Villa 31

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Villa 31
Villamiseria5.JPG
Información general
Otros nombres Barrio Carlos Mujica
Villa 31 y 31 Bis
Nombres anteriores Villa Desocupación
Villa Esperanza
Villa Kilómetro Tres
Villa Saldías
Villa Güemes
Villa Comunicaciones
Surgimiento 1932
Geografía
Habitantes +40.000
Límites F.C. San Martín, Av. Ramos Mejía, Terminal de Ómnibus, calle Carlos Perette, Calle 10, Galpones portuarios, Calle 7, Av Presidente Ramón Castillo, F.C. Belgrano Norte
Ubicación Retiro (Buenos Aires) Flag of Argentina.svg Argentina
Escuelas
Parroquias
Servicios básicos
Transporte Línea San Martín, Línea Belgrano Norte, Línea Mitre y varios colectivos que ciruclan por la zona.
Luz
Gas Garrafa
TV Satelital
Entrada norte.

La Villa 31 es una villa miseria ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Retiro. El asentamiento surgió en 1932 con el nombre de "Villa Desocupación" y a partir de allí se sucedieron diversos intentos de erradicación por parte de las autoridades, aunque éstos nunca lograron eliminarla por completo. Si bien no es el asentamiento ilegal más grande de la Ciudad, si es el más emblemático, por su ubicación estratégica, ya que se encuentra junto al principal centro de transbordo de pasajeros de la Capital y a escasos metros de los barrios más cotizados. En diciembre de 2010, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley que impone la urbanización de la Villa, según un proyecto elaborado por la Facultad de Arquitectura de la UBA.

Datos demográficos[editar]

En el 2009 el censo del INDEC señalaba que este asentamiento informal poseía 27 000 habitantes, cuatro años después (como en otros asentamientos informales en Argentina) la población se había multiplicado y la cantidad superaba los 40 000 habitantes en la Villa 31; casi el 51% de los habitantes proceden de otros países: 23,9% paraguayos; 16,6% bolivianos; 9,8% peruanos.[1]

Denominaciones[editar]

Desde su creación, en la década del 1930 , la Villa ha recibido diferentes nombres:

  • Villa Esperanza
  • Villa Desocupación
  • Kilómetro Tres
  • Saldías
  • Güemes (actual barrio interno)
  • Comunicaciones (actual barrio interno)
  • 31 y 31 Bis.

Historia[editar]

Contexto Histórico[editar]

Vista de Retiro y Puerto Nuevo. El espacio vacante estaba reservado para futuros proyectos gubernamentales.

Desde mediados del siglo XIX, el crecimiento del país fue tan acelerado que para 1887 Buenos Aires ya era considerado el décimo segundo puerto del mundo.[2] El flamante Puerto Madero, diseñado en 1882 y construido entre 1887 y 1898, pronto quedó obsoleto.

Paralelo a este auge agro-exportador, la ciudad de Buenos Aires creció de manera exponencial: entre 1880 y 1910, llegaron a la Argentina cuatro millones de europeos, de los cuales el 60% se radicó en Buenos Aires. [3]

Por aquel entonces ya existían algunas "villas miseria" dentro del ámbito de la Capital Federal, principalmente asentadas al sur de la ciudad (Parque Patricios y Bajo Flores). Se trataba de barrios conocidos como "Las Ranas", "Las Latas" o "La Quema" (porque en ese momento la basura se vaciaba en un lugar para luego ser quemada), donde sus habitantes se caracterizaban por revisar cuidadosamente la basura, con el fin de encontrar algo que les sirviese para su uso o para obtener alguna ganancia con su venta. De allí surgió el nombre de “quemeros” o “cirujas”, apócope de cirujano, por la puntillosidad con que estos sujetos revisaban los desperdicios. [4] Sin embargo, por aquel entonces gran parte del territorio capitalino era campo y estos asentamientos precarios, alejados del centro de la ciudad, no eran vistos como un problema por el resto de la ciudadanía.

Mientras tanto, la gran mayoría de los inmigrantes europeos, se instaló inicialmente en "conventillos" (inquilinatos) céntricos y luego, gracias a la expansión de las redes de tranvías y a los loteos financiados, se fueron trasladando hacia los barrios suburbanos, donde surgirían las famosas "casas chorizo". Paralelamente se generaron iniciativas, tanto públicas (Comisión Nacional de Casas Baratas) como privadas (Cooperativa "El Hogar Obrero", Compañía de Construcciones Modernas, etc.), para dar una solución al problema de la vivienda obrera.

