Zombi

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Le Dit des trois morts et des trois vifs («Los tres vivos y los tres muertos»), cuadro del siglo XVII.

Un zombi (en ocasiones escrito erróneamente con la grafía inglesa zombie)[1] es la representación de un cadáver que de una u otra manera puede resucitar o volver a la vida. Muchas de las diferentes relaciones que se muestran con uno de ellos es una figura legendaria propia del culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. De acuerdo con la creencia, un houngan, bokor o hechicero vudú, sería capaz, mediante un ritual, de resucitar a un muerto, que quedaría sin embargo sometido en adelante a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida.[2]

Coloquialmente y en sentido figurado, zombi se usa para designar a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de la voluntad.

Etimología[editar]

Se han propuesto diferentes palabras y raíces de las cuales el término «zombi», como derivado del criollo haitiano zonbi, pudo haber surgido.[3] Hans-W. Ackermann y Jeanine Gauthier han recabado algunas, proponiendo que es más factible que, debido a la relación racial, lingüística y cultural, de Haití con África, el término haya derivado de lenguas africanas.[4]

Término Significado Lengua País
fúmbi Espíritu. Yoruba (?) Cuba
mvumbi Individuo cataléptico o la parte invisible de un hombre. - Área del Congo
ndzumbi Cadáver. Mitsogho Gabón
nsumbi Demonio. - Área del Congo
nvumbi Un cuerpo sin alma. - Angola
nzambi El espíritu de una persona muerta. Kongo Área del Congo
zan bibi o zan bii La traducción al español sería “El coco” y se usa para asustar a los niños. Ewe, Mina Ghana, Togo, Benín
zombi Retornado (el que ha regresado de la muerte). Kikongo, Bonda Área del Congo, Angola

Orígenes del zombi[editar]

Dentro de la tradición vudú y la tradición oral haitiana el concepto del «zombi» ha sido de gran importancia cuando se considera la forma en la que tal concepto participa en la representación del cuerpo, del alma y de la otredad en el imaginario haitiano.[5]

Etnólogos e historiadores han llegado a la conclusión de que el zombi haitiano, en su génesis, está íntimamente relacionado con la esclavitud y la opresión dentro de Haití.[5] [4] [6]

En el año 1697 se dio la primera aparición significativa del concepto y la palabra zombi, dentro de la novela autobiográfica de Pierre-Corneille de Blessebois, Le Zombi du Grand Pérou, ou La comtesse de Cocagne.[7] Dentro de la novela la figura del zombi resulta muy ambigua y se refiere principalmente a una entidad incorpórea.[7] También en el siglo XIX, el visitador y ministro residente en Haití Spenser St. John contaba a sus amistades británicas cuentos de canibalismo y vudú que incluían la ingesta de infantes y la exhumación de cadáveres como parte de ciertos rituales.[8]

La relación entre el esclavo y la figura del zombi ha sido anotada por varios estudiosos del tema;[9] [5] [6] [10] [4] generalmente se comparan características como los hábitos de comida, la ropa rasgada, la transición hacia la esclavitud marcada por el bautismo o la asignación de un nuevo nombre, la pérdida de toda relación con el ser que se era antes de la esclavitud, la muerte social, ausencia de un rito funeral luego de la muerte y su estatus sociológico de objeto.[7]

La figura del zombi en Haití también pudo haber surgido como receptáculo o representación del miedo que causaban la esclavitud y sus consecuencias dentro de la isla,[7] [11] incluso se le ha relacionado, en su origen, con el mesmerismo.[12] Se ha argumentado también que el concepto de zombi proliferó (sobre todo a principios del siglo XX, y principalmente en Norteamérica), gracias al contexto de explotación y denigración en Haití, debido a que productos culturales como el libro The Magic Island (1929) de William Seabrook o la película The White Zombie (1932) de Victor Halperin pudieron haber ayudado a justificar (en la opinión pública norteamericana) la intervención política y militar de los Estados Unidos de América (entre 1915 y 1934) en una isla considerada “barbárica”.[13]

