Vuelo arácnido

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El vuelo arácnido o Ballooning (del inglés, pronunciado "baluning") hace referencia a un modo de translación por los aires que ejercen algunas arañas empleando un sistema compuesto de hilos de seda.[1] Es una técnica de dispersión que favorece la supervivencia de la especie evitando la combatividad por las presas,[1] y en algunos casos las arañas llegan a ser transportadas cientos de kilómetros.[2] ,[3]
Al principio se pensaba que únicamente las arañas jóvenes, ligeras, ejercían este método pero posteriormente algunos machos pequeños[4] e incluso algunas hembras de tamaños de hasta 1 cm han sido contempladas practicándolo.[5]
Aunque el fenómeno es conocido desde tiempos de Aristóteles,[6] de los registros más antiguos que se conservan de la observación de esta función esta el que hizo Charles Darwin abordo del Beagle en la costa este del río de La Plata cuando una mañana de noviembre de 1832 desde la cubierta y mirando hacia la jarcia observó cientos de minúsculas arañitas amarradas a sus "partes de telarañas fluctuantes".[7] ,[8] En su diario, el mismo Darwin referencia a J. Blackwall, otro naturalista que observó este comportamiento.[9]

Esquema propuesto por P. F. Balboa para el alza del vuelo de las arañas empleando "velas" o "parapentes" de seda.

La poetisa asturiana Doña Eulalia de Llanos se refirió así a este comportamiento:

—"¡Ay! Tente: no te lances
A la región del viento,
Ni pongas tu existencia
En conocido riesgo.
—¡Ay! tente, que Natura,
No concedió a tu cuerpo
La aptitud necesaria
Para emprender un vuelo"[10]
-Dña. EULALIA DE LLANOS-

Mecanismo de alzado[editar]

Pelegrín Franganillo Balboa en su manual de aranología "Las Arañas" (1917)[1] hace una descripción (ver Figura a la derecha) de uno de los métodos empleados por algunas arañas para este desplazamiento. Según este método (1) las arañas se descolgarían de una altura elevada a través de un hilo fijado en "A". Llegado a un punto "A1" liberarían otro hilo adicional "A1b". Este hilo al ser tan liviano sería fácilmente alzado por cualquier brisa ascendente o corriente térmica. La arañita seguiría su descenso y en otro punto "A2" liberaría otro hilo "A2c"; (2) La tendencia ascendente de estos hilitos obrarían ejerciendo una fuerza contraria al peso de la arañita. La arañita podría seguir descendiendo y liberando más hilitos hasta que las fuerzas ascendentes fuésen lo suficiente para alzarla por los aires; (3) En presencia de una ligera brisa el sistema volador se desplazaría y haría romper el anclaje por un punto "x".
El otro mecanismo de fabricar el aparato volador es el siguiente: La araña se encarama a un saliente y desde allí alza la parte posterior de su abdomen para con la más ligera brisa o corriente ascendente liberar la seda hasta crear un hilo que proporcione la suficiente sustentación.[11]

Observación del fenómeno[editar]

Un requisito para la observación de este fenómeno es una subida repentina de la temperatura. Un día soleado con ligera brisa, tras un periodo húmedo y frío, es un momento adecuado.[6] Este tipo de días son más comunes en primavera u otoño[12] cuando periodos de lluvias se combinan con días soleados.
En estos días la temperatura del suelo se calienta rápidamente y provoca un flujo ascendente de aire que las arañas aprovechan para liberar sus sedas y tomar el vuelo.
Las maromas de seda son generalmente más fácilmente observables si se mira en dirección hacia el sol, en zonas con ramaje, de forma que la dispersión de la luz provocada por los finos hilos de seda nos permitan localizarlas.

Dispersión y proliferación de la especie[editar]

Se piensa que el hecho de que hábitats como algunas islas de la Gran Barrera de Coral Australiana hayan sido colonizadas por siete familias diferentes de arañas, pero no de grandes migalomorfas (Mygalomorphae), únicamente puede ser explicado por la capacidad de esas arañas de dispersión mediante el vuelo o "ballooning".[13]
Algunas de las arañas emprendedoras caerán víctimas de los pájaros o caerán al agua o a otro entorno hostil. Sin embargo otras sobrevivirán a su aventura e invadirán nuevos hábitats. Como ejemplo, siete meses después de la explosión del volcán Krakatoa en 1883 el científico belga Edmond Cotteau lo único vivo que encontro en la devastada isla fue una araña tejiendo su telaraña.[14] ,[7] ,[11] Cincuenta años tras el desastre más de 90 especies de arañas diferentes fueron encontradas en la isla.[15]
De manera similar únicamente dos años después de la erupción del Monte Santa Elena en 1980 se registraron allí mismo hasta 40 especies distintas de arañas que debían haber colonizado esas tierras muertas desde al menos distancias de entorno a 30 kilómetros.[16]