En 1911 el Gobierno Nacional encaró la construcción de un nuevo puerto con un diseño de dársenas dentadas, que se ubicaría al norte del ya obsoleto Puerto Madero. Se trataba de un ambicioso proyecto que implicaba el relleno de varias hectáreas del Río de la Plata. La primera parte de la obra fue inaugurada en 1919, y la habilitación de las dársenas se realizó por etapas, hasta 1928. Sin embargo, esto no significaba la ocupación total del área, ya que el relleno interior continuaría durante algunos años más.

El proyecto no sólo contemplaba la construcción de dársenas e instalaciones portuarias, sino que dejaba mucho espacio vacante para la instalación de edificios gubernamentales. Sin embargo nunca existió un proyecto integral que se mantuviera a lo largo del tiempo: siempre existieron numerosas tentativas que iban desde ciudades universitarias hasta polos judiciales. El primer organismo estatal en mudarse a Puerto Nuevo fue la Administración General de Ferrocarriles del Estado, que como no tenía una sede única, el Poder Ejecutivo le cedió por decreto un terreno en el puerto, en 1929. La excavación comenzó a principios de 1930 y el edificio quedó terminado en enero de 1936.

El Origen del Asentamiento[editar]

La Crisis del ´30 llevó al surgimiento del primer asentamiento en Puerto Nuevo: "Villa Desocupación".

La instalación de las primeras viviendas en Puerto Nuevo se remonta a la década del ´20, con la llegada de los primeros trabajadores portuarios y ferroviarios a la zona. Sin embargo, en 1929 estalla la crisis económica mundial, tras lo cual, muchos de los nuevos inmigrantes europeos se quedan sin trabajo.

Así es que en 1931 el Estado decide dar refugio a un contingente de inmigrantes polacos en unos galpones vacíos ubicados en Puerto Nuevo. Al año siguiente surge sobre la Avenida Costanera (también en Puerto Nuevo) un primer asentamiento de viviendas precarias construidas con chapas, de manera simétrica, con sus exteriores blanqueados y con pequeños jardines frente a ellas. Dentro del caserío existían callejuelas o senderos y era común ver el humo espeso de las ollas populares. El Ministerio de Obras Públicas incluso cedió 30 vagones para que sirvieran de refugio a estos nuevos habitantes. Dicho asentamiento, que existió entre 1932 y 1934, se denominó originalmente "Villa Desocupación" y posteriormente cambió su nombre a uno más optimista: "Villa Esperanza". Finalmente, en abril de 1935 el gobierno de General Justo emprendió la demolición de las casas precarias que componían dicha Villa.

Sin embargo, la situación ya no sería la misma que en las décadas anteriores. El tradicional modelo agro-exportador entró en crisis, iniciándose una nueva etapa basada en la industrialización de las grandes ciudades del país. A su vez, el flujo inmigratorio ultramarino entró en su etapa final y paralelamente surgieron numerosas migraciones internas producto de las crisis que estaban sufriendo las economías regionales.

Así, en los años ´40, resurgió la Villa de Retiro cuando el Gobierno decidió proveer viviendas precarias a un grupo social muy castigado, de origen italiano. El asentamiento se conocería durante décadas como el “Barrio Inmigrantes”. Mientras tanto, unas cuantas manzanas más al norte, con el apoyo del gremio de La Fraternidad, se iniciaron nuevos asentamientos compuestos por familias de ferroviarios al costado de las vías del Ferrocarril Belgrano. Ese extremo norte de la Villa de Retiro sería conocido como "Villa Saldías". Más tarde llegaron nuevos pobladores, tanto bolivianos como habitantes del noroeste argentino, muchos de ellos zafreros, que habían perdido sus trabajos en los ingenios azucareros del Tucumán.

De 1955 a 1976[editar]

El Padre Mugica, figura icónica del asentamiento. Hijo de padres adinerados desempeñó su tarea pastoral en la Villa 31. Fue asesinado en 1974.
Cartel de Bienvenida a la Villa, usando su nombre alternativo: "Barrio Carlos Mugica".