Es importante mencionar también que el concepto de zombi en Haití está fuertemente anclado a la creencia del alma dual, y esta forma de concebir el alma ya estaba presente (con diversos matices) dentro de algunas religiones africanas (en Benín, Camerún, Ghana, Nigeria, Togo, Tanzania, y Zaire, por ejemplo).[14] [15] Por lo tanto es importante, a la hora de discutir los orígenes del concepto de zombi', tener en cuenta la significativa relación que guarda la religión vudú con algunas de las religiones africanas.[4]

A través de la literatura y los diarios de viajero, la figura del zombi pasó a ser parte de la cultura popular mundial, pero se puede decir que “desde sus primeras apariciones en la literatura, la palabra zombi ya estaba relacionada con el luto, la muerte y la esclavitud".[7]

Los tipos de zombis, el alma dual[editar]

Dentro de la religión vudú, está presente el concepto de alma dual y se encuentra íntimamente ligado con la figura del zombi.[4] Existen por lo menos dos tipos de alma según esta tradición: el Gros Bon Ange (gran buen ángel) y el Ti Bon Ange (pequeño buen ángel).

El primer tipo de alma, el Gros Bon Ange, es un concepto espiritual al que se le atribuye la memoria, los sentimientos y la personalidad de la persona.[4] Esta alma está en relación directa con el cuerpo. Algunos estudiosos consideran que, dentro de la religión vudú, perder el Gros Bon Ange equivale a perder la vida.[16]

El segundo tipo de alma, el Ti Bon Ange, es un concepto espiritual que está ligado al cerebro, a la sangre, a la cabeza y a la conciencia del hombre.[16] Este tipo de alma representa, por un lado, al zombi (zombi incorpóreo) y por otro, su ausencia, o robo (por parte del hechicero o bokor) explican, dentro del imaginario haitiano, la condición de zombi de una persona (zombi corpóreo).[16] [4] A pesar de las discusiones acerca de las características y función que ambos tipos de alma tienen, se ha llegado a aceptar generalmente que es el Ti bon Ange el que está directamente relacionado con lo que los creyentes llaman el proceso de zombificación.[16] [17] [18]

Esta división del alma en la religión vudú es importante para entender el concepto de zombi, particularmente en lo relativo al Ti Bon Ange, pues es a partir de esa forma de alma que se desenvuelven los dos tipos de zombi que han sido estudiados a partir de testimonios: el zombi corpóreo y el incorpóreo, o como algunos estudiosos los han llamado: “el cuerpo sin alma” y el “alma sin cuerpo”.[4]

Está bien documentado que no hay una división tajante entre ambos tipos de zombis dentro del pensamiento mágico en Haití; se puede observar que, dentro de los relatos recogidos por etnólogos, la distinción entre un zombi y otro no es clara ni definitiva, pues los relatos pueden describir por ejemplo, a un zombi que camina por la calle, que ha salido de su tumba, o uno que habita una vasija para ser vendido después y brindar protección, pero ambos, por ejemplo, dentro del imaginario haitiano, pueden funcionar como servidumbre doméstica.[16]

Zombi, alma sin cuerpo[editar]

De una manera semejante a la figura del espíritu familiar en el folclore europeo, el zombi como espíritu o presencia (zombi incorpóreo) se encuentra en la tradición oral de Haití principalmente en el periodo pre-revolucionario.[7] En términos generales, se puede afirmar que, dentro de la tradición oral haitiana, la palabra zombi también se puede adjudicar a una entidad espiritual, específicamente al Ti bon Ange.[16] [17] [19] El Ti bon Ange, una forma de alma del humano según la tradición vudú, sería capturado por el hechicero (Bokor) de diversas formas y para distintos propósitos: existen testimonios que afirman que el Ti Bon Ange es capturado (antes o después de la muerte) y depositado en un cántaro (canari).[16] [10] [20] Poseer el Ti Bon Ange de una persona resulta muy valioso, pues el hechicero puede venderlo o rentarlo, de la misma forma que ocurriría con los zombis de carne y hueso.[16] Se dice que, una vez que el bokor posee el alma de alguien ya nadie la puede tomar.[16]

