Madrid

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Artículo destacado
Para otros usos de este término véase Madrid (desambiguación).
Madrid
Bandera de Madrid Escudo de Madrid
Bandera Escudo
Localización de Madrid respecto a la Comunidad de Madrid, España y Europa
País  España
• Com. Autónoma  Madrid
• Provincia  Madrid
• Comarca Área metropolitana de Madrid
Ubicación 40°26′N 3°41′O / <span class="geo-dec geo" title="Fotos, mapas y otros datos de 40.433 Expression error: Unexpected * operator">40.433, Expression error: Unexpected * operator40°26′N 3°41′O / <span class="geo-dec geo" title="Fotos, mapas y otros datos de 40.433 Expression error: Unexpected * operator">40.433, Expression error: Unexpected * operator
• Altitud 655 msnm
• Distancia 619 km a Barcelona
628 km a Lisboa
1.271 km a París
Superficie 607 km²
Fundación Musulmana; siglo IX
Población 3.132.463 hab. (INE 2007)
• Densidad 5.160,57 hab./km²
Gentilicio madrileño/a, matritense
Código postal 28001-28080
Pref. telefónico 91
Alcalde (2007) Alberto Ruiz-Gallardón (PP)
Presupuesto 5.586.087.701 € (Presupuesto General sin consolidar) (año 2008)
Patrón San Isidro Labrador
Patrona Virgen de la Almudena
Sitio web www.munimadrid.es

Madrid es la capital de España[1] y de la Comunidad de Madrid, en la que se configuró la antigua Provincia de Madrid. Es conocida habitualmente como Villa y Corte. Con una población según el censo de 2007 de 3.132.463 habitantes[2] y 3.187.062 según el padrón municipal de 2007[3] (5.843.031[4] contando su área metropolitana), es la mayor ciudad del país y la tercera área urbana de la Unión Europea.

Como capital del estado, Madrid alberga las sedes del Gobierno, Cortes, principales centros de la Administración pública central, Instituciones y Organismos del Estado, así como de la residencia oficial de los reyes de España.[5] En el plano económico, destaca como importante centro financiero e industrial, sede de numerosas empresas nacionales y de varias de las más grandes corporaciones del mundo,[6] mientras que en el plano internacional, acoge la sede mundial de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y organiza la feria FITUR. Madrid es un influyente centro cultural nacional y cuenta con museos de referencia internacional entre los que destacan el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Museo Reina Sofía.

Nacida a partir de un enclave fortificado musulmán (Mayrīt, مجريط; llamado en castellano antiguo Magrit, Magerit y Matrit, que algunos autores, basándose en restos arqueológicos, creen creado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o 'arroyo'[7] [8] ), conquistado por Alfonso VI de León y Castilla en 1083, la villa fue elegida en 1561 como sede de la corte por Felipe II, siendo la primera capital permanente de la monarquía hispánica. Desde entonces, salvo un breve intervalo de tiempo entre 1601 y 1606 en el que la capitalidad pasó temporalmente a Valladolid, Madrid ha sido la capital de España y sede del Gobierno de la nación (excepto durante la Guerra Civil de 1936-39, cuando desde noviembre de 1936 a enero de 1939, el Gobierno de la República se trasladó primero a Valencia y luego a Barcelona).

Tabla de contenidos

[editar] La capitalidad

Artículo principal: Capitalidad de Madrid

La capitalidad, con sus evidentes efectos espaciales, funcionales y fisionómicos, constituye el hecho diferencial de Madrid en relación con el resto de ciudades españolas, lo que, por el contrario, la acerca a otras capitales europeas, como París, Londres o Berlín. Es evidente que el devenir de la ciudad y su conversión en una gran metrópolis está indisolublemente unido a la institución de la capitalidad, pero, además de sus consecuencias metropolitanas, el hecho confiere un carácter distintivo a la ciudad, que la hace diferente al que poseen otras grandes ciudades no capitales.

A pesar de que desde 1561 el establecimiento de manera permanente de la Corte en Madrid otorgara a la Villa la condición de capital (de la Monarquía Católica y del Imperio Español), el reconocimiento jurídico de la función de capitalidad hubo de esperar más tiempo. Hasta 1931, con el advenimiento de la Segunda República Española, no se oficializa constitucionalmente este hecho, posteriormente también sancionado en la Constitución de 1978. Sin embargo, no fue hasta 2006 que se promulgó una ley, la Ley de Capitalidad y Régimen Especial de Madrid, por la que el Parlamento desarrolló legislativamente las consecuencias de este hecho diferencial.

[editar] Símbolos

Artículo principal: Escudo de Madrid

Los símbolos de la villa de Madrid son la bandera carmesí propia de los ayuntamientos castellanos y el escudo tradicional con el oso y el madroño, tocado con corona real antigua, según el actual reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid.[9]

En 2004 la corporación municipal adoptó un logotipo basado en el escudo de la villa, en línea de color azul claro, que es utilizada en los documentos internos y de comunicación externa.