A finales de los '50 la Villa de Retiro ya contaba con seis barrios internos. En abril de 1956 la recién creada Comisión Nacional de la Vivienda (CNV) elevó al Poder Ejecutivo un censo que indicaba que en la Ciudad de Buenos Aires existían 21 villas, habitadas por 33.920 personas. [5] En toda el área metropolitana habitaban unos 78.430 vecinos "villeros". Por primera vez, el tema de las "villas miseria" o "de emergencia" fue tomado como un “problema”. Se propuso entonces, la erradicación de las mismas y su reemplazo por nuevos conjuntos de vivienda que contaran con equipamiento comunal. Sin embargo, a lo largo de los siete años que duró dicho plan, apenas se habían construido 214 viviendas para reubicar a 1.284 personas.

En 1958, se constituyó la primera "Federación de Barrios y Villas de Emergencia" que articuló a las comisiones vecinales de diversas villas porteñas, con la presencia de algunos militantes del Partido Comunista y de la incipiente Resistencia Peronista. Esta organización funcionó como interlocutora entre los habitantes "villeros" y el Estado, a través de la cual se solicitaron una serie de mejoras parciales en distintos barrios, especialmente en materia de provisión de agua, luz y conexiones cloacales.

A pesar de los inmensos Conjuntos Habitacionales que venía construyendo el Estado, durante los años ´60 las villas miseria crecieron de manera acelerada. Paralelamente, por aquellos años comenzó a generarse un fuerte sentimiento discriminatorio con respecto a las "villas", fruto de la contradicción que suponía la existencia de barrios ricos ubicados a escasos metros de asentamientos ilegales dentro de la misma Capital. Para los vecinos de los barrios tradicionales, las villas eran consideradas focos de insalubridad y delincuencia.

La situación se radicalizó aún más en los años ´70, cuando diversas agrupaciones políticas comenzaron a disputarse violentamente aquel territorio semi-clandestino que representaban las villas miseria, muchas veces en detrimento de los propios habitantes a los que decían defender. Eran épocas donde muchos predicaban la "Revolución", mientras que la Federación de Villas ya se encontraba abiertamente ligada al peronismo más duro y al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, oponiéndose frontalmente a las erradicaciones y proponiendo la transformación de las villas en barrios obreros. Entre estos curas, se destacó la imagen del padre Carlos Mugica, hijo de padres políticamente influyentes y adinerados, que había optado por trabajar fervientemente en la asistencia de las familias más empobrecidas. Desde los años ´60 el padre Mugica venía desempeñando su tarea pastoral en la entonces llamada Villa de Retiro o Villa del Puerto, donde fundó la parroquia "Cristo Obrero". A pesar de simpatizar con el peronismo, Mugica jamás apoyó la lucha armada y siempre sostuvo arduas discusiones sobre ese punto con los jóvenes a los que orientaba.

A comienzos de los ´70 ya había unas 16.000 personas asentadas en la Villa 31. Así, entre 1970 y 1971, el Estado proyectó el Conjunto Urbano Ciudadela 1 y 2 (Partido de 3 de Febrero), con el propósito de reubicar a los habitantes de la Villa 31, como parte del Plan de Erradicación de Villas de Emergencia (PEVE) iniciado en 1968. Se construyeron trece nudos, cada uno compuesto por tres edificios de entre once y trece pisos y un tanque de agua. La primera tanda de personas ocupó sus departamentos en mayo de 1973. Paralelamente, ese mismo año se crea el "Movimiento Villero Peronista" (MVP) de tendencia revolucionaria. Apenas un año después de su creación, algunos entusiasmados activistas del MVP propusieron la idea de rebautizar a la Villa 31 como “Villa Montonera”.[6]

Durante el breve gobierno de Héctor Cámpora se paralizan las erradicaciones y se crean mesas de trabajo comunes, asambleas permanentes y comisiones mixtas, donde técnicos del Estado trabajaban junto a los "villeros" para estudiar diversos proyectos, mientras que desde la CMV (Comisión Municipal de la Vivienda) se respaldaba la toma de tierras. Sin embargo, al asumir nuevamente como presidente, el ya anciano Juan D. Perón, manifestó a los representantes villeros la preocupación del Gobierno Nacional por arbitrar soluciones definitivas a sus problemas y necesidades, aunque retomando el camino de la "erradicación". Respecto a este asunto, decía Perón en enero de 1974:


“Hemos tenido algunas dificultades por las malas interpretaciones, por gente que quiere interferir o entorpecer, pero tenemos que dejarnos de macanas con cuestiones políticas. Nuestro deseo no es perjudicar, sino solucionar.”[7]


Inmediatamente comenzó el desalojo del sector denominado Villa Saldías, lo que provoca una movilización de vecinos hacia el Ministerio de Bienestar Social, dirigido por el polémico López Rega. Allí, la manifestación es reprimida por la policía, dejando como saldo trágico una muerte: la del vecino Alberto Chejolán.[8] Dentro del MVP y de otras organizaciones que militaban dentro de las villas comienza a hablarse de una traición por parte del Gobierno Nacional.

El 11 de mayo de 1974 se produce una segunda muerte, mucho más resonante, la del padre Carlos Mugica, quien fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil, estacionado frente a la puerta de la iglesia de San Francisco Solano en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.

La tendencia mayoritaria en ese momento, señaló a la organización Montoneros como la autora del crimen, apoyándose en las diferencias políticas que habían existido entre el cura villero y dicha organización. Montoneros inmediatamente negó la autoría del hecho y la imputó a "las bandas armadas de derecha". Sin embargo, la postura oficial se mantuvo en este sentido e incluso, poco después, el propio Ministro de Bienestar Social, rebautizó al barrio Ciudadela 1 y 2 con el nombre de "Presbítero Carlos Mugica". Por aquel entonces, un 40% de los habitantes de la Villa 31 ya habían sido trasladados a dicho Conjunto Habitacional.

Tras la renuncia de López Rega y con correr del tiempo, la opinión mayoritaria se fue inclinando por imputar el crimen del Padre Mugica a la organización de derecha Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), organizada dentro del Gobierno por el propio ministro. Según el militante montonero Miguél Bonasso, se había tratado de una operación "maquiavélica", organizada supuestamente por el propio Perón, para que los militantes de la "Tendencia" (la Juventud Peronista) se mataran entre sí.[9]

De 1976 al 2000[editar]

Vista de la estación Retiro (FCGBM), con la Autopista Illia y la Villa 31 al fondo.
La Villa 31 y las columnas para la proyectada Autopista Ribereña.
Otra imagen de la Villa 31

En 1976, en pleno caos socio-económico, se produce un nuevo Golpe de Estado, asumiendo el Gobierno la última dictadura militar. El nuevo Poder Ejecutivo designa como Intendente de la Capital al brigadier Osvaldo Cacciatore, quién trató de cambiar la cara de la ciudad erradicando masivamente las villas miseria. La prensa oficial estigmatizó a las Villas como guetos oscuros, donde los políticos populistas y corruptos no habían hecho más que dejar intacto el "problema" para así poder lucrar con los villeros, y a su vez éstos con los políticos. También se resaltaba la cantidad de extranjeros e indocumentados que quitaban vivienda y trabajo a “los argentinos”, realizando también actividades comerciales al margen de la ley, o sea sin pagar ningún tipo de impuesto.

La autoridad de aplicación para la erradicación de las villas fue la Comisión Municipal de la Vivienda, que concentró todas las funciones del operativo. Este organismo estaba comandado por Guillermo del Cioppo, quien era secundado por el Comisario Salvador Lotito, un hombre que contaba con varios años de experiencia en operativos de desalojo.

Ante la inminencia del Mundial ´78 se procedió a liberar inicialmente aquellos predios cercanos a la cancha de River y a las zonas más ricas de la Capital, las que menos toleraban la presencia de asentamientos ilegales. La primera gran erradicación se produjo entre fines de 1977 y comienzos de 1978 en la Villa del Bajo Belgrano. A este operativo, le siguió el desalojo de la de Villa de Colegiales y la Villa 31 de Retiro.

