Violent Cop

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Violent Cop (その男、凶暴につき) (Sono otoko, kyōbō ni tsuki) es una película japonesa de 1989, dirigda, escrita y protagonizada por Takeshi Kitano. Supone el debut cinematográfico de Kitano como director, un debut fortuito, ya que el director que iba a realizar el film era Kinji Fukasaku, pero una enfermedad le llevó a abandonar la empresa y ceder la silla de director al principal actor de la película, que era Kitano. El largometraje, estrenado el 12 de agosto de 1989, supuso para Kitano el inicio de una brillante carrera como director.

Sinopsis[editar]

La historia gira en torno a la figura del detective Azuma (Takeshi Kitano), un policía solitario que no duda en hacer uso de una violencia extrema y desmesurada para conseguir reducir a los delincuentes, da igual si éstos son miembros de la mafia o una pandilla de adolescentes que ha agredido a un vagabundo. Azuma tiene una hermana (Maiko Kawakami) que padece trastornos mentales y que acaba de ser dada de alta en el hospital psiquiátrico, por lo que el propio Azuma se encarga de ella.

La dura lucha contra una banda de narcotraficantes trae a Azuma dos desgracias que le marcarán: la muerte de su amigo y colega Iwaki (Sei Hiraizumi), policía corrupto que sacaba provecho de la droga requisada por la policía; y el secuestro de su hermana por los narcotraficantes. Ambos sucesos llevan a Azuma a emprender por su cuenta y riesgo, y sin ningún sentido de la ética, una lucha encarnizada contra los responsables de tales actos.

Comentarios[editar]

Violent Cop es la estremecedora y excitante tarjeta de visita con la que Kitano se presentó en el ámbito de la dirección cinematográfica y mostró algunos de los rasgos temáticos y técnicos que van a acompañar al realizador japonés a lo largo de toda su carrera: la violencia como elemento central de sus películas (serían excepciones los filmes Escena frente al mar, Dolls y, en cierta medida, Hana-bi y Zatōichi), el empleo de unas bandas sonoras atractivas que marcan con gran éxito el ritmo de la historia, los amplios silencios o elipsis que con frecuencia ofrecen una fuerza comunicativa mayor que los diálogos y los planos frontales.