[editar] Historia

Artículo principal: Historia de Madrid

[editar] Prehistoria

Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el lugar que hoy ocupa la ciudad.[10] [11]

[editar] Época romana y visigoda

La conquista, colonización y pacificación romana de la península Ibérica dura casi 200 años, desde la Segunda Guerra Púnica hasta el 27 adC en el que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias.[12] La región que actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.

Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la situación de cruce de caminos y la riqueza natural, también existen pruebas de la posible existencia de un asentamiento urbano en el entorno de la calle Segovia y la ribera del Manzanares. Recientemente se ha hallado una antigua basílica visigoda en el entorno de la iglesia de Santa María de la Almudena.[13] La presencia de una población estable en Madrid estaría apoyada por las dos necrópolis visigodas en la antigua colonia del Conde de Vallellano —paseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y Tetuán de las Victorias. Dentro del casco medieval se encontró una lápida bastante deteriorada con la leyenda «MIN.N. BOKATUS. INDIGNVS. PRS. IMO / ET TERTIO. REGNO. DOMNO. RVD. / MI. REGVM. ERA DCCXXXV», nunca completada e interpretada de forma varia, pero que podría indicar la presencia de población estable ya en el siglo VII.

[editar] Época musulmana

La iglesia de San Nicolás de los Servitas es la más antigua de Madrid, sin contar el desaparecido edificio que habría en el lugar de la actual Catedral de la Almudena. La torre-campanario, de estilo mudéjar, aún conserva la estructura original del siglo XII, aunque rematada por un chapitel barroco.
La iglesia de San Nicolás de los Servitas es la más antigua de Madrid, sin contar el desaparecido edificio que habría en el lugar de la actual Catedral de la Almudena. La torre-campanario, de estilo mudéjar, aún conserva la estructura original del siglo XII, aunque rematada por un chapitel barroco.[14]

La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana.[15] En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye[16] una fortaleza en un promontorio junto al río (en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real) con el propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y ser punto de partida de razzias contra los reinos cristianos del norte.[15] Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur, el poblado. Esta población recibe el nombre de Mayrīt (Magerit en su forma castellanizada), cuyo significado no está claro, pero que parece ser el híbrido de dos topónimos muy parecidos: uno mozárabe, matrice, con el significado de «fuente», y otro árabe, majrà, que significa «cauce» o lecho de un río. Ambos aluden a la abundancia de arroyos y aguas subterráneas del lugar. De este período, conocidos a partir de los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad a partir de 1975, se conservan algunos restos: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros. En Madrid nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado «el Euclides andalusí», notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.[17]

[editar] Conquista castellana

Con la caída del reino taifa de Toledo en manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existió una judería en el entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés.[18] Durante el siguiente siglo, Madrid sigue recibiendo embates de los nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.

De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de Madrid: el «descubrimiento» de la imagen de la Virgen de la Almudena y la "milagrosa" vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado.[19] La ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123.[20] Siguiendo el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento, en el cual ya sólo representantes de la oligarquía local, los regidores, gobiernan la ciudad. En 1152, el rey Alfonso VII estableció los límites de la comunidad de villa y tierra, entre los ríos Guadarrama y Jarama. En 1188, una representación de Madrid participa por primera vez a las Cortes de Castilla. En 1202, Alfonso VIII le otorgó su primer fuero municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, y cuyas competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.

A pesar del apoyo madrileño a Pedro I, posteriormente los soberanos de la casa de Trastámara residirían con frecuencia en la villa debido a la abundancia y calidad de sus cotos de caza, a la que son muy aficionados. Antes incluso, ya el libro de Montería de Alfonso XI anotaba: «Madrid, un buen lugar de puerco y oso», y posiblemente de esa característica derivaba el escudo que las huestes madrileñas llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa.[21] Posteriormente, un prolongado pleito entre el Ayuntamiento y la Iglesia, acabó con un acuerdo de reparto de pastos para ésta y pies de árbol para aquél, con lo que un árbol fue incorporado al escudo junto al oso u osa y las siete estrellas de la constelación homónima.[21] La identificación del árbol con el madroño es más oscura, más allá de la homofonía con el nombre de la ciudad. Es habitual llamar a Madrid la ciudad del oso y el madroño.

