Agamia

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El símbolo de la agamia está formado por un espacio central negro que representa al sujeto y por líneas blancas que parten de él expandiéndose y ocupando todo el espacio. Estas líneas no representan vínculos entre sujetos individuales, como en el gamos, sino vínculos entre el sujeto y su entorno integral.

La agamia (del griego ἀ a,"no" y γάμος gamos, “consorte”) es un modelo relacional consistente en la no formación de parejas.

En sentido débil, existe agamia allí donde no existe pareja, y es ágama la persona que no tiene establecida pareja alguna.

En sentido fuerte, la agamia implica la deconstrucción del sistema gámico, cuya expresión mayoritaria en Occidente es el modelo monógamo, y de la ideología amorosa cuya función es la reproducción de dicho sistema.

En función de este significado, se trata, por lo tanto, de una alternativa radical a la monogamia y, por extensión, a cualquier modelo gámico.

Historia[editar]

Al margen de tentativas aisladas de utilización del término con otros significados (Bachofen),[1]​ la agamia aparece por primera vez como rechazo expreso al gamos el 1 de enero de 2014 en el blog contra el amor[2]

La agamia tiene ocho pilares teóricos que sirven, además, como líneas de desarrollo del modelo:

  1. rechazo al amor
  2. restablecimiento de la razón como máxima autoridad decisoria
  3. reintegración de las relaciones al ámbito de la ética
  4. rechazo radical del género
  5. rechazo a los cánones normativos de belleza y a las jerarquías de valor sociosexual.
  6. rechazo a la sexualidad patriarcal a través del cuestionamiento del concepto "objeto de deseo"
  7. sustitución de los celos por la “indignación”
  8. sustitución de la familia por la “agrupación libre”

Estas y otras líneas de reflexión han ido desarrollándose, ampliándose y transformándose desde su propuesta inicial.

El 1 de enero de 2019 aparece el primer manifiesto colectivo o código de conducta relacional ágama[3]

El gamos[editar]

El gamos o “vínculo matrimonial” es la herencia del contrato esclavista patriarcal por el que una o varias mujeres se convierten en propiedad de un hombre (Pateman).[4]

La actual crisis de la monogamia, manifestada en la inestabilidad de la pareja y el surgimiento de modelos relacionales alternativos, sería la consecuencia de la incapacidad del gamos para transformarse radicalmente en un contrato igualitario no regido por el espíritu de la propiedad privada.

La alternativa ética no sería, por lo tanto, una reforma del gamos, sino su rechazo explícito y abandono. Dado que el gamos no es sólo una opción relacional, sino un sistema que regula por defecto nuestra vida relacional, su rechazo exige la deconstrucción de su expresión en todos los ámbitos de las relaciones y de la vida.

Crítica al amor[editar]

La agamia entiende el amor como el sistema ideológico cuya finalidad es el establecimiento de gamos. La crítica al amor no es una crítica al afecto, sino a un modo de organizar la expresión de afecto en función de su idoneidad para formar y conservar parejas.

Al multiforme y contradictorio discurso cultural del amor subyacería una finalidad coherente que sería el fortalecimiento de los mecanismos que abocan a los individuos a establecer parejas. Esa coherencia se manifestaría en la omnipresencia de algunos de sus rasgos, como la exaltación emocional, la defensa de los vínculos próximos por encima de la responsabilidad social, y la atribución al sexo de una significación mística que lo convierte en el pegamento de la pareja.

La agamia cuestiona la Crítica al Amor Romántico por su carácter reformista con respecto al gamos, entendiendo que, más que proponer un sistema de relaciones justo, dicha crítica se conforma con establecer unas nuevas bases amorosas que respondan al hecho consumado del cambio social que ha sustituido la monogamia indisoluble por la monogamia en serie. Así, la Crítica al Amor Romántico no sería una verdadera crítica, sino una operación de rescate del amor mediante el sacrificio de algunas de sus propiedades más desfasadas y tradicionalmente patriarcales, a las que se atribuiría, bajo la etiqueta de Amor Romántico, el constituir un sistema plenamente distinguible y autónomo del verdadero buen amor.

Agamia frente a modelos no monógamos[editar]

La agamia tiene en común con los modelos relacionales no monógamos su cuestionamiento de la normatividad relacional y de la monogamia hegemónica (en ese sentido es una “no monogamia”, puesto que no es monogamia).

Al mismo tiempo, se distingue de ellos en el rechazo radical al gamos y a la ideología del amor (no se definiría entonces en oposición a la monogamia, sino a todos los modelos gámicos, monógamos o no).

Se distingue del poliamor, ya sea o no jerárquico, en el no establecimiento de parejas. Las relaciones evolucionan sin la exigencia de establecerse de uno u otro lado del gamos, sean cuales sean sus prácticas, grados de intimidad, niveles de confianza, estabilidad, etc.

Se distingue de la anarquía relacional en el rechazo explícito al gamos, que la ar tolera, y a la ideología amorosa, que la ar abraza en la forma de crítica al amor romántico. Allí donde la ar entiende que debe prevalecer el respeto por la diversidad relacional, la agamia señala la renovación de un sistema relacional patriarcal y clasista que debe ser claramente rechazado.

Bibliografía[editar]

  • Blanco, I. Tello, S. (2015) Y si… ¿banalizamos el sexo? La Madeja, 6, págs. 18-20 ISSN: 2171-9160
  • Blanco, I. Tello, S. (2015) Asexualidad. La construcción biológica y cultural del deseo. UCM
  • Sánchez, I. (2015). Agamia. En (h)amor1. En Sandra Cendal (Ed.) (h)amor1. Madrid. Continta Me Tienes

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Bachofen J. J.- Das Mutterrecht: eineUntersuchungüber die Gynaikokratie der altenWeltnachihrerreligiösenundrechtlichenNatur. Stuttgart 1861
  2. http://www.contraelamor.com/2014/01/agamia.html
  3. [1]
  4. Pateman C. – El contrato sexual, 1995 ,Anthropos