Puede ocurrir también que se pague a un bokor y éste ponga polvos especiales en el camino por el que la víctima vuelve del trabajo, al pisar estos polvos (wangas), el alma (Ti Bon Ange) de la víctima es robada.[10] [4] Se han recolectado relatos que afirman que una costurera, por ejemplo, puede "disponer de un zombi que va en busca de clientes y los atrae como un imán, [o bien], un estudiante que tiene dificultades en la escuela puede recibir de sus padres un zombi que entonces será alojado en la punta de su pluma para ayudarlo en los exámenes".[16]

Un zombi incorpóreo, dentro de la tradición oral haitiana, puede también usarse para asesinar a alguien, hacer que alguien caiga enfermo o para destruir cosechas.[21] [22]

Zombi, cuerpo sin alma[editar]

Este tipo de zombi (corpóreo) responde al paradigma de una criatura que, en términos generales, es regresada de la muerte por el hechicero, a través de distintos medios, y para diversos propósitos.[23] [4] [16] Dentro de la tradición oral haitiana, puede ocurrir, por ejemplo, que una vez enterrada la persona en cuestión, sea exhumada y llamada tres veces por su nombre por parte del hechicero.[18] [16] Otros relatos recolectados afirman que el alma (Ti Bon Ange) es robada antes de que la víctima muera.[16] [17]

De la misma forma, se habla individuos que no mueren, sino son inducidos a una muerte aparente (un letargo) a través del envenenamiento, posteriormente son enterrados vivos y sacados de sus tumbas, el envenenamiento puede ir acompañado del robo del Ti Bon Ange, eso significaría que "el zombi es realmente un individuo con el alma incompleta".[24]

Existen también versiones en las cuales, la forma de zombificación radica en que el hechicero aspire el alma de la víctima a través de una grieta en la puerta de su casa, para luego traspasarla a una botella o cántaro; la persona entonces cae enfermo, muere y es enterrado. Posteriormente, el hechicero pide permiso al cuidador del cementerio de extraer al cuerpo para poner debajo de su nariz la botella con el alma de la víctima, mientras le administra una droga especial.[23] Se dice además que una vez resucitado el cuerpo éste no puede ingerir alimentos con sal, pues volvería a ser normal.[16]

A través de la cultura popular se ha diseminado la creencia de que aquella persona convertida en zombi era usada para ciertos tipos de trabajos forzados, ya sea en plantaciones o como sirvientes domésticos.[Nota 1] A pesar de que estas ideas existen verdaderamente en el imaginario haitiano (y hayan pasado a través de la cultura de masas, al mundo entero) se ha demostrado sin embargo que no ocurren en la realidad.[25] [26] [4] [6]

Investigaciones[editar]

En 1937 la folclorista estadounidense Zora Neale Hurston conoció en Haití el caso de Felicia Félix-Mentor, fallecida y enterrada en 1907 y a quien, sin embargo, muchos lugareños aseguraban haber visto viva treinta años después convertida en zombi.[27] Hurston se interesó por rumores que afirmaban que los zombis existían realmente aunque no eran muertos vivientes sino personas sometidas a drogas psicoactivas que les privaban de voluntad. Sin embargo, no pudo encontrar datos que fueran más allá del mero rumor.[27]

Zora Neale Hurston.

Varias décadas más tarde, en 1982, el antropólogo y etnobotánico canadiense Wade Davis viajó a Haití para estudiar lo que pudiera haber de verdad en la leyenda de los zombis y llegó a la conclusión —publicada en dos libros: The Serpent and the Rainbow (1985) y Passage of Darkness: The Ethnobiology of the Haitian Zombie (1988)— de que se podía convertir a alguien en zombi mediante el uso de dos sustancias en polvo. Con la primera, llamada coup de poudre (en francés, literalmente, «golpe de polvo», un juego de palabras con coup de foudre, que significa «golpe de rayo» y también «flechazo» amoroso), se induciría a la víctima a un estado de muerte aparente. Sus parientes y amigos la darían por muerta y la enterrarían, y poco después sería desenterrada y revivida por el hechicero. En ese momento entrarían en acción los segundos polvos, una sustancia psicoactiva capaz de anular la voluntad de la víctima.[24]

