Agartha

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La escritora rusa Helena Blavatsky (1831-1891), posible creadora del «mito de Agartha».

Según la escritora ocultista Helena Blavatsky, Agartha es un reino ubicado debajo del desierto de Gobi. Su capital es Shambala, donde gobierna el Rey del Mundo.

Agartha es un tema popular en el esoterismo y es la base de la creencia en la Tierra hueca, creada posiblemente en 1957 por el escritor fantástico italiano F. Amadeo Giannini.

Leyendas del siglo XX[editar]

En la mitología hinduista no se menciona la idea de un mundo agradable dentro de la Tierra, sino la existencia de infiernos subterráneos:[1] los Patala.

El mito de Agartha fue desarrollado por varios escritores ocultistas:

  • Helena Blavatsky (1831-1891) escribió que Agartha (a la que ella denomina la Logia Blanca) fue fundada hace unos quince millones de años sobre lo que era una isla en el «mar de Gobi» ―el actual desierto de Gobi― donde aterrizaron los Señores de la Llama, semidioses provenientes del planeta Venus). Ella afirma que la idea de este mundo subterráneo pudo haber inspirado en creencias religiosas antiguas como el Hades, el Sheol y el Infierno.
  • Louis Jacolliot (1837-1890) menciona a Agartha en su libro Les fils de Dieu.
  • Ferdinand Ossendowski (1876-1945) afirmó que un mongol le había contado[2]
    • que Agarthi ―a la que él menciona con "i", y también con una palabra sánscrita, Paradesha (‘el país más allá’)―[3] había sido fundada por el primer Gurú hacia el año 380.000 a. C., y que se había vuelto subterránea solo 6000 años atrás.
  • El reino misterioso de Agharti tiene accesos distribuidos en el mundo entero.
  • En ese reino interior no existen el mal ni el crimen.
  • Existen una serie de poblaciones o ciudades en Agharti que rodean al lugar central.
  • Allí mora el Rey del Mundo ―Brahmatma―,[4] asistido por el Majatma (‘gran alma’, que predice los acontecimientos mundiales) y el Majanga (‘gran miembro’, que dirige la marcha de los acontecimientos mundiales).
  • Alexandre Saint-Yves d'Alveydre (1842-1909) afirmó que prefería la escritura india Agartha sobre la mongola (en realidad tibetana) Agarthi.
  • El escritor francés René Guenón (1886-1951), en el libro El rey del mundo (1927), enumera una gran cantidad de tradiciones antiguas de una tierra santa por excelencia, que se encuentra en muchos lugares verdaderos o legendarios:
Sin embargo Guenón omite mencionar que ninguna de esas tierras santas era subterránea.
  • Earlyne Chaney afirma ―sin aportar ninguna evidencia― que hace muchas eras, almas muy avanzadas ―los anunnaki― vinieron a la Tierra desde otros planetas. Estos seres trajeron el «Arca de la alianza» mencionada en la Biblia, que era un arma láser y un mecanismo para el control de la gravedad, que permitió a los annu ―descendencia de los anunnaki― construir las grandes civilizaciones de la Atlántida y Lemuria. Finalmente los anunnaki se marcharon, dejando a la Tierra en manos de los annu, que se habían emparejado con terrícolas. Cuando el tiempo pasó, la Atlántida fue dominada por la Hermandad Oscura ―los hijos de Belial―. Los annu, al darse cuenta de que se acercaba la destrucción de la Atlántida, huyeron a otros países, especialmente a Egipto. Con sus «arcas de la alianza» antigravitatorias ayudaron a construir las pirámides (hacia el 3100 a. C.). También utilizaron estas armas láser para perforar profundo bajo tierra, construyendo túneles y ciudades subterráneas. Cuando el diluvio y el cambio de polos estaban a punto de demoler la Atlántida y Lemuria, los annu entraron en sus ciudades del interior de la Tierra a través de la Pirámide de Keops. Después sellaron la pirámide impidiendo a los terrícolas descubrir sus pasajes subterráneos y manteniendo fuera las aguas de la inundación ―que habría sucedido hacia el 8000 a. C.―.

Ciudades de Agartha[editar]

Según Madame Blavatsky, Agartha está formada por varios continentes, océanos, montañas y ríos. Shamballa es su ciudad central. Habría unas cien colonias subterráneas debajo de la Tierra, todas ―menos una― bastante cerca de la superficie. Estas ciudades subterráneas han sido conocidas como la Red de Agartha. Sus costumbres varían, pero siguen una estructura de vida común orientada espiritualmente en las enseñanzas de Melquisedec.[5] El promedio de la población de cada ciudad es de 0,5 millones de habitantes, pero Telos ―una de las ciudades de Agartha― bajo el monte Shasta tendría 1,5 millón de habitantes.

