Vino de misa

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El teniente-capellán John Burnette sirve el vino de misa en la celebración de la misa del Sábado Santo, en el castillo de proa del portaaviones estadounidense USS Harry S. Truman, después de cuatro meses de misión en el golfo Pérsico, el 26 de marzo de 2005.

El vino de misa, vino de consagrar o vino de comunión es el vino utilizado en las liturgias cristianas y, en particular, en la misa, que en las diferentes iglesias cristianas es una expresión de la eucaristía. En la misa tradicional católica el único en beber este vino, después de consagrarlo el sacerdote, es el sacerdote mismo, mientras que el otro objeto de ingesta de la liturgia, el pan, es compartido tanto por el sacerdote como por el resto de participantes en la liturgia.

Significado litúrgico[editar]

El vino simboliza la sangre de Jesucristo. En el momento de la consagración, el dogma (del griego δόγμα: «doctrina» o «precepto») católico afirma que el vino de misa se convierte realmente en sangre. A este fenómeno se le llama la transubstanciación (transformación de una substancia, el vino, en otra, la sangre de Cristo).

Preparación y conservación[editar]

Junto con la hostia (el pan de la liturgia) el vino de misa se conserva en la sacristía.

Tipo de vino utilizado[editar]

Cualquier vino puede ser consagrado por un sacerdote para que éste pueda usarlo en una celebración. Sin embargo, tradicionalmente, algunos vinos son más usados que otros para la celebración de la misa. En la liturgia de la Iglesia ortodoxa el vino de misa suele ser tinto mientras que en la Iglesia católica suele ser blanco, principalmente porque mancha menos el corporal. En las tradiciones que hacen uso de vino de misa blanco, además de blanco el vino suele ser dulce o licoroso, y en general con un color ámbar o dorado (como es el caso, por ejemplo, del moscatel).

Algunos ejemplos de vinos tradicionalmente usados para la misa son los siguientes:

Véase también[editar]