Alcázar de Toledo

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El Alcázar de Toledo.
El Alcázar de Toledo desde la otra orilla del río Tajo.

El Alcázar de Toledo es una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad de Toledo, España, y que domina toda la ciudad. Su privilegiada situación ha hecho de él un lugar de gran valor estratégico militar y así lo intuyeron los diversos pueblos que se asentaron en él. Su nombre se debe a uno de esos dominadores: los árabes, que lo llamaron Al Qasar que significa «fortaleza», nombre acortado del que era habitual: Al-Quasaba cuyo significado era el lugar de la verdadera residencia principesca.[1]

Historia[editar]

Fundación y primera fase[editar]

En el siglo III fue un palacio romano donde, tras la reconquista de la ciudad, establecieron el pretorio, sede del magistrado o pretor. Durante la época visigótica el rey Leovigildo estableció en él su capitalidad en el año 568. A partir de entonces se utilizaron las inmediaciones para «residencias regias» que se completaron con construcción de las iglesias «pretorienses», llamadas así por su proximidad al pretorio, como la de Santa Leocadia. Se cree que en esta iglesia están enterrados, flanqueando la tumba de la santa, los reyes Wamba y Recesvinto el cual —junto a Chindasvinto — creó el Fuero Juzgo. De la era de dominación musulmana destacan las obras iniciadas por Abd al-Rhaman II en el año 836 y por Ab al Rhaman III en el 932.[2]

Ampliaciones sucesivas[editar]

Fue restaurado y ampliado durante el mandato de Alfonso VI y sus sucesores Alfonso VII y Alfonso VIII; Fernando III el Santo la embellece considerablemente y Alfonso X el Sabio logra aunar las tres culturas que han pasado por Toledo — judía, árabe y cristiana— con la famosa Escuela de Traductores de Toledo, completó la fachada oriental y mandó construir las cuatro torres de planta cuadrada que forman las cuatro esquinas del edificio.[3] A partir del siglo XIV, cuando ya había desaparecido casi totalmente la amenaza musulmana, bajo la dinastía de los Trastamara empezó a ejercer la función de morada regia. Siguieron las reformas interiores durante los reinados de Pedro I llamado «el cruel» por sus detractores y «el justiciero» por sus seguidores, Enrique I, Juan II, Enrique IV y, posteriormente, los Reyes Católicos que acondicionaron la fachada oeste.[4]

Cuando Carlos I regresó a España desde Alemania convocó en 1525 las Cortes en Toledo y le alojó en Alcázar donde discutió con la hermana de Francisco I de Francia su rescate ya que estaba prisionero en Madrid. Fue modificado en 1535 bajo su mandato y encargó la dirección de las obras al arquitecto Alonso de Covarrubias, Francisco de Villalpando y Juan de Herrera. Diseñaron un edificio compacto y cerrado, organizado en torno a un patio rectangular con doble nivel de arcos sostenidos por columnas de aire muy clásico de capiteles corintios y compuestos. Covarrubias construyó la fachada norte y Herrera la sur. La sobria fachada dividida en tres pisos de vanos repetidos en torno a los cuales se concentra la decoración y un gigantesco escudo imperial sobre la puerta, reflejan el poder del constructor. A la muerte de Villalpando, las obras fueron dirigidas por Juan de Herrera. Impresiona su escalera, posteriormente engrandecida por Francisco de Villalpando, concluida bajo el reinado de Felipe II. Fue residencia temporal de las reinas viudas Mariana de Austria (viuda de Felipe IV) y Mariana de Neoburgo (viuda de Carlos II).[5]

Incendios sufridos[editar]

Durante la Guerra de Sucesión sufrió su primer incendio por la fuerzas austriacas en 1710. Años más tarde, en 1774, el Cardenal Lorenzana propone que se inicie su restauración la cual se llevó a cabo bajo la dirección de arquitecto Ventura Rodríguez. Este fue el primer incendio de una serie que sufrió. Una vez restaurado se instaló allí la Real Casa de Caridad. La invasión de España por parte de las tropas de Napoleón y los sucesos que ocurrieron el 2 de mayo de 1808 en Madrid durante la Guerra de la Independencia tuvieron una gran repercusión en el Alcázar ya que el 31 de enero de 1810, cuando los franceses mantenían un gran contingente de hombres y artillería en el Alcázar, este sufre su segundo incendio sin que se sepan las causas quedando en pie solamente la estructura principal del edificio. Por suerte, la escalera principal sufrió muy pocos daños. Se pensó reconstruirlo en varias ocasiones pero en ninguna de ellas los intentos pasaron de ser simples proyectos. Bastantes años más tarde, en 1887, sufrió el Alcázar el tercer incendio que comenzó en la biblioteca y se extendió rápidamente por todo el edificio destruyéndolo casi por completo.[6]

Desde mediados del siglo XIX a mediados del XX[editar]

La reina Isabel II cedió parte del Alcázar para que se instalara en él el «Colegio de Infantería». Por esas fechas se realizaron los estudios necesarios para reedificar el edificio pero la revolución política de 1854 paralizó las obras. En 1867 Toledo recibió con alborozo la noticia de que el Alcázar va a ser reedificado y empezaron las obras el 2 de julio de ese mismo año. El año siguiente —1868— tiene lugar la revolución que destronó a la reina Isabel II y como consecuencia de ello las obras se desarrollaban con mucha lentitud. Cuando se acabó la reconstrucción destacaban por su belleza los salones destinados a «Cámara Real», el «Salón de Honor» y el «Salón mudéjar». El Salón de honor tenía pintados en el techo cuatro momentos históricos famosos del Emperador Carlos I: las entradas en Roma y Túnez, la Batalla de Mühlberg y su entrevista con el rey Francisco I de Francia. En 1878 se instaló en el Alcázar la Academia de Infantería de Toledo. Como coronación de las obras de reconstrucción se colocó una estatua del Emperador Carlos I en el centro del patio, de bronce fundido, copia de la que hizo Leone Leoni, que se conserva en el Palacio Real de Madrid, y situada sobre pedestal de piedra berroqueña.[7]