Obviamente se produjo una erradicación forzada, con topadoras destruyendo las casas, tras los cual, los habitantes eran cargados en camiones y enviados al Gran Buenos Aires, más precisamente al Conjunto Habitacional de Ciudadela (rebautizado en 1976 como barrio "Ejército de los Andes"), que pronto se encontró superpoblado de gente. El hacinamiento se transformó en violencia: un intenso tiroteo entre la policía y bandas locales inauguró la era del "Fuerte Apache".[10] Pronto la zona se convirtió en una de las peligrosas del Conurbano y en 1993 el INTI detectó fallas estructurales en los nudos 8 y 9. Los vecinos afectados tuvieron que ser indemnizados y el 2 de noviembre de 2000 los nudos comprometidos fueron demolidos mediante una implosión controlada.[10]

Mientras tanto, tras el Mundial ´78, los medios de comunicación comenzaron a presentar tímidamente algunas denuncias y conflictos con el asunto vinculado a la erradicación de los asentamientos ilegales. Los pocos habitantes que quedaban en la Villa 31 conformaron la Comisión de Demandantes, para salvar lo poco que quedaba de su barrio. Paralelamente, el padre Pichi, que actuaba en la Villa, consiguió el amparo de la parroquia San Martín de Tours y de Cáritas. Así, este grupo de vecinos que resistía en el asentamiento acudió a la Asociación de Abogados, que los asesoró gratuitamente. La estrategia de los demandantes consistió en demostrar que la municipalidad nunca había cumplido la promesa original de ayudar a los erradicados a conseguir una vivienda digna antes de quitarles la casa que tenían en la villa. Así, a fines de 1979, la Sala C de la Cámara Civil, admitió un amparo interpuesto por 32 familias afectadas por el plan de erradicación de villas de emergencia y declaró la medida de no innovar, o sea la prohibición de seguir demoliendo viviendas.

A partir de 1983 se produjo un repoblamiento del lugar ante el amparo informal del nuevo gobierno democrático. Un año después, se sancionó la ordenanza municipal 39.753, derogando todas las otras normas que obligaban a la municipalidad a erradicar las villas. [11] Tiempo después, en 1990 el Poder Ejecutivo Nacional emitió dos decretos presidenciales -el 1001 y el 1737- autorizando la venta de terrenos estatales a sus ocupantes. Esta norma fue instrumentada a través del "Plan Arraigo", de 1991, donde se preveía la cesión global de los predios usurpados. Sin embargo, al no subdividirse el terreno en parcelas, los pobladores tenían una potestad solamente nominal. Además la iniciativa no contemplaba la urbanización de ninguna de las villas. [12] Así, la situación se mantuvo sin sobresaltos, hasta mediados de la década del ´90, cuando reaparecieron los conflictos.

Durante la intendencia de Jorge Domínguez, el gobierno municipal retomó uno de los proyectos de la dictadura: la Autopista 9 de Julio Norte (rebautizada Autopista Illia). La nueva autopista sería una continuación natural de la Avenida 9 de Julio hacia el norte, arrancando desde la calle Arroyo, pasaría en forma de viaducto elevado sobre la Avenida del Libertador, la playa ferroviaria de maniobras y la villa 31 (a la que atravesaba en su totalidad), para finalmente comunicarse con las avenidas Cantilo y Lugones.

La municipalidad ofreció tres alternativas para los erradicados: un crédito, un subsidio o el otorgamiento de una vivienda de la CMV dentro de la capital. Si bien casi todos los afectados aceptaron el ofrecimiento del gobierno municipal, eso no evitó que se generaran hechos de violencia en enero de 1996 con los últimos vecinos que seguían ocupando la traza prevista para la nueva vía rápida. Se produjeron pedradas, incidentes y detenciones, mientras una topadora derrumbaba las últimas viviendas en disputa. A partir de allí, el intendente fue apodado como Jorge "Topadora" Domínguez. Sin embargo el conflicto duró poco tiempo y antes de que terminara el mes, ya había sido demolida la última vivienda que se interponía con el proyecto. [13] [14] [15] Así, el 16 de mayo de 1996 fue inaugurado el nuevo tramo de la Autopista Illia entre las calles Arroyo y Jerónimo Salguero.[16] [17]

