Abraham Ángel

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Abraham Ángel
Abraham Ángel - Self-portrait - Google Art Project.jpg
Autorretrato, (1923) 810 × 725 mm (31.9 × 28.5 in), Museo Nacional de Arte.
Información personal
Nacimiento 7 de marzo de 1905.
Bandera de México (estado) Estado de México
Fallecimiento 27 de octubre de 1924 (19 años).
Bandera de Ciudad de México Ciudad de México
Causa de muerte Suicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad mexicana
Información profesional
Área Pintor
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Retrato de Hugo Tilghman [El tenista] (1924), 1,360 × 1,200 mm (53.5 x 47.2 in), Museo Nacional de Arte.

Abraham Ángel Card Valdés (7 de marzo de 1905 – 27 de octubre de 1924) fue un pintor mexicano que exploró el estilo naïf francés, en el contexto del nacionalismo post-revolucionario en el que transcurrió su vida.

Sus pinturas poseen una admirable frescura y alegría además de una notable riqueza en la selección y mezcla de los colores. Su candor, casi infantil, y su estética "tan inocente como sensual" refleja una mexicanidad que nunca hizo uso de clichés y que supo animar con vibrantes y sutiles cromatismos.

Infancia[editar]

Nació en El Oro, Estado de México, siendo el menor de cinco hermanos. Su padre fue Lewis Edward Card Burke(originalmente Carthburke Beedgar), un minero y aventurero galés, llegado originalmente al continente americano motivado por la fiebre del oro en San Francisco, el cual viajaba continuamente por toda la república en busca de fortuna en minas de oro y plata. Rígido practicante del protestantismo para con su familia, por fuera era un jugador y mujeriego empedernido, que pocas veces volvió a ver o a hacerse cargo de la familia. Su madre, Francisca Valdez, era originaria de Sinaloa; hija de Rudecindo Valdés y Andrea Hernández, originarios de la Hacienda de los Reyes, a la edad de catorce años se une con el aventurero escocés para iniciar la difícil vida de concubinato. De esta unión nacerían cinco hijos: Adolfo, Eleuterio, Francisco, Luis Eduardo, Amelia, y el menor de todos, Abrahám Ángel. Todos ellos (a excepción del mayor que adoptaría el protestantismo inculcado por el padre) serían bautizados por la madre una vez fallecido Edward Card Burke.

Al partir el ingeniero Edward Card a Oaxaca, en 1909, el resto de la familia se trasladaría a la ciudad de Puebla en búsqueda de mejor suerte bajo la protección de Adolfo, el hijo mayor, que para entonces ya tenía un empleo en la Compañía de Luz, ocupación que años después intentó inculcar en Abraham Ángel sin el menor de los éxitos. Sería en esta ciudad donde el artista pasaría la mayor parte de su infancia.

A los once años, tras el fallecimiento de su padre a bordo de un tren en las cercanías de Cosatlán, Puebla, Abraham llegó a la Ciudad México en compañía de su madre, su hermana Amelia y su hermano mayor. Fue criado en un estricto ambiente protestante, religión a la cual pertenecía su padre y que su hermano mayor había adoptado enérgicamente, hecho que a la larga significaría la ruptura con su familia al intentar dedicar su vida a la pintura.

Incursión como artista[editar]

Abraham Ángel tuvo su primer acercamiento al mundo del arte cuando empezó a asistir, en 1921, a las clases de pintura impartidas por Adolfo Best Maugard, incorporado a las brigadas de artistas de la Dirección de Dibujo y Trabajos Manuales de la Secretaría de Educación Pública, tal como da testimonio su primer cuadro fechado que tiene una gran influencia del propio Best Maugard en el trazo y colores. A comienzos de 1922, tras abandonar el hogar materno, conoce a Manuel Rodríguez Lozano, quien sería su amante y maestro, y cuya influencia iría depurando el estilo de las primeras enseñanzas impartidas por Best Maugard.

