Villa Colón

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Mapa con los barrios de Montevideo. Comprendido dentro de las zonas marcadas con los números 48 y 50 se encuentra Colón o Villa Colón.

Villa Colón es un barrio del norte de la ciudad de Montevideo, capital de Uruguay. En sus orígenes constituyó una localidad aparte de Montevideo, siendo entonces una villa en sí misma. Con el transcurrir del tiempo, la zona fue alcanzada por la pujante ciudad que se expandió hasta incorporarla como un barrio más. En esta Zona sobre las actuales calles Santa María y Gioia, hasta principios del siglo pasado funcionó una plaza de toros que al ser prohibida su actividad por el Poder Legislativo de la época, fue destruida en su totalidad. En la Villa también se encuentra el único Arco de Triunfo a Colón en las Puertas del Colegio Pio, Colegio que nace como Internado para varones y se convierte para ambos sexos hace menos de 40 años. En él está presente el Complejo de Museos Colegio Pío, institución educativa y cultura que comenzó como gabinete de ciencias naturales en 1882, mismo año que se fundó el Observatorio de Meteorología.

Imágenes de Villa Colón y sus lugares icónicos

La villa fue fundada por Perfecto Giot a mediados del siglo XIX. Giot se encargó de delinear sus avenidas, calles y plazas al estilo del parque Monceau de París. Así mismo, plantó los hoy añosos eucaliptus que siguen siendo atractivos del lugar. Barrio Villa Colón


Origenes

Villa Colón fue creado como pueblo de "recreo". El actual barrio Colón es el resultado de la integración de Villa Colón y Pueblo Ferrocarril, antiguas localidades fundadas en forma independiente en el área del territorio colonial conocido como "chacras del Miguelete".

Si en su origen constituía un área de residencia temporaria, que se desarrollaba en las grandes casas quintas, hoy Colón es un barrio de residencia permanente, con un centro consolidado que ofrece múltiples servicios, pero con un clima apacible, donde aún es posible escuchar el viento soplando en las arboledas.

La zona de Colón cuenta con un amplio espectro de recursos urbanos y rurales. Con todos sus sub-barrios, constituye una unidad territorial coherente, que más allá de sus diferencias y distancias internas, constituye una zona con un significado y una identidad propia y distinguible.

En los orígenes de Colón están el desarrollo del ferrocarril, los inmigrantes y sus cultivos, la cultura de la tierra y esa ubicación entre el puerto y la zona de chacras y vides.

Por eso en Colón se vive el contacto de lo rural asociado a lo urbano. La zona rural cuenta con humedales, con íconos como el almacén Cavalieri, con hortelanos, mujeres productoras, cooperativas, bodegas, calidad ambiental, circuito turístico y viveros, mientras que la zona urbana cuenta con todos los servicios y el tren.

Después de la fundación de Montevideo (1726), las tierras donde hoy se levanta Villa Colón, pertenecían a la Estancia del Cerro, situadas entre los arroyos Pantanoso y Las Piedras, y el Río de la Plata y el Santa Lucía. Según narra Aníbal Barrios Pintos en su libro "Villa Colón y su entorno", "a partir de 1750, había sido instalada una guardia en la barra de este último río, por orden del comandante Francisco de Gorriti, en el intento de evitar los robos y ataques de los indígenas minuanes dentro de la jurisdicción montevideana".

Esa estancia comprendía las tierras y ganados pertenecientes al patrimonio real. Se formó en 1730, año en el que se realizó el primer reparto de tierras a 13 familias del primer contingente de canarios llegados a Montevideo y a nueve de las 25 familias del segundo contingente. En enero de 1791 la Estancia del Cerro, llamada entonces también de la Caballada del Rey, estaba a cargo del capataz Miguel Pelagai y nueve peones.

