Vida consagrada

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Se denomina Vida consagrada en la Iglesia católica a las personas consagradas a Dios mediante el rito de profesión o mediante el de consagración de vírgenes. Estas personas adquieren el compromiso de seguimiento de los consejos evangélicos mediante la emisión de votos o promesas, pudiendo quedar consagradas o bien por la misma profesión de votos ante un superior o bien por la solemne oración consecratoria pronunciada por un obispo.

La vida consagrada está formada por los Institutos de vida consagrada (Institutos religiosos e Institutos seculares) , el Orden de las vírgenes, la vida eremítica y las Sociedades de Vida Apostólica. También se consideran vida consagrada las denominadas nuevas formas de vida consagrada.

Los Institutos de vida consagrada son sociedades eclesiásticas erigidas, aprobadas y competentemente organizadas por la Iglesia a través de una adecuada legislación general y particular (573-746 del Código de Derecho Canónico de 1983); también en esos cánones del Código de Derecho Canónico se legisla sobre el Orden de las vírgenes (canon 604), las Sociedades de vida apostólica, la vida eremítica y las nuevas formas de vida consagrada. Todas estas realidades eclesiales de vida consagrada son supervisadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Pertenecen a la vida consagrada hombres y mujeres que añaden a los preceptos comunes para todos los fieles, los tres consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, por medio de los votos o promesas perpetuas o temporales.

Institutos religiosos[editar]

Los Institutos religiosos pueden ser de dos tipos:

Las Órdenes preceden históricamente a las Congregaciones.

Institutos seculares[editar]

Los Institutos Seculares son asociaciones aprobadas por la Jerarquía de la Iglesia conformados por fieles laicos (hombres o mujeres) llamados por el Espíritu Santo a seguir a Cristo. Expresan su consagración secular viviendo según las normas de la Iglesia y sus respectivas Constituciones. Asumen la profesión de los Consejos Evangélicos de castidad, pobreza y obediencia para tender a la perfección de la caridad, convirtiéndose en puente entre las exigencias de la vida cotidiana y las de la Historia de la Salvación. Aunque la autoridad máxima es el Papa, su gobierno está en manos de un seglar apoyado por un consejo y asistidos (asesorados) por un sacerdote. Se diferencian de los institutos religiosos en que están formados sólo por seglares. Pueden ser clericales o laicales, masculinos o femeninos.

Sociedades de vida apostólica[editar]

Sus miembros no emiten votos religiosos.

Historia[editar]

Cronológicamente, el origen de los Institutos de vida consagrada fueron los Canónigos Regulares. San Agustín, en el Siglo IV, fue el precursor de este tipo de vida. Los Monjes desarrollaron el Monacato desde el Siglo IV hasta nuestros días. En la actualidad, se reduce a 5 tipos, 2 occidentales (benedictino y cartujo), y 3 orientales (paulino, antoniano y basiliano). Mantienen una autonomía de poderes importante por parte de sus superiores, los Abades (Abadías), y Priores (Prioratos). Las Órdenes mendicantes se unieron a los monjes, a partir del Siglo XIII, para desarrollar un modelo de vida consagrada en el que destacaba el carácter de pobreza, tanto individual como colectivo de la Orden. Aportaron la organización de los institutos por provincias, y su organización bajo un Superior con plenos poderes. Su modelo fue seguido por el resto de Órdenes, aunque con menos severidad en el concepto de pobreza. Ya en el Siglo XVI, aparecen las Congregaciones religiosas clericales, asociaciones de clérigos y laicos que viven en comunidad y, sin querer llegar a ser verdaderas Órdenes religiosas, se dedican a la propia perfección, al apostolado o a obras de caridad.