Pronto entraría en el círculo de artistas de la época presentado por Rodríguez Lozano, forjándose una leyenda a su al rededor, en parte creada por el maestro, quien lo presentaba como el mejor pintor de América, recién llegado de Argentina. Luis Mario Schneider cita su ascenso en 1923, año en el que empieza a ilustrar revistas como La Falange y se suscribe al grupo denominado como "los artistas revolucionarios", en contraposición al academismo de Alfredo Ramos Martínez, encabezado por Diego Rivera, y compuesto por figuras del ámbito intelectual y artístico de la época, tales como José Clemente Orozco, Fermín Revueltas, David Alfaro Siqueiros, Genaro Estrada, Antonio Caso, Carlos Pellicer, Vicente Lombardo Toledano, entre otros. Para 1924, el poeta Salvador Novo elogiaría a Abraham Ángel como "talentoso" tras la presentación de algunas de sus obras en la exposición de El Universal Ilustrado, el día 19 de junio.

Durante su breve trayectoria como artista, Abraham Ángel pintaría una veintena de cuadros, entre retratos y paisajes, de singular estilo y que hoy son sumamente apreciados por museos y coleccionistas. La mayoría de su obra pertenece actualmente al Museo Nacional de Arte, al Museo de Arte Moderno, ambos en la Ciudad de México, y a la galería privada G.B. Shell's.

Vida privada[editar]

Cuando Abraham Ángel decidió realizar estudios formales de pintura y arte en la Academia de San Carlos, chocó con la oposición de su hermano Adolfo, y ante la negativa de Abraham Ángel a dejar éstos, acabó siendo expulsado de su casa, ante el estupor y tristeza de su madre y su hermana [1] . Fue en esta época difícil cuando Abraham Ángel decidió dejar de usar sus apellidos y se fue a vivir con su tutor y para entonces amante, Manuel Rodríguez Lozano.

La relación entre Abraham y Rodríguez Lozano fue fruto de controversia desde el inicio. Ambos empiezan a vivir juntos en la calle de Bucareli, en el centro de la Ciudad de México, poco después de que el maestro se separara de su entonces esposa, Carmen Mondragón y de que el joven dejara el hogar materno. El poeta y periodista, José Juan Tablada, describe en una carta su primera impresión de la pareja, narrando un episodio en que visita a Rodríguez Lozano durante una enfermedad, en septiembre de 1922, y la forma en que es "atendido y velado por Abraham Ángel, como una madre cuidaría a su hijo". La influencia de Manuel Rodríguez Lozano en la obra de Abraham es notable. Cuadros como La chica de la ventana, realizado durante un viaje de ambos a Cuernavaca, delatan un cambio radical de estilo entre el Abraham Ángel alumno de Best Maugard y el Abraham Ángel alumno de Rodríguez Lozano. Serían dos años de convivencia conjunta y aprendizaje mutuo los que seguirían a partir de entonces. Rodríguez Lozano es nombrado en 1923 profesor de dibujo en la Secretaría de Educación Pública, para después, en enero de 1924, sustituir a Best Maugard como jefe de la Dirección de Dibujo y Trabajos Manuales de la Secretaría de Educación Pública, hecho que mejora considerablemente la situación económica de la pareja, permitiendo a ambos mudarse a la calle de Guanajuato, número 40 altos cinco, y a Abraham Ángel consolidarse como un alumno destacado y asistente prominente a la edad de 18 años; sin embargo, es a partir de entonces que se vive un declive de la relación, narrado brevemente en sus cartas por Best Maugard y José Juan Tablada, y que llevaría a la trágica muerte del joven artista meses después.

Aparente suicidio y controversia[editar]

Para marzo de ese año, Rodríguez Lozano hace manifiesta su simpatía por otro joven pintor, Julio Castellanos, al que acoge como su protegido. El doctor Raoul Fournier da testimonio de un viaje a Puebla en el que, tras ser testigo de la lejanía en el trato de los otrora amantes, intuye la ruptura y lamenta la depresión que sufre Abraham. Humillado y deprimido, Abraham Ángel falleció en la madrugada del 27 de octubre de 1927. Su muerte, bajo circunstancias poco claras, parece haber sido provocada por una inyección letal de cocaína (más de un gramo) en el muslo derecho. El mismo doctor Fournier diría, años después para una entrevista hecha por Olivier Debroise, que fue Rodríguez Lozano quien le hablaría, a las nueve de la mañana, para informarle de la muerte, argumentando una falla del corazón: "Llegué allá. Estaba helado, mal tapado, con la cara hundida en la almohada y los píes amoratados [...] Manuel insistía y entonces preparé el certificado. Diagnostiqué una cardiopatía congénita [...] Poco después me habló el legista del Hospital Juárez, Rojo de la Vega: Abraham se había inyectado más un gramo de cocaína". Otras versiones, asentadas por Debroise y Schneider, indican que fue el ama de llaves quien descubrió el cuerpo y avisó a su patrón quien había salido a trabajar desde temprano. Al regresar Rodríguez Lozano encontraría la puerta de Abraham cerrada por dentro, teniendo que recurrir a Xavier Villaurrutia, el más delgado de los presentes, para infiltrarse por la ventana.

