Virgen Blanca (catedral de Toledo)

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Virgen Blanca
Toledo Virgen Coro.jpg
Autor Anónimo
Creación Segunda mitad del siglo XIV
Ubicación Catedral de Toledo Toledo
Estilo Gótico
Material Alabastro con dorado
Dimensiones 153 cm

La Virgen Blanca, es una escultura de estilo gótico y de origen francés. Fue realizada en el siglo XIV y desde entonces está situada en el interior del coro de la catedral de Toledo. Se encuentra el «altar de prima», llamado así por ser donde se oficiaba la misa durante esa hora canónica, a la salida del sol. Sobre su altar la imagen conocida como «La Virgen Blanca», es una obra en alabastro blanco que presenta policromía dorada.[1]

Contexto[editar]

Este tipo de imaginería realizada para culto en los altares, cambió más lentamente que la de las portadas de las catedrales, ya que continuaron presentando la imagen de la Virgen sentada, hasta que, entrado el siglo XIV, aparecieron las imágenes de María con el Niño de pie. Proviene este nuevo modelo principalmente de la escultura francesa. Consta que en 1349, un comerciante llamado Martín de Pamplona, trajo de Francia una Virgen con el Niño en brazos de pie, estaba realizada en mármol blanco y fue regalada a la iglesia de su pueblo natal Uharte, donde en algún momento desapareció, sin que haya quedado constancia fotográfica. Entre las importaciones de esa época, procedentes también de Francia, se encuentran varias imágenes de marfil, que al seguir la forma del colmillo, todas quedaban de pie y con una ligera inclinación que daban la curva en su cuerpo. Parece casi seguro que a partir de todas estas esculturas se realizó la asimilación del arte gótico español, muy pujante en la escultura y arquitectura en Cataluña pero que también tuvo su eco en muchos ejemplos en Castilla.[2]

Descripción[editar]

Es de tamaño menor que el natural, de 153 cm, y destaca por mostrar una tierna y alegre imagen de maternidad. La madre de rostro oval, sostiene el hijo en su brazo derecho y lo está mirando con una sonrisa característica de las imágenes de este periodo del gótico; presenta un ligero contrapposto con el peso del cuerpo sobre una pierna. Mientras, el niño acaricia con la mano izquierda la barbilla de su madre y con la derecha sostiene un fruto redondo que suple al antiguo atributo del globo terráqueo de las imágenes románicas.[3] Está pintado con oro la corona, el pelo y las franjas de los vestidos; los rostros se dejaron en color natural, que el tiempo ha dejado una pátina en color más oscuro que el blanco del material con que estaba hecha. Su conservación ha permanecido perfecta sin repintes ni rupturas, seguramente debido a la protección que le ha supuesto la costumbre de vestir las imágenes, pues así estuvo, con ropajes hasta entrado el siglo XX.[2] Parece que esta imagen fue donada a la catedral por Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, alcalde de Toledo y notario mayor del reino de Castilla.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Fernández González, Demetrio (2003). Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz: (1323). Toledo: Instituto Teológico San Ildefonso. ISBN 84-932535-8-8. 
  • Gómez Moreno, Elena (1947). Mil Joyas del Arte Español, tomo I: Antigüedad y Edad Media. Barcelona: Instituto Gallach. 
  • Martín Sánchez, Julio (2007). Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. ISBN 978-84-8427-566-4. 
  • Piquero López, Blanca (2001). La iconografía en la enseñanza de la historia del arte. Secretaría General Técnica Subdirección General de Información y Publicaciones. ISBN 84-369-3537-3.