seca y el toque de queda. Se aseguró la adhesión de los comandantes de las Fuerzas Armadas, siendo reconocido por las tropas asentadas en Bogotá. Alberto Lleras informó al país y pidió su presencia en las calles. Esta acción logró que en varias ciudades los ciudadanos manifestaran por la libertad de López, quien, no obstante, estuvo preso todo el día, hasta ser liberado por un grupo de soldados.[2]

Los más altos oficiales tuvieron una razón para negarle su respaldo al Coronel Gil: se trataba de un oficial de segundo nivel que había desconocido la autoridad de sus superiores. Además, anteriormente había sido llamado a consejo de guerra por cobardía durante un ataque de peruano a una base colombiana en 1933.[5]

Según el embajador Arthur Lane, López conocía los planes del atentado. Lane se enteró del complot a través de un oficial y trasladó las informaciones a Echandía. En opinión del embajador, López habría viajado a Pasto a sabiendas del golpe que se preparaba, para enfrentar la situación, con la convicción de que su gobierno saldría fortalecido.[14]

Lane también manifestó que Alvaro Gómez Hurtado, el hijo de Laureano Gómez, había tenido participación en el complot, preparando a los líderes de la revuelta en la Costa Atlántica Colombiana.[14]

Reforma laboral[editar]

Pese a todos los inconvenientes, López consiguió implantar una reforma laboral que había dejado esbozada en su primera administración. En ella se desarrollaban apartes de la reforma constitucional de 1936, comprendiendo que en una economía en vías de actualización capitalista, había que codificar la relación patrón-obrero, pues la fuerza de trabajo debía organizarse con sistemas de contratación y jurídicos más estables. Se propició, entonces, el sindicalismo, con el fin de armonizar la condición obrera con las necesidades estructurales de la industrialización, y se garantizó el derecho a la huelga.

Asímismo estableció el reconocimiento del contrato de trabajo como entidad jurídica autónoma, dio al gobierno facultades para establecer modelos que sirvieran como contrato presuntivo y para fijar el salario mínimo, decretó la jornada laboral de nueve horas y el pago de horas extras.

Reforma constitucional de 1945[editar]

Ya en las postrimerías de su mandato, sacó adelante una nueva reforma constitucional que incluyó la concesión de la ciudadanía a la mujer, pero sin derecho a votar; la prohibición para los militares de sufragar y la disminución del número de debates para la aprobación de leyes, entre otras medidas, que buscaban la modernización del Estado Colombiano.

Renuncia definitiva[editar]

El 26 de junio de 1945, el presidente López manifestó al Congreso la grave situación de orden público y la “desatención de las directivas liberales a la solución de los problemas nacionales”. Por su parte, el conservatismo exigía al gobierno presentar las pruebas sobre su supuesta participación en el golpe de Pasto. En ese contexto, un tribunal revocó una orden de captura contra Laureano Gómez, que le había sido librada por su supuesta participación en el asunto de Pasto. Poco tiempo después, Eduardo Santos renunció a la Dirección Liberal y anunció públicamente sus desacuerdos con el presidente.[5]

Todos estos incidentes, condujeron a López a presentar la renuncia al cargo presidencial en 1945. Así, ofreció su renuncia como una “contribución para provocar el acuerdo político que ha buscado inútilmente mi gobierno”, y reiteró su pedido el 19 de julio indicando el mismo propósito, pero eanexando esta vez la renuncia de los designados. En estas circunstacias, el Congreso aceptó la renuncia del ejecutivo, y eligió a Alberto Lleras para que terminara el período.[15] El nuevo Designado Presidencial y Ministro de Relaciones Exteriores, asumió funciones el 7 de agosto de 1945.

Postgobierno[editar]

Tumba de López Pumarejo en el Cementerio Central de Bogotá.

En 1946, por designación de Mariano Ospina Pérez, Alfonso López presidió la delegación de Colombia en las Naciones Unidas; en esta asamblea y en el seno del Consejo de Seguridad (del que llegó a ser presidente en 1948) desempeñó una labor constructiva y destacada.