En 1815 todas las Estancias del Rey pasaron a ser administradas por el gobierno de la Provincia Oriental. "Las tierras que habían pertenecido a la Estancia del Rey continuaron subdividiéndose en distintas fracciones. En el paraje donde anteriormente se levantaba el saladero de Adolfo de Lapuente, sobre el arroyo Pantanoso, un francés llamado Perfecto Giot formó una sociedad con un hijo suyo, en 1861, para explotar la cría de lanares Merino Rambouillet y Merino Rambouillet Negrete", escribe el investigador Barrios Pintos.

Llega el ferrocarril

El 1º de enero de 1869 fue inaugurado el primer ferrocarril que circuló en Uruguay, entre Bella Vista y Las Piedras, financiado con capitales privados. Las estaciones intermedias eran Miguelete, Yatay, Gómez, Sayago, Pantanoso -que ese mismo año se denomina Colón-, y Zorrilla, llamada luego Independencia y posteriormente La Paz. "Corrían ocho trenes diarios: dos de mañana y dos de tarde hacia Las Piedras y otros cuatro (también dos de mañana y dos de tarde) hacia Bella Vista en los días laborales", narra Barrios Pintos.

La estación local era una casilla de madera que en sus costados lucía el letrero "Pantanoso", designación que meses después fue cambiada por la de Colón. En 1873 se construyó un edificio ubicado a unos 11 kilómetros de la Estación Central, donde hoy se encuentra la plaza de deportes del pueblo Ferrocarril.

El 22 de octubre de 1868, ante el inminente establecimiento de los servicios ferroviarios en la zona, por iniciativa de Cornelio Guerra y Perfecto Giot se formó la "Sociedad Villa Colón", con el objetivo de fundar un pueblo de "recreo" sobre el arroyo Pantanoso. Fue formada con un capital de $ 230.000, y constituyó una de las primeras organizaciones de venta de terrenos instituidas en Montevideo. Con amanzanamientos y loteamientos primarios, surgía el fenómeno urbanístico que hasta hoy caracteriza a Montevideo, con un proceso de ciudad extendida, de baja densidad habitacional.

Entre los nombres propuestos para el nuevo pueblo de "recreo" figuraron Pantanoso -por el arroyo aledaño y el paraje-; Belgrano, por el general Manuel Belgrano -tío de algunos de los componentes de la sociedad-; Nueva Chicago, por quienes admiraban el progreso de Estados Unidos de América aunque prevaleció la opinión de la señora Inés Botet Oyuela de Romero, una dama porteña, quien sugirió el nombre de Villa Colón.

Villa Colón

El primer plano de la villa fue levantado en octubre y noviembre de 1868 por el agrimensor y oficial de la marina francesa Pierre D'Albenas, quien también se encargó de su delineación. El amanzanamiento estaba formado por 32 parcelas, separadas entre sí por un espacio de 17 metros, que constituían las calles. Un nuevo plano levantó en 1873 el agrimensor Yergui, por orden de la "Sociedad Villa Colón". En él figura parcelado todo el terreno disponible existente entre el camino que unía Las Piedras con La Tablada nueva e incluso entre el camino de Montevideo a Las Piedras, que desde ese momento lleva el nombre de Lezica.

El arreglo de las avenidas, calles y plaza, de la localidad, los terraplenes y el macadán, la construcción del puente sobre el Pantanoso, de los portones de acceso, de las dos fuentes de la plaza y el tranvía a tracción a sangre por la avenida principal, como asimismo la construcción de las primeras cuatro casas, y la plantación de todas las arboledas en la avenida, en las calles y en algunas fracciones, se realizó entre los años 1869 y 1872.

Los árboles para la plaza de Colón fueron donados por el horticultor francés Pedro Margat, cuyo establecimiento del entonces camino Burgues fue el primero en su género del Río de la Plata. El 19 de abril de 1872 se pusieron en venta por primera vez los solares de Villa Colón, con frondosas alamedas y, sobre todo, "aguas corrientes".


