Átlatl

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El lanzadardos o brazo extendido de los mayas

El átlatl, lanzadardos o estólica es un arma propulsora muy utilizada por los pueblos precolombinos mesoamericanos, especialmente los mexicas y los mayas en Guatemala y México, así como los indígenas de Perú y Colombia.

En náhuatl se le llamó átlatl, aunque en español también se le conoce como lanzadardos y estólica.

Es una corta, delgada y estrecha plataforma hecha de madera flexible y correosa que se sujetaba de unos agujeros con los dedos medio e índice. En su parte superior se colocaba un venablo. Proporciona un impulso tan potente al venablo (el proyectil), que es capaz de perforar la piel gruesa de algunos animales, y cotas de malla de acero, como lo experimentaron los soldados españoles.

Uso[editar]

Los cazadores precolombinos utilizaron el átlatl para sustituir el uso de la jabalina, por ser más efectivo, y aceleró la extinción de mamíferos gigantes cenozoicos [cita requerida]. Mucho tiempo después se lo reemplazó por arco y flechas, que eran todavía más efectivas. Sin embargo, varias culturas precolombinas siguieron utilizando el átlatl con propósitos bélicos debido a su mayor potencia respecto al arco. El uso del átlatl se extendió hasta Australia; los aborígenes todavía lo utilizan y lo llaman woomera. El átlatl más viejo descubierto tiene una antigüedad de unos 19 000 años. Estudios científicos estiman que fue utilizado durante más de 40 000 años.[1]

Deporte[editar]

En la actualidad hay asociaciones deportivas que practican el uso del arma en contiendas organizadas. El señor Dave Ingvall hizo un átlatl con fibra de carbono y un venablo de aluminio, para lograr el récord mundial de disparo más largo con esta arma, en julio de 1995, en la localidad estadounidense de Aurora, en el estado de Colorado. El venablo logró alcanzar los 258 metros de distancia.[2]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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