Se retiró de sus funciones diplomáticas cuando Ospina cerró el Congreso en 1949, y regresó al país para respaldar a la oposición liberal. Respaldó el golpe de Estado del general Rojas Pinilla en 1953, como medida para acabar con el extremismo de derecha de Laureano Gómez, pero cuando el nuevo Presidente empezó a tornarse autoritario y dictatorial, le retiró su apoyo y emprendió la oposición, lo cual provocó el incendio de su casa en Bogotá como reacción del gobierno, lo que le obligó a exiliarse en México con su familia. Desde el destierro promovió la unión de los dos grandes partidos para recuperar la democracia, lo cual conllevó a los pactos de Benidorm y Sitges, que permitieron la caída de Rojas, y el advenimiento de la Junta Militar; cabe notar que fue la primera vez en más de treinta años que López Pumarejo y Laureano Gómez trabajaron políticamente juntos, lo cual era crucial, siendo los más reconocidos patriarcas políticos del país, para conjurar el histórico acuerdo que dio origen al Frente Nacional.

Alfonso López Pumarejo falleció siendo embajador de Colombia en el Reino Unido en Londres el 20 de noviembre de 1959. Por su gran obra reformista, es considerado uno de los líderes más importantes de la historia de Colombia, y el ícono más importante del progresismo liberal del siglo XX.

Legado[editar]

Casa museo Alfonso López Pumarejo.
  • Varios dirigentes de todo el espectro político han reconocido la importancia histórica de los gobiernos de López Pumarejo para el desarrollo del país, empezando por el aparato liberal en pleno e incluyendo personajes tan disímiles como Álvaro Uribe[16] y Sergio Fajardo.[17]
  • Para el Partido Liberal, López se constituye en el mejor representante del que ha sido su ideario predominante durante el último siglo: intervención estatal en el desarrollo económico, promoción de libertades y derechos, fortalecimiento de la educación pública y modernización.
  • Uno de los hijos de Alfonso López Pumarejo, Alfonso López Michelsen llegó a ser Presidente de Colombia y durante más de veinte años llegó a ejercer al igual que su padre, un papel tutelar y orientador sobre su Partido y sobre la política del país en general. Sus nietos Alfonso López Caballero, Juan Manuel López Caballero, Clara López Obregón y María Mercedes Cuéllar López han desarrollado intensas carreras políticas que han mantenido vivo el legado del ex Presidente.
  • La Plaza Mayor de Valledupar fue rebautizada en su nombre, al igual que el aeropuerto.
  • El Estadio de fútbol de la Ciudad Universitaria de Bogotá, así como el Estadio de la ciudad de Bucaramanga fueron nombrados en su memoria.


Predecesor:
Enrique Olaya Herrera (1930)
Candidato del Partido Liberal a la Presidencia de Colombia
1934
Sucesor:
Eduardo Santos Montejo (1938)
Predecesor:
Enrique Olaya Herrera
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Presidente de Colombia
7 de agosto de 19347 de agosto de 1938
Sucesor:
Eduardo Santos Montejo
Predecesor:
Eduardo Santos Montejo (1938)
Candidato del Partido Liberal a la Presidencia de Colombia
1942
Sucesor:
Gabriel Turbay (1946)
Predecesor:
Eduardo Santos Montejo
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Presidente de Colombia
7 de agosto de 1942—7 de agosto de 1945
Sucesor:
Alberto Lleras Camargo

Referencias[editar]

  1. a b Lista de presidentes de Colombia de la Biblioteca Luis Ángel Arango
  2. a b c d e f «La Revolución en Marcha». Universidad de Antioquia. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  3. a b c d e f g Firmiano, Diego (15 de julio de 2014). «Mamatoco: Un nocaut en la historia de Colombia». El Espectador. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  4. a b Henderson, James D. «La modernización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965». Universidad de Antioquia. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  5. a b c d e f g h i j k Atehortua Cruz, Adolfo León. «El Cuartelazo de Pasto». Universidad de los Andes (Colombia). Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  6. a b c «“Un intelectual extraviado en la política por el milagro de una calumnia”, por Plinio Apuleyo Mendoza». Semana. 7 de diciembre de 2007. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  7. Vargas Morales, Germán (15 de mayo de 2001). «Quién mató a Mamatoco». El Tiempo. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
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