Paralelamente a la iniciativa de la Autopista Illia, y tras el éxito de Puerto Madero, el gobierno nacional comenzó a auspiciar, hacia 1994, el megaemprendimiento bautizado "Proyecto Retiro", que contemplaba la urbanización y parquización de 75 hectáreas (terrenos ferroviarios y portuarios) y la construcción de una nueva estación multimodal de pasajeros que unificaría los servicios ferroviarios, subterráneos y de colectivos. Se proyectaba construir varios hoteles de lujo, un centro cultural en la ex estación del Ferrocarril Mitre (quedaría desafectada del servicio ferroviario), complejos comerciales y torres de viviendas. El proyecto también preveía completar el proyectado enlace entre las autopistas Illia y Ricardo Balbín (este enlace fue bautizado como "Autopista Ribereña") e incluía una obra pública de gran envergadura como el corrimiento de todas las vías del ferrocarril hacia el río, para ganar mayor espacio urbanizable sobre la Avenida del Libertador.[18] Obviamente, la Villa 31 no estaba incluía en el diseño del futuro barrio, a tal punto, que cuando se lanzó oficialmente el "Proyecto Retiro" en febrero de 1998 (se suponía que se iniciaría un año después), paralelamente el Gobierno de la Ciudad lanzó un plan de urbanización de villas miseria, contemplando la apertura de calles y la construcción de viviendas sociales, sin embargo, el plan no incluyó a la Villa 31, justificando que las tierras ocupadas eran mayormente de propiedad nacional. La erradicación seguía siendo la opción más probable. [19]

Sin embargo, con la llegada de Aníbal Ibarra a la jefatura de Gobierno, la Ciudad buscó redefinir el Proyecto Retiro. En este nuevo planteo se buscaba que el negocio inmobiliario ocupara una menor superficie y, por otra parte, se utilizaran los terrenos de la Villa 31 para construir bloques de vivienda social destinados a la radicación definitiva de sus ocupantes.[20] Se trataría de edificios de baja densidad habitacional, de tres o cuatro pisos, para evitar otro "Fuerte Apache", según palabras de los propios técnicos. Ibarra y varios políticos (tanto de la oposición como del oficialismo) justificaban la medida argumentando que no era sencillo trasladar a 12.000 personas y que un proyecto urbano de semejantes características no podía simplemente desconocer la existencia de esos barrios y de la gente que los ocupaba hace décadas. Sin embargo, varias voces también se levantaron en contra de esta nueva iniciativa, destacando que se trataba de una propuesta "política" para evitar el conflicto social que irremediablemente surgiría con el traslado del asentamiento. Según esta postura, era ilógico "regalar" viviendas en una de las zonas más caras de Buenos Aires, lo que además traería conflictos funcionales, ya que se trataba de tierras originalmente destinadas a expandir las áreas de intercambio de cargas y de pasajeros, quedando aún pendiente la construcción del enlace entre la Autopista Illia y la Autopista Ribereña.[21]

Para el año 2000 la Villa 31 ya se dividía en cinco barrios: YPF, Comunicaciones, Güemes, Inmigrantes y Autopista. El barrio Güemes era el sector más cercano a la Terminal de Ómnibus y era el lugar donde se concentraban las viviendas más altas, que llegaban a tener hasta cuatro pisos. Por su parte, los barrios YPF y Comunicaciones representaban el "casco histórico" de la Villa. Mientras tanto, entre la Autopista Illia y las vías del Ferrocarril San Martín, surgía un nuevo asentamiento en condiciones mucho más precarias: la "Villa 31 Bis".[22]

De 2000 a la actualidad[editar]

Vista de la Villa 31 desde la Autopista Illia. Al fondo las torres del barrio de Retiro.

Cuando Ibarra planteó la polémica "urbanización" de las Villas 31 y 31 bis, la zona de Retiro era un verdadero desastre funcional. El asentamiento ilegal obstruía gran parte de los accesos a la Terminal de Ómnibus de Retiro y a Puerto Nuevo, que eran los principales centros de trasbordo de pasajeros y cargas del país, respectivamente. Por un lado, la existencia de la Villa 31 había impedido comunicar la Terminal de Ómnibus con la proyectada red de autopistas porteñas y también había demorado la construcción de nuevos accesos ferroviarios hacia el Puerto, con lo cual, cientos de micros y camiones se movían diariamente dentro de las calles y avenidas de Retiro y Puerto Madero para llegar hasta sus respectivos destinos, complicando el tránsito, destruyendo los pavimentos y encareciendo los fletes de exportación. Además, la existencia de callejuelas estrechas, laberínticas y mal iluminadas había trasformado al lugar en un refugio ideal para los malvivientes. La zona de las terminales ferro-automotoras y el Parque Thays se habían convertido en lugares particularmente inseguros.