El Alcázar como «torre telegráfica»[editar]

A mediados del siglo XIX el Ministerio de la Gobernación, durante el reinado de Isabel II, instaló en la torre N.O. (según el testimonio de Manuel de Assas en 1848) un mecanismo telegráfico para recibir y enviar mensajes codificados desde Madrid hasta Cádiz; era la torre telegráfica nº 10 de la Línea de Andalucía, creada por el Brigadier Mathé. Los puestos de esta línea de torres de telegrafía óptica estuvieron en algunas poblaciones como Aranjuez, Toledo, Consuegra, Ciudad Real, Puertollano y Fuencaliente; en la parte andaluza atravesaba entre otros lugares como Cardeña, Montoro, Córdoba capital, Carmona, Sevilla capital, Las Cabezas de San Juan, Jerez de la Frontera, Cádiz capital y San Fernando. Su funcionamiento como telégrafo óptico fue breve, desde 1848 hasta 1857.

Guerra Civil[editar]

Durante la Guerra Civil de 1936-39 fue utilizado por el entonces coronel sublevado José Moscardó como punto defensivo y de resistencia de la Guardia Civil y destruido totalmente por las tropas de la II República durante el asedio que duró 70 días del 22 de julio al 28 de septiembre de 1936. Fue liberado ese último día por el Ejército de África al mando del general José Enrique Varela y visitado al día siguiente por el general Francisco Franco, jefe del bando sublevado. La propaganda franquista convirtió el asedio del Alcázar en un mito y un símbolo político.[8]

Actualidad[editar]

Entre otras, El Alcázar tiene los siguientes departamentos, museos y funciones:

  • Aún se pueden ver las balas perdidas de la Guerra Civil Española incrustadas en las paredes del Alcázar .
  • Alberga la Biblioteca de Castilla La Mancha.
  • Desde julio de 2010 se muestran las colecciones del Museo del Ejército procedentes del antiguo Salón de Reinos de Madrid.
  • Salón de armas blancas: Es una sala de homenaje y recuerdo a la tradición de espadería toledana que se continuó en la «Fábrica Nacional de Armas de Toledo», fundada por Carlos III, donde se puede observar la evolución que ha tenido el arma blanca.
  • Salón de armas de fuego: Tiene todas las armas de fuego del siglo XX como pistolas, ametralladoras, morteros, fusiles, etc. procedentes del Museo del Ejército de Madrid.
  • Salón de Maquetas: Se exponen dos maquetas del Alcázar, antes y después del asedio, en la Guerra civil española junto a fotografías y otros objetos significativos.
  • Salón Romero Ortiz: Tiene expuestas las colecciones del que fue Ministro de Gracia y Justicia don Antonio Romero Ortiz y que legó a la Academia de Infantería.
  • Despacho de Moscardó. Este despacho es la única estancia que se conserva tal y como estaba el 28 de septiembre de 1936.
  • Salón de las batallas. En este lugar se representan las tácticas, los ambientes y lugares donde se desarrollaron los hechos de armas más importantes de los ejércitos españoles. Sobre cada representación, en el techo, están los escudos de España en el momento de cada batalla abajo mostrada.
  • Cripta: Es el lugar donde reposan los restos de los defensores.
  • Salón de uniformes contemporáneos. En esta estancia se exponen los uniformes reglamentarios hasta la actualidad así como recompensas y distintivos. Tiene un fin divulgativo. El salón lo preside un busto de S.M. Juan Carlos I.
  • Salón de Órdenes Militares. En este salón se reproducen las ocho órdenes militares de épocas comprendidas entre los siglos VIII al XVI y séis hábitos actuales. La orden más antigua, la de la Encina, data del año 722. La intención que tuvieron al montar esta sala es la de rendir homenaje a estas órdenes que contribuyeron de forma muy efectiva a la Reconquista y que fueron los antecesores de los Ejércitos Regulares.
  • Salón documental: Contiene los más variados documentos, planos, instrucciones, etc. por los que se han regido la construcción y sucesivas reconstrucciones del Alcázar desde los tiempos del emperador Carlos I.[9]

Imágenes[editar]

Referencias[editar]

  1. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo:  pp. 1 a 5. 
  2. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 5. 
  3. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 6 a 8. 
  4. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 8 y 9. 
  5. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 10. 
  6. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 9 a 12. 
  7. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 10 a 13. 
  8. Reig Tapia, Alberto. El asedio del Alcázar. Mito y símbolo político del franquismo. p. 1-30
  9. Mayoral, Juana Aurora (1987). «Alcázar de Toledo». Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo 1:  pp. 18 a 23. 

Bibliografía[editar]

  • SÁNCHEZ RUIZ, Carlos, La telegrafía óptica en Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía, Sevilla, 2006.
  • Sánchez Ruiz, Carlos (2007, diciembre). «Las torres telegráficas de Toledo y Ciudad Real». Castillos de España (148). 
  • De Assas, Manuel. Álbum artístico de Toledo. Imprenta de Julián Saavedra y Compañía. Madrid. 1848. (Pag. 106-108.).
  • Mayoral, Juana Aurora. Alcázar de Toledo. 1987. Patronato de Conservación del Alcázar de Toledo.

Enlaces externos[editar]





Coordenadas: 39°51′29″N 4°01′14″O / 39.858084, -4.020631