Véase también: Escudo de Madrid

En la Guerra de las Comunidades, a la cabeza de su regidor Juan de Zapata, Madrid se une a la sublevación contra Carlos I (1520)[22] pero tras la derrota de los comuneros en Villalar, la villa es asediada y ocupada por las tropas reales. A pesar de todo ello, el sucesor de Carlos I, Felipe II decide instalar la corte en Madrid en 1561.[23] Este hecho sería decisivo para la evolución de la ciudad y haría que los avatares del país y la monarquía, en mayor o menor medida, influyeran en el destino de la ciudad. Salvo un breve periodo entre 1601 y 1606 en que la corte se traslada a Valladolid, la capitalidad será consustancial a Madrid desde entonces. Una famosa expresión indicaba esa identidad: «sólo Madrid es corte», lo que, de forma conceptista, también se entendía al revés: «Madrid es sólo corte».[24]

Vista de Madrid desde el Oeste, frente a la Puerta de la Vega, por Anton Van der Wyngaerde (llamado en España «Antonio de las Viñas») en 1562, encargado por Felipe II de recoger vistas de sus ciudades. Se aprecia en primer plano las riberas del Manzanares, cruzado por los antecesores del Puente de Segovia (en primer término), y el Puente de Toledo (más al sur, derecha), que se construirán en forma monumental años más tarde. El edificio más destacado, al norte (izquierda), es el Alcázar, que forma parte del circuito amurallado y que sufrirá varios incendios hasta el fatídico de 1734 que lo destruirá casi completamente, siendo sustituido por el actual Palacio Real. Entre el caserío se destacan las torres de las iglesias (de izquierda a derecha: San Gil, San Juan, Santiago, San Salvador, San Miguel de los Octoes, San Nicolás, Santa María, San Justo, San Pedro, la Capilla del Obispo, San Andrés y, extramuros, San Francisco), que no muestran aún el perfil de cúpulas y chapiteles que las caracterizará en los siglos siguientes. Aparece, fuera de las murallas y sobre el río, una instalación artesanal dedicada al tratamiento de pieles: las Tenerías del Pozacho. La reciente instalación de la corte provocó el aumento de la presión fiscal sobre los particulares mediante el gravamen de la regalía de aposento, que produjo todo tipo de resistencias, entre las que destacaba la construcción de casas a la malicia.
Vista de Madrid desde el Oeste, frente a la Puerta de la Vega, por Anton Van der Wyngaerde (llamado en España «Antonio de las Viñas») en 1562, encargado por Felipe II de recoger vistas de sus ciudades. Se aprecia en primer plano las riberas del Manzanares, cruzado por los antecesores del Puente de Segovia (en primer término), y el Puente de Toledo (más al sur, derecha), que se construirán en forma monumental años más tarde. El edificio más destacado, al norte (izquierda), es el Alcázar, que forma parte del circuito amurallado y que sufrirá varios incendios hasta el fatídico de 1734 que lo destruirá casi completamente, siendo sustituido por el actual Palacio Real. Entre el caserío se destacan las torres de las iglesias (de izquierda a derecha: San Gil, San Juan, Santiago, San Salvador, San Miguel de los Octoes, San Nicolás, Santa María, San Justo, San Pedro, la Capilla del Obispo, San Andrés y, extramuros, San Francisco), que no muestran aún el perfil de cúpulas y chapiteles que las caracterizará en los siglos siguientes. Aparece, fuera de las murallas y sobre el río, una instalación artesanal dedicada al tratamiento de pieles: las Tenerías del Pozacho. La reciente instalación de la corte provocó el aumento de la presión fiscal sobre los particulares mediante el gravamen de la regalía de aposento, que produjo todo tipo de resistencias, entre las que destacaba la construcción de casas a la malicia.[25]

Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, a los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el imperio. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca constreñirá el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Las tareas de gobierno se centralizan en el Alcázar Real, conjunto de edificaciones situadas en los terrenos que más adelante ocuparán el Palacio Real y la Plaza de Oriente. Paralelamente, se construye un palacio en el otro extremo de la ciudad, más allá de la cerca. Se trata del Palacio del Buen Retiro, del que se conservan sus jardines y la Sala del Trono, conocida como el Casón del Buen Retiro y utilizada por el Museo del Prado.

[editar] Ilustración y Neoclasicismo

La resistencia al bando que prohibía llevar capa larga y sombrero ancho acabó en el motín de Esquilache (1766).
La resistencia al bando que prohibía llevar capa larga y sombrero ancho acabó en el motín de Esquilache (1766).

El cambio de dinastía traería beneficiosas consecuencias a la ciudad. Ésta había devenido en una población oscura, de calles angostas, masificada, sin sistemas de alcantarillado y definitivamente pestilente.[26] Los Borbones se plantean la necesidad de equiparar Madrid a otras capitales europeas. El incendio del Alcázar Real en 1734 (suceso desgraciado que causa la desaparición de una tercera parte de la colección real de pinturas) es la excusa para construir el Palacio Real al estilo de Versalles.[27] Las obras durarían hasta 1755 y no sería ocupado hasta el reinado de Carlos III. Puentes, hospitales, parques, fuentes, edificios para el uso científico, ordenanzas de alcantarillado y otras actuaciones son promovidas por el monarca, que recibe el título popular de «mejor alcalde de Madrid», con la colaboración de arquitectos y urbanistas excepcionales: Francesco Sabatini, Ventura Rodríguez, Juan de Villanueva entre otros.