Habitantes[editar]

Según Blavatsky, existen diversas razas en Agartha, y los seres que la habitan pueden variar mucho en el aspecto. Por ejemplo, por un lado, los habitantes de Agartha vendrían del continente de Gondwana, ahora desaparecido; gracias a las mediciones de las mareas realizadas por medio del Candelabro de los Andes, estos comprendieron que una catástrofe estaba por azotar su tierra, y se refugiaron en inmensas galerías subterráneas, iluminados por una particular luz ―no un sol― que haría brotar las semillas, llevando consigo el bagaje de sus antiguos conocimientos.

En cambio, Brad Steiger, en su libro El hueco de la Tierra, mito o realidad, afirmó ―sin aportar ninguna evidencia― que «los más ancianos» ―una antigua raza inmensamente inteligente y científicamente avanzada que pobló la Tierra millones de años atrás y luego se mudó bajo tierra―eligió estructurar su propio ambiente bajo la superficie del planeta y fabricar allí todas sus necesidades. Los más ancianos son homínidos extremadamente longevos, y antecesores del homo sapiens por más de un millón de años. Los más ancianos permanecen generalmente a distancia del mundo superficial, pero de vez en cuando se han sabido ofrecer para aportar críticas constructivas.

Willis George Emerson, en su libro El dios humeante, afirmó ―sin aportar ninguna evidencia― que los habitantes de Agartha viven entre 400 y 800 años, y que tendrían una altura de 12 pies (unos 3,7 metros aprox.) o más.

Todos los escritores coinciden en que la tecnología de los habitantes de Agartha es muy avanzada y que se comunican mediante telepatía.

El desierto de Gobi, debajo del cual se encuentra el reino de Agartha, según la escritora rusa Helena Blavatsky.

Entradas desde el exterior[editar]

Según Blavatsky, las entradas hacia las galerías que llevan a Agartha estarían ocultas en lugares aislados para impedir el acceso a los curiosos. Muchas se encontrarían escondidas debajo de las aguas de los océanos, lagos, o en pendientes de alta montaña. Habría algunas también

Conexiones[editar]

Nazismo y budismo[editar]

Ilustración budista.

En 1938, Adolf Hitler envió una expedición nazi al Tíbet al mando de Ernst Schäfer, acompañado por «cinco sabios alemanes» y veinte miembros de las SS. El ideólogo de esta misión era Hilscher, jefe del departamento de esoterismo de la Deutsches Anhererbe, una sociedad constituida el 1 de enero de 1935 para estudiar la antigua historia del espíritu, mejor conocida como «herencia de los ancestros». La misión consistía en entablar lazos con los misteriosos habitantes de la cavernas, pertenecientes al pueblo de Agartha.

Un pensamiento que también alentó este viaje fue el recuperar la vieja tradición espiritual emparentada con el paganismo y la práctica del ocultismo templario, que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia septentrional. Quizás esta afirmación explicaría porqué los nazis recibieron un documento del Consejo de Regencia que en ese entonces gobernaba al Tíbet —ya que aún no se había elegido el nuevo Dalái Lama viviente—, aceptando a Hitler como jefe de todos los arios, y porqué en algunas castas altas de la India, el Tercer Reich fue saludado, e inclinadas algunas cabezas ante la presencia de la esvástica, aunque no como muestra de respeto al nazismo, sino por ser la esvástica un símbolo del siglo V a. C. que significa «buena suerte» o «forma bendita». Lo cierto es como resultado de este viaje, en Berlín se instaló una comuna de monjes tibetanos, incluso algunos defendieron mediante las armas dicha ciudad del asedio soviético en 1945.

Relatos[editar]

A continuación se pueden leer diversos «relatos» de gente común, militares, pescadores..., que afirman haber estado o haber tenido experiencias en Agartha.

Almirante Richard E. Byrd[editar]

Richard Evelyn Byrd.