En el Acta de Defunción, emitida el 29 de octubre, se fija como lugar de sepultura el Panteón Civil de Dolores, en una tumba que actualmente no existe. Manuel Rodríguez Lozano no aparece como testigo en el Acta, y dejaría a partir de entonces todo el proceso en manos de su madre, hecho que para Schneider muestra "su infamia y cobardía, [...] ausenta el compromiso". Al momento de su fallecimiento faltaban menos de cinco meses para que el joven artista cumpliera los veinte años. Su suicidio, aparentemente confirmado, y los hechos al rededor de él solo permitieron que acrecentara su leyenda. Diego Rivera escribiría a la semana una elegía para el joven fallecido, y un año después sería comparado por el poeta Alfonso Reyes con el precoz poeta francés Arthur Rimbaud en México.

El último cuadro pintado por Abraham Ángel se titula "Me mato por una mujer traidora", hecho que es reconocido por algunos autores como su testimonio de suicidio.

Obra[editar]

Durante los primeros años como artista de Abraham Ángel el estilo predominante en sus cuadros sería una clara influencia de Best Maugard. Algunas de las obras fechadas en 1921 incluso reproducen técnicas del llamado Método del para entonces consumado maestro: trazos simples y firmes, imagenes unidimensionales sin noción de profundidad, y con gamas reducidas de color. "Concepción", el cuadro más precoz del que se tenga noticia; realizada en pequeño formato, la nintas de oro surcan el papel apenas dibujando las formas sobre un fondo no dibujado, en su mayoría, pétalos y grecas. A partir de 1922 sus dos nuevas principales representaciones serían los paisajes y los retratos. Uno de sus primeros retratos identificados "Retrato de Manuel Rodríguez Lozano enfermo" fue producto de muchas discusiones. Olivier Debroise sostiene que el cuadro está pintado "a la manera de los exvotos". Insinúa una imagen de divinidad, adoración. A partir de ahí todos sus retratos lucirían como proyecciones de realidad distorsionada.

Los rasgos más destacables a lo largo de su obra son su gama cromática viva y brillante, su percepción de dimensiones, los materiales y sus trazos infantiles. En los paisajes marca protagonistas, de tal forma que el resto de los elementos de la escena lucen irreales o ficticios en comparación. Paisajes urbanos como "Tepito" e "Iztapalapa" (1923), así como "Cuernavaca" un poco más rural, son paisajes visualizados como festivos por su colorido, los tres con iglesias como protagonistas. En casi todas sus piezas de paisaje la profundidad depende más de la visión del espectador y de la condensación de color y la pintura, que del trazo.

En cuanto a sus retratos, dos obras representativas son "La chica de la ventana" y "El cadete", ambos parte de la colección del Museo de Arte Moderno. En ambos casos, la piel de los personajes, los dos jóvenes, oscila entre tonalidades amarillas y verdes; el color de la ropa contrasta con la piel (rosa, en el caso de la chica, roja en el caso de el cadete), mientras que los fondos, cálido en el primer caso, obscuro en el segundo, conjuga todos los elementos.

Aunque en su conjunto por los rasgos en común se podría decir que se agrupan dentro del naïf, determinar un solo estilo para una obra tan ecléctica resulta muy difícil.