La fundación del pueblo Ferro-Carril

En el mismo año en que se inició la venta de solares en Villa Colón, la empresa del Ferrocaril Central del Uruguay estableció a ambos lados de la estación Colón un nuevo pueblo denominado -con la grafía de la época- Ferro-Carril.

En el plano de amanzanamiento del pueblo levantado por el ingeniero de la empresa ferrocarrilera Emilio Du Pré, se señalaban los solares destinados para escuela pública, comisaría capilla y jardín público, como asimismo la manzana destinada para plaza pública.

La traza del pueblo Ferro-Carril confirma que se extendía en ambos lados de la estación Colón. Su límite al este era el Camino Real, actual Av. General Eugenio Garzón. Del otro lado del camino se hallaban las tierras de Perfecto Giot y de la Sociedad "Villa Colón".

Obras y servicios públicos

El domingo 23 de junio de 1912 Villa Colón "hormigueó de pueblo" al inaugurarse oficialmente el ramal eléctrico del tranvía de "La Comercial" por la Avenida Lezica.

En abril de 1927 se inauguró un servicio de autobús entre Montevideo y Villa Colón, que efectuaba el mismo recorrido que el tranvía 41 de La Comercial. El precio del pasaje era el mismo, pero ofrecía la ventaja de realizarlo en menos tiempo que el tranvía, que empleaba una hora y media en cumplir el trayecto entre Aduana y Villa Colón.

En abril de 1915 se libró al servicio público el camino Colman, pavimentado con macadam en una extensión de dos kilómetros, vinculando Peñarol con Villa Colón. Tres lustros después, más concretamente en junio de 1931, quedaba inaugurado el tramo situado desde la avenida Gral. Eugenio Garzón hasta el camino llamado de Melilla.

En noviembre de 1826 fueron iniciadas las obras de alquitranado en la Av. Lezica. En tiempo de rápido progreso, hacia el mes de junio de 1924, fueron inaugurados los servicios de luz eléctrica en la zona del este del pueblo Ferrocarril, antes alumbrada a queroseno.

Fiestas populares y espectáculos

La primera agrupación social de la zona de Villa Colón y del pueblo Ferrocaril fue "Los Hijos del Trabajo", fundada en octubre de 1899. Precisamente en sus amplios salones la "Sociedad Cosmopolita Liberal de Socorros Mutuos" ofrecía a principios de siglo XX tertulias familiares en las cuales se daban cita las familias principales de la localidad y también de la sociedad montevideana.

Hacia 1907 y hasta su definitiva abolición en 1910, la Sociedad Taurina de Villa Colón organizaba corridas con toros embolados. La plaza fue levantada en las actuales calles Santa María y Gioia, con fondos al arroyo Pantanoso. Los días de corrida -los domingos- era muy visitada por las familias de Montevideo, que llegaban en sus volantas.

Los corsos carnavalescos de Villa Colón culminaron el día en que se rindió homenaje a los conquistadores del espacio que por primera vez unieron en vuelo transoceánico el puerto de Palos (España) con el de Montevideo, en cuya bahía acuatizó el hidroavión "Plus Ultra" el 9 de febrero de 1926, luego de 59 horas de vuelo. El sábado 27 de febrero tuvo lugar en las avenidas de Villa Colón -Garzón, Lezica y Lanús- una batalla de flores en su honor, a la que asistieron las más distinguidas familias montevideanas. En su libro "De Palos al Plata", publicado en Madrid ese mismo año, decían el comandante aviador Ramón Franco y el capitán de artillería J. Ruiz de Alda, refiriendo su visita a Villa Colón: "Uno de los festejos que mejor recuerdo dejaron en nuestro ánimo fue la asistencia al Corso de Colón. A él se trasladó la población entera de Montevideo y todos los automóviles [...]. Aquí las ovaciones eran ensordecedoras, como duras eran las serpentinas que nos daban en los ojos."