El ingrediente principal de la primera sustancia, el coup de poudre, sería la tetrodotoxina (TTX), una toxina que se encuentra en el pez globo, que habita las costas del Japón y el Mar Caribe. La TTX, administrada en una dosis semiletal (LD50 de 1 mg), es capaz de crear un estado de muerte aparente durante varios días, en los cuales el sujeto sigue consciente a pesar de todo. Otras fuentes hablan del uso del estramonio o datura, que en Haití se llama concombre zombi, esto es, «pepino zombi». Según la creencia popular, la ingestión de sal liberaría al zombi de los efectos de la droga.[24]

Davis popularizó también la historia de Clairvius Narcisse, un hombre que aseguraba haber sido víctima de esta práctica y haber vivido como esclavo zombi en una plantación durante dos años.[24]

Las publicaciones del antropólogo Wade Davis atrajeron la atención de los estudiosos del tema debido a la amplia difusión de su libro The Serpent and the Rainbow que fue además base para la película homónima de Wes Craven en 1988; sin embargo, sus teorías han sido ampliamente refutadas por varios investigadores:[28] [29] se afirma por ejemplo, que los efectos que son supuestamente provocados por la zombificación pueden explicarse completamente a partir de la amnesia, la esquizofrenia y otros desordenes mentales.[25] También se dijo que los ejemplos proporcionados por Davis “contenían ingredientes confusos, o cuyo efecto era incierto o nulo”.[4] Además, sólo dos de los ocho tipos de polvo presentados por Davis en sus estudios contenían pequeñas (y aparentemente inofensivas) cantidades de tetrodotoxina.[28] [30] Se alega igualmente que el hecho de que Davis haya pasado tan poco tiempo en Haití, su desconocimiento de la lengua criolla, los pocos conocimientos que parecía tener sobre la religión y la Historia del lugar, además de la manera ficcionalizada en que presenta algunas de sus publicaciones, da como resultado que sus investigaciones sean “poco profundas y crédulas”.[6]

Por otra parte, es falso que el código penal haitiano prohíba expresamente el uso de sustancias susceptibles de provocar la zombificación, meme o idea falsa que en ocasiones se cita como demostración de la existencia real de estas prácticas. Usualmente se cita el artículo 246 del Código Penal haitiano que hace referencia al envenenamiento o al uso de enervantes para privar de la vida a una persona y, si bien no se hace ninguna referencia al término zombi, sí se específica que, cuando una persona, después ser envenenada, es enterrada viva, se considerará como asesinato.[Nota 2] [31]

Zombi filosófico[editar]

Representación artística de un zombi.

El dualismo, el conductismo y el funcionalismo son algunas de las tesis, dentro de la Filosofía de la mente, que han tratado de responder a las preguntas ¿qué es la conciencia?, ¿qué es la mente?, ¿cuál es la naturaleza de los estados mentales? Sin embargo, en el siglo XIX con el auge de la Física, varios filósofos creyeron que ésta podía y tenía que explicar todos los fenómenos,[32] así, dentro de la filosofía de la mente, surgió la tesis que defiende que todos los fenómenos mentales podían ser explicados en términos físicos. A esta tesis se le conoce con el nombre de Fisicalismo;[Nota 3] el Fisicalismo, en su forma clásica, es un reduccionismo materialista,[33] por lo tanto, postula que todo, inclusive la conciencia fenomenológica, puede ser explicado a través de las teorías que explican el reino natural, y específicamente a través de la Física.[34]

Para el Fisicalismo cada tipo de estado o proceso mental es numéricamente idéntico (es una y la misma cosa que) a algún tipo de estado o proceso físico dentro del cerebro o del sistema nervioso central.[35] Varios autores trataron de refutar el concepto del Fisicalismo a través del argumento del zombi. En 1974 Robert Kirk[Nota 4] fue el primer filósofo en introducir el término zombi en el debate filosófico, sin embargo en los últimos años, es a David J. Chalmers[Nota 5] a quien más se le asocia con la idea del zombi filosófico. Se puede decir que, en Filosofía de la mente, el concepto zombi se refiere a una criatura que es idéntica molecularmente al ser humano pero que, a diferencia de él, carece de conciencia fenomenológica.[32]