El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno , Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico o el Gabinete de Historia Natural que más tarde se convertiría en el Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación de el «rey alcalde» con sus súbditos-vecinos fue buena: varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766 aunque en el cual, confluyeron además causas más complejas.[28]

La ciudad aparece vista desde el suroeste, y algo distinta de como la pudo dibujar Wyngaerde doscientos años antes. El Alcázar de los Austrias ha sido sustituido por el Palacio borbónico de Felipe V, el puente de Segovia (a la izquierda) es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte (a la izquierda) se adivina la «montaña» del Príncipe Pío, donde el pintor tendrá ocasión de observar una trágica escena de fusilamientos veinte años después de esta festiva composición.

[editar] El Ensanche y la Era Industrial

La Estación de Atocha, o del Mediodía, se creó en 1851, aunque el edificio principal, ya no usado para cobijar los trenes, es de 1888, ejemplo de la arquitectura del hierro de Alberto de Palacio, discípulo de Gustave Eiffel. Fue durante generaciones el punto de entrada de los inmigrantes a Madrid, en un ambiente costumbrista en el que se incluía el pequeño hampa del estraperlo, los carteristas, los trileros y el timo de la estampita.
La Estación de Atocha, o del Mediodía, se creó en 1851, aunque el edificio principal, ya no usado para cobijar los trenes, es de 1888, ejemplo de la arquitectura del hierro de Alberto de Palacio, discípulo de Gustave Eiffel. Fue durante generaciones el punto de entrada de los inmigrantes a Madrid, en un ambiente costumbrista en el que se incluía el pequeño hampa del estraperlo, los carteristas, los trileros y el timo de la estampita.

El levantamiento del pueblo de Madrid en contra de las tropas francesas el 2 de mayo de 1808 marca el principio de la guerra de la Independencia.[29] El rey José Bonaparte realiza reformas en la capital, siendo frecuentes las órdenes de derribar edificios para hacer plazas, por las que adquiere el mote de Pepe Plazuelas.[30] Pese a su gestión urbanística, el devenir de la guerra le fuerza a huir de Madrid. La liberación de la ciudad se salda con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro.

La desamortización supuso un cambio drástico en el sistema de propiedad inmobiliaria, además de concentrar una gran colección de arte que aumentará los fondos de instituciones culturales importantísimas: el Museo del Prado (creado durante el reinado de Fernando VII en el edificio previsto para Gabinete de Ciencias) y la Biblioteca Nacional. También supone la creación en Madrid de la Universidad Central, que conservará el nombre de Complutense ya que proviene del traslado físico y jurídico del claustro y alumnos de la renombrada Universidad de Alcalá a la cercana capital.

Durante el siglo XIX, la población de la ciudad sigue creciendo.[31] La percepción de los cambios que harán desaparecer la ciudad preindustrial estimula la aparición de una literatura "madrileñista", como la de Ramón de Mesonero Romanos. La información estadística y de todo tipo recopilada por Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico para toda España fue especialmente exhaustiva para Madrid, cuyo artículo tiene un encabezamiento muy significativo: "Madrid: audiencia, provincia, intendencia, vicaria, partido y villa".[32]

En 1860 se derriba por fin la cerca de Felipe IV y la ciudad puede crecer, en principio de una forma ordenada, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches.[33] Será la oportunidad de fabulosos negocios, que enriquecieron al José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, quien dio nombre al nuevo barrio creado al este de lo que pasará a ser el eje central de la ciudad (el Paseo de la Castellana, prolongación del Paseo del Prado). Se establece un moderno sistema de abastecimiento de aguas (el Canal de Isabel II) y se establece la comunicación por ferrocarril que convertirá a Madrid en el centro de la red radial de comunicaciones, lo que también deja su huella en la trama urbana (Estación de Atocha y Estación de Príncipe Pío).

[editar] Restauración

Palacio de Comunicaciones, situado en la Plaza de Cibeles, del arquitecto Antonio Palacios.
Palacio de Comunicaciones, situado en la Plaza de Cibeles, del arquitecto Antonio Palacios.

En los primeros 30 años del siglo XX, la población madrileña llega casi al millón de habitantes.[2] Nuevos arrabales como las Ventas, Tetuán o el Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña. Estas transformaciones fomentaron la idea de la Ciudad Lineal, de Arturo Soria. Paralelamente se abrió la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo y se inauguró el metro en 1919.[34] Durante el reinado de Alfonso XIII éste cede terrenos reales al noroeste del Palacio Real para fundar la Ciudad Universitaria.

Las Iglesia de las Escuelas Pías de Lavapiés, incendiada el día siguiente al estallido de la Guerra Civil por los partidarios del Frente Popular . No se reconstruyó y permaneció en ruinas hasta 2002, cuando fue parcialmente reformada en una biblioteca de la UNED.
Las Iglesia de las Escuelas Pías de Lavapiés, incendiada el día siguiente al estallido de la Guerra Civil por los partidarios del Frente Popular . No se reconstruyó y permaneció en ruinas hasta 2002, cuando fue parcialmente reformada en una biblioteca de la UNED.

