Vox in excelso

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Representación del escudo del papa Clemente V

Vox in excelso es el nombre de una bula emitida por el Papa Clemente V el 22 de marzo de 1312, en la que se determinaba que iba a disolverse formalmente la Orden de los Caballeros Templarios, eliminando de forma eficaz el apoyo papal para ellos y revocando los mandatos otorgados a ellos por los papas anteriores en los siglos XII y XIII.[1]

En vista de las sospechas, la infamia, las fuertes insinuaciones y otras cosas que se han presentado contra el otro (...) y también la recepción secreta y clandestina del hermano de esta Orden; teniendo en cuenta, además, de los serios escándalos que han surgido de estas cosas, que no parecía que se fueran a detener mientras la Orden siguiera existiendo, y el peligro para la fe y las almas, y las muchas cosas horribles que se habían hecho por los hermanos de esta Orden, quienes cayeron en el pecado de la apostasía malvada, el crimen de la idolatría detestable, y el ultraje execrable de los Sodomitas (...) no sin amargura y tristeza en el corazón es que abolimos la citada Orden de los Templarios, su constitución, sus hábitos y su nombre, por un decreto irrevocable y perpetuamente válido; y la sometemos a una prohibición perpetua con la aprobación del Sagrado Concilio, estrictamente prohibiendo a cualquiera a presumir entrar a la mencionada Orden en el futuro, o recibir o vestir sus hábitos, o a actuar como un Templario.

Vox in excelso

A la emisión de esta bula le siguió un período de cinco años de represión y juicios contra los Templarios durante los cuales fueron acusados de diversos delitos de blasfemia y herejía.[1] Sin embargo, las confesiones se obtuvieron mediante el uso de la tortura y otros métodos desarrollados por la Inquisición.[1] [2]

Contexto histórico[editar]

Clemente V marcó el destino de la Orden de los Caballeros templarios, y esta es abolida sin la aprobación del Concilio (únicamente se había pronunciado el consistorio reducido). El silencio al cual la asamblea fue forzada no gustó a todos. El Concilio de Vienne (aquel entonces la ciudad del imperio) que inició en octubre de 1311, desde el punto de vista del Papa y el rey de Francia, estuvo a punto de acabar mal. El concilio reunió a unos doscientos obispos, y fue convocado para examinar tres asuntos básicos: el caso de los Templarios y el examen de las acusaciones en su contra; el lanzamiento de una nueva cruzada; y la reforma de la Iglesia. Sin embargo, el principal objetivo de la reunión fue, en cualquier caso, resolver el problema generado por la Orden del Temple.

Felipe el Hermoso deseaba que el Papa condenara a la Orden, pero la mayoría de los grupos religiosos deseaban la realización de un juicio con el debido proceso, y que la defensa de los templarios estuviera garantizada.[3] Además, nueve templarios hicieron el viaje para defender a la Orden, y afirmaron que entre 1500 y 2000 de sus hermanos estaban en Lyon y sus alrededores, listos para testificar en defensa de la Orden.[4] Clemente V, por temor a un golpe de Estado, le escribió a Felipe el Hermoso en diciembre de 1311 para informarle de la llegada de los templarios, y ordenó que se los encarcelara.[5]

A muchos religiosos les parecía que un proceso y una defensa podrían limpiar el nombre de los templarios de una serie de acusaciones. Sin embargo el rey de Francia contraataca al mes siguiente, y convoca a los Estados Generales el 10 de febrero de 1312 en Lyon, cerca de Vienne. Estos Estados Generales aprobaron el principio de la supresión de la Orden del Temple. Ingeniosamente, Felipe el Hermoso le escribió al Papa para transmitirle esta reclamación y solicitarle la creación de una nueva orden. Este era uno de los deseos, ya antiguos, del rey de Francia, que también pretendía instalar a uno de su hijo al frente de la nueva orden.

Acompañado por una fuerte escolta, Felipe el Hermoso llegó a Vienne el 20 de marzo. Esta despliegue de fuerza dejó pocas opciones al consejo y a los prelados. Dos días más tarde, el consistorio secreto apruebó la supresión de la orden, con mayoría de cuatro quintos de los votos. Muchos se opusieron a la decisión del Papa, a veces con ironía y a veces con vehemencia. Un ejemplo es el monje cisterciense Jacques Thérine, quien enseñó teología en la Universidad de París, que se molestó con la supresión de la orden: él publicó un manifiesto titulado Contra Impugnatores Exemptiorum, en la que se plantea la cuestión de la culpabilidad de los templarios, la que pone en duda.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Barber, 2006, p. 1-3

    Suddenly, in the early hours of Friday 13 October 1307, the brothers of this Order residing in France were arrested by the officials of King Philip IV in the name of the papal inquisitors (...) They were charged with serious heresies encompassing the denial of Christ and spitting on the crucifix, indecent kissing and homosexuality, and idol worship, carried on in secret receptions and chapter meetings of the Order. In October and November, the captured Templars (...) almost unanimously confessed their guilt. Torture was freely used upon many of the prisoners.

    The bull Vox in excelso of 22 March 1312 suppressed the Order, and Ad providam of 2 May granted its property to the other great military order, the Hospital. La bula Vox in excelso de 22 de marzo 1312 suprimió la Orden, y Ad providam del 02 de mayo otorgó sus propiedades a la otra gran orden militar, los Hospitalarios.
  2. Lizerand, 1910, pp. 250-253
    Après la réconciliation de 1311, tout change (...) de son côté, Clément se montre presque aussi impatient à l'égard des enquêtes des autres pays; d'une part, avec une hâte fébrile, il réclame aux commissaires leurs enquêtes, sans délai; d'autre part, il ordonne aux inquisiteurs d'employer la torture, comme si la première impression produite par les procès-verbaux n'avait pas été favorable aux accusations portées contre l'ordre. Después de la reconciliación de 1311, todo cambió (...) de su parte, Clemente se muestra prácticamente impaciente por la investigación en otros países; por una parte, con una prisa febril, le exige a los comisionados las investigaciones, sin demora; por otra parte, ordenó a los inquisidores a utilizar la tortura, como si la primera impresión de los procesos verbales no hubieran sido favorable a los cargos en contra de la orden.
  3. Finke, H. (1907). escrito en Münster. Papsttum und Untergang des Templerordens. Volumen 2. 
  4. Lizerand, 1910, p. 472. Transcripción de la carta enviada por Clemente V a Felipe el Hermoso el 4 de noviembre de 1311, en la que se notifica el encarcelamiento de nueve templarios que se habían ofrecido para la defensa de la orden, y la futura adopción de medidas por parte del papa.
  5. Barber, 2006, p. 249
  6. Valois, N. (1910), «Deux nouveaux témoignages sur le procès des Templiers», Comptes-rendus des séances de l'Académie des Inscriptions et Belles Lettres: pp. 238-241 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]