El argumento del zombi postula que, en términos físicos, los zombis serían humanos normales; es decir, los zombis tendrían las propiedades físicas que los fisicalistas atribuyen al ser humano, sin embargo, no se les podría atribuir estados mentales, por ejemplo, dolores o sensaciones; funcional y mecánicamente los zombis son idénticos a los seres humanos, excepto que carecen de conciencia fenomenológica.[36] A partir de ello, los filósofos que postulan el argumento del zombi en contra del Fisicalismo resumen su premisa de la siguiente manera:

O (la conciencia física) puede ocurrir sin el estado fenoménico F en algún duplicado zombi. Trivialmente O no puede ocurrir sin O. Así, F tiene una propiedad modal de la que O carece, a saber, la propiedad de poder ocurrir sin O. Así, por Ley de Leibniz:

(\forall x \forall y (x=y \rightarrow f(x)=f (y)))

O no es idéntico con F
Alejandro Murillo "Conciencia, cerebro y Neurociencia"[36]

El resultado del teorema indica que O es diferente de F, por lo tanto, la conciencia fenomenológica no es física. De esta manera, el argumento del zombi critica la idea del Fisicalismo que afirma que los fenómenos mentales pueden explicarse y reducirse solamente a términos físicos. Así, aunque los zombis son funcionalmente igual a los humanos, en cuanto a la explicación de los fenómenos mentales, carecen de qualias. Por ejemplo, el zombi no tiene conciencia del dolor y cuando, por ejemplo, mira una manzana roja, no tiene la idea ni la sensación de que está viendo algo de color rojo; carece del qualia de ver rojo. A los zombis no les podemos atribuir qualia, y dado que los qualias son las cualidades subjetivas de las experiencias personales, constituyen una crítica y refutación al Fisicalismo pues se dan en el humano pero, según la teoría zombi, no pueden ser explicados a través de las ciencia naturales.[36]

A pesar de esto, se han ensayado diferentes críticas al argumento del zombi, la más importante de ellas es la que apela a la posibilidad del argumento del zombi. En tanto que éste apela a la posibilidad lógica, muchos lo han descartado afirmando que los zombis no existen y que por lo tanto el argumento carece de peso, ya que, del hecho de que algo sea concebible, no se sigue que sea posible.[37]

Zombis en la cultura popular[editar]

Videojuegos[editar]

El ejemplo más conocido puede ser la saga de videojuegos de Survival Horror, Resident Evil, el cual da la explicación de su origen a partir de muchos tipos de virus, el más conocido es el Virus T, provocando enfermedades y cambios genéticos a los seres humanos como falla orgánica, muerte cerebral, pérdida de capas de piel, e incluso canibalismo, entre otros, además de una aparente resistencia mayor a cualquier tipo de ataque.

Cine[editar]

El cine de zombis es un subgénero del cine de terror, a menudo encuadrado dentro de la Clase B, pero que cuenta con una amplia representación de películas a lo largo de la historia. Como género independiente, cuenta con sus propias convenciones, de las cuales la única fundamental es la presencia de los “no muertos” o zombis. Su principal y más conocido artífice es George A. Romero.

Algunos libros sobre la materia en castellano son Zombie evolution, de José Manuel Serrano Cueto, y Cine Zombi, de Ángel Gómez Rivero, editado por Calamar Ediciones en 2009, con más de 400 películas de la temática comentadas. Recientemente (noviembre de 2009), en Argentina, fue lanzado Zombies! Una enciclopedia del cine de muertos vivos, de Luciano Saracino, editado por Fan Ediciones.

Cómics[editar]