En 2003 la villa 31 fue uno de los ejes de debate entre los dos principales candidatos a Jefe de Gobierno: el empresario Mauricio Macri y Aníbal Ibarra, que buscaba su reelección. Macri prometía erradicar la villa con el siguiente argumento: "Según nuestros equipos técnicos, hoy el 70% de los habitantes de la Villa 31 preferiría vivir en un lugar más digno. Para eso, la gente va a tener diversas opciones dentro del esquema de 25.000 viviendas que vamos a construir en cuatro años". Mientras tanto, Aníbal Ibarra, seguía defendiendo la "urbanización", aunque durante su gestión se había avanzado poco al respecto. Desde la CMV se justificaban diciendo que se trataba de terrenos nacionales, pero que se continuaría interviniendo en el lugar con políticas de asistencia social a los habitantes y con la construcción de infraestructura y equipamiento (apertura de senderos peatonales, conexión a la red eléctrica y de cloacas, etc.). En aquella oportunidad Ibarra obtuvo su re-elección.[23]

En 2006, la Villa 31 bis comenzó una nueva expansión, esta vez sobre terrenos del Ferrocarril San Martín, administrados y regulados actualmente por la "Sociedad Operativa Ferroviaria Sociedad del Estado" (SOFSE), y por la "Administración de Infraestructuras Ferroviarias" (ADIF).

Un año después, la Villa 31 volvió a convertirse en uno de los principales puntos de campaña de Mauricio Macri, renovando su promesa con el electorado de que el asentamiento sería definitivamente erradicado. Esta vez el empresario resultó electo, sin embargo, antes de asumir la jefatura de gobierno, dentro del partido buscaron bajarle el tono a las promesas electorales: se aclaró que el asentamiento no sería erradicado en su totalidad, sino que algunas zonas podrían ser urbanizadas. Además se prometió establecer canales de diálogo con los habitantes históricos, para que las medidas aplicadas tuviesen consenso, evitando así mayores conflictos. Por el momento, la prioridad del nuevo gobierno local sería detener el crecimiento del lugar, enfatizando que la construcción de viviendas en altura generaba un riesgo para la seguridad de los propios habitantes de la villa.[24] Más allá de los anuncios y promesas de campaña, la villa continuó su avance. En septiembre de 2008, Macri se decidió a intervenir unilateralmente, nuevamente escudado en los argumentos vinculados a la seguridad, el Gobierno de la Ciudad procedió a clausurar un corralón, que funcionaba de manera irregular (sin habilitación comercial), donde no solo se vendían materiales de construcción sino que allí también se los fabricaba.[25] Casi dos meses después, entre medio de la puja entre la Ciudad y la Nación, los vecinos de la villa decidieron cortar por varias horas la Autopista Illia, reclamando una definición sobre el plan de urbanización. El corte generó caos en el tránsito y un nuevo cruce político ante la inacción de la Policia Federal. Finalmente, los habitantes de la villa 31 llegaron a un acuerdo con los funcionarios porteños para buscar una solución pacífica al conflicto.[26]

En enero de 2009 resurgió el conflicto en la villa, por un nuevo intento de usurpación en las tierras ubicadas entre la Terminal de Ómnibus y la estación del Ferrocarril San Martín. Esta situación dejó al descubierto una interna dentro de la misma villa: por un lado, existía un grupo autodenominado "original", compuesto por los habitantes históricos del asentamiento, que apoyaban el proyecto mixto de urbanización y relocalización parcial impulsado por Macri. Este sería el grupo más perjudicado ante un creciendo indiscriminado del asentamiento. Mientras tanto, del otro lado estaban los habitantes más recientes, generalmente avalados o vinculados a organizaciones sociales como el Polo Obrero (PO), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y el Movimiento Territorial de Liberación.[cita requerida] Este grupo justificaba las nuevas ocupaciones argumentando que se trataba de familias que no podían alquilar un departamento o una habitación y que necesitan un lugar para vivir sin importar de quien fuese el terreno.[cita requerida] En 2009 fue el foco de una controversia por la construcción de edificios con varios pisos de altura (de hasta seis plantas), realizados con materiales precarios y sin las medidas de seguridad necesarias.[27]

A cambio, el gobierno de la ciudad se comprometía a iniciar el proceso de urbanización. Durante todo el año se avanzó en distintos frentes: se inauguró una nueva cancha de fútbol, se ejecutaron arreglos en fachadas, se consolidaron espacios verdes y se adoquinaron calles secundarias para mejorar el acceso al barrio. La consolidación de las calles internas incluía la instalación de alumbrado público y servicios comunes (desagües pluviales, cloacas, agua corriente, etc.). [cita requerida]