[editar] Segunda República y Guerra Civil

El Edificio Metrópolis, en el entorno de la Calle de Alcalá.
El Edificio Metrópolis, en el entorno de la Calle de Alcalá.

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 suponen un gran triunfo de la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos[35] (88.758 votos para la conjunción y 33.939 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos[36] ). Pedro Rico, del Partido Republicano Federal, fue elegido alcalde por la corporación municipal. El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supone la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité republicano asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada.[37] La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid.[38]

El estallido de la Guerra Civil española tuvo lugar en Melilla a media tarde del viernes 17 de julio y fué siendo conocido en Madrid en las horas siguientes. Todavía el sábado 18 y el domingo 19 guardó la ciudad una cierta normalidad. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid, mal planificada, en el Cuartel de la Montaña y los cuarteles de Carabanchel, en los que los elementos leales del ejército y de las fuerzas de seguridad fueron auxiliados por las milicias, a las que Gobierno autorizó la entrega de armas, comenzó una represión, muchas veces indiscriminada no sólo hacia los que habían participado en la rebelión, sino contra los que se consideraban desafectos. Surgieron centros de interrogación y detención (las famosas "checas") de donde muchos detenidos sólo salían para ser "paseados", apareciendo sus cadáveres en los alrededores de la ciudad. Domicilios particulares fueron incautados y la misma suerte corrieron las sedes de los partidos políticos de derechas. Se produjo también el asalto a las iglesias, con irreparables pérdidas artísticas y culturales en muchos casos. Por decreto oficial de agosto de 1936, fueron definitivamente cerradas todas las iglesias de España. La violencia política no disminuyó hasta el afianzamiento del poder gubernamental a finales de 1937, sin que antes de ello, durante los meses de noviembre y diciembre de 1936, tengan lugar los graves hechos conocidos como Matanzas de Paracuellos, en los que miles de presos, mantenidos en las prisiones de Madrid, ante la llegada de las tropas franquistas a las inmediaciones de la capital, fueron sacados de ellas y asesinados a las afueras de la ciudad.

La resistencia de las milicias, militarizadas en forma de Ejército Popular en 1937, dirigidas por la Junta de Defensa de Madrid, consigue frenar la ofensiva durante la batalla de Madrid en los barrios del oeste de la ciudad, especialmente en el entorno del barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria), donde se estabilizó el frente, que quedaron gravemente dañadas.[39]

La ciudad no volvería a sufrir otro asalto por tierra durante la guerra, pero fue castigada por el fuego artillero y los bombardeos aéreos, primeros en la Historia sobre una capital, a imagen de los que otras europeas sufrirán durante la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones de la aviación del bando sublevado, apoyada por aparatos de la Alemania nazi y de la Italia fascista[40] causan en 4 meses, del 7 de noviembre de 1936 al 9 de marzo de 1937, 1.490 muertos, 430 desaparecidos y 3.502 heridos.[41] aparte de causar numerosos destrozos en edificios emblemáticos, como los que afectaron, del 14 al 17 de noviembre de 1936, al Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno, el Instituto Cajal, el Museo Arqueológico y el Palacio de Liria.[42] La aviación también fue utilizada para atemorizar al enemigo, ejemplo sonado fue la acción del 15 de noviembre cuando fue arrojado en paracaídas sobre el centro de la ciudad, el cadáver descuartizado de un piloto republicano apresado horas antes; el cajón llevaba la indicación "A la Junta de Defensa de Madrid".[43]

La resistencia de Madrid es exaltada por la propaganda en favor de la causa republicana con el lema «¡No pasarán!», pero la situación obliga a las instituciones y el Gobierno así como una parte de la población civil a ser evacuados hacia las regiones del interior y del Levante. El final de la guerra fue especialmente caótico en Madrid, con el enfrentamiento violento entre facciones dentro del bando republicano como consecuencia del golpe del coronel Casado.

Acabada la guerra el 1 de abril de 1939, Madrid comienza a padecer la represión franquista; en julio de ese año, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, escribe en su diario que son entre 200 y 250 ejecuciones diarias.[44]

[editar] Dictadura de Franco

La Torre Picasso, en el complejo de AZCA.
La Torre Picasso, en el complejo de AZCA.

Terminada la guerra, la ciudad sigue su imparable crecimiento espacial, al tiempo que restaña las heridas que la contienda había dejado en la ciudad, especialmente en su fachada oeste. Cientos de miles de españoles emigran del campo a la ciudad.[45] Madrid (junto con Barcelona o Bilbao) es una de las ciudades que más se benefician de estos movimientos de población. A partir de 5 de junio de 1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta trece municipios limítrofes, que termina el 31 de julio de 1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km² a los 607 km² actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes.[46] El desorden urbanístico fue la norma: crecieron poblados chabolistas (descritos magistralmente por Luis Martín-Santos en Tiempo de silencio), al tiempo que el centro histórico era sujeto a especulación, permitiéndose el derribo de edificios de valor artístico o tradicionales para ser sustituidos por otros de estética moderna, se construyen edificios de arquitectura innovadora como las suspendidas Torres de Colón. En algunos casos las intervenciones arquitectónicas tienen un carácter de marcar la presencia política, tratando de potenciar el concepto de "Madrid Imperial" franquista, como en la zona de Moncloa, donde se levantan el Arco de la Victoria y el Ministerio del Aire, en un estilo neoherreriano, o la Casa Sindical, edificio de los Sindicatos Verticales, una torre prismática y funcional de ladrillo frente al mismísimo Museo del Prado que abandona el herrerianismo en favor del racionalismo.