Otro caso de zombis en la cultura popular son la serie de cómics Marvel Zombies, de Marvel Comics. Otro ejemplo sería el manga Highschool of the Dead basado en un holocausto zombi, así mismo el manga/novela ligera Kore wa Zombie Desu ka? tiene como protagonista a un zombi. También hacen su aparición en la saga de Thriller Bark, de la serie japonesa One Piece; así como en la saga The Walking Dead, de Image Comics, además, la familia Tao (Shaman King) usaba zombis como ejército. También, en el manga de Hellsing los vampiros de nivel 1, al succionar la sangre a un humano, los convierten en muertos vivientes. En DC Comics, destaca el personaje de Solomon Grundy, un tipo de zombi de grandes dimensiones; un muerto revivido de fuerza sobrehumana y con la capacidad de volver una y otra vez de la muerte. Aparte de ello, en muchas editoriales se han publicado historias cortas que involucran zombis de algún tipo (ya sea creados por magia o por alguna causa "científica"). Curiosamente durante la década del 70' el Comics Code Authority prohibió el uso de la palabra "zombi", recurriendo la editorial Marvel Comics a la palabra "zuvembies" para designar a personas con características similares a los zombis que eran usadas como sirvientes por supervillanos haitianos.

Televisión[editar]

Una de las apariciones más recordadas de zombis en la televisión es el video Thriller, de Michael Jackson en 1983, donde aparecen zombis bailando con el cantante. A esta escena se le han rendido muchos tributos y se ha vuelto una imagen importante de la cultura popular masiva en general.

Han aparecido también zombis en capítulos especiales de series como The Simpsons, South Park, e Invader Zim.

En el 2010, AMC estrenó The Walking Dead, una serie que se desarrolla durante un apocalipsis zombi. El protagonista despierta después de un coma para encontrarse dentro de un hospital, solo, en una ciudad donde sólo quedan muertos vivientes.

Una de las series/anime japonesas dio a estreno a la mundialmente conocida Highschool of the Dead que se reprodujo a finales de 2011 en Hispanoamérica, América y Asia. Esta serie con los géneros Horror, Thriller y Ecchi. Hizo creer a los jóvenes que la apocalipsis sí existía y sería de estos seres a los que llamamos zombis.[cita requerida]

Literatura[editar]

Desde tiempos remotos, los zombis formaron parte de las folclóricas leyendas, las cuales hablaban de cadáveres que regresan a la vida, como las momias o necrófagos, quienes en un acto insolito regresaban para ajustar cuentas pendientes. En el escalafón de la monstruosidad los zombis se consideraban los de menor relevancia.

Pero las cosas cambiarían hacia el año de 1697, fecha en la que Paul-Alexis Blessebois llevó a la literatura occidental a esa figura siniestra de la que había escuchado en diversos viajes que realizó a la "América hostil". Tras su vida en la isla Guadalupe y Perú, el escritor francés escribió El Zombi del Gran Perú (Le Zombie du Grand Pérou), un relato paródico, pero con tintes sobrenaturales.

Maquillaje de un zombi clásico en el cine de Hollywood.

Pese a que Blessebois no estableció un concepto claro del personaje, si dejó las bases para una próxima revisión sobre esta clase de muerto viviente. Un siglo después, en 1789, Moreau de Saint-Mery concibió un diccionario relativo a la isla Santo Domingo. En éste el autor afirma que el zombi es una palabra criolla, designada a un espíritu o fantasma que regresa de la tumba. A los individuos embrujados se les conocería como zombis. Antes de que en el siglo XX se vislumbraran algunos casos sobre la veracidad de esos seres, y que algunos haitianos demostraran sus dotes para inducir un trance letárgico mediante pociones de hierbas y peces exóticos, la literatura aportó sus propias historias.

Estas se originaron en el siglo XVIII, influenciadas por el oscuro romanticismo de Mary Shelley y su Frankenstein de 1818. Aunque esta novela no aborda el tema zombi, sí plantea uno de los puntos fundamentales de su origen: el concepto de la resurrección de los muertos, desde la visión de un cientìfico y su carrera contra el tiempo. El relato inspiraría a los estadounidenses Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce.

Allan Poe aportaría dos relatos fundamentales para la narrativa zombi. La Caída de la Casa Usher de 1839 y La verdad sobre el caso del Señor Valdemar de 1845; mientras que años más tarde Bierce haría palpables las atmósferas terroríficas de los zombis como en el caso del gran relato La Muerte de Halpin Frayser de 1893.