En 1957, el escritor italiano F. Amadeo Giannini publicó The Worlds Beyond the Poles[6] (‘los mundos más allá de los polos’), en que afirmaba ―sin aportar ninguna evidencia― que en febrero de 1947, el aviador estadounidense Richard E. Byrd (1888-1957) había intentado ser el primer humano en llegar al polo norte. Primero vio un mamut lanudo vivo cerca del polo norte, a plena luz del sol. Después ingresó 2300 millas por una entrada al centro de la Tierra. Allí tuvo un encuentro con un humanoide de otro mundo, que advirtió a la humanidad que buscaran la paz y no la guerra. Según Giannini, Byrd había escrito todo esto en un diario secreto.

Estas afirmaciones de Giannini contienen varias contradicciones:

  • En febrero de 1947, Byrd estaba llevando a cabo la muy publicitada Operación Highjump en la Antártida, y por lo tanto, se encontraba en el punto más lejano posible del polo norte.
  • Otro problema es que en febrero en el Ártico es invierno y por lo tanto la luz del sol no llega al polo norte ―es noche cerrada durante seis meses, entre el 21 de septiembre y el 21 de marzo― por lo que habría sido imposible que Byrd viera algo, como un mamut lanudo, desde el aire.
  • El monólogo del humanoide que le dio consejos a la humanidad proviene directamente de la película Lost Horizon (1937).
  • En 1996 se descubrió el diario de Byrd, donde se demostró que su vuelo sobre el polo norte había sido un engaño, que en 15,5 horas no había recorrido 2189 km sino 1750 km (el 80 % del trayecto).

Los creyentes en la Tierra hueca afirman que The Worlds Beyond the Poles (‘los mundos más allá de los polos’) fue escrito por un grupo secreto llamado Los Controladores para desacreditar las creencias en la Tierra hueca.[7]

Olaf Jansen[editar]

Este hombre de origen nórdico junto a su hijo, en su pequeño bote de pesca, intentaron encontrar la tierra más allá del Viento del Norte, de la que habían oído hablar. Al parecer una tormenta de viento les llevó a través de una supuesta apertura polar y al interior hueco de la Tierra. Allí pasaron dos años y al regresar a través de la apertura del Polo Sur, el padre perdió su vida cuando un iceberg se rompió en dos y destruyó el bote. El hijo fue rescatado, pero cuando contó su increíble historia, lo metieron en una prisión para dementes porque nadie le creería. Después de ser liberado y de pasar 26 años como pescador se mudó a los Estados Unidos. A sus noventa años hizo amistad con el escritor Willis George Emerson y le contó su historia. En su lecho de muerte dio también a Emerson mapas que había hecho en el interior de la Tierra junto con un manuscrito relatando sus experiencias.

Habló de lo longeva de su población, de su tecnología científica avanzada, de que podían trasmitirse sus pensamientos unos a otros, etc. También afirmaba que estos fabrican «platillos volantes» que son operados por su poder superior que se saca del electromagnetismo en la atmósfera. El entonces anciano decía que la Tierra es cóncava y que una humanidad vive en el interior del globo.

Robert Stacy Judd[editar]

Este arqueólogo californiano, habla de haber estado en el estado de Yucatán y haber entrado en la estupenda ‘Cueva de Loltun’ con un grupo de seis investigadores. Descendieron muy adentro en las profundidades de la Tierra y entonces se dieron cuenta que estaban perdidos. Se quedaron muy preocupados cuando de pronto desde lo más profundo llegó a ellos una luz. La luz se convirtió en una antorcha llevada por un viejo ermitaño ciego que les dijo que les había visto con la clarividencia y sabía que estaban perdidos. Incluso aún ciego, procedió a llevarles de vuelta a la superficie de la Tierra. Los hombres estuvieron muy agradecidos y preguntaron al eremita que donde vivía. El eremita les dijo que la cueva era su hogar y que salía a la superficie cada unos cuantos meses. Cuando le preguntaron como sobrevivía, cómo encontraba comida y agua para beber, dijo que le cuidaban los amigos que vivían en la hermosa ciudad interior en las profundidades de la Tierra. Se detuvo el tiempo suficiente para tomarle una foto, entonces desapareció de vuelta a la cueva.

Alexandre Saint-Yves d'Alveydre.

Alexandre Saint-Yves d'Alveydre[editar]

Este antiguo marqués de origen francés, cita en un libro llamado Misión de la India en Europa, que en el año 1885 recibió la visita del príncipe afgano Hardij Schripf, acompañado de dos misteriosos personajes, «enviados —decían— por el Gobierno Universal Oculto de la presente Humanidad, los cuales le revelaron la existencia del Agartha y su organización espiritual y política...». Este mandó imprimir doscientos ejemplares de su libro para ser publicados. Pero ante amenazas provenientes de la India, el autor decidió destruir cualquier rastro del manuscrito.