Mapa de la ciudad de Madrid y su entorno. Arterias principales en color blanco. En negro, límites del municipio.
Mapa de la ciudad de Madrid y su entorno. Arterias principales en color blanco. En negro, límites del municipio.

El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional de Madrid hacia municipios metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, que se convierten en ciudades dormitorio. En 1973 se inauguran los primeros tramos de la M-30, el primer cinturón de circunvalación de la ciudad.

[editar] Democracia

Tras la muerte de Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales durante el periodo de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. Otros graves acontecimentos fueron los dos secuestros por parte del GRAPO y el episodio de la Matanza de Atocha de 1977 que resultó en el asesinato por parte de elementos de la ultraderecha de los abogados laboralistas en un despacho situado en esta calle. Su multitudinario entierro, previo a la legalización del PCE fue narrado cinematográficamente en Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. Con la consolidación del régimen democrático, la constitución de 1978 confirma a Madrid como capital de la España democrática en cuyo apoyo tendrían lugar las manifestaciones multitudinarias tras el desbaratado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

En 1979, tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas desde la II República en las que resultó elegido Alcalde de la ciudad el representante de los partidos de izquierda, Enrique Tierno Galván conocido como El Profesor. Tras su muerte, fue sustituído por Juan Barranco, del PSOE, con apoyos del PCE, virando después la ciudad a posiciones más conservadoras con Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, y José María Álvarez del Manzano. Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, fue nombado alcalde de la ciudad tras su periodo al frente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad, al verse obligados los alcaldes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ante los que responden (los alcaldes franquistas eran elegidos directamente por Franco): construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas, centros de salud; eliminación de los núcleos chabolistas; limpieza del río Manzanares; mejora del viario; cierre de la M-30 por el norte, enterramiento de la misma en la zona del Manzanares; construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez que se aumenta la capacidad de las carreteras de acceso (convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); regulación de aparcamiento (ORA) en el interior de la ciudad, que llega al límite de la M-30, con protestas vecinales, todo ello con el objeto de absorber y regular el tráfico creciente.

En el siglo XXI, la ciudad sigue abordando nuevos retos: mantenimiento de la población dentro del núcleo urbano (Madrid es el municipio de España en el que el aumento del precio de la vivienda ha sido mayor); expansión de la ciudad (con la creación de nuevos barrios con Plan de Actuación Urbanística: Ensanche de Vallecas, Ensanche de Carabanchel, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, Las Tablas, Sanchinarro, Valdebebas...); remodelación del centro histórico; absorción e integración de la inmigración que acude a la ciudad.

La panorámica actual de la misma zona de Madrid representada por Wyngaerde y Goya aparece en esta foto desde un punto de vista situado al noroeste. El mismo Palacio Real de los Borbones queda empequeñecido por las torres y la cúpula de la Catedral de la Almudena, consagrada en 1993. Al sur (derecha) sigue viéndose San Francisco el Grande, ahora flanqueado por el Seminario Conciliar. Una visión pictórica actual la proporciona el hiperrealista Antonio López García en su Vista de Madrid desde Vallecas (o sea, desde el sur), expuesto desde 2006 en la Asamblea de la Comunidad de Madrid (véase foto en web de la Asamblea de Madrid)
La panorámica actual de la misma zona de Madrid representada por Wyngaerde y Goya aparece en esta foto desde un punto de vista situado al noroeste. El mismo Palacio Real de los Borbones queda empequeñecido por las torres y la cúpula de la Catedral de la Almudena, consagrada en 1993. Al sur (derecha) sigue viéndose San Francisco el Grande, ahora flanqueado por el Seminario Conciliar. Una visión pictórica actual la proporciona el hiperrealista Antonio López García en su Vista de Madrid desde Vallecas (o sea, desde el sur), expuesto desde 2006 en la Asamblea de la Comunidad de Madrid (véase foto en web de la Asamblea de Madrid)

[editar] Terrorismo

Véase también: Atentados del 11 de marzo de 2004

En la mañana del 11 de marzo de 2004, la red de transporte de cercanías de la ciudad fue el escenario de los Atentados del 11 de marzo de 2004 reivindicados por Al-Qaida, el ataque terrorista más grave sufrido en España y en la Unión Europea por el que resultaron asesinadas 191 personas y se causaron heridas a más de 1900.[47] El 11 de marzo de 2007, justo tres años después, los Reyes de España inauguran en la plaza de Carlos V un monumento conmemorativo a las víctimas del atentado.[48] El 30 de diciembre de 2006, ETA hizo volar el aparcamiento de la terminal T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, causando la muerte a dos personas. Desde los atentados contra Luis Carrero Blanco (1973) y el bar de la Calle del Correo (1974, frente a la Dirección General de Seguridad), Madrid ha sufrido buena parte de la actividad de esta banda terrorista, así como la de otros grupos de todo signo, como los de ultraderecha, el GRAPO o el terrorismo islámico.

