Victor Hughes

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Victor Hugues (Marsella, 20 de julio de 1762[1]Cayena, 12 de agosto de 1826[2] ) fue un político, militar y administrador colonial francés durante la Revolución Francesa.

Nació en el seno de una familia de la burguesía marsellesa; su padre fue un próspero comerciante, y desde su adolescencia se inició en el mundo mercantil, siendo su especialidad el comercio ultramarino que era muy activo en su natal Marsella. Ya adulto se estableció en la colonia francesa de Saint-Domingue (actual Haiti) dedicado a actividades comerciales y compró plantaciones de azúcar y tabaco en la isla, lugar donde se inició en la francmasonería y abrazó ideas del liberalismo y la Ilustración.

Tras 1789 se dedicó a lanzar propaganda en favor de la Revolución Francesa entre los demás colonos blancos de Santo Domingo, hasta que el inicio de la Revolución haitiana en 1791 le forzó a marchar a Francia. Allí, Hugues se adhirió al republicanismo y mostró sus abiertas simpatías hacia los Jacobinos y Cordeleros. Por su parte, la Convención Nacional encargó a Hugues diversas funciones administrativas en las ciudades portuarias de Burdeos y La Rochela, hasta que las autoridades de la nueva República Francesa tomaron en cuenta su experiencia en las Antillas y le enviaron en 1793 como gobernador de la isla Guadalupe.

Hugues gobernó Guadalupe y Martinica en nombre de la Francia revolucionaria de 1794 a 1798, aboliendo la esclavitud en la isla, siguiendo fielmente las órdenes de la Convención Nacional, y dirgiendo una brutal represión contra los colonos blancos sospechosos de simpatías monárquicas, guillotinando a varios de ellos. No obstante, desconfiando prontamente del republicanismo de los antiguos esclavos, Hugues implantó con sus tropas un severo régimen de trabajo forzado sobre la población negra para mantener activa la economía de Guadalupe y Martinica, mientras en paralelo repelía por la fuerza un intento de invasión británica dirigido desde Jamaica.

La caída de Robespierre y la instauración del Directorio a mediados de 1794 pusieron fin al "Terror de las Islas" y reanimaron a los enemigos de Hugues en la metrópoli, pero su eficacia brutal y su experiencia en cuestiones antillanas motivó que no fuera removido de su cargo sino hasta 1798, cuando las nuevas autoridades coloniales, ya dotadas de experiencia administrativa, se hartaron del republicanismo jacobino de Hugues (al cual éste, en el fondo, seguía adherido).

Las intrigas del Directorio causaron que Hugues fuera enviado como gobernador a una colonia más remota, la Guayana Francesa, que gobernó de 1799 a 1809 obedeciendo sucesivamente al Directorio, al Consulado y luego al Imperio instaurado por Bonaparte. Su régimen mantuvo los rasgos de eficiencia y violencia, tanto contra los colonos blancos como contra los peones negros.

La administración de Hugues terminó de modo abrupto cuando la Guayana Francesa fue invadida en 1809 por tropas portuguesas llegadas de Brasil, con ayuda de barcos británicos, en represalia por la invasión francesa contra Portugal. Con escasos soldados para resistir, y el temor que la población negra fuera sublevada por instigación británica, Hugues capituló ante los portugueses tras pocas semanas de lucha. Detenido, el antiguo gobernador fue enviado a Francia en un intercambio de prisioneros, donde sus viejos enemigos le acusaron de traición. Aunque fue absuelto por orden de Bonaparte, éste rehusó que Hugues ocupara otro cargo público.

Rehabilitado tras la caída de Napoleón, Hugues volvió a la Guyana, dedicándose a terrateniente en sus últimos años. Murió en 1826.

El escritor cubano Alejo Carpentier hizo a Hugues protagonista de su aclamada novela El siglo de las luces, publicada en 1962.

Referencias[editar]