Un único ejemplar sobrevivió y fue conservado por el hijo de Saint-Yves, que más tarde regaló al místico Papus. Según se pudo saber, los textos que contenía el libro citaba alguno de los siguientes párrafos: «...Varios millones de dwijas (dos veces nacidos) y de yoguns (unidos en Dios) forman el círculo grande o, mejor dicho, el hemiciclo. Por encima de ellos, caminando hacia el Centro, se encuentran cinco mil punditis-pandavas, algunos de los cuales se ocupan de la enseñanza propiamente dicha, y los demás, de la Policía interior o de las Cien Puertas... Su número de cinco mil corresponde al de las raíces de la lengua védica. Después de los pundits, vienen distribuidos en grupos más o menos numerosos, las circunscripciones solares de los trescientos sesenta bagawandas o cardenales. El círculo más elevado y más cercano al misterioso Centro se compone de doce miembros que representan la iniciación suprema. Por encima de ellos no hay más que el triángulo formado por el Soberano Pontífice, el Brahmatma, soporte de las almas en el "Espíritu de Dios", y sus dos asesores: el Mahatma, representando el Alma Universal, y el Mahanga, símbolo de toda la organización material del Cosmos...».

Saint-Yves dijo además que Agharta, que en idioma sánscrito significa Comunidad o Comarca Suprema, se encontraba ubicada en el Desierto del Gobi, o sea en pleno corazón del Asia. «...En la superficie de la Tierra y en sus entrañas, la existencia real de Agartha se sustrae a la vigilancia y al apremio de la violencia de la profanación. Sin hablar del continente americano, cuyos subsuelos ignotos le pertenecieron en tiempos de una muy lejana antigüedad, en Asia, sólo, cerca de mil millones de hombres conocen más o menos de su existencia y su grandeza».

Referencias[editar]

  1. Quizá la idea de los hinduistas no era la de reinos dentro de la Tierra, sino debajo de la Tierra ―que ellos creían plana―.
  2. Ferdynand Antoni Ossendowski (1876-1945) fue un escritor, periodista y catedrático anticomunista católico polaco.
  3. A pesar de que en sánscrito para significa ‘más allá’, y deśa significa ‘país’, según Varaja-mijira, el Pañcha-tantra y el Kathaka, la palabra paradeśa no significa ‘el país más allá’ sino ‘otro país’, ‘país extranjero’ o ‘país hostil’.
    Véase la acepción – deśa, que se encuentra en 33 renglones antes del final de la tercera columna de la pág. 586 en el Sanskrit-English Dictionary del sanscritólogo británico Monier Monier-Williams (1819-1899).
  4. Brahmatma es una palabra inventada por Ossendowski. Está formada por dos palabras sánscritas existentes:
    • Brahmá (el rey del universo completo, un dios de cuatro cabezas creador de este universo) y
    • atma (‘alma’).
  5. Los Melquizedeks son un antiguo sacerdocio que disemina las enseñanzas de la «Gran Hermandad Blanca» por todo el universo.
  6. Giannini, F. Amadeo (1958): Physical Continuity of the Universe and Worlds Beyond the Poles: a Condensation.
    Giannini, F. Amadeo (1959): The Worlds Beyond the Poles. Nueva York: Vantage Press, 1959.
  7. En varios sitios web se aumentan las afirmaciones del libro de Giannini: le hacen afirmar que la Tierra interna no está en la oscuridad sino que tiene su propio sol, y que al final el avión de Byrd fue saludado por máquinas voladoras de un tipo que él nunca había visto antes. Le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro y fue saludado graciosamente por emisarios de Agartha. Después de descansar, él y su tripulación fueron llevados a conocer al rey y la reina de Agartha. Le dijeron que le habían permitido entrar en Agartha debido a su alta moral y su carácter ético. Continuaron diciendo que desde que Estados Unidos había cometido el atentado terrorista atómico sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki (en 1945), habían estado muy preocupados por su propia seguridad y supervivencia. Habían decidido que era el momento de hacer un mayor contacto con el mundo exterior para asegurarse que la humanidad no destruiría este planeta y a su civilización con él. A Byrd se le había permitido entrar para poder hacer contacto con alguien en quien confiaran. Para hacer corta una larga historia, cuando su visita terminó, el almirante Byrd y su tripulación fueron guiados en su avión de vuelta al mundo exterior, habiendo cambiado sus vidas para siempre.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]