[editar] Demografía

Artículo principal: Demografía de Madrid

[editar] Población

Evolución 1897 - 2007
Año Municipio Provincia Porcentaje
1897 542.739 730.807 74,27
1900 575.675 773.011 74,47
1910 614.322 831.254 73,90
1920 823.711 1.048.908 78,53
1930 1.041.767 1.290.445 80,73
1940 1.322.835 1.574.134 84,04
1950 1.553.338 1.823.418 85,19
1960 2.177.123 2.510.217 86,73
1965 2.793.510 3.278.068 85,22
1970 3.120.941 3.761.348 82,97
1975 3.228.057 4.319.904 74,73
1981 3.158.818 4.686.895 67,40
1986 3.058.812 4.780.572 63,98
1991 3.010.492 4.647.555 64,78
1996 2.866.850 5.022.289 57,08
2001 2.938.723 5.423.384 54,19
2005 3.155.359 5.964.143 52,90
2007 3.132.463 6.081.689 51,51
Evolución demográfica de Madrid entre 1900 y 2006
Evolución demográfica de Madrid entre 1900 y 2006

La población de Madrid ha ido experimentando un importante aumento desde que se transformó en capital. Este aumento es especialmente significativo durante el periodo de 1940 a 1970, debido a la gran cantidad de inmigración interior.[49] Este acelerado crecimiento y la falta de planificación urbana produjo que se organizaran núcleos de infraviviendas y zonas residenciales, principalmente en los distritos del sur, en las que los servicios públicos no llegarían hasta muchos años después.[50] A partir de los años setenta, este aumento se desacelera en favor de los municipios de zona metropolitana y Madrid incluso comienza a perder población. Desde 1995 el crecimiento poblacional es de nuevo positivo, debido principalmente a la inmigración exterior.[51] Según los datos disponibles, a 1 de enero de 2007 la población de Madrid ascendía a 3.132.463 habitantes, frente a los 2.938.723 del censo de 2001.[2]

[editar] Movimientos de población

[editar] Natalidad

Evolución de la población extranjera en la ciudad de Madrid en el período 1986–2007.
Evolución de la población extranjera en la ciudad de Madrid en el período 19862007.[52]

En 2004 se registraron 32.851 nacimientos en la ciudad de Madrid, lo que supuso un incremento respecto al año anterior. En los últimos cuatro años el número de nacimientos en la región se ha incrementado de forma continua. La tasa de natalidad se sitúa en 10,38 puntos, sufriendo también un incremento constante desde 2000.

[editar] Mortalidad

En 2004 se registraron 26.527 defunciones en la ciudad de Madrid, lo que supuso un incremento con respecto al año anterior, pero manteniéndose cifras más bajas que en los años 2000, 2001 y 2002. La tasa de mortalidad fue de 8,38 puntos, bastante inferior que en los cuatro años anteriores.

[editar] Inmigración

Según el censo de 2006[53] la población extranjera de Madrid es de 508.141 habitantes sobre un total de 2.697.193, lo que supone el 13,57%. Los distritos con más población inmigrante son Centro con un 27,22%, Tetuán con el 19,58%, Carabanchel con el 17,34 y Usera con el 16,29%. Por el contrario, los distritos con menor población inmigrante son Moratalaz con el 7,63%, Fuencarral-El Pardo con el 8,43%, Retiro con el 8,75% y Hortaleza con el 8,84%.

[editar] Área metropolitana

Artículo principal: Área metropolitana de Madrid

En torno a la ciudad de Madrid, se conforman una serie de núcleos urbanos que dependen en algún sentido de la ciudad. Puesto que no hay definición oficial por parte del Estado ni del gobierno autonómico, las cifras provienen de diferentes estudios independientes y organismos oficiales indirectos. Según el proyecto Áreas urbanas de España 2005 — AUDES5, las cifras para el área metropolitana de Madrid serían de 5.843.031 habitantes y una superficie de 4.609,7 km², lo que supone una densidad de 1.021,6 hab/km².[4]

Madrid ha sido definida por el grupo de estudios Globalization and World Cities como ciudad global de tipo beta, con 8 puntos en la clasificación de ciudades globales.

[editar] Gentilicio

El gentilicio de los habitantes de Madrid es «madrileño» o «matritense».[54] [55] No obstante, históricamente, a los habitantes de Madrid se les ha apodado también «gatos» debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI a finales del siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que treparon las tropas castellanas.[56] Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de «gatos» les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.

