Yola

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Foto tomada por wikipedista a unas Yolas en la playa del Castillo, La Isabela, Puerto Plata, República Dominicana el Domingo 18 de Agosto, 2013.
Una yola de Bantry.

La yola es una pequeña embarcación, a menudo usada por pescadores, de construcción simple consistente en un casco alargado y provisto de tablas que realizan la función de asientos para la tripulación. Su diseño de una sola cubierta desprovista de techo y propulsada por remos o motores fuera de borda, la convierten en un vehículo de uso común para labores de pesca o excursiones en áreas cercanas a la costa.

Debido a su bajo coste (a menudo son construidas por los propios usuarios usando madera barata y en algunos casos fibra de vidrio), su pequeño tamaño con relación a otras embarcaciones y su versatilidad, suelen ser usadas en la realización de los llamados «viajes en yola»,[1] emprendidos por inmigrantes de países como República Dominicana, hacia territorio extranjero.

En tiempos recientes dicho término ha sido usado con frecuencia para referirse a cualquier tipo de embarcación usado con estos fines.

Dicha actividad suele dejar un saldo lamentable en pérdidas humanas[2] ya que, debido a que no son naves diseñadas para soportar los rigores de alta mar,[3] suelen zozobrar al ser embestidas por el oleaje, o al no disponer de sistemas de navegación, corren el riesgo de quedar a la deriva.

En la mayoría de los casos los viajeros no disponen de chalecos salvavidas u otros medios que les permitan mantenerse a flote en caso de naufragio, ni tampoco equipo de radio ni equipamiento básico de supervivencia, circunstancias que empeoran aún más las posibilidades de sobrevivir a la travesía.

La problemática de los viajes en yola[editar]

Dicha práctica está muy extendida en ciertos países latinoamericanos, por los beneficios económicos que reporta a quienes organizan estos viajes y por las falsas expectativas que generan entre la población.

Dichos viajes son realizados de manera primitiva con Yolas escasamente equipadas y a menudo sobrecargadas, donde los viajeros ilegales suelen pasar todo tipo de horrores y vicisitudes en medio del viaje,[4] a menudo como preludio de una muerte horrible en boca de los tiburones o ahogados al recibir el embate de alguna ola[5] de gran tamaño,[6] frecuentes en lugares como El canal de la Mona, zona de tránsito frecuente de este tipo de embarcaciones ilegales.[7]

Aun así muchos lo intentan[8] llevados por las falsas promesas de una mejora en sus condiciones económicas, y por los argumentos de los organizadores de que dichos viajes ofrecen un margen de seguridad.[9]

Motivos de la frecuencia de los naufragios[editar]

A pesar de los beneficios económicos[10] que reportan estos viajes a sus organizadores[11] estos no implementan ningún tipo de seguridad básica en las embarcaciones usadas para estos fines. Estas naves no cuentan con compartimientos herméticos que les permitan mantenerse a flote aunque se produzca una entrada de agua en alguna sección, no cuentan con doble casco y en muchas ocasiones el casco no está lo suficientemente reforzado como para aguantar el embate de las olas.

En casi ningún viaje llevan equipo de comunicación alguno que les permita pedir auxilio en caso de emergencia, ya que la prioridad es usar el máximo espacio posible a bordo para alojar el mayor número posible de viajeros ilegales. Debido a esto, muchos organizadores llegan al extremo de prescindir de comida y aprovisionamiento con tal de ganar espacio.[12]

Esto genera problemas de sobrepeso en las frágiles embarcaciones, donde a menudo la borda queda a menos de un metro de la superficie del agua, quedando así a merced de los elementos y bajo riesgo de que cualquier ola de gran tamaño cause el hundimiento repentino de la improvisada nave.[13]

Otro de los riesgos constantes que enfrentan estos viajeros es el de quedar a la deriva[14] Al no disponer de sistemas de orientación y navegación, se ven expuestos a los riesgos de perder el rumbo, quedarse sin combustible en medio del mar y quedar a la deriva, situación en que muchas veces el rescate es difícil ya que el área de búsqueda es enorme y a menudo transcurren días antes que se dé la voz de alarma.

Los pasajeros de estos viajes, muchas veces son lanzados al mar en medio de la travesía, por conflictos que se presentan entre los mismos tripulantes y a menudo por la desesperación y el hambre que los agobia.

Referencias[editar]