Zorba, el griego

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Zorba, el griego
Autor Nikos Kazantzakis
Género Novela
Idioma Griego
Título original Βίος και Πολιτεία του Αλέξη Ζορμπά 'Vida y Aventuras de Alexis Zorbas'
Traductor Jaime Berenguer Amenós
Editorial Editorial Argos Vergara (Primera edición en castellano)
País Flag of Greece.svg Grecia
Fecha de publicación 1972
Páginas 346
ISBN 978-84-7178-274-8

Zorba, El Griego (Βίος και Πολιτεία του Αλέξη Ζορμπά, Vida y Aventuras de Alexis Zorbas) es una novela escrita por el escritor griego Nikos Kazantzakis, publicada en 1946. Es la historia de un joven intelectual griego que escapa de su monótona y aburrida vida con la ayuda del bullicioso y misterioso Alexis Zorba. Fue adaptada en 1964 al cine en la versión dirigida por Michael Cacoyannis, del mismo nombre, así como a musical en 1968.

Trama[editar]

El libro se inicia en un café de El Pireo, justo antes del amanecer en una tormentosa mañana de otoño en la década de 1930. El narrador, un joven intelectual, se decide a dejar de lado sus libros por unos meses después de ser alentado por las palabras de un amigo, Stavridakis, que ha dejado los estudios para ir al Cáucaso con el fin de ayudar a griegos étnicos que están sufriendo persecución. Inicia un viaje a Creta con el fin de reabrir una antigua mina de lignito y sumergirse en el mundo de los campesinos y la gente de la clase trabajadora.

Está a punto de sumergirse en su ejemplar de "La Divina Comedia" cuando siente que está siendo observado; se da la vuelta y ve a un hombre de unos sesenta mirándolo a través del cristal de la puerta. El hombre entra y de inmediato se le acerca a pedir trabajo. Dice ser experto como cocinero, minero y tañedor del sandouri y se presenta como Alexis Zorbas. El narrador se siente fascinado por el lenguaje lascivo y expresivo de Zorba y decide darle trabajo como capataz. En su camino hacia Creta, hablan de un gran número de temas y los soliloquios de Zorba establecen el tono para gran parte del libro.

A su llegada, rechazan la hospitalidad de Anagnostis Kondomanolious, el dueño del café local, y siguen la sugerencia de Zorba de ir al hotel de la señora Hortensia, que no es más que una fila de viejas casetas de baño. Se ven forzados por las circunstancias a compartir una caseta. El narrador pasa el día describiendo la isla, el paisaje de la cual le recuerda a "la buena prosa, cuidadosamente ordenada, potente y sobria", y leyendo a Dante. Al regresar al hotel para la cena, invitan a la señora Hortensia a su mesa y hacerla hablar de su pasado de cortesana. Zorba le da el mote de "Bouboulina" y, con la ayuda de su címbalo, la seduce. El espíritu del protagonista hierve en su habitación mientras escucha los sonidos de su amor apasionado.

Al día siguiente, la mina se abre y comienza a trabajar. El narrador, cuyos ideales socialistas le llevan a intentar confraternizar con los trabajadores es advertido por Zorba de que debe mantener las distancia. "El hombre es una bestia. Si usted es cruel con él, le respetará y temerá; si es amable con él, le sacará los ojos". Por su parte, Zorba se sumerge en la tarea, que es una característica de su actitud: ser absorbido en lo que uno está haciendo o con quien se está en ese momento. Con bastante frecuencia, Zorba trabaja infinidad de horas y pide no ser interrumpido durante el trabajo.

El narrador recupera su entusiasmo vital junto a Zorba y las personas que lo rodean, pero al final, la tragedia marcará su estancia en Creta y regresará a tierra firme completamente arruinado.[1] Su despedida de Zorba, quizá por la falta de una explosión de sentimientos, resulta desgarradora, tanto para Zorba como para el narrador. Los dos se recordarán el uno al otro hasta su muerte.

Citas del texto de la novela[editar]

  • El significado de las palabras, el arte, el amor, la belleza, la pureza, la pasión, todo ello se hizo claro para mí por la más simple de las palabras de este obrero.
  • Debíamos estar hambrientos porque constantemente llevabamos la conversación al tema de la comida.

Me quedé en silencio, avergonzado. Mi corazón nunca había sido capaz de llegar a esa altura de nobleza y compasión.

  • "El punto más alto que un hombre puede alcanzar no es el conocimiento, la virtud, la bondad o la victoria; hay algo más grande, más heroico y desesperado aún: el temor sagrado"
  • Sentí una vez más lo sencillo que puede ser alcanzar la felicidad: un vaso de vino, unas castañas asadas, una mísero brasero, el sonido de la mar... Y nada más. Y todo lo que se necesita para sentirlo aquí y ahora es un corazón sencillo, frugal.

En el cine[editar]

Zorba el griego fue llevada al cine en una película en inglés en 1964, escrita, producida, dirigida y montada por Michael Cacoyannis. Protagonizada por Anthony Quinn, Alan Bates, Irene Papas y Lila Kedrova en los papeles principales.

Fue galardonada con tres Premios Óscar en 1965, en las categorías de: mejor actriz secundaria (Lila Kedrova), mejor fotografía (Walter Lassally), y mejor dirección artística (Vassilis Photopoulos).

En el teatro[editar]

En Argentina[editar]

En el año 2003 se produjo, profesionalmente, la versión teatral de Zorba, el griego. Producida por Alejandro Romay Elenco: Raúl Lavié, María Rosa Fugazzot, Miguel Habud, Julia Zenko, Rubén Ballester, Alejandro Viola (reemplazado, posteriormente, por Gustavo Monje), Marcelo Trepat, Andrea Mango y Roberto Fiore.

Referencias[editar]

  1. Después de superar uno de sus demonios interiores (tales como su "no interior", que el narrador equipara con el de Buda, cuyas enseñanzas ha estado estudiando y sobre las que ha estado escribiendo durante gran parte de la narración y que también iguala a "el vacío") y tener la sensación de que se le necesita en otra parte: cerca del final de la novela, el narrador tiene una premonición de la muerte de su viejo amigo Stavridakis.