Finalmente el 3 de diciembre de 2009, la Legislatura de la Ciudad convirtió en ley un proyecto que proponía la urbanización de las villas 31 y 31 bis, donde vivían ya unas 26.000 personas. El diseño para la urbanización había sido elaborado por el "Instituto de la Espacialidad Humana" de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA. El 2013 macrismo destinó a vivienda social uno de los presupuestos más bajos desde 2008, en 2014 a pesar de las múltiples promesas de campaña hechas por el actual Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, la villa aun continúa sin urbanizarse.[28] En 2014 el Jefe de Gobierno porteño quitó cinco millones de pesos que estaban destinados a las villas de la ciudad, para financiar al evento “Buenos Aires Ciudad de Moda” y al Festival Internacional de Diseño de Servicios Especializados, Comerciales y Financieros. También recortó el presupuesto para hospitales y programas sociales, y los usó para publicidad oficial.[29]

En la villa 31 y 31 bis no hay escuelas. En 2010, la justicia intimó al Gobierno de la ciudad a brindar transporte escolar para los niños y las niñas de la villa. Tres años después de la orden, muchos alumnos siguen sin un transporte que los lleve a la escuela.[30]

Actualidad[editar]

El Barrio de Retiro dentro de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde 1999, existe la murga Los Guardianes de Mugica, que fomenta la movilización ante los proyectos de urbanización que suponen a su entender una amenaza para los habitantes de la villa.

El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mantiene un Galpón dormitorio en cercanías de la Villa.[cita requerida]

En 2010 el Gobierno anunció la urbanización de la villa en un lapso que durará hasta 2015.[31]

En junio de 2013, el gobierno porteño cambió la traza de la línea H del Subte de Buenos Aires para incluir a la estación Padre Mugica, que será construida en uno de los accesos a la villa.[32] [33]

Referencias[editar]

  1. La villa 31
  2. [1] Histarmar.com
  3. Aboy, Rosa; Viviendas para el pueblo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005, pp. 23-24.
  4. [2]
  5. [3]
  6. [4]
  7. [5]
  8. [6]
  9. Bonasso, Miguel: El presidente que no fue. Los archivos ocultos del peronismo pág. 603 Buenos Aires 1997 Editorial Planeta ISBN 950-742-796-1
  10. a b Una guerra de piedras en el Fuerte Página/12. 3 de noviembre de 2000.
  11. Diario La Nación (1998-02-13), [7]
  12. Diario La Nación (1998-02-13), [8]
  13. Diario La Nación (1996-01-13), [9]
  14. Diario La Nación (1996-01-16), [10]
  15. Diario La Nación (1996-01-26), [11]
  16. Diario La Nación (1996-03-28), Abren en 30 días otro tramo de la autopista Arturo Illia
  17. Diario La Nación (1996-05-17), [12]
  18. Diario La Nación (1998-02-26), [13]
  19. Diario La Nación (1998-02-13), [14]
  20. Diario La Nación (2000-10-30), [15]
  21. Diario La Nación (2000-11-14), [16]
  22. Diario La Nación (2000-11-14), [17]
  23. Diario La Nación (2003-05-28), [18]
  24. Diario La Nación (2007-08-05), [19]
  25. Diario La Nación (2008-09-27), [20]
  26. Diario La Nación (2008-11-25), [21]
  27. http://www.lanacion.com.ar/998325
  28. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-212524-2013-01-24.html
  29. http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/macri-uso-plata-que-estaba-destinada-a-villas-para-desfiles-y-festivales-1458.html
  30. http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/macri-uso-plata-que-estaba-destinada-a-villas-para-desfiles-y-festivales-1458.html
  31. http://www.tn.com.ar/2010/02/04/sociedad/02133392.html
  32. Angeles Castro (6 de junio de 2013). «Proponen que el subte H tenga una estación en la villa 31 de Retiro». La Nación. Consultado el 20 de diciembre de 2013.
  33. La línea H llegará hasta Retiro con una estación en la Villa 31 Diario Clarín, 6 de junio de 2013

Enlaces externos[editar]




Coordenadas: 34°35′3.5″S 58°22′39.6″O / -34.584306, -58.377667