En febrero de 1934 se levantó en el cruce de las avenidas Garzón y Lezica un tablado denominado "El Huevo de Colón", que fue visitado por los mejores conjuntos carnavalescos montevideanos de la época. Colón vivió ese año su hora de tablado, congregando cientos de personas.

El primer cine que existió en la zona fue establecido por los años 1910 a 1912, en el Pueblo Ferrocarril, en un local que ocupara posteriormente la bodega Sapelli, en la calle Artes, hoy Albérico Passadore (hijo), entre plaza Vidiella y camino Besnes e Irigoyen. La corriente eléctrica que utilizaba era producida por un dínamo que funcionaba a nafta y se interrumpía reiteradamente durante la exhibición de las películas.

La primera fiesta popular de la Vendimia se realizó el domingo 2 de abril de 1916 por iniciativa de los viticultores de la zona de Peñarol Viejo, en el cruce de los caminos Colman y Antiguo a Las Piedras (hoy Manuel M. Fortet). Allí fue erigido "un vistoso y original arco", cuyo motivo principal era un tonel adornado con guirnaldas de vid y uvas y con grandes banderas nacionales y españolas, en homenaje a la nacionalidad de Francisco Vidiella. Año tras año, hasta 1922, se realizaron estas fiestas de la vendimia organizadas siempre por la Sociedad de Viticultores de Peñarol Viejo. A partir de 1922 hubo un largo paréntesis, hasta que nuevamente fueron organizadas en la vecina Villa La Paz, entre 1943 y 1954, con participación de carros alegóricos y de las distintas zonas vitivinícolas de Canelones y Montevideo. Posteriormente las principales fiestas de la vendimia fueron organizadas en la zona de la estación Colón y en 1972, por primera vez, en Villa Colón.

Poetas, escritores y periodistas han recorrido, desde siempre, las calles arboladas de Villa Colón. En 1901 la publicación "La Alborada", en su edición del mes de marzo, lo describe de este modo: "Los domingos, la población de la ciudad se desborda e invade los pintorescos alrededores, en busca de aire fresco, libre y fragante. Todos los pequeños pueblos de las cercanías reciben visitantes. Villa Colón acoge no pequeño número de alegres excursionistas bajo sus frondosas alamedas, que entrecruzan sus ramas enormes en la altura, sobre el verde y mullido tapiz que cubre el suelo. Allí las horas transcurren en la mayor alegría. Las familias llegan en masa, con provisión de víveres. Pronto llamea el fuego, comienza el mate a circular, suenan los instrumentos, y mientras las brasas preparan el suculento asado criollo, el canto, el baile y la amena charla divierten a todo el mundo".

Colón Hoy

Colón ha experimentado cambios relativamente recientes que están vinculados a dos fenómenos claros: aumento de población y crecimiento del tránsito en el corredor La Paz – Las Piedras. Sin embargo continúa siendo un remanso, donde lo rural interactúa con lo urbano, sin perder el ambiente bucólico, que recuerda aquel "pueblo de recreo" originario.

El barrio Villa colón

Un filósofo montevideano a quien poco se tiene en cuenta, consideró alguna vez, con sentido del humor, que se podría hacer un paralelismo entre la Avenida Lezica de Colón y la de los Campos Elíseos en París, cerca de la cual había estado viviendo de más joven en condición vagamente estudiantil.

Más allá de la posible ironía de la observación, es innegable el aire afrancesado que posee la tranquila vía de tránsito todavía en algunos tramos, a pesar de que los eucaliptos no tengan nada de galos. Esos lugares son los últimos vestigios de lo que fuera a fines de siglo pasado el auge de Villa Colón.

Surgida alrededor de la estación del ferrocarril, y vinculada desde siempre a la zona de viñedos que la circunda aún en parte y que constituye la más antigua producción vitivinícola del país, Colón pasó a cierta altura a ser una zona apetecida por nuestras clases altas como residencia veraniega.

