Wenceslao Fernández Flórez

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Wenceslao Fernández Flórez
Nombre de nacimiento Wenceslao Fernández Flórez
Nacimiento 11 de febrero de 1885
La Coruña, Bandera de España España
Defunción 29 de abril de 1964
(79 años)
Madrid, Bandera de España España
Nacionalidad Española
Ocupación Escritor y periodista
Lengua de producción literaria Español
Obras notables El bosque animado, El malvado Carabel, Volvoreta
Premios Premio Nacional de Literatura de España
Sitio web oficial

Wenceslao Fernández Flórez (La Coruña, 11 de febrero de 1885 - Madrid, 29 de abril de 1964) fue un escritor y periodista español.

Biografía[editar]

Hijo mayor de Antonio Luis Fernández Lago y de Florentina Flórez Núñez, la muerte de su padre cuando tenía quince años le obligó a dejar los estudios y trabajar como periodista. Empezó en el diario coruñés La Mañana y posteriormente colaboró en El Heraldo de Galicia, Diario de La Coruña y Tierra Gallega. A los 17 años dirigió el Semanario La Defensa de Betanzos, prensa contra el capitalismo feroz y a favor de los Agraristas, durante un año y con tan sólo 18 años dirigió el Diario Ferrolano que en aquella época era el diario más actualizado tecnológicamente. Después pasó a dirigir El Noroeste de La Coruña. En 1913 fue a Madrid como empleado en la Dirección General de Aduanas, pero abandonó ese cargo para trabajar en El Imparcial y poco después en 1914 ABC, donde empezó a publicar sus "Acotaciones de un oyente", una serie de crónicas parlamentarias que le hicieron muy famoso, y que luego reunirá en Crónicas parlamentarias (1914-1936). También escribió en El Liberal y Tribuna. Desde Madrid continúa manteniendo relaciones con el diario La Mañana y con la prensa gallega.

En 1913 es el primer verano que pasan en San Salvador de Cecebre, toda la familia a excepción de su hermana que había fallecido recientemente. Después de conocer la belleza del espacio y del paisanaje vendrán todos los años hasta el final de sus días, primero a la casa de Carmen en Piñeiro y finalmente se establecerán en su casita en el apeadero 14, hoy Casa Museo y Centro de interpretación del escritor, bajo los auspicios de su Fundación, de la Diputación de la Coruña y del Ayuntamiento de Cambre.

Mantuvo estrecha amistad con dirigentes del nacionalismo gallego. Wenceslao comienza sus primeros pasos con Manuel María Puga y Parga -Picadillo-, con los hermanos Carré, con Tettamanci, con Manuel Casas, con Ángel del Castillo entre otros todos ellos mayores que él; pero quien realmente le causa impresión fue Castelao, que fue uno de los que más frecuentemente ilustraron sus obras. Obtuvo el premio del Círculo de Bellas Artes con su novela Volvoreta (1917), que narra los amores prohibidos entre una sirvienta y su joven señor en el marco de la Galicia rural. En 1926 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Aunque de ideología conservadora (seguidor y admirador de la política de Antonio Maura), no escatimó sus críticas sociales, a veces acerbas, como en sus obras El secreto de Barba Azul, Las siete columnas y El espejo irónico, entre otras, a propósito de la política y de los hombres políticos del reinado de Alfonso XIII. Durante la II República recibió la Medalla de Oro de Madrid y en 1935 fue condecorado por el gobierno presidido por Alejandro Lerroux, junto con Américo Castro y José Ortega y Gasset, con la recién creada Banda de la República. Al estallar la Guerra Civil fue inmediatamente objeto de amenazas de muerte acusado de no haberse mostrado partidario del Gobierno del Frente Popular.

Huyendo de las llamadas Milicias de Vigilancia de Retaguardia, halló refugio en la Embajada de la República Argentina de donde a su vez, y a invitación del Gobierno de Holanda, pasó a encontrar refugio en la Embajada en Madrid de este país, ya que era muy apreciado en él por las admirativas descripciones que de Holanda había hecho años antes en su libro de viajes La conquista del horizonte. Bajo la protección de esa Embajada de Holanda pues, consiguió salir para Valencia en marzo de 1937, como primer paso para salir de España pero llegado a Valencia, el Ministerio de Gobernación le denegó el permiso que era imprescindible para poder salir al extranjero; se produjo a causa de ello un tenso incidente diplomático entre el Gobierno de Holanda y el de la República durante el cual y ante la insistencia del Gobierno holandés, el mismo Ministro de Gobernación de la República, Julián Zugazagoitia, consultó con el Ministro de Defensa, Indalecio Prieto, quien le contestó literalmente "Si valiera mi voto lo emitiría en sentido favorable a las pretensiones del Gobierno holandés. No creo que merezca la pena producir un rozamiento con ese Gobierno...".[1] Gracias a ello consiguió pues Fernández Flórez salir de España en julio de 1937.