Legado y reconocimiento[editar]

Muchos fueron los contemporáneos de Abraham Ángel quienes encontraron en el joven pintor una expresión pura de mexicanidad rebosante y en su muerte apoteosis de la pasión más pura. Con motivo de la llegada de una exposición organizada por Rodríguez Lozano y Julio Castellanos a París, el embajador de México en Francia, Alfonso Reyes, escribe:

Ese trote inacabable que, desde los emisarios de Moctezuma viene a nosotros, y parece que ha de ceñir la tierra con otros anillos de Saturno. El muerto: la maravilla y flor de la pintura mexicana, Abraham Ángel, tan precoz y ardiente, que tuvo que desaparecer como Rimbaud. El joven maestro, en medio de sus conversaciones, se vuelve a veces para acariciar al compañero invisible. Y entonces calla, quemando siempre: y entonces viene a ser la pipa encendida, cuando duerme y cunde sin humo.[2]

Daniel Cosío Villegas, intelectual y académico destacado, diría por su parte, poco después de su muerte:

Como colaboradores de Best Maugard están muchos jóvenes pintores [...] Entre éstos, merecen lugar aparte Manuel Rodríguez Lozano y su discípulo [...] Abraham Ángel acaba de morir a los diecinueve años. Principió a una altura a la que llegan otros después de muchos años de experiencia. Abraham Ángel es, tal vez, el que hizo más pintura mexicana. [3]

Finalmente, Agustín Velázquez Chávez en su Índice de la pintura mexicana contemporánea declara sobre su legado, como uno de los primeros críticos que profundiza en la estética y trasfondo de la pintura de Abraham, que:

Sus producciones [...] revelan el genio pictórico de mayor elegancia, simplicidad y delicadeza de la pintura mexicana contemporánea. Sus dibujos de líneas "extra-delgadas", armoniosas y rítmicas que se combinan en pintura con el color personalísimo de tonos ocres, morados, verdes, opalescentes, azules y rosas, demuestran en sus retratos y paisajes una interpretación emotiva y tienen una entrañable fidelidad hacia la vida pueblerina y provinciana de México. La sencillez de los temas, y las actitudes de los personajes, composición del detalle -olvidado por el pintor en el momento de crear y presente siempre en forma espontanea, casi infantil, en sus producciones- acusan una sensibilidad próxima a lo grandioso.[4]

A pesar de lo limitado de su producción artística y la abrupta interrupción de su carrera, el llamado "Rimbaud mexicano" dejó un impacto profundo en el círculo intelectual y artístico de la década de 1920. No pocos serían los que hallarían en sus trazos infantiles y colores vivos inspiración para nuevas expresiones en la construcción de la identidad nacional post-revolucionaria. A partir de la década de 1980 su figura pasaría por un proceso de reivindicación y sus obras pasarían por una serie de exposiciones, destacando el "Homenaje al movimiento de escuelas de pintura de aire libre", presentada entre octubre y noviembre de 1981 en el Palacio de Bellas Artes, y culminando con la exposición "Abraham Ángel, su obra y su tiempo", organizada en conjunto por los museos de San Carlos, en la ciudad de México, Pape de Monclova, Coahuila, y el Museo de Bellas Artes de Toluca, Estado de México, con presentaciones de Olivier Devroise y Sylvia Pandolfi. Fue ésta la primer ocasión que las obras del artista eran expuestas bajo un trabajo de curaduría con Abraham Ángel como único expositor.

Véase también[editar]


Enlaces externos[editar]



Bibliografía[editar]

  • Luis Mario Scheider, "Abrahám Ángel", México, Universidad Nacional Autónoma de México (1995), pp. 97.
  • Mario Colín, Prólogo a Manuel Moreno Sánchez, "Notas desde Abrahám Ángel", Toluca, Gobierno del Estado de México (1976), pp.4.
  • Diego Rivera, Abrahám Ángel, "Arte y Política", México, Editorial Grijalbo (1979), pp. 460.
  • Manuel Moreno Sánchez, "Notas desde Abrahám Ángel", Toluca, Gobierno del Estado de México (1976), pp.74.
    • Museo Nacional de Arte (2011). [[1] «Abrahám Ángel»]. Consultado el 10 de octubre de 2016. 
    • Abraham Ángel, p. 55. UNAM, México, 1995.
    • Loc. cit., p. 54.
    • Índice de la pintura mexicana contemporánea, Ediciones de Arte Mexicano, México, 1935.