Al-Azraq

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Toni, el rey, de Francisco Laporta Valor (Alcoy, 18501914), caracterizado como Al-Azraq. Diseño del traje del alférez de lafilà Chano, 1903.

Mohammad Abu Abdallah Ben Hudzäil al Sähuir (1208, Vall de Alcalá, en Alicante, - 1276, Alcoy), conocido con el apodo de Al Azraq (el de los ojos azules), fue un caudillo andalusí que vivió a mediados del siglo XIII al sur del entonces Reino de Valencia. Capitaneó tres enfrentamientos mudéjares en el sur del Reino de Valencia. Llegó a convertirse en el señor mudéjar más famoso del siglo XIII. Y varios autores han encontrado, en la rememoración de las revueltas de Al-Azraq, el origen de las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. [1]

Biografia[editar]

Era hijo del valí Hudzäil al Sähuir y de madre cristiana. Pasó largas temporadas en las cortes de Aragón, Valencia y Granada; disfrutó de la confianza y amistad de los reyes Jaime I el Conquistador de Aragón y Alfonso X el Sabio de Castilla.

Enfrentamientos con la Corona de Aragón[editar]

Al-Azraq protagonizó tres enfrentamientos contra el monarca aragonés:

Resistencia[editar]

La tercera fase de la conquista del Reino de Valencia, en 1244, alcanzó los territorios controlados por Al-azraq. Tras la caída de Biar, el resto de villas y castillos se rindieron sin mucha resistencia, especialmente a partir del Tratado del Pouet. En este Al-Azraq estableció un pacto con el monarca aragonés Jaime I, por el que el señor musulmán mantuvo el control de una serie de fortificaciones en los valles de Alcalá y Gallinera. El pacto fue firmado entre el infante Alfonso, en nombre del rey, y Al-Azraq. Supuso la entrega de los castillos de Pop y Tárbena, el mantenimiento por al-Azraq los castillos de Alcalá y Perputxent, y el compromiso de cesión en tres años los castillos de Gallinera, Margarida, Xeroles y Castells , que poseía al-Azraq. Así como el reparto de las rentas de dichos castillos.[2]

Primera revuelta[editar]

Sin embargo, debido a los continuos abusos contra la población musulmana, se revelo entre 1247 y 1258. El envío de un contingente militar por parte de Jaime el Conquistador a la reconquista de Sevilla dejó desguarnecido los territorios recientemente conquistados por él, facilitando la revuelta de Al-Azraq.[3]​ Ante el maltrato a los sarracenos y el incumplimiento de los acuerdos de los monarcas, los mudéjares se sublevaron en 1247 bajo el mando de Al-Azraq, que, en este año, ya controlaba los castillos de Ambra (valle de Pego), y de Alcalá, con numerosos castillos menores. A continuación, fueron tomados los castillos de Xàtiva, Dénia, y Alicante y, con la ayuda del sultanato de Granada y del apoyo interesado del rey Alfonso X de Castilla y, del hermano de este, el Señor de Villena, Don Manuel, se independizó la región de la orilla sur del Júcar del Reino de Valencia.

Mientras tanto, Jaime I pidió ayuda económica al papa Clemente IV; a cambio de ceder a sus presiones y de la exención del diezmo, firmó la expulsión de los musulmanes de todo el territorio de la Corona de Aragón en un decreto con las cortes de Valencia . Esto conllevó que una parte importante de los musulmanes expulsados añadieron los rebeldes, haciéndose aún más fuertes, y derramó el reino en una situación de guerra generalizada. Por otra parte, gran número de musulmanes que aceptaron el exilio, provenientes fundamentalmente de la ciudad de Valencia, fueron agrupados y conducidos hacia la frontera de Murcia, escoltados con protección militar.

Durante dicha revuelta estuvo a punto de acabar con la vida de Jaime I en plena emboscada. Pero Al-Azraq acabó siendo desterrado.

Segunda revuelta[editar]

En 1276 se produjo una segunda revuelta de la población, harta de abusos. Al-Azraq se encontraba exiliado en Granada pero acudió a la llamada. El caudillo árabe acabó encontrando la muerte mientras se encontraba sitiando Alcoy defendido por cuarenta caballeros llegados desde Játiva. Matando a al-Azraq en una maniobra de distracción. Sin embargo, una vez que el ejército mudéjar inició la fuga, algunos caballeros de Játiva, improvisadamente, quisieron perseguirlos, y cayeron en una emboscada militar en mano de rebeldes encabezados por el hijo de Al-Azraq, los cuales se encontraban escondidos para un contraataque. Alcoy, por tanto, quedó desprotegida, y el hijo de Al-Azraq consiguió tomarla, así como Játiva.

Jaime I cayó enfermo y murió el 27 de julio del 1276, y heredó el trono valenciano su hijo Pedro III el Grande. El nuevo rey recuperó fortificaciones y llegó a un acuerdo de tregua de tres meses. Después, sometió varios castillos y tuvo que rendirse a la fuerza el de Montesa. La revuelta finalizó en octubre de 1277, antes de que los granadinos y los norteafricanos pudieran socorrer a los mudéjares. Pedro I ordenó desarmarlos sin que fueran castigados, y el año 1283 decretó una ley que les permite la libertad de desplazamiento y de residencia en todo el reino, así como la libertad de comercio .

Bibliografía[editar]

Sellés, Just I. (2015). Al-Azraq El Blau. Crònica de la conquesta de La Muntanya. Ediciones La Muntanya. ISBN 9788460843689. 


Referencias[editar]

  1. Narcís Sayrach i Fatjó dels Xiprers, El patró Sant Jordi: història, llegenda, art
  2. Guinot, Enric (2011). Repartiments a la Corona d'Aragó (segles XII-XIII). Universitat de València. p. 209. ISBN 8437083931. 
  3. Barreras Martínez, David (2010). La cruzada Albigense y el Imperio aragonés. Ediciones Nowtilus. p. 155. ISBN 8497633660.