Ello tuvo lugar al mismo tiempo que Paso Molino y Capurro iban perdiendo su condición de zona de quintas, cuando éstas comenzaron allí a ser literalmente cercadas por la acelerada urbanización fruto de la conjura entre rematadores como Piria y las compañías de tranvías, en la que sería la última gran expansión de la ciudad.

Colón conservó todavía, durante varias décadas del siglo pasado, su atmósfera semirrural y tranquila, pero la moda de la costa - con el esplendor de Pocitos primero y más adelante Carrasco - liquidaría para siempre su condición de barrio residencial. Por eso es que viene dando, desde hace tanto tiempo, la impresión de una década sostenida, que sin embargo no llega nunca a su culminación. Muchas grandes casaquintas han sido demolidas, surgiendo en esos vastos terrenos viviendas hechas en forma cooperativa por sectores populares de la población.

Quedan sin embargo, sobre Lezica y a pocas cuadras de la plaza colonense, añejos palacetes funiseculares con sus jardines húmedos y tristes. Uno de ellos se destaca por la imponencia y desmesura de su mole neoclásica: fue la residencia de verano de la familia Idiarte-Borda.

Caminando por Lezica precisamente, es posible experimentar de un modo vivencial el aire sutil que impregna todavía esas enormes y antiguas rejas, imaginando lo que podía ser en los atardeceres de verano de mil ochocientos noventa y pico el trajinar por allí de volantas y carruajes. O los encuentros en el banco de mármol de alguna de las quintas entre el dandy enamorado y la señorita bien encorsetada en su vestido blanco.

Siguiendo por Lezica, llegamos al Colegio Pío, una institución de la zona. Regenteado por los padres Salesianos, fue en su momento una escuela agraria, en la rama vitivinícola sobre todo, transformándose con los años - ya avanzado el siglo XX - en colegio especializado para párvulos díscolos e ingobernables, suerte de casa de corrección para niños de clase alta.

Su observatorio astronómico y su museo de historia natural eran lugares de visita - incluso en la década del 50 - para alumnos secundarios de todos los colegios católicos. También, hasta ese tiempo, la insólita "chancha", así era llamada popularmente la antigua bañadera salesiana, un ómnibus de principios de los veinte en uso hasta casi el sesenta acarreaba jóvenes futbolistas semanalmente hasta los campos del Colegio Pío.

Pero Colón es hoy una barriada pujante, que ha crecido por ejemplo hacia Progreso, quitándole espacio a las zonas urbanas. En los aledaños de su plaza se ha constituido un centro comercial de movimiento bastante intenso, que llena las necesidades de un amplio radio rural y urbano circundante, cuya lejanía del centro es ostensible.

A pesar de todos los cambios, Colón aún posee en ciertas partes esa combinación de manzanas construidas y apacibles campos con viñas. Los árboles, el verde, están presentes en los viejos eucaliptos de sus calles y en los grandes jardines también arbolados. Lo suficientemente lejos de las áreas mas densamente pobladas de Montevideo, también fuera de los círculos apetecidos en materia inmobiliaria, Colón ha sabido mantener un equilibrio con su ámbito natural y agrario bastante ejemplar en una ciudad donde no ha quedado casi en los últimos años curso de agua sin contaminar ni arboleda que no resultara esquilmada.


Un castillo en Colón

MARTES, 28 DE AGOSTO DE 2012 20:26

En el barrio de Colón a fines del siglo 19 y principios del siglo 20 las familias mas poderosas del Uruguay edificaban sus costosas quintas de descanso , a las cuales concurrían desde la primavera hasta los primeros días de otoño y ocasionalmente los fines de semana.

Es una de las residencias más notables de la Avenida Lezica, con sus torres con reminiscencias de castillo medieval y su amplio y umbroso jardín» Los planos son de1896, y pertenecen al arquitecto Alfredo Massue.