[editar] Morfología y estructura urbana: evolución histórica del plano de Madrid

Plano de 1762. La cerca de la época de Felipe IV no había sido traspasada, y no lo fue hasta mediados del siglo XIX
Plano de 1762. La cerca de la época de Felipe IV no había sido traspasada, y no lo fue hasta mediados del siglo XIX

El casco antiguo, con origen en la medina musulmana, surge de un emplazamiento estratégico (el control de un vado del Manzanares) que determinará una serie de limitaciones topográficas: la disposición del caserío original en las zonas elevadas sobre el río y el barranco de la Calle de Segovia, donde se establecerán, al lado norte la alcazaba y al sur los barrios mozárabe y judío (transmutados en morería y judería con la ocupación cristiana del siglo XI).

Las ampliaciones urbanas necesariamente hubieron de hacerse hacia el este, por el obstáculo de las pendientes sobre el río. Las calles más amplias que desembocan en el Prado servían como espacio de prestigio para la escenificación de procesiones y paradas cortesanas. La planificación del Paseo del Prado en tiempo de Carlos III respondía a los mismos criterios, determinó el futuro eje viario y de expansión urbana del Paseo de la Castellana.

Tras unos años en que el crecimiento quedó contenido en el casco antiguo, aumentando la densidad de ocupación (dando origen al modelo de las corralas, bien descrito por el costumbrismo madrileño), el ayuntamiento, impulsado por especuladores privados (Marqués de Salamanca), planificó una ambiciosa ampliación urbana.

Proyecto de Ciudad Lineal de Arturo Soria. Su ambicioso planteamiento no llegó a completarse en todos sus extremos, y su integración con la naturaleza quedó definitivamente desvirtuada con la urbanización de todos los espacios intermedios, tanto hacia el centro urbano como hacia el exterior. También se amplió la edificabilidad en la mayor parte de las parcelas, aunque algunas siguen teniendo el mismo aspecto que a principios de siglo. También es uno de los pocos bulevares que se han conservado.
Proyecto de Ciudad Lineal de Arturo Soria. Su ambicioso planteamiento no llegó a completarse en todos sus extremos, y su integración con la naturaleza quedó definitivamente desvirtuada con la urbanización de todos los espacios intermedios, tanto hacia el centro urbano como hacia el exterior. También se amplió la edificabilidad en la mayor parte de las parcelas, aunque algunas siguen teniendo el mismo aspecto que a principios de siglo. También es uno de los pocos bulevares que se han conservado.

Más allá del paseo de ronda que se abrió por derribo de la antigua cerca, se construyó el ensanche de la segunda mitad del siglo XIX proyectado por Carlos María de Castro. En las zonas que quedan en el extrarradio del ensanche van apareciendo núcleos espontáneos de viviendas de autoconstrucción más o menos precarias en las vías de acceso a la ciudad. A comienzos del siglo XX se planifica en su zona noreste la Ciudad Lineal de Arturo Soria.

Asamblea de la Comunidad de Madrid, en Vallecas, un ejemplo de equipamiento público en zonas no centrales, cuya ubicación en este caso se planteó como una «descentralización» administrativa voluntaria hacia la periferia urbana.
Asamblea de la Comunidad de Madrid, en Vallecas, un ejemplo de equipamiento público en zonas no centrales, cuya ubicación en este caso se planteó como una «descentralización» administrativa voluntaria hacia la periferia urbana.

Desde finales del siglo XIX el centro histórico sufrió alteraciones puntuales de alguna importancia, siendo la intervención más significativa la apertura de la Gran Vía, que junto con zonas de la Castellana (Nuevos Ministerios, AZCA) forman unos ejes «pantalla» que aíslan a ambos de sus lados zonas de menor altura de edificación y menor anchura del viario.

La periferia urbana actual corresponde con el espacio exterior a la «almendra central» definida por la M-30, y que corresponde en su mayor parte a los antiguos municipios absorbidos tras la Guerra Civil. Además de los cascos históricos de esas poblaciones, las nuevas áreas residenciales creadas en el antiguo suelo agrícola son: o bien barrios de chabolas posteriormente reedificados (El Pozo del Tío Raimundo); o zonas de planificación de los años 1950 (San Blas); o promociones privadas de especulación urbanística de los años 1970 (Barrio del Pilar), que a veces se han calificado de «chabolismo vertical». Los espacios intersticiales son ocupados por zonas de utilización productiva o los equipamientos públicos, que en la mayor parte de los casos tuvieron que conformarse con el escaso suelo que quedó libre de la especulación, en ausencia de una planificación con mayor perspectiva.[57]

[editar] Organización político-administrativa

La ciudad de Madrid está gobernada por el Ayuntamiento de Madrid, cuyos representantes se eligen cada cuatro años por sufragio universal de todos los ciudadanos mayores de 18 años de edad. El órgano está presidido por el Alcalde de Madrid, desde las