Sobre sus experiencias en la Embajada de Holanda y en el Madrid de 1936 y 1937, escribió posteriormente dos novelas, Una isla en el mar rojo (1938) y La novela número 13 (1941), amargas descripciones de Madrid durante la época del Frente Popular. De nuevo en España, Fernández Flórez fue llamado a declarar ante el Consejo Sumarísimo abierto contra Julián Zugazagoitia en 1940-1941, presentándose a declarar en su defensa. En 1944 participó en el guion de la película El destino se disculpa de José Luis Sáenz de Heredia. En 1945 ingresó en la Real Academia Española. En 1955 con su guion se rueda en La Coruña la película "Camarote de Lujo" con una tremenda crítica al gobierno de Franco por la permisividad de los medradores en torno a la emigración y el vaciado de España y de sus mejores gentes para ir a trabajar para otros países y en 1959 recibió la Cruz de Alfonso X el Sabio. En 1951 adaptó El capitán Veneno de Pedro Antonio de Alarcón para el cine con dirección de Luis Marquina y sus mismas obras fueron objeto de adaptaciones cinematográficas, en especial por Rafael Gil (El hombre que se quiso matar, 1942 y 1970; Huella de luz 1943; así como por otros directores.

Obra literaria[editar]

Publicó unas cuarenta novelas y libros de relatos de humor, caracterizados éstos por un fino humor irónico de sesgo gallego a veces cercano a lo fantástico. Se muestra muy sensible al paisaje galaico que envuelve en un profundo lirismo. Muchas de sus novelas y relatos poseen contenidos simbólicos. No se muestra un innovador en cuanto a las formas y estructuras novelísticas, sino que sigue académicamente los modos de la narrativa tradicional.

Existen en él reminiscencias de Stendhal y de Eça de Queiroz, llegando a ser uno de los grandes conocedores y participando en el volumen que con motivo del 150 aniversario se prepara en Portugal y del que tradujo:Las más bellas páginas de Eça de Queiroz, "El primo Basileo", "El crimen del Padre Amaro", "L'Ilustre Casa de Ramires", "Los Maias", "La ciudad y las Sierras", "San Cristóbal", "Adán y Eva en el Paraíso", "Epistolario de Fadrique Mendes", "Mandarin" . Su obra transmite un mensaje de escepticismo hacia un mundo que cambia sólo superficialmente y descuida valores espirituales y morales permanentes. Sus personajes son reales, como lo eran en el caso de Eça de Queiroz, y se mueven entre la frustración y el fracaso. Pese a lo subversivo, a veces, de su conservadurismo, gozó el autor de gran prestigio bajo el franquismo, publicando con regularidad artículos de prensa, a veces críticos contra el gobierno de Franco, cómo por ejemplo la serie en la revista Semana sobre el cine en favor del Cine español y en contra del cine Americano que el gobierno tenía que importar por los acuerdos con USA. Gozó de amplia protección oficial y la Editorial Aguilar publicó una bella edición de sus Obras Completas (Colección Joya).

Wenceslao era antes de la Guerra civil, declaradamente liberal, incluso atacó los pilares básicos del Movimiento nacional, es decir, la Iglesia, los militares y la justicia. Por tanto, el franquismo lo acogerá con cierto recelo y permanecerá vigilante en todo momento si bien existía una vieja amistad entre las familias Franco y Fernández, precisamente por su padre que era de Ferrol y Wenceslao cuando fue a trabajar de director del diario ferrolano, Franco era un militar de Academia. Este hecho induce a una relación especial entre los dos personajes

Su ideología anti-marxista (nacida en gran parte de sus experiencias personales en el Madrid de 1936-37, cuando estuvo a punto de perder la vida por no compartir las ideas de los Gobernantes del Frente Popular) fue tan fuerte que llegó a escribir cosas como la que sigue: El olor a rojo es tan fuerte y típico que creo posible distinguir un marxista y aún seguir su rastro con olfato poco ejercitado. El marxismo -religión de presidiarios, fracasados, de envidiosos, de contrahechos, de vividores, de perezosos, de gente de cubil- tenía que oler así precisamente: a conciencia podrida, que huele peor que una ballena muerta porque el marxismo materialista es una doctrina intestinal... Las preocupaciones morales y el pesimismo del autor se manifiestan en casi todas sus novelas. Así, en El secreto de Barba Azul (1923) se intenta demostrar que las pasiones mueven las acciones humanas, tesis que se repite en Las siete columnas (1926), en que los siete pecados capitales se constituyen, paradójicamente, en los pilares de la sociedad. También se ironiza sobre la hipocresía social en Relato inmoral (1928) y en El malvado Carabel (1931), siempre ofreciendo una visión desencantada de la sociedad bajo la apariencia del humor.

Libros[editar]

Referencias[editar]

  1. Asilos y canjes durante la Guerra Civil Española / Javier Rubio García-Mina / Editorial Planeta. Barcelona. 1979. ISBN 84-320-0620-3

Enlaces externos[editar]