Los materiales y el mobiliario fueron traídos de Francia, y la construcción se afilia al neoclasicismo, estilo en boga en el fin de aquel siglo. La concreción de esa fastuosa residencia fue iniciativa de la Sra. Matilde Baños de Idiarte Borda, en tiempos en que ejercía la presidencia de la República su esposo, Juan Idiarte Borda. Éste, víctima poco después del único magnicidio de la histori$$a uruguaya, no pudo disfrutar de la nueva casa.

El jardín que rodea el edificio por el frente y sus costados, es obra del paisajista francés Carlos Thays, que ya había diseñada en nuestra ciudad el Parque Urbano (después rebautizado Rodó) y la Plaza Zabala, entre otros espacios verdes. El mismo que en Buenos Aires creó el Jardín Botánico y la parte nuclear de los parques de Palermo. Senderos curvilíneos entre los canteros de plantas; especies exóticas, pero también cedros, palmeras y abetos. Profusión de jazmines del cabo, azaleas junto a las rejas, un sugestivo cañaveral de bambú enmarcando el Jardín de Verano, santarritas en una antigua glorieta. Todo este esplendor vegetal ubicado dentro de un diseño armonioso, que evoca los parques de Paris. Por otra parte; un invernáculo, un estanque poblado de papiros, un camino bordeado de perales que conduce a la cochera; limoneros y membrillos complementando la reminiscencia de la antigua huerta.

El caserón se desarrolla en dos plantas, y las escaleras ostentan mármoles de Carrara. En la planta baja se ubica el comedor, tapizado en nivel gobelino y con pinturas al aso en el 900. Hay en ese nivel otros salones, y hasta una capilla familiar, así como una gran cocina octogonal. Mientras tanto, en el piso superior se ubican los dormitorios y dependencias de la familia. Dos construcciones se destacan por detrás del castillo. Una de ellas estaba destinada a cochera y establos, con vivienda para el cochero.

La otra era la residencia de la servidumbre. A partir de los años sesenta del pasado siglo, el castillo de Idiarte $$Borda permaneció en abandono durante décadas, entrando en una lenta pero persistente decadencia. En algún momento estuvo en manos de una organización religiosa (que lo cerro a cal y canto para los montevideanos). Y más adelante -sobre el final de los noventa- fue objeto de un emprendimiento gastronómico-comercial poco feliz e inadecuado. Hoy, por fin, el Castillo de Idiarte Borda pareciera encaminarse -ya como edificio considerado patrimonio cultural- por la senda del respeto y la recuperación.


Crónicas locales Villa Colón

LUNES, 27 DE AGOSTO DE 2012 22:37

En 1921, la Bibloteca Artigas de Villa Colón tuvo el primer curso de adultos, contó para ello de la colaboración de Juan carlos Alamilla, quién fundó un grupo de Arte Dramático, actualmente en funciones benéficas. En 1922, a la literatura infantíl no se le presentaba atención, los directivos de la bibloteca tuvieron la visión de fundar una sección infantil. Una comisión de damas informó y asesoró a los usuarios- niños y adolecentes- sobre los libros.

Esta bibloteca estaba dividida en dos sectores: libros para niños y obra de teatro para estudios secundarios y universitarios. La comisión de damas fue la integrada por: Adelaida Ardams de Echevarriarza, (Presidente) Josefa Obes de Echevarriarza, (Vice- Presidente) Maestra María Delia Días de Castro, (Secretaria) Paula Pastorino, (Prosecretaria) Libertad Mandirola, (Biblotecaria) María Teresa Echevarriarza Obes, (Tesorera) y Vocales las Sras. Concepción C. de Marengo; Lidia Capra de Echegararay; Josefa Bollini de Rodríguez; Teresa D. de Servetti; María Iturralde de Carusso; Juanita Mendiondo de Levre, Ofelia Biasotti de Musio y las Señoritas: Maestra Victoria Mutio, Celia Saettone, Elena Cabrera y Blanca Brito.