Referencias[editar]

  1. a b c Franganillo Balboa, Pelegrín (1917). "Las Arañas" . Manual de araneología. Compañia Asturiana de Artes Gráficas, GIJÓN. 
  2. Okuma, C.; Kisimoto, R. (1981). «Air borne spiders collected over the East China Sea». Japanese J. Appl. Entomol. Zool. 25 (4):  pp. 296-298. http://ci.nii.ac.jp/els/110001124028.pdf?id=ART0001291466&type=pdf&lang=en&host=cinii&order_no=&ppv_type=0&lang_sw=&no=1350763717&cp=. 
  3. Holzapfel, E.P.; Perkins, B.D. (1969). «Trapping of air-borne insects on ships in the pacific, part 7.». Pacific Insects 11 (2):  pp. 455-476. http://hbs.bishopmuseum.org/pi/pdf/11(2)-455.pdf. 
  4. Richter, C.J.J. (1971). «Some aspects of the serial dispersal in different populations of wolf spiders, with particular reference to Pardosa amentata (Araneae, Lycosidae)». Misc. pap. Landb. Hogesch Wageningen 8:  pp. 77. 
  5. Wickler, W.; Seibt, U. (1986). «Aerial dispersal by ballooning in adult Stegodyphus mimosa rum». Kurze Originalmitteilungen 10:  pp. 628-629. doi:10.1007/BF00368783. http://www.springerlink.com/content/h887rw2016214460/. 
  6. a b Duffey, E. (1956). «Aerial dispersal in a known spider population». J. Anim. Ecol. 25:  pp. 85-111. http://www.attivissimo.net/sciechimiche/Aerial-dispersal-1956-annotato.pdf. 
  7. a b Brunetta, L.; Craig, C.L. (2010). Spider Silk. Yale University Press (EE.UU). ISBN 978-0-300-14922-7. 
  8. Darwin, C. (1860). Naturalist´s Voyage Round the World, The Voyage of The Beagle.  pp. 197. http://www.gutenberg.org/files/3704/3704-h/3704-h.htm#chi. 
  9. Blackwall, J. (1827). «Observationsand experiments, made with a view to ascertain the means by which the spidersthat producegossamereffect their aerial excursions.». Trans.Linn. Soc.Lond. 15:  pp. 449-459. doi:10.1111/j.1095-8339.1826.tb00126.x. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1095-8339.1826.tb00126.x/abstract. 
  10. Dña. Eulalia de Llanos (1809-1865). Versos increpando a un aeronauta. 
  11. a b Foelix, R.F. (1996). Biology of Spiders. Oxford University Press, Segunda edición. pp. Capítulo 9, "Ecology" Occurrence and distribution of Spiders, pag 234. ISBN 0-19-509593-6. 
  12. Emerton, J.H. (1908). «Autum flights of spiders». Physche 15:  pp. 121. 
  13. Main, B.Y. (1982). Adaptations to arid habitats by mygalomorph spiders. En: Barker, W.R.; Greensdale, P.J.M., eds. "Evolution of the Flora and Fauna of Arid Australia". S.A. Peacock Publ., Frewville. 
  14. Thornton, I. (1996). Krakatau: The Destruction and Reassembly of an Island Ecosystem. Harvard University Press (Cambridge). p. 57. ISBN 0674505689. 
  15. Bristowe, W.S.A. (1931). «A preliminary note on the spiders of Kakatau». Proc. Zool. Soc. Lond. 101 (4):  pp. 1387-1400. doi:10.1111/j.1096-3642.1931.tb01069.x. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1096-3642.1931.tb01069.x/abstract. 
  16. Edwards, J.S. (1986). «Derelics of dispersal: arthropod fallout on Pacific Northwest volcanoes. En: Danthanarayana, W., ed.: Insect Flight, Dispersal and Migration». Springer Verlag Berlin:  pp. pag. 196. 

Véase también[editar]

- Seda de araña
- Araña