En los años veinte del siglo XX, el norteamericano William Seabrook concretaría el concepto zombi, a través de su texto La isla mágica de 1929. En su momento, la historia ubicada en un Haití del culto vudú y repleta de esclavos resucitados, fue tachada de sensacionalista y exagerada, pero se convirtió en una de las primeras grandes referencias occidentales de los zombis.[38]

Uno de los primeros exponentes de la literatura de terror en incluir lo que podrían considerar zombis modernos es H. P. Lovecraft (1890-1937) quien, por su ateísmo, usualmente presenta en sus historias gran cantidad de muertos vivientes que no son resucitados por medios mágicos ni sobrenaturales. Y si bien, no en todas sus historias se explica como los muertos resucitan, en dos de sus más conocidos trabajos sobre el tema; la serie Herbert West: Reanimador y la novela El caso de Charles Dexter Ward, los muertos son revividos por medios científicos.

Existen diversos libros a nivel mundial que tratan el tema de los zombis, como el de Max Brooks (hijo de Mel Brooks) con Zombi - Guía de supervivencia y Guerra mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi. En España se puede destacar el libro Apocalipsis Z, basado en un blog del mismo título, cuyo autor es el escritor español Manel Loureiro, en Latinoamérica, se destaca la antología No entren al 1408[39] , editada por el ecuatoriano Jorge Luis Cáceres y que reúne 22 relatos, así como las novelas Los Caminantes del malagueño Carlos Sisí, "Sobrevivientes" de Sebastian Marin y Ciudad Humana del cartagenero Carlos J. Lluch, las cuales narran cómo una pandemia zombi arrasa con la civilización tal y como la conocemos. Por otro lado, en El Baile de los Secretos se presenta una plaga de criaturas relacionadas con el zombi moderno y en Oh No! Voy a convertirme en Zombi!, de Jason Daniel Greenfield y Martín Towers, en clave de humor, se enseña a los zombis a sobrevivir en un mundo infectado por humanos.

Actualmente, este género goza de gran popularidad, produciéndose un fenómeno similar y paralelo al que se da también con los vampiros y la saga Crepúsculo. Es por ello que algunas editoriales dedican buena parte de su producción a la temática zombi. Incluso, han salido recientemente al mercado diversas versiones de obras clásicas convertidas al género zombi: El Quijote Z, Orgullo y Prejuicio y Zombis, Lazarillo Z.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Zombi». Diccionario panhispánico de dudas. Real Academia Española (2005). Consultado el 25 de enero de 2010. «Debe evitarse en español la grafía zombie, que es la usada mayoritariamente en inglés, así como su plural zombies».
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Notas[editar]

  1. Están por ejemplo el paradigmático relato de Ines Wallace “I Walked with a zombie”, "Salt Is Not For Slaves” de G. W. Hutter o The Serpent and the Rainbow de Wade Davis.
  2. El artículo 246 del Código Penal de Haití establece: Art. 246.- Est qualifié empoisonnement, tout attentat à la vie d'une personne, par l'effet de substances qui peuvent donner la mort plus ou moins promptement, de quelque manière que ces substances aient été employées ou administrées, et quelles qu'en aient été les suites. Est aussi qualifié attentat à la vie d'une personne, par empoisonnement, l'emploi qui sera fait contre elle de substances qui sans donner la mort, auront produit un état léthargique plus ou moins prolongé, de quelque manière que ces substances aient été employées et quelles qu'en aient été les suites.
  3. Ya que el fisicalismo defiende que los estados mentales son estados físicos del cerebro, se le conoce también con el nombre de Teoría de la Identidad.
  4. Véase por ejemplo: Kirk, Robert. "Sentience and Behaviour" en Mind, Vol. 83, Núm. 329, pp.43-60. Véase también: Kirk Robert, Zombies and Consciousness, Oxford University Press, 2005, ISBN 0-19-928548-9.
  5. Véase por ejemplo: Chalmers, David J., La Mente Consciente: En busca de una teoría fundamental, Gedisa, 1999. ISBN 9788474326925.