Observatorio Meteorologico del Colegio Pio

SÁBADO, 14 DE AGOSTO DE 2010 06:03

El 7 de mayo de 1882 fue inaugurado el observatorio meteorológico del Colegio Pío, con la presencia del entonces internuncio del Brasil y luego cardenal, Mario Moceni, del astrónomo P. Enrique Capelletti, de Enrique Fynn –uno de los donantes del edificio del Colegio Pío– y de distinguidas personalidades del país como los Dres. Juan Zorrilla de San Martín y Joaquín Requena.

Asimismo, por estímulo de Don Bosco, el fundador de la congregación salesiana, fueron fundándose una red de estaciones que cubrieron a lo largo del Océano Atlántico el área situada desde el grado 30 de latitud sur a la punta extrema de la América del Sur.

Este observatorio fue el primero que existió en el país, siendo su primer director el padre Luis Lasagna, a la postre el fundador del Colegio Pío. Lasagna fue quien, a instancia de Don Bosco, llevó adelante la creación del Observatorio Meteorológico en el Colegio Pío en Villa Colón, trayendo al regreso de su viaje de Italia, los aparatos necesarios para la instalación del Observatorio, inaugurado el 7 de mayo de 1882.

Los servicios prestados por este observatorio, tanto a la agricultura como a la navegación, fueron realmente importantes. El gobierno de la época, construyó una línea telefónica especial de 10 quilómetros, para recibir rápidamente los informes meteorológicos. En el año 1896, en lo que eran por entonces terrenos del colegio, se construyó la primera etapa del Observatorio Astronómico, donde se ubicaba el aparato meridiano, con el cual se determinaba la hora oficial.

Luis Morandi fue quien sustituyó a Lasagna en la dirección de este Observatorio, siendo considerado el "padre de la meteorología en el Uruguay; nació en Italia en el año 1867. Llegó a nuestro país cuando tenía 19 años, con el segundo grupo de salesianos enviado a Uruguay. En el año 1887 se hace cargo del Observatorio Meteorológico del Colegio Pío, responsabilidad que tuvo hasta el año 1899. Un año después le es ofrecida la dirección del Observatorio Municipal del rado. Algunos años después creará la cátedra de Agrometeorología en la Facultad de Agronomía. Entre otros fue fundador de la Revista Meteorológica y hasta su muerte ocurrida en el año 1946, se desempeñó en distintas áreas de la meteorología.

Luego de varios años de clausura, el Observatorio Meteorológico y Astronómico -devenido hoy en museo- que lleva el nombre de "Profesor Luis Morandi" -padre de la meteorología en Uruguay-, ha sido recuperado en su totalidad por parte de un grupo de voluntarios.

Quienes concurran a conocer este museo, podrán ver un reloj de arena, cronógrafo, pluviómetros, un telescopio y un sismógrafo de la época, entre otra cantidad de instrumentos, que hoy están en pleno funcionamiento. También podrán observar antiquísimos libros, donde se llevaba, día a día, el registro de los parámetros atmosféricos que se obtenían en época de su funcionamiento, puede ser visitado los días jueves, viernes y sábados de 15.00 a 18.00 horas.


Links de interés

Colón Virtual

Colón en Intendencia de Montevideo

Grupo de Facebook sobre Colón


Fuentes consultadas en internet:

1 .http://www.colonhoy.com/el-barrio/historia-del-barrio/420-colon-el-pueblo-del-qrecreoq

2 .Sitio en internet consultado:

http://www.colonhoy.com/el-barrio/historia-del-barrio/419-villa-colon

extraído de: "Rincones de Montevideo" | Alejandro Michelena

3. http://www.colonhoy.com/el-barrio/historia-del-barrio/644-un-castillo-en-colon

4.http://www.colonhoy.com/el-barrio/historia-del-barrio/642-cronicas-locales-villa-colon

5.http://www.colonhoy.com/el-barrio/historia-del-barrio/417-el-observatorio-meteorologico-del-colegio-pio


Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]