Bibliografía[editar]

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Filmografía[editar]

  • La serpiente y el arco iris (1988). Estados Unidos. Director: Wes Craven.
  • noche de los muertos vivientes, La (1990). Estados Unidos. Director: Tom Savini.
  • novia de Re-Animator, La (1990). Estados Unidos. Director: Brian Yuzna.
  • Braindead, Tu madre se ha comido a mi perro (1992). Nueva Zelanda. Director: Peter Jackson.
  • Scooby-Doo en la Isla de los Zombies (1998). Estados Unidos. Director: Hiroshi Aoyama, Kazumi Fukushima, Jim Stenstrum.
  • 28 días después (2002). Reino Unido. Director Danny Boyle.
  • Resident Evil (2002). Reino Unido-Alemania-Francia. Director: Paul W. S. Anderson.
  • Beyond Re-Animator (2003). España. Director Brian Yuzna.
  • amanecer de los muertos, El (2004). Estados Unidos. Director Zack Snyder.
  • tierra de los muertos vivientes, La (2005). Estados Unidos-Canadá. Director: George A. Romero.
  • Fido (2006). Canadá. Director: Andrew Currie.
  • Night of the Living Dead 3D (2006). Estados Unidos. Director: Jeff Broadstreet.
  • 28 semanas después (2007). Reino Unido. Director Juan Carlos Fresnadillo.
  • El diario de los muertos (2007). Estados Unidos. Director: George A. Romero.
  • [•REC]¹ (2007). España. Director: Jaime Balaguero y Paco Plaza.
  • Day of the Dead (2007). Estados Unidos. Director: Steve Miner.
  • Otto; or, Up with Dead People (2008). Alemania-Canadá. Director: Bruce LaBruce.
  • Zombi Strippers (2008). Estados Unidos. Director: Jay Lee.
  • Dead Snow (2009). Noruega. Director Tommy Wirkola.
  • horde, La (2009). Francia. Director: Yannick Dahan, Benjamin Rochen
  • [•REC]² (2009). España. Director: Jaime Balaguero y Paco Plaza.
  • resistencia de los muertos, La (2010). Estados Unidos. Director: George A. Romero.
  • Partido Alternativa Zombi (2010). España. Director: Joan Ben-talle. Cortometraje.
  • Juan de los Muertos, (2011). Cuba. Director: Alejandro Brugués
  • [•REC]³ Génesis (2012). España. Director: Paco Plaza.
  • Guerra mundial Z (World War Z) (2013). Estados Unidos. Director: Marc Forster.
  • Mi Novio es un Zombi (2013) Estados Unidos.

Novelas y Relatos de Temática Zombi[editar]

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  • Brian, James (2009): Zombis rubias, Madrid: La Factoría de Ideas.
  • Brooks, Max (2008): Guerra Mundial Z, Córdoba: Almuzara.
  • — (2008): Zombi: Guía de supervivencia, Córdoba: Almuzara.
  • González G., Azael (2010): Don Quijote Z, Palma de Mallorca: Dolmen.
  • González Pérez de Tormes, Lázaro (2009): Lazarillo Z. Matar zombis nunca fue tan divertido, Barcelona: Debolsillo.
  • Grahame-Smith, Seth, y Austin, Jane (2009): Orgullo y prejuicio y zombis, Barcelona: Umbriel.
  • Kilpatrick, Nancy (2009): «La era de la aflicción», en Adams, John Joseph, et al, Zombies, Barcelona: Minotauro.
  • Link, Kelly (2009): «Planes de emergencia zombie», en Adams, John Joseph, et al, Zombies, Barcelona: Minotauro.
  • Lluch, Carlos J. (2012): Ciudad Humana, Cartagena: Editorial Círculo Rojo.
  • Alberto López Aroca (2010): Sherlock Holmes y los zombis de Camford (novela), Palma de Mallorca, Dolmen.
  • Loureiro, Manel (2009): Apocalipsis Z: Los días oscuros, Barcelona: Plaza & Janes.
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  • Matheson, Richard (2007): Soy leyenda, Barcelona: Minotauro.
  • Mecum, Ryan (2008): Zombie Haiku, Cincinnati: How Design Books.
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  • Wellington, David (2009): Zombie Island, Barcelona: Timun Mas.
  • — (2009): Zombie Nation, Barcelona: Timun Mas.
  • — (2009): Zombie Planet, Barcelona: Timun Mas.
  • - Powers, Tim "On stranger Tides" 1987 - Historical fantasy novel

Enlaces externos[editar]